{"id":2114,"date":"2020-08-29T12:08:50","date_gmt":"2020-08-29T15:08:50","guid":{"rendered":"http:\/\/latinoamerica21.com\/?p=2114"},"modified":"2024-06-20T07:04:55","modified_gmt":"2024-06-20T10:04:55","slug":"el-fin-del-uribismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/el-fin-del-uribismo\/","title":{"rendered":"\u00bfEl fin del uribismo?"},"content":{"rendered":"\n<p>Colombia se ha sumado, recientemente, a la ola de juicios a expresidentes en Am\u00e9rica Latina. El caso, sin embargo, es singular. No se trata ac\u00e1 de la apertura de un proceso jur\u00eddico con \u00e1nimo de revancha en el marco de la llegada de una nueva fuerza pol\u00edtica al gobierno. Tampoco se trata del resultado, tal como se propone ahora en M\u00e9xico, de una iniciativa partidista, con amplio respaldo popular, para enjuiciar exmandatarios. Uribe, de hecho, como todos los expresidentes colombianos, estaba blindado jur\u00eddicamente y cuenta con un decreciente pero significativo respaldo popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Si no hubiese sido porque, en el 2013, el l\u00edder del Centro Democr\u00e1tico decidi\u00f3 postularse para el cargo de senador con el fin de arrastrar la lista de su partido, no hubiese sido posible el proceso que enfrenta actualmente en la Corte Suprema de Justicia. Si no hubiese sido, adem\u00e1s, porque Uribe decidi\u00f3 denunciar al senador Iv\u00e1n Cepeda, por una supuesta manipulaci\u00f3n de testigos, no se hubiese descubierto, en el transcurso de las investigaciones que, al parecer, era m\u00e1s bien \u00e9l mismo quien estaba incurriendo en este delito. La corte lo sindica, sobre esa base, de fraude procesal y soborno.<\/p>\n\n\n\n<p>De esa suma de improbabilidades parecer\u00edan derivarse cambios significativos en la pol\u00edtica colombiana.<\/p>\n\n\n\n<p>El uribismo, cuya existencia precede al partido Centro Democr\u00e1tico, ha sido un proyecto de orden pol\u00edtico exitoso, aunque no invulnerable, a lo largo de las dos \u00faltimas d\u00e9cadas. El \u00e9xito de Uribe se debi\u00f3, por encima de cualquier otra cosa, a su pol\u00edtica de Seguridad Democr\u00e1tica. Su promesa de liquidar las guerrillas no se consum\u00f3, pero s\u00ed las debilit\u00f3, en un grado nunca antes visto, en t\u00e9rminos militares. De esa \u00e9xito militar, junto a la ret\u00f3rica del \u2018orden\u2019 y la \u2018Ley\u2019, vive electoralmente el uribismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e9xito de Uribe, en t\u00e9rminos de diversos indicadores de calidad de la democracia, tuvo, sin embargo, altos costos: el envenenamiento del debate pol\u00edtico con un discurso incendiario y polarizador y la simult\u00e1nea criminalizaci\u00f3n de toda forma de oposici\u00f3n y protesta social; el uso sistem\u00e1tico de la \u2018propaganda negra\u2019 como estrategia de movilizaci\u00f3n; el asedio y espionaje a l\u00edderes de oposici\u00f3n, magistrados, activistas sociales y periodistas; el irrespeto a los DDHH materializado en las 2500 ejecuciones extrajudiciales derivadas de la pol\u00edtica de incentivos montada para aumentar el n\u00famero de \u2018bajas\u2019 en la guerrilla y, tambi\u00e9n, en la promoci\u00f3n de una sistem\u00e1tica pol\u00edtica de encubrimiento de las acciones ilegales de miembros de las Fuerzas Armadas; la innegable y, hasta la \u00faltima campa\u00f1a presidencial, muy viva interacci\u00f3n entre fuerzas paramilitares, a veces ligadas al narcotr\u00e1fico, y las fuerzas pol\u00edticas visibles; la protecci\u00f3n de la pol\u00edtica clientelista. En suma: nada muy alentador.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>se describe a s\u00ed mismo como un genuino defensor de la \u2018democracia\u2019.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El uribismo, a pesar de lo anterior, se describe a s\u00ed mismo como un genuino defensor de la \u2018democracia\u2019. Como todos los t\u00e9rminos pol\u00edticos, el de democracia es un t\u00e9rmino cuyo sentido es parte de la controversia pol\u00edtica. Para el uribismo est\u00e1 asociado a \u2018anticomunismo\u2019 (pues solo la izquierda impone \u2018dictaduras\u2019), a un \u2018nacionalismo\u2019 homogeneizador encarnado en su caudillo (los seguidores de Uribe suelen usar camisetas de la selecci\u00f3n nacional de f\u00fatbol para expresar solidaridad con su l\u00edder) y a una comprensi\u00f3n formalista y difusa de la defensa de la \u201cLey\u201d (la ley no es, en realidad, la Constituci\u00f3n ni los derechos consignados en ella sino un sin\u00f3nimo de una sociedad \u201cordenada\u201d en la cual los delitos son castigados con dureza y en la cual, ante todo, se respeta sin restricciones la propiedad privada).