Los efectos sistémicos de la corrupción

Una cara enojada, o un rabioso exaltado, se destacan mucho más en medio de una multitud feliz o tranquila que un rostro feliz o calmo en medio de una multitud alterada o enfurecida. Un político, un funcionario o un juez competentes pasarán desapercibidos en medio de una multitud de inútiles, pero cualquier incapaz llamará la atención.

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