{"id":38169,"date":"2024-02-24T12:00:00","date_gmt":"2024-02-24T15:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=38169"},"modified":"2024-02-27T12:14:35","modified_gmt":"2024-02-27T15:14:35","slug":"el-valor-de-navalni","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/el-valor-de-navalni\/","title":{"rendered":"El valor de Navalni"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Aleks\u00e9i Anat\u00f3lievich Navalni<\/strong> fue, de uno u otro modo, asesinado por el r\u00e9gimen de Vladimir Putin. Muchos pensaban que ten\u00eda los d\u00edas contados, ya que desde hace a\u00f1os proliferaban los indicios de que las autoridades rusas pretend\u00edan acabar con su vida. A tan solo un mes de las pr\u00f3ximas <strong>elecciones presidenciales<\/strong> en Rusia, Navalni comenzaba su cuarto a\u00f1o consecutivo en prisi\u00f3n. Y su caso pod\u00eda hacerse a\u00fan m\u00e1s inc\u00f3modo. Este hecho terrible necesariamente nos llama a reflexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un opositor persistente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Navalni dedic\u00f3 su trayectoria p\u00fablica a cuestionar al <strong>r\u00e9gimen de Putin<\/strong> (y al breve interregno de Dmitri Medv\u00e9dev) mediante las redes sociales. Su fuerza se desat\u00f3 al convertirse en un <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/@NavalnyRu\"><em>bloguero<\/em><\/a> extremadamente popular que denunciaba la <strong>corrupci\u00f3n<\/strong> de los altos jerarcas de la autocracia rusa. Su carrera pol\u00edtica comenz\u00f3 tempranamente. Durante ocho a\u00f1os (1999-2007), tras haber culminado sus estudios universitarios en finanzas, Navalni trabaj\u00f3 en el partido \u042f\u0301\u0431\u043b\u043e\u043a\u043e (\u2018manzana\u2019), de <strong>orientaci\u00f3n liberal<\/strong>. Aunque compart\u00eda esencialmente el ideario del partido, su <strong>nacionalismo<\/strong> y vehemente oposici\u00f3n a la inmigraci\u00f3n lo llevaron a apartarse de dicha organizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En diciembre de 2011 fue arrestado durante dos semanas, tras congregar a varias decenas de miles de seguidores que protestaron por las irregularidades cometidas en las elecciones legislativas celebradas ese mismo mes. Para entonces ya hab\u00eda creado la <strong>Fundaci\u00f3n Anticorrupci\u00f3n<\/strong>, desde la que elabor\u00f3 varios libros y documentales. Con ellos acus\u00f3 a Medv\u00e9dev, considerado por muchos como un t\u00edtere de Putin que fungi\u00f3 como presidente de la Federaci\u00f3n Rusa entre 2008 y 2012. Navalni no s\u00f3lo fue encarcelado en nuevas oportunidades, sino que tambi\u00e9n comenz\u00f3 a sufrir <strong>agresiones f\u00edsicas<\/strong>. A mediados de 2019, tras pasar por la c\u00e1rcel, denunci\u00f3 un primer intento de envenenamiento al experimentar extra\u00f1as reacciones en la piel.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sacrificio por una causa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estas graves advertencias, sin embargo, no lograron detener al <strong>disidente<\/strong>, quien continu\u00f3 con su labor. Un a\u00f1o despu\u00e9s, el 20 de agosto de 2020, el avi\u00f3n de pasajeros en el que viajaba hacia Mosc\u00fa tuvo que aterrizar de emergencia ante los <a href=\"https:\/\/dialogopolitico.org\/resenas\/navalny-mas-alla-envenenamiento\/\"><em>preocupantes s\u00edntomas <\/em><\/a>que s\u00fabitamente present\u00f3 Navalni. De inmediato, los gobiernos de Par\u00eds y Berl\u00edn solicitaron la posibilidad de <strong>darle acogida<\/strong>. Mosc\u00fa accedi\u00f3 y al d\u00eda siguiente fue llevado hasta un hospital de la <strong>capital alemana<\/strong>, donde efectivamente se determin\u00f3 que hab\u00eda sido envenenado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ser\u00e1 un <strong>hecho ins\u00f3lito el que definir\u00e1 su destino<\/strong>, as\u00ed como el sentido de su vida entera: cinco meses despu\u00e9s, el 17 de enero de 2021, Navalni regresa con su esposa a Rusia, a pesar de que las autoridades de dicho pa\u00eds le advirtieran p\u00fablicamente que lo capturar\u00edan apenas descendiera del avi\u00f3n. A pesar de las protestas que tuvieron lugar pocos d\u00edas despu\u00e9s en m\u00e1s de un centenar de ciudades rusas, Navalni fue llevado de un centro penitenciario a otro. Mientras tanto se determinaba judicialmente, de modo harto previsible, su culpabilidad por los cargos que se le imputaron.<\/p>\n\n\n\n<p>Las condiciones de su cautiverio fueron empeorando de modo progresivo. Aislamiento, mala alimentaci\u00f3n, privaci\u00f3n del sue\u00f1o, fr\u00edo extremo y otras formas de castigo propiciaron sus huelgas de hambre. Finalmente, en diciembre de 2023 lo trasladaron a una colonia penal ubicada en la remota y helada localidad de Kharp, donde falleci\u00f3 la semana pasada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Finitud y sentido de la vida<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con su muerte, Navalni nos obliga a pensar en el sentido de la vida. Todos sabemos que vamos a morir, aunque rara vez sepamos cu\u00e1ndo y c\u00f3mo. Exceptuando las situaciones m\u00e1s extremas, el car\u00e1cter mediato e imprevisible de la muerte suele alejarla de nuestros pensamientos cotidianos. Empero, para el ser humano, vivir no es simplemente existir. Lo caracter\u00edstico del vivir humano es la posibilidad de elegir; es el desaf\u00edo y la obligaci\u00f3n de construir una historia personal dotada de alg\u00fan sentido, en el marco de las limitaciones que nos impone la realidad. En consecuencia, es