No hubo falsos positivos, hubo terrorismo de Estado

Durante la presidencia de Álvaro Uribe fueron asesinados a mano de agentes del Estado 6.402 civiles inocentes que fueron presentados ante la opinión pública como guerrilleros. Es momento de seguir avanzando en el esclarecimiento de la responsabilidad, la trazabilidad de las decisiones y la imputación de los perpetradores.

Las FARC frente al espejo de la realidad

El hecho que la exguerrilla pudiera participar en política o ser juzgada por un instrumento como la Jurisdicción Especial para la Paz, justifican por sí mismo la superioridad moral de preferir un Acuerdo imperfecto a proseguir con un conflicto armado inconmensurablemente violento.

La guerrilla más longeva de América Latina

El ELN se encuentra en una situación cómoda, de reacomodo territorial y operativo, y respecto de lo cual, Venezuela sirve de escenario invaluable. Ello, habida cuenta de las ventajas estratégicas, de repliegue y de obtención de recursos que proporciona a la guerrilla, y que a su vez desincentiva cualquier marco negociador.

Las múltiples guerras de Colombia

Nos encontramos ante múltiples guerras que protagonizan y desdibujan una violencia cada vez más difícil de caracterizar. Todas estas violencias siguen aconteciendo en la Colombia olvidada, periférica y cocalera, en donde el Acuerdo de Paz y cualquier atisbo de implementación siguen siendo hoy mera quimera.

La Pesadilla de Macondo o la Paz que no pudo ser

La Colombia que soñamos hace cuatro años es, en la actualidad, una preocupante distopía. El responsable, es un gobierno que siempre estuvo cómodo en el discurso de la guerra y en donde el caudal electoral y político permite entender figuras tan nefastas como la de Álvaro Uribe.

La protesta social como rasgo indisociable de la democracia

Un elemento vertebrador de la democracia es el conflicto. El ser humano es conflictivo por naturaleza, no violento, y la democracia, a través de los partidos políticos, instituciones y un elenco regulador de libertades, garantías, derechos y deberes, canaliza los conflictos de forma institucionalizada. Sin embargo, en Colombia no.

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