{"id":17420,"date":"2023-05-28T05:00:00","date_gmt":"2023-05-28T08:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=17420"},"modified":"2024-01-11T08:59:26","modified_gmt":"2024-01-11T11:59:26","slug":"paralizados-ante-la-desinformacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/paralizados-ante-la-desinformacion\/","title":{"rendered":"Paralizados ante la desinformaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>La desinformaci\u00f3n no es un fen\u00f3meno reciente pero su crecimiento exponencial s\u00ed est\u00e1 correlacionado con el aumento del uso de internet y la masificaci\u00f3n de las redes sociales. En este marco, vale aclarar que la desinformaci\u00f3n se refiere a la difusi\u00f3n de informaci\u00f3n deliberadamente falsa, enga\u00f1osa o sesgada, especialmente cuando la suministra un gobierno, sus instituciones o los l\u00edderes con la intenci\u00f3n de influir en la pol\u00edtica y opini\u00f3n p\u00fablica. El t\u00e9rmino mal informar (informaci\u00f3n err\u00f3nea o incorrecta) es otra cosa. Este se diferencia de la desinformaci\u00f3n en que es \u00abintencionalmente neutra\u00bb: no es deliberada, simplemente es err\u00f3nea. Y finalmente, la desinformaci\u00f3n se diferencia de la propaganda en que siempre se refiere a algo que no es cierto, aunque a veces se use como propaganda.<\/p>\n\n\n\n<p>Al momento de mapear c\u00f3mo se configura la desinformaci\u00f3n en la cabeza de los latinoamericanos, necesitamos entender en qu\u00e9 contexto se manifiestan sus percepciones y actitudes. Para ello, el \u201csocial listening\u201d permite entender<a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/la-renovacion-de-twitter-y-la-desinformacion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"> la conversaci\u00f3n espont\u00e1nea que circula por las redes sociales<\/a> en base al tema y el nivel de afectaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hallazgos del \u00faltimo estudio de la red de empresas WIN (Worldwide Independendent Network) en Latinoam\u00e9rica en redes sociales indican que la desinformaci\u00f3n crece significativamente durante momentos disruptivos, de crisis o de acontecimientos con alta demanda de informaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia, cuando la poblaci\u00f3n estaba \u00e1vida de informaci\u00f3n respecto a las vacunas o a las medidas de bioseguridad, o la guerra entre Rusia y Ucrania, las crisis pol\u00edticas y los procesos electorales son ejemplos de estos momentos. Y es que, a mayor demanda de informaci\u00f3n, menos tiempo para confirmar la veracidad de la informaci\u00f3n, la fuente o incluso para desmentirla.<\/p>\n\n\n\n<p>El estudio, llevado adelante en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, M\u00e9xico, Per\u00fa y Paraguay da cuenta de que en muchos casos se suele usar la reputaci\u00f3n de universidades o de medios de comunicaci\u00f3n tradicionales para darle un halo de veracidad a esa noticia falsa. Y estas, se viralizan a\u00fan con mayor rapidez cuando se trata de personajes controversiales o cuando se busca infundir temor y caos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Atentos pero vencidos por la inercia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las noticias falsas est\u00e1n presentes en el d\u00eda a d\u00eda de las personas. Sin embargo, la mayor\u00eda se siente confiada en poder reconocerlas, aunque no est\u00e1 instalado el h\u00e1bito de chequear la informaci\u00f3n a la que se accede. Seg\u00fan el estudio, donde se consult\u00f3 a 6.049 personas de estos ocho pa\u00edses, seis de cada diez brasile\u00f1os y algo menos de ecuatorianos consideran que todos los d\u00edas se encuentran con noticias falsas. En Latinoam\u00e9rica, esta percepci\u00f3n suele ser alta.<\/p>\n\n\n\n<p>En este marco, algo m\u00e1s de la mitad de los argentinos (55%) y mexicanos (53%) sienten cierta confianza en poder reconocer <em>fake news<\/em>. Sin embargo, a pesar de la alta exposici\u00f3n a la desinformaci\u00f3n, m\u00e1s de la mitad de los latinoamericanos rara vez o nunca verifica la fuente o precisi\u00f3n de la informaci\u00f3n a la que est\u00e1 expuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si la ciudadan\u00eda se siente acosada por la manera sesgada y desfigurada de relatar la realidad y se preocupa, pero por otro lado no se esfuerza en protegerse, \u00bfa qui\u00e9n delega esa funci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s que lavarse las manos o resignarse a convivir esc\u00e9pticamente con la desinformaci\u00f3n, los latinoamericanos