nuestra com\u00fan mortalidad la que nos impulsa a indagar por el sentido de nuestras vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>En tanto la vida se compone de acciones, el sentido que damos a \u00e9stas suele ir configurando el de nuestra vida en general. Pero las acciones no poseen un sentido intr\u00ednseco. Mediante la facultad del juicio se lo vamos otorgando en dos planos que pudi\u00e9ramos denominar como <em>dial\u00f3gicos<\/em>. Uno es el plano colectivo, donde la comunidad juzga el valor de la acci\u00f3n del individuo, mientras que el otro es el plano del individuo, quien en di\u00e1logo consigo mismo juzga el valor de sus propias acciones. En uno y otro caso, el sentido de la acci\u00f3n viene usualmente determinado por el <em>valor<\/em> que le adjudicamos a esta, en donde el t\u00e9rmino <em>valor<\/em> asume su doble acepci\u00f3n de <em>utilidad<\/em> y de <em>valent\u00eda<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Trascendencia de una decisi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Quien act\u00faa siempre en funci\u00f3n del <strong>juicio colectivo<\/strong> tiende a acomodarse al orden vigente y reforzarlo. Quien en cambio procura comportarse conforme a su propia conciencia no s\u00f3lo se conquista a s\u00ed mismo, sino que ejerce y reafirma la <strong>consciencia<\/strong> de su existencia individual para convertirla as\u00ed en una vida plenamente humana. Por eso suele asumirse que la acci\u00f3n desarrollada conforme a la propia conciencia requiere un gran valor. Por eso dec\u00eda tambi\u00e9n S\u00f3crates que una vida sin examen no merece ser vivida. A veces, no obstante, la conciencia puede dictar imperativos tan exigentes que ponen en riesgo la vida misma, tal como ha sucedido con Navalni.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jorge Luis Borges<\/strong>, en uno de sus relatos de <em>El Aleph<\/em>, escribi\u00f3 que \u00ab<em>cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad \u201cde un solo momento\u201d: el momento en que el hombre sabe para siempre qui\u00e9n es<\/em>\u00bb. Para Navalni, ese momento posiblemente lleg\u00f3 cuando decidi\u00f3 volver a Rusia a principios de 2021. Tal decisi\u00f3n conmociona a quien la conoce, por la serenidad y el car\u00e1cter casi suicida con el que se aproxim\u00f3 a ese destino tr\u00e1gico, as\u00ed como tambi\u00e9n por la pregunta acerca de su utilidad. El enorme valor requerido para dar ese paso es incuestionable, entendiendo aqu\u00ed <em>valor<\/em> como <em>valent\u00eda<\/em>, pero \u00bfpodemos decir que el sacrificio fue \u00fatil, que <em>vali\u00f3<\/em> la pena? En t\u00e9rminos pol\u00edticos, \u00bfcu\u00e1les fueron los resultados concretos que esta decisi\u00f3n logr\u00f3 propiciar?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El ejemplo que queda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En una <strong>era de hiperconectividad<\/strong> como la actual, las dictaduras han sustituido las masacres colectivas por el <strong>castigo a los individuos <\/strong>m\u00e1s ejemplares. Esta iniciativa resulta cruelmente eficaz mientras las acciones de dichos individuos no despierten una reacci\u00f3n efectiva de la sociedad contra el sistema autoritario. Lo usual, sin embargo, es que el peso de lo que \u00c9tienne de la Bo\u00e9tie llam\u00f3 la <strong><em>servidumbre voluntaria<\/em><\/strong> se imponga, por desgracia, sobre todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, incluso cuando eso pasa, el valor de personas como Navalni no deja de interpelarnos en profundidad. Decisiones como la suya provienen de la necesidad personal de que las propias acciones est\u00e9n a la altura de los compromisos \u00e9ticos que uno mismo se impone. En otras palabras, Navalni no se defraud\u00f3 a s\u00ed mismo. En ese apego a su conciencia radica la <strong>ejemplaridad<\/strong> y valor de sus acciones, as\u00ed como el sentido \u00faltimo de su vida. Por otro lado, s\u00f3lo Dios sabe cu\u00e1ntas conciencias se encender\u00e1n con la chispa de su determinaci\u00f3n, o hasta d\u00f3nde llegar\u00e1n las consecuencias directas o indirectas de su ejemplo. Todos sabemos que sin personas como Navalni, la <strong>libertad<\/strong> no ser\u00eda hoy m\u00e1s que una quimera. De nosotros depende que dicha posibilidad no termine consum\u00e1ndose en la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>*Texto publicado originalmente en Di\u00e1logo Pol\u00edtico<\/sub><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La libertad no ser\u00eda m\u00e1s que una quimera hoy sin figuras como Navalni. De nosotros depende que dicha posibilidad no termine consum\u00e1ndose en la realidad.<\/p>\n","protected":false},"author":464,"featured_media":38173,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16689,16468,16616],"tags":[14126],"gps":[],"class_list":{"0":"post-38169","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-autocracia","8":"category-politica","9":"category-rusia-es","10":"tag-debates-br-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38169","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/464"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=38169"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38169\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/38173"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=38169"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=38169"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=38169"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=38169"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}