{"id":1887,"date":"2020-07-01T07:14:42","date_gmt":"2020-07-01T10:14:42","guid":{"rendered":"http:\/\/latinoamerica21.com\/?p=1887"},"modified":"2023-10-23T14:56:01","modified_gmt":"2023-10-23T17:56:01","slug":"la-tragedia-brasilena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/la-tragedia-brasilena\/","title":{"rendered":"La tragedia de Brasil"},"content":{"rendered":"\n<p>Diferentes estudios han puesto de relieve los efectos de la COVID-19 en contextos de desigualdad preexistente. Las personas sufren la indeterminaci\u00f3n y los riesgos de car\u00e1cter sanitario y econ\u00f3mico dependiendo de los recursos que les permitan aislarse y cuidar a s\u00ed mismos y a otros, as\u00ed como las condiciones sanitarias y de habitabilidad de sus viviendas. En otras palabras, la pandemia nos afecta colectivamente, incluyendo a Brasil, pero las jerarqu\u00edas y formas de vulnerabilidad preexistentes condicionan nuestras posibilidades de hacer frente a sus efectos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo puede decirse del contexto pol\u00edtico en el que se desarrolla la lucha contra la pandemia. La capacidad del Estado para hacer frente a la enfermedad y sus efectos no se construye de un d\u00eda para otro. Al contrario. La historia previa de la institucionalizaci\u00f3n y la financiaci\u00f3n de las pol\u00edticas de salud condiciona las respuestas actuales, especialmente en lo que respecta a la capacidad de tratar a los pacientes que necesitan de internaci\u00f3n. En este sentido, tambi\u00e9n podr\u00edamos discutir la capacidad de coordinaci\u00f3n para controlar la <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/podcast\/el-mundo-poscovid-19-cambio-de-paradigma\/\">pandemia<\/a> a trav\u00e9s de pruebas y del monitoreo masivo, as\u00ed como la capacidad de ofrecer apoyo econ\u00f3mico a trabajadores y peque\u00f1as empresas. Todo ello nos cuenta un poco la historia reciente del Estado y, por supuesto, c\u00f3mo d\u00e9cadas de directrices neoliberales han llevado a procesos de privatizaci\u00f3n y mercantilizaci\u00f3n, con patrones que han surgido a escala mundial, pero que var\u00edan seg\u00fan las disputas y resistencias pol\u00edticas locales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de Brasil, el neoliberalismo tuvo un car\u00e1cter h\u00edbrido, delimitado por la Constituci\u00f3n democr\u00e1tica de 1988, con un marcado car\u00e1cter distributivo, y por un proceso pol\u00edtico en el que los actores y partidos de centro-izquierda tuvieron un papel protag\u00f3nico. El l\u00edmite de esta historia es el 2016. No por la impugnaci\u00f3n de Dilma Rousseff en s\u00ed, sino por las oportunidades que encontraron quienes lo crearon para aprobar una enmienda constitucional que compromet\u00eda el gasto p\u00fablico y determinaba una pol\u00edtica de desinversi\u00f3n para los pr\u00f3ximos veinte a\u00f1os (EC 95). En 2017 vendr\u00edan los cambios en la legislaci\u00f3n laboral \u00abflexibilizando\u00bb las relaciones laborales y reduciendo las garant\u00edas, ampliando, as\u00ed, la precariedad laboral en un pa\u00eds donde la informalidad ya es de alrededor del 40%.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero fue en 2018 cuando el pa\u00eds tuvo el mayor distanciamiento de los ideales de la redemocratizaci\u00f3n y de los valores que se convirtieron en normas con la Constituci\u00f3n de 1988. El candidato de extrema derecha que gan\u00f3 las elecciones presidenciales, despu\u00e9s de haber sido un oscuro pol\u00edtico durante 30 a\u00f1os, tipifica la convergencia entre un neoliberalismo opuesto a cualquier garant\u00eda social y un conservadurismo contrario a la agenda de derechos humanos que se ha ampliado desde mediados del siglo XX. El desprecio por la ciencia y la desconfianza hacia los cient\u00edficos y los educadores se hicieron expl\u00edcitos en la campa\u00f1a de Jair Bolsonaro y se convirtieron, con su elecci\u00f3n, en el desmantelamiento acelerado del sistema de ciencia y tecnolog\u00eda, a lo que se sumaron las sucesivas medidas para restringir la autonom\u00eda de las universidades y limitar sus presupuestos.<\/p>\n\n\n\n<p>En una alianza que re\u00fane a religiosos conservadores, militares resentidos por las cr\u00edticas a la dictadura de 1964 y la exposici\u00f3n de su violencia, empresarios del sector agr\u00edcola, sedientos de desregulaci\u00f3n ambiental, representantes de la industria armamentista, empresarios que buscan el retiro de las garant\u00edas laborales y un clan familiar cercano a las milicias, el Gobierno ha mostrado desde el principio una clara falta de preparaci\u00f3n y respeto hacia la democracia. A un a\u00f1o y medio de su inicio, el presidente ha intentado ampliar su dominio a trav\u00e9s de sucesivas crisis institucionales, con ataques y amenazas al Congreso y a la Corte Suprema. Estas situaciones han sido escenificadas por un grupo armado desenfrenado de extrema derecha que se instal\u00f3 en Brasilia, y por manifestantes que, con el apoyo del presidente y los ministros, abogan por la intervenci\u00f3n militar.