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo \u2018democr\u00e1tico\u2019 radica aqu\u00ed en que son las mayor\u00edas, en tanto sean representadas por el caudillo y sean suficientemente homog\u00e9neas, las que definen qu\u00e9 es lo colectivamente aceptable. El uribismo ha asociado esto con el llamado \u2018Estado de opini\u00f3n\u2019: una especie de democracia plebiscitaria que, a su juicio, debe estar por encima de la misma constituci\u00f3n. Se trata de una suerte de cesarismo democr\u00e1tico de rasgos claramente antiliberales: desprecio por el pluralismo y la tolerancia, desprecio por la divisi\u00f3n de poderes, desprecio por la letra de la ley, desprecio por toda reivindicaci\u00f3n de los DDHH (pues esto es \u2018comunista\u2019).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo parad\u00f3jico del uribismo radica, sin embargo, en que su repetida transgresi\u00f3n de las leyes reales se hace en defensa de la vigencia, en abstracto, de la Ley. Esa es la paradoja que Carl Schmitt asoci\u00f3 con el concepto de \u2018estado de excepci\u00f3n\u2019: para defender, en ciertas circunstancias el esp\u00edritu de la ley, se requiere de gobernantes que pueda violar su letra. Esto puede ir, seg\u00fan el grado de radicalismo de sus partidarios, desde restricciones al a libertad de prensa hasta el asesinato de l\u00edderes de oposici\u00f3n. En las redes sociales uribistas, nunca cuestionadas o problematizadas por Uribe ni por el subpresidente Duque, esto no es ning\u00fan tab\u00fa. El uso de la violencia contra ciudadanos no alzados en armas es, para muchos seguidores de Uribe, parte imprescindible de la defensa de la democracia.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Uribe deber\u00eda estar inmunizado contra toda \u201cpersecuci\u00f3n\u201d legal porque \u00e9l es la encarnaci\u00f3n misma de la vigencia de la Ley<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El esc\u00e1ndalo que representa, para muchos de los seguidores, su detenci\u00f3n domiciliaria, radica en que choca fuertemente contra el modelo de la legitimidad de ciertas ilegalidades. A su juicio, Uribe deber\u00eda estar inmunizado contra toda \u201cpersecuci\u00f3n\u201d legal porque \u00e9l es la encarnaci\u00f3n misma de la vigencia de la Ley \u2013 no de su letra.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos dir\u00e1n: \u201cs\u00ed, una interceptaci\u00f3n all\u00ed, otra all\u00e1; un pactico con fuerzas paramilitares, s\u00ed, tal vez; alguna truculencia para hacerse reelegir, tal vez, cierto. Pero esto era necesario: se trataba de salvar la patria\u201d. Muchos empresarios, que se vieron favorecidos en t\u00e9rminos de seguridad y en t\u00e9rminos tributarios, por los dos gobiernos de Uribe, probablemente piensen de esta forma. Por eso han salido en bloque a respaldarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una eventual sentencia condenatoria no representar\u00eda solo una intensificaci\u00f3n del declive de un pol\u00edtico poderoso, sino un duro golpe a un modelo de orden pol\u00edtico del cual \u00e9l es la cabeza visible. Aunque el desarrollo del proceso es ahora incierto, ya que tras la renuncia de Uribe a su investidura de senador no se sabe si seguir\u00e1 en manos de la Corte Suprema, una decisi\u00f3n de los magistrados contraria a sus expectativas no tendr\u00eda, por eso, solo valor judicial. Una vez descabezado, el proyecto hegem\u00f3nico uribista se arrastrar\u00eda con dificultad. No obstante, ser\u00eda equivocado concebir tal decisi\u00f3n eventual como el fin del uribismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, los seguidores de Uribe y congresistas de su partido han anunciado que defender\u00e1n con u\u00f1as y dientes a su l\u00edder, incluso si esto incluye desaf\u00edos al orden constitucional y eventuales actos violentos de sectores radicales. La senadora Paola Holgu\u00edn convoc\u00f3, por ejemplo, a la reserva activa del ej\u00e9rcito a defender al expresidente. Los defensores de la excepcionalidad ya no cuentan con mayor\u00edas pero est\u00e1n dispuestos a arrastrar al pa\u00eds a un caos total en su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, a\u00fan si Uribe fuese condenado y se lograran contener las arremetidas de la ultraderecha para garantizar la impunidad de su l\u00edder, el uribismo va a seguir moviendo a un sector significativo de la poblaci\u00f3n.&nbsp; Fujimori, un pol\u00edtico semejante a Uribe, fue condenado en Per\u00fa a 25 a\u00f1os de prisi\u00f3n y, pese al acumulado de evidencias y a la gravedad de los delitos cometidos, el fujimorismo sigue siendo una poderosa fuerza pol\u00edtica en Per\u00fa. Keiko Fujimori, en el 2016, estuvo cerca de ganar la presidencia. En Colombia ya se est\u00e1 hablando de la posible candidatura presidencial de Tom\u00e1s Uribe, el hijo mayor de \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Foto de @lozanopuche en Foter.com \/ CC BY-NC-ND<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El uribismo ha sido un proyecto de orden pol\u00edtico exitoso, aunque no invulnerable, a lo largo de las dos \u00faltimas d\u00e9cadas. El \u00e9xito de Uribe se debi\u00f3, por encima de cualquier otra cosa, a su pol\u00edtica de Seguridad Democr\u00e1tica. 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