{"id":11330,"date":"2022-07-13T09:00:00","date_gmt":"2022-07-13T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=11330"},"modified":"2023-10-25T07:39:11","modified_gmt":"2023-10-25T10:39:11","slug":"las-victimas-del-calentamiento-global-no-han-oido-hablar-de-cambio-climatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/las-victimas-del-calentamiento-global-no-han-oido-hablar-de-cambio-climatico\/","title":{"rendered":"Las v\u00edctimas del calentamiento global no han o\u00eddo hablar de cambio clim\u00e1tico"},"content":{"rendered":"\n<p><em><strong>Coautores Olga L. Hern\u00e1ndez, Mat\u00edas Mastrangelo, Diana C. Moreno<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las comunidades ind\u00edgenas y campesinas que habitan el bosque tropical de Montes de Mar\u00eda, en el municipio de Mar\u00eda La Baja, en el Caribe colombiano, han sido testigos durante las \u00faltimas d\u00e9cadas de los cambios en sus diversos cultivos que han pasado a ser monocultivos de palma africana y arroz, la disminuci\u00f3n de las aguas que fluyen de la monta\u00f1a, la desaparici\u00f3n de plantas medicinales y la creciente irregularidad de las lluvias. Los desbordamientos cada vez m\u00e1s frecuentes de los r\u00edos causan inundaciones que traen consigo un sinf\u00edn de enfermedades, mientras los incendios no solo arrasan los cultivos de pancoger \u2014cultivos que satisfacen parte de las necesidades alimenticias de una poblaci\u00f3n determinada\u2014, sino tambi\u00e9n el bosque tropical que, adem\u00e1s, facilita a los habitantes el acceso al agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, para Duvan Andr\u00e9s Caro, quien se dedica a comunicar los problemas de estas comunidades empobrecidas, racializadas y olvidadas, el cambio clim\u00e1tico \u201ces un cuento de cient\u00edficos, de ONG, de las ciudades. De otro mundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante d\u00e9cadas, los cient\u00edficos han depositado sus esperanzas en que la evidencia ayudar\u00eda a los pol\u00edticos a tomar decisiones que reduzcan la vulnerabilidad social y los conflictos ambientales. Cada vez se oye con m\u00e1s frecuencia a los \u201ctomadores de decisiones\u201d del sector p\u00fablico y privado hablando de cambio ambiental y sustentabilidad. Pero, a medida que se multiplican las conferencias internacionales sobre el cambio clim\u00e1tico, aumenta de forma exponencial el n\u00famero de personas que abandonan las zonas rurales, desplazadas por la destrucci\u00f3n de la naturaleza y sus medios de vida. Y es que la desconexi\u00f3n entre los foros internacionales en los que se buscan las soluciones y tanto los territorios como sus pobladores es evidente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no todo est\u00e1 perdido. En la actualidad, est\u00e1n surgiendo nuevas formas de vincular a la ciencia con los territorios y los centros de toma de decisiones. Y es que si los cient\u00edficos realmente quieren contribuir a buscar soluciones a los problemas ambientales, deben comenzar a tener en cuenta la voz de los habitantes de esas zonas y abrirse a sus conocimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>La producci\u00f3n conjunta, o \u201ccoproducci\u00f3n\u201d, entre habitantes, cient\u00edficos, tomadores de decisiones y otros actores sociales vinculados al territorio es una forma de reconectar esos mundos distantes y distintos, de generar espacios para el di\u00e1logo de saberes y generar espacios de negociaci\u00f3n entre las partes.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, si los datos que se vienen generando en los centros de investigaciones se adaptaran a lenguajes comprensibles para las comunidades, se podr\u00eda dar un giro de 180\u00ba a los procesos de toma de decisiones que afectan a estos territorios y sus moradores. Esto facilitar\u00eda los procesos de restauraci\u00f3n y conservaci\u00f3n de los corredores biol\u00f3gicos, algo cada vez m\u00e1s urgente, ya que de ellos depende la soberan\u00eda y seguridad alimentaria de las comunidades.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/285-G2-1024x647.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-11334\" width=\"430\" height=\"271\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/285-G2-1024x647.webp 1024w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/285-G2-300x190.webp 300w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/285-G2-768x485.webp 768w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/285-G2-1536x970.webp 1536w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/285-G2.webp 1974w\" sizes=\"auto, (max-width: 430px) 100vw, 430px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En este marco, tanto los habitantes de la comunidad colombiana de Mar\u00eda La Baja como los del peque\u00f1o poblado de Sachayoj (\u201cse\u00f1or del bosque\u201d, en quichua) en el Chaco argentino \u2015que ha pasado de ser una de las mayores regiones boscosas del continente a una de las fronteras de deforestaci\u00f3n m\u00e1s grandes del planeta en solo 30 a\u00f1os\u2015 han participado en un proyecto cient\u00edfico que tuvo resultados promisorios de \u201ccoproducci\u00f3n\u201d de conocimientos y capacidades.