{"id":2670,"date":"2020-11-03T08:02:40","date_gmt":"2020-11-03T11:02:40","guid":{"rendered":"http:\/\/latinoamerica21.com\/?p=2670"},"modified":"2023-08-02T16:14:08","modified_gmt":"2023-08-02T19:14:08","slug":"la-pesadilla-de-macondo-o-la-paz-que-no-pudo-ser","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/la-pesadilla-de-macondo-o-la-paz-que-no-pudo-ser\/","title":{"rendered":"La pesadilla de Colombia o la paz que no fue"},"content":{"rendered":"\n<p>Este mes de noviembre se cumplen cuatro a\u00f1os de la firma del acuerdo de paz de Colombia con las FARC-EP. Sin embargo, son cuatro a\u00f1os que parecen, indudablemente, muchos m\u00e1s en lo que respecta a la dimensi\u00f3n de la violencia y del conflicto armado interno. Claro est\u00e1 que la firma de un acuerdo de paz siempre es un aspecto complejo y con muchos matices, con innegables recelos y expectativas en juego. M\u00e1s, si cabe, si hablamos del conflicto armado m\u00e1s longevo de Am\u00e9rica Latina. As\u00ed, lo verdaderamente complejo es mantener los compromisos, desarrollar las transformaciones que estos implican y superar los condicionantes estructurales, pol\u00edtico-institucionales y simb\u00f3licos que en m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas sirvieron de base para la violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ineludiblemente, es posible pensar que el acuerdo de paz, suscrito por las FARC-EP \u2014que para buena parte de la comunidad acad\u00e9mica es el m\u00e1s completo sobre el papel de los \u00faltimos treinta a\u00f1os\u2014, parte de un mito que supera cualquier atisbo de realidad futura, sobre todo en la tierra de Macondo como es Colombia. Es decir, incluso si despu\u00e9s de la presidencia de Juan Manuel Santos se hubieran dado las mejores condiciones para su empleo, posiblemente estar\u00edamos hablando hoy de diferencias entre lo acordado, lo previsto y lo hecho.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El primer gran saboteador del acuerdo fue el mismo gobierno del inefable Iv\u00e1n Duque\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>O como me dijo hace unas semanas un buen amigo: \u201cEntre la paz que pudo ser, la paz que finalmente deb\u00eda ser y la paz que, por desgracia, est\u00e1 siendo\u201d. Como es de esperar, no juega a nuestro favor \u2014en donde incluyo a todos los que verdaderamente anhelamos la superaci\u00f3n de la violencia en Colombia\u2014 que el primer gran saboteador del acuerdo haya sido el mismo gobierno del inefable Iv\u00e1n Duque.<\/p>\n\n\n\n<p>Un acuerdo de paz, como alguna vez me confes\u00f3 en una conversaci\u00f3n privada el exvicepresidente de Colombia, Angelino Garz\u00f3n, \u201ces un acuerdo entre perdedores\u201d. Expresado en t\u00e9rminos m\u00e1s acad\u00e9micos, es la soluci\u00f3n negociada, que se basa en intercambios cooperativos, resultado de que las partes en liza no han podido responder unilateralmente a sus intereses en el conflicto. En el caso de Colombia, el acuerdo integraba demandas hist\u00f3ricas de las FARC-EP como una reforma rural, aspectos comunes en todo acuerdo de paz como la participaci\u00f3n pol\u00edtica o la justicia transicional y, asimismo, condiciones del Gobierno, como la entrega de las armas o la colaboraci\u00f3n en la mitigaci\u00f3n del negocio de la droga y su impacto sobre la <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/podcast\/defensa-y-seguridad-colectiva-en-america-latina\/\">violencia<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En este caso en particular, el actual Gobierno colombiano se ha erigido como el principal impedimento a la aplicaci\u00f3n deseada del acuerdo. Es decir, seg\u00fan todos los informes de seguimiento, destac\u00e1ndose entre ellos el del Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame, existen aspectos que apenas han comenzado a desarrollarse, como la reforma rural integral o la mitigaci\u00f3n del problema de las drogas il\u00edcitas, cuyos niveles de cumplimiento son inferiores al 5%.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El mismo Ejecutivo hizo todo lo posible en el Congreso para evitar la aprobaci\u00f3n de las 16 curules que deb\u00edan dar voz pol\u00edtica a los territorios m\u00e1s golpeados de Colombia por la violencia\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Por otro lado, el mismo Ejecutivo hizo todo lo posible en el Congreso para evitar la aprobaci\u00f3n de las 16 curules que deb\u00edan dar voz pol\u00edtica a los territorios m\u00e1s golpeados de Colombia por la violencia, y hasta el mismo presidente invoc\u00f3 todos los reparos posibles para impedir que la Jurisdicci\u00f3n Especial para la Paz, prevista en el acuerdo, se materializara. No lo consigui\u00f3, pero a cambio consigui\u00f3 desfinanciarla en m\u00e1s de un 30%.