{"id":10618,"date":"2022-06-08T09:00:00","date_gmt":"2022-06-08T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=10618"},"modified":"2022-06-08T06:09:45","modified_gmt":"2022-06-08T09:09:45","slug":"los-futuros-de-darcy-ribeiro-en-un-mundo-sin-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/los-futuros-de-darcy-ribeiro-en-un-mundo-sin-futuro\/","title":{"rendered":"Los futuros de Darcy Ribeiro en un mundo sin futuro"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>Coautor Andr\u00e9s Kozel<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEstamos condenados a aceptar la necesidad de experimentar con lo humano, asumiendo los riesgos que ello conlleva\u00bb y \u00abun error conllevar\u00e1 el riesgo de conducir a toda la supertribu, finalmente unificada, al desastre\u00bb. A finales de 1973, Darcy Ribeiro, el<a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/el-centenario-de-darcy-ribeiro-y-el-rescate-de-la-utopia\/\"> c\u00e9lebre antrop\u00f3logo y ensayista brasile\u00f1o de cuyo nacimiento se cumplen 100 a\u00f1os en este 2022<\/a>, dejaba entrever en su texto titulado <em>Venutop\u00edas 2003<\/em> que para producir los equivalentes culturales de los nuevos inventos tecnol\u00f3gicos habr\u00eda que desmontar y volver a montar al ser humano. El \u00abhombre nuevo\u00bb ser\u00e1 un hombre programado: as\u00ed ser\u00e1n \u00ablos nietos de nuestros nietos\u00bb, abominables desde nuestros par\u00e1metros, pero quiz\u00e1 m\u00e1s fuertes y eficaces, m\u00e1s libres y creativos. Por primera vez en la historia, el hombre no ser\u00e1 el producto de la necesidad, sino el resultado de un proyecto.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os sesenta y setenta varios pensadores latinoamericanos se interesaron por el futuro y, muy en particular, por los impactos de los avances tecnol\u00f3gicos sobre la vida humana. Algunos lo hicieron en un registro muy vinculado a la planificaci\u00f3n; otros con \u00e1nimo m\u00e1s cr\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos mencionar el cap\u00edtulo de la <em>Historia de nuestra idea del mundo <\/em>de Jos\u00e9 Gaos, titulado \u201cTecnocracia y cibern\u00e9tica\u201d, que fue parte de un seminario impartido en el Colegio de M\u00e9xico. Tambi\u00e9n podemos mencionar a \u00d3scar Varsavsky y su idea de una futurolog\u00eda constructiva y pol\u00edtica, ligada a un proyecto nacional. O el Modelo Bariloche coordinado por Am\u00edlcar Herrera, que discuti\u00f3 con gran lucidez el informe <em>Los l\u00edmites del crecimiento<\/em>, el cual surgi\u00f3 en la misma \u00e9poca por encargo del Club de Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde otro \u00e1ngulo, recordemos un ensayo como <em>Democracia y autoritarismo en la sociedad moderna<\/em>, en el que el \u00faltimo Gino Germani formul\u00f3 interrogantes estremecedores sobre el porvenir de la democracia. Interrogantes que son de tremenda actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto, las numerosas futurizaciones de Darcy Ribeiro, en distintos registros y cultivando acentuaciones diferentes, nos llevaron a relevar sus tentativas, tratar de contextualizarlas, de interpretarlas. Entonces hicimos un libro titulado<a href=\"https:\/\/elefanteeditora.com.br\/produto\/os-futuros-de-darcy-ribeiro\/\"> <em>Os futuros de Darcy<\/em><\/a>, que la editorial Elefante est\u00e1 publicando en este momento.<\/p>\n\n\n\n<p>B\u00e1sicamente, distinguimos dos Darcys. Un primero m\u00e1s optimista, convencido de la inminencia de la \u201crevoluci\u00f3n necesaria\u201d. Un segundo, menos optimista, m\u00e1s perplejo y atravesado por incertezas, cultor de la \u201cpeque\u00f1a utop\u00eda\u201d a corto plazo y bastante m\u00e1s esc\u00e9ptico a largo plazo.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto de quiebre puede ubicarse entre los a\u00f1os 1972 y 1976, cuando hubo coincidencia con varias cosas que le fueron pasando. Desde el golpe en Chile y luego en Per\u00fa hasta su enfermedad y su retorno a Brasil. Lo interesante es que el desplazamiento no supuso un desmantelamiento masivo de los puntos de vista previos. Desde los estudios de las ideas, la obra de Darcy se presenta como un terreno apto para analizar asincronismos, coexistencias, tensiones: un despliegue extraordinario de trabajo intelectual hist\u00f3ricamente condicionado, como todo trabajo intelectual, y con alto valor te\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1972, Darcy acu\u00f1a una f\u00f3rmula rotunda y estremecedora: \u201cel abominable hombre nuevo\u201d. Ah\u00ed plantea la pregunta acerca de c\u00f3mo podr\u00e1 haber vidas que merezcan la pena ser vividas; a falta de un proyecto de gesti\u00f3n racional de la historia, quiz\u00e1 el hombre no sepa qu\u00e9 hacer ni por qu\u00e9 luchar&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>En su texto <em>Venutop\u00edas 2003<\/em>, escrito justo despu\u00e9s del golpe de Estado que depuso a Salvador Allende, es decir, a finales de 1973, Darcy retoma estos temas y sugiere que cada vez ser\u00e1 m\u00e1s necesario buscar medios artificiales para