parecen esperar que determinados actores tomen el liderazgo y se conviertan en los validadores y fuentes confiables para editar o- al menos- educar sobre las versiones problem\u00e1ticas de la realidad derivada de las noticias falsas. La escuela es un de esos potenciales l\u00edderes, as\u00ed como las entidades de \u201cfact-checking\u201d que se dedican a verificar la autenticidad de la informaci\u00f3n en redes sociales y medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La academia (colegios y universidades) son otro potencial aliado. Siete de cada diez encuestados manifiesta confiar en la informaci\u00f3n proveniente de esta fuente y casi seis de cada diez los reconoce como los actores que mayor esfuerzo realizan en combatir la desinformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, aunque la academia es el actor que m\u00e1s confianza genera, tambi\u00e9n se le atribuye cierta responsabilidad en desinformar, con cierta distancia de la televisi\u00f3n, los medios tradicionales, los pol\u00edticos, el gobierno y los motores de b\u00fasqueda de internet. Esto revela una crisis del sistema pol\u00edtico cuyos actores son parte de este fen\u00f3meno de desinformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las autoridades pol\u00edticas como parte del problema<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los pol\u00edticos y gobiernos sufren de una profunda desacreditaci\u00f3n informativa. Apenas un 27% de latinoamericanos conf\u00eda en la informaci\u00f3n brindada por su gobierno. Y la antig\u00fcedad de la gesti\u00f3n pareciera hacer mella en el cr\u00e9dito otorgado a los gobernantes, ya que los gobiernos entrantes tienen mayor credibilidad que aquellos con varios a\u00f1os de gesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El panorama es peor en el caso de los pol\u00edticos ya que solo el 14% de los latinoamericanos conf\u00eda en la informaci\u00f3n que difunden. De hecho, gran parte de los encuestados se\u00f1alaron a los pol\u00edticos y los gobiernos como los principales responsables de difundir desinformaci\u00f3n al p\u00fablico, solo superados, en algunos casos, por la televisi\u00f3n y los periodistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos pa\u00edses ven una salida en la legislaci\u00f3n. Tal es el caso de Brasil, donde adem\u00e1s de intentar regular, se han creado comisiones legislativas de investigaci\u00f3n. Pero mientras quienes regulen sean percibidos como los menos confiables y responsables de desinformar, dif\u00edcilmente se lograr\u00e1n resultados.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, m\u00e1s all\u00e1 de los esfuerzos por legislar al respecto, la toma de conciencia de esta problem\u00e1tica y los esfuerzos para reforzar conductas ciudadanas que impulsen al receptor de la noticia a comprobar la veracidad de la informaci\u00f3n, antes de compartirla, es clave para minimizar el impacto de las noticias falsas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-rich is-provider-spotify wp-block-embed-spotify wp-embed-aspect-21-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Spotify Embed: Internet y poder en Am\u00e9rica Latina\" style=\"border-radius: 12px\" width=\"100%\" height=\"152\" frameborder=\"0\" allowfullscreen allow=\"autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed\/episode\/6eQ0P1Hzn0C5wz0gZTbdog?si=eJiwkOSfSmqSZvr0CsmPgg&#038;utm_source=oembed\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gran parte de los latinoamericanos considera a los pol\u00edticos, los gobiernos, la televisi\u00f3n y los periodistas como los principales responsables de difundir desinformaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":444,"featured_media":17421,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16551,16553,16495],"tags":[14128],"gps":[],"class_list":{"0":"post-17420","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-fake-news","8":"category-desinformacion","9":"category-posverdad","10":"tag-ideas-en-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17420","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/444"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17420"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17420\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17421"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17420"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17420"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17420"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=17420"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}