{"id":11239,"date":"2022-07-10T05:00:00","date_gmt":"2022-07-10T08:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=11239"},"modified":"2022-07-11T04:58:34","modified_gmt":"2022-07-11T07:58:34","slug":"la-excepcionalidad-normalizada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/la-excepcionalidad-normalizada\/","title":{"rendered":"La excepcionalidad normalizada"},"content":{"rendered":"\n<p>Las pautas de conducta de la pol\u00edtica permiten establecer ciclos y a la vez se\u00f1alar constantes o rupturas. En lo atinente al acontecer en Am\u00e9rica Latina, a pesar de ser una regi\u00f3n m\u00e1s heterog\u00e9nea de lo que se acostumbra a considerar, sus patrones de comportamiento no son una excepci\u00f3n. A partir de la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1970, distintos an\u00e1lisis empezaron a categorizar los ciclos pol\u00edticos en los que buena parte de los pa\u00edses se integraban. T\u00e9rminos como transici\u00f3n, consolidaci\u00f3n, gobernabilidad, neoliberalismo y giro a la izquierda sirvieron de gu\u00eda para entender el acontecer de lo que estaba sucediendo. El contexto era variopinto y en \u00e9l la senda democr\u00e1tica, con sus variedades, sus \u00e9xitos y fracasos, se convirti\u00f3 en la nota dominante. La situaci\u00f3n actual, tras las recientes elecciones colombianas y los augurios en torno al resultado de las brasile\u00f1as de octubre permiten plantear,<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2006\/05\/28\/opinion\/1148767215_850215.html?rel=buscador_noticias\"> como hace tres lustros se se\u00f1al\u00f3<\/a>, qu\u00e9 sentido tienen estos cambios y c\u00f3mo afectan a un escenario dominado por gobiernos progresistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Abundando en lo anterior, si hace ya casi medio siglo se dieron singularidades como las de Colombia, Costa Rica o Venezuela, donde la visi\u00f3n transicional era inadecuada para entender estos reg\u00edmenes pol\u00edticos cuya evoluci\u00f3n desde el autoritarismo se hab\u00eda producido dos d\u00e9cadas antes, el paso del tiempo no solo diluye aquella excepcionalidad, sino que guarda recorridos muy diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras Venezuela retrocedi\u00f3 hasta el paroxismo autoritario, Costa Rica fue la quintaesencia del continuismo e incluso se asimil\u00f3 a la tendencia regional de democracias fatigadas al entrar sus hist\u00f3ricos partidos pol\u00edticos en un estado de severo deterioro. Por su parte, Colombia, el caso m\u00e1s desviado del acontecer promedio regional, ha roto su trayectoria diferenciadora, marcada por un pertinaz conflicto armado y por el continuismo de elites pol\u00edtica tradicionales, para quedar asimilada a las tendencias latinoamericanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/petro-y-el-momento-democratico\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">lo acontecido en Colombia<\/a>, tercer pa\u00eds de Am\u00e9rica Latina en t\u00e9rminos demogr\u00e1ficos, ser\u00eda la evidencia de que una cierta normalidad \u2013dentro de la vor\u00e1gine ocasionada por las consecuencias de la crisis global\u2013 se extiende por la regi\u00f3n. Sus elecciones presidenciales del pasado 19 de junio organizadas confiablemente por la Registradur\u00eda suponen algo m\u00e1s que el pa\u00eds se integre en el muy publicitado triunfo de la izquierda. En efecto, se dan cabida similitudes acaecidas en otros pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, el presidente electo sumaba su tercera candidatura presidencial consecutiva, como ya hab\u00eda acontecido con Lula da Silva y con Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador. Tambi\u00e9n la segunda vuelta, protagonizada por dos candidatos ajenos a la clase pol\u00edtica tradicional asentada a lo largo de toda la historia republicana, homologaba el escenario a situaciones similares acaecidas en pa\u00edses vecinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, que la campa\u00f1a electoral resultara agotadora, con un desarrollo largu\u00edsimo que incorpor\u00f3 unas consultas interpartidistas irrelevantes, coincide con lo sucedido en Argentina con las PASO, si bien en Colombia se sumaba la circunstancia de que 15 fuerzas pol\u00edticas integradas en tres coaliciones s\u00f3lo lograran situar un candidato en la segunda vuelta que, por otra parte, no habr\u00eda necesitado del veredicto de las urnas para serlo por su liderazgo indiscutible.