{"id":1973,"date":"2020-07-30T10:40:36","date_gmt":"2020-07-30T13:40:36","guid":{"rendered":"http:\/\/latinoamerica21.com\/?p=1973"},"modified":"2024-06-18T06:37:30","modified_gmt":"2024-06-18T09:37:30","slug":"colombia-el-olvido-en-tiempos-de-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/colombia-el-olvido-en-tiempos-de-pandemia\/","title":{"rendered":"Colombia: el olvido en tiempos de pandemia"},"content":{"rendered":"\n<p>Un joven m\u00e9dico llamado Juvenal Urbino que estaba obsesionado por erradicar el c\u00f3lera, atiende un d\u00eda a una joven de nombre Fermina Daza. A partir de ah\u00ed comienza una historia de amor que desnuda \u201cel horror de la vida real\u201d, que acompa\u00f1a a quienes viajan constantemente por evitar el desencuentro del amor con la muerte. Dicha historia que transcurre en Colombia se relata en la novela: <em>El amor en tiempos del c\u00f3lera<\/em> de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (1985).<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, Colombia y el mundo viven de nuevo otra pandemia, la del Coronavirus, que ya no leemos en los libros, pues somos los protagonistas de la misma. La dupla eros &#8211; t\u00e1natos que nos representa Garc\u00eda M\u00e1rquez en su novela es una imagen que ha acompa\u00f1ado la historia de Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien hasta ahora el gobierno colombiano, junto con los gobernadores y alcaldes han sabido viajar por el mar de la pandemia de la Covid 19 sin consecuencias tan tr\u00e1gicas en n\u00famero de muertes como otros pa\u00edses de la regi\u00f3n, cabe acotar que los efectos del confinamiento preventivo obligatorio y las medidas de Estado de Emergencia declaradas desde 17 de marzo hasta el 31 de agosto han afectado la salud de la democracia y de la fr\u00e1gil econom\u00eda colombiana. Colombia ha vivido \u00e9pocas de estados de sitio y de excepci\u00f3n que han normalizado muchas pr\u00e1cticas jur\u00eddicas que tienen mucho que ver con el conflicto social y armado. Por eso es necesario una discusi\u00f3n p\u00fablica sobre los efectos del Estado de Emergencia para que la excepci\u00f3n no se convierta en regla en la llamada \u201cnueva normalidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Esta pandemia ha permitido ver con claridad el espejo que somos: una sociedad desigual y con una informalidad laboral que ronda el 47%<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esta pandemia ha permitido ver con claridad el espejo que somos: una sociedad desigual y con una informalidad laboral que ronda el 47% (DANE \u2013 2019). Ya podr\u00e1n ustedes imaginarse el escenario de las calles colombianas en esta reapertura gradual de la econom\u00eda. Miles de ciudadanos buscando formas de subsistencia diaria para hacer frente a otra pandemia que ya estaba presente en Colombia, la pobreza. El conflicto social y la violencia estructural que han adobado el escenario de la informalidad y pobreza en Colombia debe ser interpretado como un proceso hist\u00f3rico que inici\u00f3 antes de la pandemia pero que en tiempos de la misma se ha hecho m\u00e1s evidente y urgente.<\/p>\n\n\n\n<p>El triste escenario de la precariedad social y econ\u00f3mica de millones de colombianos no puede, sin embargo, ocultar el olvido de otra tragedia que acompa\u00f1a al pa\u00eds: la muerte de cientos de l\u00edderes sociales y de integrantes desmovilizados de las FARC. El tratado de paz con la guerrilla de las FARC, que es admirado internacionalmente pero que divide a los colombianos, recuerda una historia ya vivida, la de la desaparici\u00f3n de los miembros del partido pol\u00edtico Uni\u00f3n Patri\u00f3tica (UP) (1984-1986). De acuerdo al informe del Centro Nacional de Memoria Hist\u00f3rica (CNMH) <em>Todo pas\u00f3 frente a nuestros ojos. El genocidio de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica 1984-2020<\/em>, por lo menos 4153 ciudadanos miembros de dicho partido fueron