producir personalidades equilibradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hay en este texto de 1973 una novedad sustantiva: la de proponer para Venezuela una \u00abutop\u00eda est\u00e9tica\u00bb inspirada en los indios makiritares. Con ello, Darcy \u00abdevuelve\u00bb a los venezolanos la existencia pastoril \u00aba la que siempre hemos aspirado\u00bb, el \u00abdeseo de belleza\u00bb y el \u00abacceso a la sabidur\u00eda\u00bb. Nos parece que esa es la primera vez que aparece esta valoraci\u00f3n en su obra. As\u00ed, surge un nuevo y fundamental componente que podemos llamar, sigui\u00e9ndolo de cerca, \u00abutop\u00eda pastoril\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestros d\u00edas, el pensamiento de Darcy podr\u00eda aproximarse a los planteamientos de una figura como<a href=\"https:\/\/cartasindigenasaobrasil.com.br\/biografia\/ailton-krenak\/\"> Ailton Krenak<\/a>. Pero tambi\u00e9n podr\u00eda ser comparado, sin duda, a todos aquellos pensadores que trabajan temas asociados al transhumanismo y al poshumanismo, consider\u00e1ndolo un horizonte en parte inevitable, en parte abominable, en parte promisorio.<\/p>\n\n\n\n<p>En la \u00faltima parte de su ensayo <em>La civilizaci\u00f3n emergente<\/em>, de 1984, titulada \u00abRevoluciones culturales\u00bb, aborda varios de los retos derivados de la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica en curso: el movimiento verde, el movimiento feminista, el movimiento pacifista. Relaciona con el movimiento feminista la \u00abanacron\u00eda irremediable\u00bb de los constructores b\u00e1sicos de la personalidad y de los organizadores b\u00e1sicos de la conducta humana: quiz\u00e1 est\u00e9n heridos de muerte, estamos obligados a rehacerlos.<\/p>\n\n\n\n<p>De nuevo, uno se pregunta si seremos capaces de reinventar la propia condici\u00f3n humana. En cuanto a la paz y la guerra, Darcy sostiene que no solo la perspectiva de una guerra terminal es una amenaza; tambi\u00e9n lo es el advenimiento de una nueva y t\u00e9trica pax romana.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n destaca la incapacidad de la econom\u00eda mundial para implantar la prosperidad general. Esta econom\u00eda loca, desequilibrada y paranoica genera un enorme ej\u00e9rcito de mano de obra excedente. Los lazos de dependencia se refuerzan. Los pueblos del tercer mundo suspiran por una peque\u00f1a, modesta e inalcanzable utop\u00eda. Su existencia le permite imaginar una revoluci\u00f3n de los pobres. Sin embargo, el autor no tarda en reconocer que, abandonado a su suerte, el pauperismo no hace revoluciones sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez descartada la posibilidad revolucionaria, Darcy aborda otra amenaza: el advenimiento de una era de hambre e idiotizaci\u00f3n en el marco de una civilizaci\u00f3n obsoleta y de coraz\u00f3n endurecido. Ante este panorama, la vida de los pueblos pobres ser\u00e1 una batalla por ideales muy concretos. Una hermosa y ardua batalla. Una vez m\u00e1s, parece haber conjeturado bastante bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas de las consideraciones de Darcy, las te\u00f3ricas, las prof\u00e9ticas y las cat\u00e1rticas, pueden relacionarse con elaboraciones muy actuales que cuestionan el impacto de las nov\u00edsimas tecnolog\u00edas en la subjetividad, la pol\u00edtica y la cultura. Pensamos, por ejemplo, en \u00c9ric Sadin, en Byung-Chul Han, en Yuval Harari. No es exagerado decir que, en varias de sus predicciones, Darcy acert\u00f3 o estuvo muy cerca de acertar. Al menos en el sentido de localizar, con sorprendente precisi\u00f3n, la mayor\u00eda de los temas que, tres o cuatro d\u00e9cadas despu\u00e9s, definen las agendas del debate.<\/p>\n\n\n\n<p>Y quiz\u00e1 lo m\u00e1s impresionante de Darcy es que, enfrentado a todas esas tensiones, jam\u00e1s perdi\u00f3 su incre\u00edble fuerza vital. Todos sus escritos, aun sus m\u00e1s sombr\u00edos, destilan una combinaci\u00f3n muy especial de sabidur\u00eda, apasionamiento, entusiasmo y alegr\u00eda de vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Por veces, cat\u00e1rticamente volv\u00eda el Darcy que proyectaba Brasil y Am\u00e9rica Latina como la \u201cNueva Roma tropical\u201d, aquella \u201cnueva civilizaci\u00f3n mestiza y tropical\u201d abierta a todas las razas y culturas, ubicada en la m\u00e1s bella y luminosa provincia de la Terra. Es toda esa complejidad que buscamos traer para el debate con nuestro libro, en una coyuntura marcada por la ausencia de alternativas y por la obsesi\u00f3n con el presente.<\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>Andr\u00e9s Kozel es Doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM). Profesor de la Universidad Nacional de San Mart\u00edn (Unsam).<\/sub><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Coautor Andr\u00e9s Kozel<br \/>\n\u00abEstamos condenados a aceptar la necesidad de experimentar con lo humano\u00bb y \u00abun error conllevar\u00e1 el riesgo de conducir a toda la supertribu, finalmente unificada, al desastre\u00bb.  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