<\/p>\n\n\n\n<p>El<a href=\"https:\/\/www.iai.int\/es\/post\/detail\/socio-ecological-resilience-in-the-face-of-global-environmental-change-in-heterogeneous-landscapes\"> proyecto <em>Resiliencia socioecol\u00f3gica ante el cambio ambiental global en territorios heterog\u00e9neos<\/em><\/a> reuni\u00f3 a pobladores, productores, cient\u00edficos y otros actores sociales para identificar conjuntamente las principales amenazas y oportunidades para el desarrollo local. En Sachayoj, debido a la demanda de los actores del territorio, se est\u00e1 implementando un plan de monitoreo de indicadores ambientales para corregir malas pr\u00e1cticas y evitar mayores riesgos y vulnerabilidades. El monitoreo de polinizadores, por ejemplo, est\u00e1 reduciendo el uso de agroqu\u00edmicos y favoreciendo la polinizaci\u00f3n biol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>En Mar\u00eda La Baja, por otro lado, la comunidad local y los cient\u00edficos codise\u00f1aron piezas comunicativas sobre la vida y diversidad en el territorio, memoria y alimento, y acciones de bienestar y revitalizaci\u00f3n del territorio en el contexto de conservaci\u00f3n del bosque seco tropical. El proyecto adem\u00e1s ha impulsado y fortalecido las din\u00e1micas socioecol\u00f3gicas sobre monitoreo de fauna, flora y producci\u00f3n agr\u00edcola, para superar las vulnerabilidades de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos avances en dos comunidades marginadas de Am\u00e9rica Latina confirman que realizar procesos de coproducci\u00f3n, cocreaci\u00f3n y hacer llamados al trabajo comunitario al hacer investigaciones medioambientales en territorios concretos es de suma importancia. Los logros alcanzados a trav\u00e9s del mayor acercamiento y participaci\u00f3n entre los investigadores, los miembros de las comunidades y los centros de investigaci\u00f3n ayudan, adem\u00e1s, a poner en medio de la discusi\u00f3n el futuro de los recursos naturales, algo muy importante al tomar decisiones que tengan que ver con pol\u00edticas que afecten a los espacios de relevancia biol\u00f3gica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que mientras en el centro de las grandes ciudades y en los pa\u00edses m\u00e1s poderosos del mundo las personas buscan temporalmente \u201caislarse\u201d de los conflictos ambientales, las familias y comunidades rurales de Latinoam\u00e9rica y el Caribe viven permanentemente expuestas a sus consecuencias. Por ello, seg\u00fan Duvan, \u201clos habitantes de las comunidades necesitan con urgencia que sus pr\u00e1cticas ancestrales de conservaci\u00f3n, cuidado de la naturaleza y de entender la naturaleza sean avaladas y tenidas en cuenta a la hora de generar informaci\u00f3n sobre el territorio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es hora de consolidar el cambio. Mientras los cient\u00edficos hemos apostado por una estrategia ineficaz e ingenua para contribuir a la soluci\u00f3n de los problemas ambientales, los pobladores rurales en las fronteras del extractivismo en Am\u00e9rica Latina y el Caribe sufren desproporcionadamente las consecuencias de la destrucci\u00f3n de la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos a tiempo de cambiar esta situaci\u00f3n. Pero, en lugar de seguir depositando nuestras esperanzas en influir en los tomadores de decisi\u00f3n, debemos comprometernos a trabajar de igual a igual con todos los actores sociales que habitan y act\u00faan sobre el territorio. Para hacer frente a la crisis ambiental, que se manifiesta cada vez con mayor fuerza sobre las regiones m\u00e1s empobrecidas, hace falta llevar adelante procesos m\u00e1s democr\u00e1ticos en los que se tengan en cuenta las diferentes formas de conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>Olga Luc\u00eda Hern\u00e1ndez-Manrique es bi\u00f3loga e investigadora con doctorado en biodiversidad: conservaci\u00f3n y gesti\u00f3n de especies y sus h\u00e1bitats, de la Universidad de Alicante, Espa\u00f1a.\u00a0<\/sub><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>Mat\u00edas Mastrangelo es bi\u00f3logo e investigador con doctorado en Estudios Ambientales, de la Universidad Victoria de Wellington, Nueva Zelanda.\u00a0<\/sub><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>Diana C. Moreno es investigadora adjunta del Instituto Humboldt en Colombia. Zootecnista y doctorado en Estudios Ambientales de la Universidad Nacional de Colombia.<\/sub><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Coautores Olga L. 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