{"id":1606,"date":"2020-04-01T05:55:11","date_gmt":"2020-04-01T08:55:11","guid":{"rendered":"http:\/\/latinoamerica21.com\/?p=1606"},"modified":"2023-03-01T18:22:17","modified_gmt":"2023-03-01T21:22:17","slug":"resistencias-sociales-en-tiempos-de-coronavirus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/resistencias-sociales-en-tiempos-de-coronavirus\/","title":{"rendered":"El coronavirus y las resistencias sociales"},"content":{"rendered":"\n<p>Tan pronto la pandemia del coronavirus de la COVID-19 fue llegando a Am\u00e9rica Latina, se difundi\u00f3 una oleada de sentimientos muy diversos entre la poblaci\u00f3n. Agobio frente a la saturaci\u00f3n de acontecimientos, ansiedad frente al encierro, frustraci\u00f3n ante la impotencia y perplejidad ante lo desconocido. En algunos casos, como en Argentina, la repuesta gubernamental fue r\u00e1pida y relativamente bien coordinada. En otros casos, como en M\u00e9xico, hubo mucha negligencia inicial. Y, aunque Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era, en Chile; Len\u00edn Moreno, en Ecuador, o Iv\u00e1n Duque, en Colombia, se esforzaron bastante para llevarse la palma del presidente m\u00e1s necio ante la emergencia sanitaria, obviamente nadie ha logrado superar a Jair Bolsonaro. Sus irresponsables posiciones y desastrosas apariciones p\u00fablicas dejaron a los brasile\u00f1os con una fuerte sensaci\u00f3n de desprotecci\u00f3n e, incluso, de rabia frente a uno de los pocos mandatarios del mundo que se ha atrevido a contrariar abiertamente las recomendaciones de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) y deslegitimar tambi\u00e9n a los cient\u00edficos. <\/p>\n\n\n\n<p>El miedo al coronavirus (y, en muchos casos, principalmente a sus consecuencias) es una postura muy explayada, pero todav\u00eda peor es el <a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2020-04-02\/negacionistas-de-la-catastrofe.html\">negacionismo de aquellos que siguen minimizando la importancia de la pandemia<\/a>. Con argumentos como \u201cla letalidad no es tan alta\u201d, \u201cmata m\u00e1s la gripe\u201d o \u201cya hemos tenido epidemias y pandemias peores en la Historia\u201d, Bolsonaro y su s\u00e9quito buscan, una vez m\u00e1s (tal como ya lo hicieron antes con el Holocausto o el cambio clim\u00e1tico), generar controversias ante hechos emp\u00edrica e hist\u00f3ricamente verificables sobre los cuales existe un amplio consenso. Sea por ego\u00edsmo, por convicciones religiosas, por estrategia pol\u00edtica o por perturbaciones ps\u00edquicas de alg\u00fan tipo, ponen en riesgo la vida de contingentes enormes de la poblaci\u00f3n, especialmente los m\u00e1s vulnerables. <\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de esta dram\u00e1tica situaci\u00f3n causada por una posici\u00f3n inhumana frente a la pandemia del coronavirus de la COVID-19, las medidas de aislamiento f\u00edsico y las duras pol\u00edticas de restricci\u00f3n a la movilidad, aunque necesarias para intentar contener la expansi\u00f3n del contagio, traen consecuencias que necesitan mayor discusi\u00f3n. Ello debe hacerse no por los motivos expuestos por la extrema derecha, sino por el hecho de que puede poner en jaque nuestras libertades y la democracia, fortaleciendo el autoritarismo social y pol\u00edtico ya tan diseminado. <\/p>\n\n\n\n<p>El Estado interventor es reivindicado ahora hasta por los neoliberales, pero con \u00e9l tambi\u00e9n vienen los militares en las calles, los estados de emergencia en los que todo se suspende y la instalaci\u00f3n de una l\u00f3gica b\u00e9lica no solo contra el virus, sino tambi\u00e9n contra algunos sectores de la sociedad. Medidas de concentraci\u00f3n de poder adoptadas para combatir la COVID-19 pueden incluso ser necesarias para posibilitar el atendimiento p\u00fablico de la salud y la \u201cprotecci\u00f3n\u201d de la poblaci\u00f3n. Sin embargo, hay una frontera muy tenue entre eso y las derivas autoritarias. Asimismo, es importante recordar que si el confinamiento masivo aparece hoy como pr\u00e1cticamente la \u00fanica alternativa, esto se debe, en gran medida, a la pol\u00edtica de privatizaci\u00f3n de las \u00faltimas d\u00e9cadas. El neoliberalismo destroz\u00f3 tanto la salud p\u00fablica que, en situaciones como esta, no tenemos la capacidad de poder contar (ni siquiera en los pa\u00edses europeos que antes estaban orgullosos de ello) con una respuesta p\u00fablica a la altura. