Es el Estado, ¡estúpido!

Una institución que se decía obsoleta para muchos teóricos asoma su quehacer y muestra lo imprescindible de la misma. En frente, una población asustada da hálito al proyecto hobbesiano por excelencia. El miedo como principio necesario para justificar al Estado constituye el ingrediente imprescindible para cerrar el ciclo.

El opio del pueblo

Cuatro palabras que conforman una expresión conocida y, en tiempos, muy popular sobre la que, además, hay plena conciencia de que no es apócrifa. Su autor, Carlos Marx, la desliza al final de una famosa frase en la Crítica de la filosofía del derecho de Hegel: “la religión es el sollozo de la criatura oprimida… Es el opio del pueblo”.