{"id":274,"date":"2019-04-04T04:45:25","date_gmt":"2019-04-04T07:45:25","guid":{"rendered":"http:\/\/latinoamerica21.com\/?p=274"},"modified":"2023-10-23T17:30:33","modified_gmt":"2023-10-23T20:30:33","slug":"los-efectos-sistemicos-de-la-corrupcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/los-efectos-sistemicos-de-la-corrupcion\/","title":{"rendered":"Los efectos sist\u00e9micos de la corrupci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Los seres humanos sobrestimamos lo malo y subestimamos lo bueno; cualquiera puede intuirlo, yo lo aprend\u00ed de mi economista de la conducta favorito, Daniel Kahneman.<\/p>\n\n\n\n<p>Una cara enojada, o un rabioso exaltado, se destacan mucho m\u00e1s en medio de una multitud feliz o tranquila que un rostro feliz o calmo en medio de una multitud alterada o enfurecida. Un pol\u00edtico, un funcionario o un juez competentes pasar\u00e1n desapercibidos en medio de una multitud de in\u00fatiles (reales o sospechosos), pero cualquier incapaz llamar\u00e1 la atenci\u00f3n sobre todos y los contaminar\u00e1. Diremos: son \u201ctodos incompetentes\u201d y, si estamos delante de un pol\u00edtico competente, nos dispondremos, en el mejor de los casos, a considerarlo la mosca blanca. Nos creemos, adem\u00e1s, muy astutos por proceder de esta manera, que es universal.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto sucede no solamente con conductas, o con im\u00e1genes, sino tambi\u00e9n con palabras, especialmente aquellas que est\u00e1n cargadas de emociones. Las palabras atemorizantes atraen la atenci\u00f3n y movilizan las emociones m\u00e1s r\u00e1pidamente que las que suscitan sentimientos placenteros.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras truculentas nos capturan m\u00e1s eficazmente. Crimen o guerra prevalecen sobre paz o amor. La palabra en s\u00ed misma nos amenaza. Esto mismo sucede con el t\u00e9rmino <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/estabilidad-politica-y-corrupcion-dos-caras-de-una-misma-moneda\/\">corrupci\u00f3n<\/a>. Sentimos la amenaza y sobrestimamos lo malo: todos los pol\u00edticos, todos los empresarios, todos aquellos que mantienen una posici\u00f3n de poder de cualquier naturaleza son corruptos. Es m\u00e1s, han logrado esa posici\u00f3n por serlo, o porque sus padres, o abuelos, lo fueron. Esta tesitura social predominante es, a la vez, muy racional y muy nociva.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>A los humanos nos mueve mucho m\u00e1s evitar p\u00e9rdidas que conseguir ganancias\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Es muy racional porque nos protege. A los humanos nos mueve mucho m\u00e1s evitar p\u00e9rdidas que conseguir ganancias, como ha estudiado la econom\u00eda de la conducta. La decepci\u00f3n es una p\u00e9rdida. Sicol\u00f3gica, emocionalmente hablando, es una p\u00e9rdida seria. Si confiamos en quien nos jura ser honesto o nos promete una l\u00ednea de conducta honesta, podremos sufrir una decepci\u00f3n. En ese caso, nos sentiremos dolidos y humillados.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos avergonzaremos de nosotros\nmismos por haber sido tan est\u00fapidos. Ni siquiera el \u201cpagar para ver\u201d del p\u00f3ker\nes aconsejable. Si no confiamos, nos protegeremos de todos esos peligros. Y\ncuando la confianza de los ingenuos sea defraudada, podremos sentirnos justificadamente\nperspicaces.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, este modo de proceder es indiscutiblemente racional. Sin embargo, es colectivamente nocivo porque, sin la confianza social ni la cooperaci\u00f3n colectiva consiguiente, los comportamientos honestos en el plano p\u00fablico no podr\u00e1n prosperar. Estamos en el c\u00edrculo vicioso del apuntalamiento del <em>statu quo<\/em>, somos conservadores en el mal sentido de la palabra: la sobrestimaci\u00f3n de lo malo, que nos empuja a desconfiar, ha llegado a inhibirnos, a desalentarnos: no actuamos, no nos ponemos en movimiento y, si lo hacemos, es por el impulso que nos da la ira, la indignaci\u00f3n y, a veces, por cosas peores como el resentimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Bien pensado, cuando condenamos indiscriminadamente a todos los que \u201cest\u00e1n ah\u00ed\u201d, caemos en algo parecido a la justificaci\u00f3n de la tolerancia ante la corrupci\u00f3n. \u201cBueno, s\u00ed, fulanita roba, pero \u00bfacaso no lo hacen todas?