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La cuarentena es necesaria, pero algunas pol\u00edticas de excepci\u00f3n que empezamos a ver en varios pa\u00edses son insostenibles\u00bb <\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La cuarentena es necesaria, pero algunas pol\u00edticas de excepci\u00f3n que empezamos a ver en varios pa\u00edses son insostenibles. Sabemos, adem\u00e1s, que no empezaron con el coronavirus y, en algunos casos, podr\u00e1n no desaparecer cuando la pandemia haya pasado. Ya estaban ah\u00ed, militarizando los territorios y las vidas, o bien contribuyendo a crear nuevos enemigos, internos y externos. Vivimos la biopol\u00edtica en estado puro, con una aceptaci\u00f3n hist\u00f3rica de la poblaci\u00f3n. Antes, vigilaban y pun\u00edan. Ahora, vigilan, punen y todos aplaudimos, encerrados en nuestras casas. Pero no nos enga\u00f1emos: la vigilancia permanente (de las formas m\u00e1s cl\u00e1sicas a los rastreos digitales y drones), el control y el manejo de <em>big data<\/em>, los nuevos dispositivos de reconocimiento facial y otras formas sofisticadas de control social no se est\u00e1n profundizando solo para combatir a un virus. <\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario neutralizar a los negacionistas y a los oportunistas, pero tambi\u00e9n debemos reconocer que hay una dimensi\u00f3n tr\u00e1gica en el confinamiento: es socialmente necesario, pero pol\u00edticamente peligroso. Eso ocurre porque no podemos aislar la excepcionalidad de las medidas t\u00edpicas de este momento con la conturbada coyuntura pol\u00edtica que vivimos en nuestra regi\u00f3n y en el mundo. Pensemos, por ejemplo, en las consecuencias de un posible cierre total de fronteras y en los usos y abusos del estado de sitio para otros fines. Eso no es un tema menor en el actual escenario de confrontaci\u00f3n pol\u00edtica, desde el Chile insurgente y rebelde hasta una Bolivia golpeada o una <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/podcast\/negociacion-y-conflicto-politico-en-venezuela\/\">Venezuela<\/a> ya tan apremiada de agitaciones e inestabilidades. Adem\u00e1s, estamos solo en el inicio de una emergencia sanitaria, que, en sociedades tan desiguales como las nuestras, tambi\u00e9n debe ser vista como una emergencia pol\u00edtica y social. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Aprendizajes\npol\u00edticos y resistencias sociales en tiempos de coronavirus <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a>Este retrato sombr\u00edo\nde la pol\u00edtica en tiempos de reclusi\u00f3n contrasta, sin embargo, con un escenario\nde aprendizajes pol\u00edticos que la actual situaci\u00f3n contribuye a visibilizar. El\nprimero de ellos es la importancia de la lucha contra el antropocentrismo. Si\nla propia emergencia del coronavirus es resultado de nuestros desequilibrios\necosist\u00e9micos, la desaceleraci\u00f3n de la econom\u00eda y poco m\u00e1s de una semana de\nrestricciones de coches y vuelos han servido para que la mayor\u00eda de las\ncapitales del mundo hayan visto sus estratosf\u00e9ricas tasas de contaminaci\u00f3n\nbajar hasta la mitad, mientras vemos ins\u00f3litas im\u00e1genes de animales circulando\npor calles vac\u00edas. Eso nos recuerda que sin lucha contra el cambio clim\u00e1tico,\npor alternativas al desarrollo y por la justicia ambiental no habr\u00e1 planeta ni\nvida que se sostenga en el futuro pr\u00f3ximo. &nbsp;<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Otro aprendizaje societario de la pol\u00edtica en tiempos de coronavirus es la centralidad de los cuidados para mantener la vida y su reparto absolutamente desigual. Las feministas llevan tiempo insistiendo en ello y ahora el confinamiento de medio mundo en sus casas, con ni\u00f1os sin cole y la familia al completo bajo el mismo techo, lo vuelve todav\u00eda m\u00e1s expl\u00edcito. Casi escandaloso. Para que las tareas del cuidado no sigan recayendo casi exclusivamente en los cuerpos de las mujeres, la cuarentena deber\u00eda ser vista como una oportunidad de inflexi\u00f3n para que los hombres puedan involucrarse activamente en un cambio radical de escenario y transformar la organizaci\u00f3n del trabajo en casa y fuera de ella. A los hombres, el mensaje es claro: no basta con empezar ahora y luego, tras el fin de la cuarentena, decir \u201cno tengo tiempo\u201d. Debemos emprender un camino sin vuelta atr\u00e1s. Solo as\u00ed se podr\u00e1n construir, en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, sociedades m\u00e1s igualitarias y alternativas antipatriarcales. <\/p>\n\n\n\n<p>Un tercer eje de aprendizaje tiene que ver con