asesinados, secuestrados o desaparecidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante el miedo de vivir la misma historia de la UP muchos excombatientes desmovilizados de las FARC gritan al gobierno y a la sociedad protecci\u00f3n por sus vidas. La ONU ha jugado un papel decisivo en la implementaci\u00f3n de los acuerdos de paz. Su voz legitima el acuerdo y ayuda a presionar al gobierno del presidente Duque para que este esfuerzo no sea parte de un nuevo fracaso en la historia de las negociaciones con los grupos armados en Colombia. Detr\u00e1s de este complejo escenario, se esconden, afortunadamente historias micro de superaci\u00f3n social y de coherencia pol\u00edticas. M\u00e1s 11.000 excombatientes de las FARC hacen parte activa hoy de la vida pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica en Colombia. Sus iniciativas de emprenderismo rural, comunitario y ambiental son una huella de paz en medio de una confusi\u00f3n de intereses que buscan hacer creer que todo el esfuerzo de las negociaciones de paz han sido un fracaso.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el conflicto armado y las m\u00faltiples violencias en Colombia no han cesado con la dejaci\u00f3n de las armas por parte de las FARC y la implementaci\u00f3n de los acuerdos de paz. La situaci\u00f3n geoestrat\u00e9gica de Colombia, las desigualdades sociales, la porosidad de las instituciones colombianas y el deseo de superaci\u00f3n ad infinitum de muchos colombianos han sido un campo de cultivo para que redes nacionales e internacionales de econom\u00eda ilegal aprovechen el vac\u00edo territorial que dejaron las FARC y tracen los nuevos escenarios de disputa por la explotaci\u00f3n de los recursos petroleros, los cultivos de coca y la miner\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Una parte de las mismas Farc, llamadas en Colombia disidencias, encabezan el nuevo orden territorial, entretanto, el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional (ELN) se empodera del discurso pol\u00edtico de las guerrillas y lucha sin tregua con el llamado Clan del Golfo (paramilitares) por el dominio de las regiones fronterizas con Panam\u00e1, Ecuador y Venezuela. La ambig\u00fcedad del gobierno Duque, su doble discurso de paz y guerra han complejizados a\u00fan m\u00e1s este escenario de conflicto y violencia territorial. Un detonante socio-econ\u00f3mico en el que participan miles de campesinos excluidos del contrato social.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no todo es confuso, tr\u00e1gico y desesperanzador en este espejo del conflicto social que ha hecho m\u00e1s evidente la pandemia del Coronavirus en Colombia. Para sorpresa de muchos, en este pa\u00eds hay un despertar juvenil por lo p\u00fablico, por participar en la acci\u00f3n pol\u00edtica, como dec\u00eda Hanna Arendt. Miles de j\u00f3venes con sensibilidad ecol\u00f3gica, con sentido de pertenencia a un mundo global com\u00fan, con nuevos intereses sociales y cansados de ver a los adultos repetir la historia del c\u00edrculo vicioso de la violencia, se han lanzado a las avenidas virtuales y reales de ciudades y pueblos a gritar su desencanto de las pol\u00edticas neoliberales de educaci\u00f3n y de la precariedad laboral de un mundo y un pa\u00eds que los marginiza e instrumenta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor colombiano H\u00e9ctor Abad Faciolince en su novela: <em>el olvido que seremos<\/em> testimonia la vida y sacrificio (eros y t\u00e1natos) de su padre H\u00e9ctor, un homenaje a los miles de l\u00edderes sociales que contin\u00faan muriendo hoy en Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Foto Desde Colombia con las comunidades campesinas en r, en Foter.com \/ CC BY-NC-ND .jpg<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya podr\u00e1n ustedes imaginarse el escenario de las calles colombianas en esta reapertura gradual de la econom\u00eda. 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