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras todo lo anterior sucede, la condiciones que han mantenido la violencia durante d\u00e9cadas contin\u00faan inalterables en uno de los pa\u00edses m\u00e1s desiguales del mundo en t\u00e9rminos sociales (0.54 de coeficiente de Gini) y territoriales (0.85 de coeficiente de Gini, de acuerdo con la distribuci\u00f3n de la propiedad de la tierra). Los cultivos cocaleros siguen presentando, a\u00fan con todo, una superficie que supera las 150.000 hect\u00e1reas, seg\u00fan las Naciones Unidas. Y en un Estado que tradicionalmente ha tenido m\u00e1s territorio que soberan\u00eda, la geograf\u00eda de la violencia previa al di\u00e1logo de paz que comenz\u00f3 en La Habana, en 2012, resulta pr\u00e1cticamente la misma. Esto es una violencia perif\u00e9rica sobre departamentos mayormente cocaleros, fronterizos y que han vivido a espaldas de los intereses de un centralismo que est\u00e1 al servicio de las elites pol\u00edticas y econ\u00f3micas del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>A excepci\u00f3n del departamento de Antioquia, que tiene una serie de particularidades propias, los departamentos m\u00e1s violentos de Colombia son exactamente los mismos que hace una d\u00e9cada: Choc\u00f3, Cauca y Nari\u00f1o, en el litoral Pac\u00edfico; Caquet\u00e1 y Putumayo, en el sur; y Arauca y Caquet\u00e1, en el nororiente. No es casualidad que estos mismos departamentos \u2014a excepci\u00f3n de Arauca\u2014 sean los que concentran el 80% de la superficie cocalera. All\u00ed es donde, principalmente, se condensa un porcentaje a\u00fan mayor de las mal llamadas disidencias de las FARC-EP (en tanto que la mayor parte de sus integrantes no son excombatientes de las FARC-EP).<\/p>\n\n\n\n<p>Tales disidencias son grupos criminales que se cuentan por decenas y que disponen de m\u00e1s de 2.000 integrantes. Estos han fragmentado y desideologizado el sentido del conflicto armado, partiendo de una l\u00f3gica, si cabe, a\u00fan mucho m\u00e1s compleja y en donde la vieja interpretaci\u00f3n simplista de la violencia deviene completamente in\u00fatil.<\/p>\n\n\n\n<p>Por si fuera poco, a ello, adem\u00e1s, hay que sumar el Clan del Golfo, en parte, heredero de un paramilitarismo desmovilizado hace 15 a\u00f1os y con un grueso que supera los 1.800 integrantes. Es cierto que est\u00e1 muy atomizado y sujeto a las din\u00e1micas locales de la violencia y de la criminalidad, pero tiene un especial arraigo en el Magdalena Medio, Antioquia o la regi\u00f3n Caribe.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n estar\u00eda el ELN, una guerrilla que vive fracturada entre una vieja comandancia pol\u00edtica, que se encuentra en Cuba y que sigue viendo pertinente una soluci\u00f3n negociada de la violencia, y una nueva comandancia m\u00e1s joven, beligerante y desideologizada, la cual ha aprovechado buena parte del vac\u00edo de las FARC-EP \u2014que nunca fue ocupado por la Fuerza P\u00fablica colombiana\u2014, para incrementar su presencia territorial, su n\u00famero de miembros y sus recursos de la financiaci\u00f3n il\u00edcita.<\/p>\n\n\n\n<p>Dadas las circunstancias, el resultado es patente. La Colombia que pudimos so\u00f1ar hace cuatro a\u00f1os es, en la actualidad, una preocupante distop\u00eda en la que cada d\u00eda que pasa, el anhelo de la paz se aleja un poco m\u00e1s. Desde que se firm\u00f3 el acuerdo han sido asesinados m\u00e1s de 230 exguerrilleros de las FARC-EP y 700 l\u00edderes sociales. Solo en 2020 se contabilizan un total de 70 masacres y 278 asesinados.<\/p>\n\n\n\n<p>El responsable, en esencia, es un Gobierno que siempre estuvo c\u00f3modo en el discurso de la guerra, de la militarizaci\u00f3n, de la l\u00f3gica amigo y enemigo, y en donde el caudal electoral y pol\u00edtico permite entender figuras tan nefastas para Colombia, como la de \u00c1lvaro Uribe. Sin embargo, los tiempos han cambiado. Las reivindicaciones y necesidades de la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Colombia\">sociedad colombiana<\/a> van m\u00e1s all\u00e1 de una estrechez de miras que, esperemos, termine en agosto de 2022, tiempo en el que el actual Gobierno estar\u00e1 fuera de la Presidencia. Mientras tanto, ojal\u00e1 que no sea lo suficientemente tarde como para que, dentro de unos a\u00f1os, tengamos que hablar de la paz que no pudo ser.<\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>Foto da Preside\u0302ncia da Repu\u0301blica Mexicana em Foter.com \/ CC BY<\/sub><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Colombia que so\u00f1amos hace cuatro a\u00f1os es, en la actualidad, una preocupante distop\u00eda. El responsable es un Gobierno que siempre estuvo c\u00f3modo en el discurso de la guerra y en donde el caudal electoral y pol\u00edtico permite entender figuras tan nefastas como la de \u00c1lvaro Uribe. <\/p>\n","protected":false},"author":125,"featured_media":2671,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16806,16477],"tags":[],"gps":[],"class_list":{"0":"post-2670","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-colombia-en","8":"category-colombia"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2670","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/125"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2670"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2670\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2671"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2670"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2670"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2670"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=2670"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}