la defensa y reconstrucci\u00f3n de lo p\u00fablico. Tras d\u00e9cadas de desmantelamiento de los servicios p\u00fablicos por el neoliberalismo, la lucha contra el coronavirus ha visibilizado la importancia de la salud p\u00fablica, gratuita y universal, as\u00ed como la centralidad de la financiaci\u00f3n p\u00fablica para investigaciones socialmente relevantes. El momento tambi\u00e9n es cr\u00edtico: defendemos y reconstruimos la salud p\u00fablica (y los servicios p\u00fablicos en general), en un momento en el que queda muy clara para toda la sociedad su importancia, o no habr\u00e1 tampoco vuelta atr\u00e1s. Se trata de anteponer el bienestar general de las personas a las reacciones del mercado y los operadores pol\u00edticos de la mercantilizaci\u00f3n. Y, en \u00faltima instancia, de poner la vida ante la econom\u00eda y el capitalismo, algo que excepcionalmente encuentra eco en este momento, aunque no sabemos hasta cu\u00e1ndo. <\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la defensa de lo p\u00fablico, la crisis contempor\u00e1nea tambi\u00e9n est\u00e1 poniendo en cuesti\u00f3n la importancia de la colectividad y la vida comunitaria. Parad\u00f3jicamente, en un momento en el que el aislamiento tiene un car\u00e1cter eminentemente individual, varias iniciativas sociales pasan a valorizar m\u00e1s la vida en com\u00fan. Nos sentimos m\u00e1s solos y estamos m\u00e1s vulnerables, pero tambi\u00e9n se ha potenciado la empat\u00eda, la solidaridad y una serie de redes de apoyo mutuo. J\u00f3venes que se disponen a hacer la compra de alimentos o medicamentos para la poblaci\u00f3n de riesgo que no puede salir de casa; familias que se disponen a cuidar de ni\u00f1os de otras familias que tienen que seguir trabajando; iniciativas que promueven intercambios y trueques en momentos de cierre de los comercios y de necesidades econ\u00f3micas apremiantes; colectivos que ofrecen ayuda psicol\u00f3gica o laboral para los que ya est\u00e1n sufriendo de manera m\u00e1s directa las consecuencias de la crisis. El fortalecimiento de los lazos sociales y de los v\u00ednculos comunitarios, por lo tanto, es otra de las potencialidades de resistencia en tiempos de coronavirus. <\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, otro aprendizaje que sale a flote con la pandemia del coronavirus de la COVID-19 est\u00e1 relacionado con la alimentaci\u00f3n. Ir a hacer la compra es uno de los pocos motivos por los cuales podemos salir de casa y muchos estamos asustados por la posibilidad (real o imaginaria) de desabastecimiento de productos b\u00e1sicos en muchos lugares. Los medios de comunicaci\u00f3n reproducen im\u00e1genes de colas en los supermercados ante la alarma social y las compras compulsivas. Pero lo que realmente est\u00e1 en juego es el derecho a la alimentaci\u00f3n. Hace d\u00e9cadas que los movimientos campesinos y redes alimentarias llaman la atenci\u00f3n para un modelo insostenible de alimentaci\u00f3n concentrado en grandes superficies de distribuci\u00f3n y reivindicando como alternativa la seguridad y la soberan\u00eda alimentaria. En momentos como los actuales, m\u00e1s que nunca, nos ponemos a pensar sobre qu\u00e9 y c\u00f3mo se produce, se consume y se distribuye. La disyuntiva es clara: apostamos todas las fichas en un cambio de nuestros h\u00e1bitos, pero tambi\u00e9n del sistema alimentario como un todo (con cadenas relocalizadas y productos sostenibles y ecol\u00f3gicos, por encima de las exigencias de las grandes empresas y del mercado) o estaremos abocados a una profundizaci\u00f3n de la cat\u00e1strofe alimentaria. <\/p>\n\n\n\n<p>Ante la emergencia por la crisis sanitaria, debido al coronavirus, la resistencia social no se restringe a cacerolazos en los balcones y ventanas. Tambi\u00e9n se est\u00e1 arraigando en diferentes iniciativas sociales que vislumbran las emergencias sociales de una transici\u00f3n necesaria. Sin ellas y el fortalecimiento de redes ciudadanas, vecinales y los movimientos que las sostienen (principalmente ecologista, feminista, juvenil, comunitario y campesino-ind\u00edgena), nuestro horizonte de futuro se ver\u00e1 todav\u00eda m\u00e1s restringido. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Foto de daviditzi en Foter.com \/ CC BY-NC-SA<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tan pronto la pandemia del coronavirus de la COVID-19 fue llegando a Am\u00e9rica Latina, se difundi\u00f3 una oleada de sentimientos muy diversos entre la poblaci\u00f3n. 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