\u201d. Si \u201ctodos lo hacen\u201d, la variable de selecci\u00f3n pasa de ser la exigencia de buen gobierno a la generosidad del gobernante de turno para soltar algo del dinero del que arbitrariamente disponen (esto, en beneficio particular de todos los que lo necesitan y, virtualmente, todos, hasta los m\u00e1s ricos siempre necesitan).<\/p>\n\n\n\n<p>Se apagan, as\u00ed, los signos que nos permitir\u00edan ir m\u00e1s all\u00e1 del (indispensable) plano \u00e9tico para avanzar en la comprensi\u00f3n social de las conexiones conceptuales y emp\u00edricas entre corrupci\u00f3n y mal <a href=\"https:\/\/poderciudadano.org\/indice-de-percepcion-de-corrupcion-2018\/\">gobierno<\/a>, estancamiento econ\u00f3mico, y desigualdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto refuerza el conservadurismo porque si creemos que todos son corruptos, creeremos forzosamente que nada puede hacerse contra ello, salvo depositar las cosas en manos de un nuevo salvador, de derecha, centro o izquierda, que nos prometa todo. Ello, con las conocidas consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>La inmensa mayor\u00eda de los ciudadanos vemos, por ahora, a la corrupci\u00f3n como un simple juego de suma cero: porque los recursos ilegalmente obtenidos podr\u00edan destinarse a cosas mucho mejores. Pero los efectos sist\u00e9micos de la corrupci\u00f3n no se perciben. Considerando todo esto, no es raro que resulten cre\u00edbles para los ciudadanos ciertas iniciativas supuestamente perge\u00f1adas por algunos miembros de peso de lo que se ha puesto de moda en llamar el \u201cc\u00edrculo rojo\u201d. Dichas iniciativas han sido acopladas  a una delirante amnist\u00eda a pol\u00edticos y a empresarios imputados de corrupci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es dif\u00edcil creer que esta especie, aunque resulte veros\u00edmil para muchos, tenga alguna veracidad. Nos deja, no obstante, una pregunta en pie: \u00bfpodr\u00e1 ser el combate a la corrupci\u00f3n el objeto de un tratamiento cooperativo en los pr\u00f3ximos doce meses, que comprender\u00e1n la campa\u00f1a electoral, los comicios y los primeros cien d\u00edas del pr\u00f3ximo gobierno?<\/p>\n\n\n\n<p>A m\u00ed nunca me convenci\u00f3 la superficialidad del t\u00e9rmino \u201cgrieta\u201d, nunca cre\u00ed que pudiera expresar la complejidad de las tensiones pol\u00edtico-culturales argentinas. No obstante, si pudi\u00e9semos tomarlo en serio por un momento, \u00bfqu\u00e9 significar\u00eda \u201ccerrar la grieta\u201d en el combate contra la corrupci\u00f3n? Equivaldr\u00eda a dejar actuar a la Justicia y acompa\u00f1arla de un control ciudadano activo, muy activo, y a mantener un impulso mesurado para evitar cazas de brujas, cruzadas justicieras y culpabilizaciones indiscriminadas a diestra y siniestra, lo que implica evitar caer en la tentaci\u00f3n f\u00e1cil de las filiaciones tanto familiares como pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si pudi\u00e9ramos tomarlo, as\u00ed, en serio, ser\u00eda una oportunidad excelente para que los pol\u00edticos responsables se aproximaran entre s\u00ed y obtuvieran de la ciudadan\u00eda un capital de confianza que los beneficiara colectivamente, y no a unos en contra de los otros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una cara enojada, o un rabioso exaltado, se destacan mucho m\u00e1s en medio de una multitud feliz o tranquila que un rostro feliz o calmo en medio de una multitud alterada o enfurecida. 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