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro factor recurrente ha sido el protagonismo de las redes sociales en la liza electoral, dise\u00f1ado con primor por profesionales de la comunicaci\u00f3n pol\u00edtica que saltan de pa\u00eds en pa\u00eds. El intento de tapar la impunidad que mostr\u00f3 uno de los candidatos, al no participar en debate presencial alguno, se asimil\u00f3 a la moda vigente por doquier, como no podr\u00eda ser de otra manera. Pero ya Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador no particip\u00f3 en el debate entre candidatos en las elecciones de 2006 y entonces las redes no exist\u00edan. El activismo loable de la justicia colombiana, instando al candidato remiso a concurrir al \u00faltimo debate, fue en vano. Sin embargo, es posible que las urnas se cobraran su desidia, algo que es guisa de normalidad democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe a\u00f1adir que Colombia rompi\u00f3 el techo que ten\u00eda de participaci\u00f3n electoral en elecciones competitivas, acerc\u00e1ndose a la media latinoamericana. Teniendo en cuenta que el voto no es obligatorio, y que al pa\u00eds le costaba movilizar a m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n censada, la participaci\u00f3n del 58% le enfila hacia un comportamiento pol\u00edtico de mayor madurez.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la violencia a resultas del conflicto armado fue uno de los factores que explicaba el abstencionismo, parece obvio que las secuelas de los Acuerdos de Paz celebrados hace seis a\u00f1os jugaban su papel. En ese sentido, y como un legado simb\u00f3lico, el hecho de que el candidato ganador recogiera en su hoja de vida haber sido guerrillero, normalizaba una situaci\u00f3n ya acontecida en otros pa\u00edses latinoamericanos como Brasil (Dilma Rousseff), El Salvador (Salvador S\u00e1nchez Cer\u00e9n), Uruguay (Jos\u00e9 Mujica) y, dram\u00e1ticamente, Nicaragua (Daniel Ortega). Ello es una evidencia de la impronta de un fen\u00f3meno que asol\u00f3 Am\u00e9rica Latina hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el presidencialismo y su vinculaci\u00f3n con su vertiente caudillista conlleva dos circunstancias habituales que enmarcan un escenario pol\u00edtico que cobrar\u00e1 sentido cuando, dentro de un mes, el nuevo presidente asuma el poder. La fragmentaci\u00f3n ser\u00e1 la nota dominante en ambas c\u00e1maras legislativas, a la que se unir\u00e1 la exigua cuota que el Pacto Hist\u00f3rico mantiene.<\/p>\n\n\n\n<p>La gestaci\u00f3n de mayor\u00edas que apoyen la labor presidencial, unida a la configuraci\u00f3n de un gabinete con sensibilidades plurales y miembros de procedencia muy diversa, constituir\u00e1 una prueba para el nuevo gobierno. Por otra parte, la ausencia de un liderazgo opositor claro ser\u00e1 un factor de desorientaci\u00f3n que es habitual en los reg\u00edmenes presidencialistas.<\/p>\n\n\n\n<p>La sombra del expresidente Uribe, la presencia del candidato perdedor, Rodolfo Hern\u00e1ndez, con un supuesto apoyo de diez millones de votantes pero sin bancada, o la de Humberto de la Calle, del Centro Esperanza, o de David Luna, de Cambio Radical, configuran el posible elenco de candidatos a ejercer el control opositor tan exiguo, por otra parte, en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En este escenario, m\u00e1s all\u00e1 del relato del triunfo hist\u00f3rico de un candidato que, indiscutiblemente, representa a una izquierda que nunca hab\u00eda alcanzado el poder en Colombia -una anomal\u00eda en t\u00e9rminos comparados regionales- cabe destacar el nombramiento de Francia M\u00e1rquez, primera vicepresidenta del pa\u00eds, negra y l\u00edder ambiental del Cauca, como una promesa de que la excepcionalidad conduzca a la normalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Episodio relacionado de nuestro\u00a0<\/em><\/strong><a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/podcast\/\"><strong><em>podcast<\/em><\/strong><\/a><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-rich is-provider-spotify wp-block-embed-spotify wp-embed-aspect-21-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Spotify Embed: Crisis de la democracia en Latinoam\u00e9rica\" style=\"border-radius: 12px\" width=\"100%\" height=\"152\" frameborder=\"0\" allowfullscreen allow=\"autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed\/episode\/3XBfbiL2vbQuBv8hsX3iGD?si=J_zmCJZZTteeyNLSolgnHw&#038;utm_source=oembed\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las recientes elecciones colombianas y los augurios en torno al resultado de las brasile\u00f1as de octubre permiten plantear, como hace tres lustros se se\u00f1al\u00f3, qu\u00e9 sentido tienen estos cambios.<\/p>\n","protected":false},"author":45,"featured_media":11240,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16487,16487],"tags":[],"gps":[],"class_list":{"0":"post-11239","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-brasil"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11239","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/45"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11239"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11239\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11240"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11239"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11239"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11239"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=11239"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}