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el escenario en el que el Gobierno brasile\u00f1o despreci\u00f3 la COVID-19. En actitudes que se suman al rechazo previo de los derechos humanos y la ciencia, el presidente trivializ\u00f3 la pandemia y el dolor de la gente, despreci\u00f3 las alternativas para enfrentarlo y contribuy\u00f3 a la desinformaci\u00f3n. Simb\u00f3licamente, el 2 de junio, cuando el pa\u00eds super\u00f3 los 30.000 muertos, con 1.262 en 24 horas, el presidente declar\u00f3 que \u00abmorir es normal\u00bb. El 6 de junio, el Gobierno adopt\u00f3 pr\u00e1cticas para dificultar el acceso a los datos, lo que dio marcha atr\u00e1s tras la presi\u00f3n. Y poco despu\u00e9s, el 11 de junio, en un directo dirigido a los simpatizantes, Bolsonaro alent\u00f3 la invasi\u00f3n de los hospitales de campa\u00f1a y reforz\u00f3, as\u00ed, la desconfianza en la realidad de la pandemia y sus efectos sobre la <a href=\"https:\/\/www.paho.org\/journal\/es\/articulos\/tendencia-tasas-suicidio-brasil-2011-2020-con-especial-atencion-pandemia-covid-19\">salud<\/a>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>No se trata de arrebatos sueltos. Estamos hablando de una pol\u00edtica de muerte establecida como directriz del Gobierno\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Pero no se trata de arrebatos sueltos. Estamos hablando de una pol\u00edtica de muerte establecida como directriz del Gobierno. Durante la pandemia se ha cambiado dos veces de ministro de Salud y, actualmente, la cartera est\u00e1 dirigida por un ministro interino, de carrera militar y sin experiencia en la materia. El presidente, que se posicion\u00f3 en contra del aislamiento social y a favor de medicinas no aprobadas cient\u00edficamente, se neg\u00f3 a desempe\u00f1ar un papel de coordinaci\u00f3n y profundiz\u00f3 los conflictos con los gobernadores. Fue necesario que el Tribunal Supremo Federal se manifestara para reafirmar la competencia normativa y administrativa de los estados y municipios, lo que impidi\u00f3 que el Gobierno Federal creara obst\u00e1culos a las pol\u00edticas estatales para contener la pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p>Para un Gobierno que se suma a un neoliberalismo puro y que tiene como norma la desigualdad, tampoco ha sido factible avanzar en el sentido de la responsabilidad p\u00fablica de actuar ante la vulnerabilidad econ\u00f3mica en Brasil. A principios de abril se public\u00f3 una Medida Provisional (936) que permite reducir las horas de trabajo y los salarios, con la excusa de disminuir los despidos. Adem\u00e1s, se hizo, despu\u00e9s de mucha presi\u00f3n, una ayuda mensual de 600 reales (unos 111 d\u00f3lares) durante tres meses para los trabajadores del sector informal y de bajos ingresos. La prestaci\u00f3n comenz\u00f3 a pagarse el 7 de abril, y al 9 de junio hab\u00eda todav\u00eda 10.4 millones de solicitudes pendientes de tramitaci\u00f3n, seg\u00fan el banco gubernamental responsable de los pagos. A la fecha de terminar este art\u00edculo, fue anunciada la prolongaci\u00f3n de la ayuda por otros tres meses y con valores reducidos, a pesar de que Brasil tiene una tasa oficial de desempleo del 12,6% que alcanzar\u00eda, seg\u00fan algunos economistas, el 16%.<\/p>\n\n\n\n<p>La tragedia de Brasil  tiene varios componentes. El neoliberalismo, el autoritarismo, la baja capacidad de liderazgo pol\u00edtico, el rechazo a la ciencia y el abierto desprecio por la vida son responsables de la ausencia de respuestas adecuadas a los efectos de la pandemia en Brasil. Esta inseguridad sanitaria y econ\u00f3mica se vive en un contexto en el que los ataques a la democracia son cada vez m\u00e1s expl\u00edcitos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Foto de Stanislav Sedov en Foter.com \/ CC BY-SA<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Episodio relacionado de nuestro&nbsp;<\/em><\/strong><a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/podcast\/\"><strong><em>podcast<\/em><\/strong><\/a><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-rich is-provider-spotify wp-block-embed-spotify wp-embed-aspect-21-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Spotify Embed: El liberalismo en Am\u00e9rica Latina\" style=\"border-radius: 12px\" width=\"100%\" height=\"152\" frameborder=\"0\" allowfullscreen allow=\"autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed\/episode\/3RFuHlXWSACt1EX5iB8QPS?si=U0ikaTUyT-G1wUOv33X89g&#038;utm_source=oembed\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pandemia nos afecta colectivamente, pero las jerarqu\u00edas y formas de vulnerabilidad preexistentes condicionan nuestras posibilidades de hacer frente a sus efectos. 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