{"id":38637,"date":"2024-03-07T07:00:00","date_gmt":"2024-03-07T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=38637"},"modified":"2024-03-06T10:47:53","modified_gmt":"2024-03-06T13:47:53","slug":"los-desafios-a-las-encuestas-electorales-en-la-era-digital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/los-desafios-a-las-encuestas-electorales-en-la-era-digital\/","title":{"rendered":"Los desaf\u00edos a las encuestas electorales en la era digital"},"content":{"rendered":"\n<p>Las encuestas electorales, esenciales para entender la din\u00e1mica pol\u00edtica, se encuentran en una encrucijada en la era digital. La discrepancia entre las predicciones de las encuestas y los resultados reales de las elecciones ha suscitado un debate profundo sobre su eficacia y relevancia en la sociedad contempor\u00e1nea. Esto ha llevado a <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/encuestas-electorales-tan-criticadas-tan-necesarias\/\">cuestionamientos sobre su utilidad<\/a> y a se\u00f1alamientos de que se trata simplemente de herramientas de manipulaci\u00f3n y veh\u00edculos de desinformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de la historia, las encuestas electorales han sido cruciales para anticipar tendencias pol\u00edticas y comprender las preferencias del electorado. Desde su surgimiento en el siglo pasado, cuando se establecieron las bases te\u00f3ricas y conceptuales que hoy nos son familiares como la representatividad, los sesgos, el marco muestral o los cuestionarios, hasta su expansi\u00f3n durante la era de las telecomunicaciones entre 1960 y 1990, impulsada por la penetraci\u00f3n del tel\u00e9fono fijo en las clases medias y bajas, las encuestas han evolucionado para adaptarse a los cambios sociales y tecnol\u00f3gicos de su \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La crisis de la metodolog\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la llegada de internet y la proliferaci\u00f3n de dispositivos m\u00f3viles han transformado radicalmente el panorama de las encuestas electorales. Estas circunstancias han generado una crisis para una de las metodolog\u00edas m\u00e1s tradicionales para realizar encuestas: el muestreo aleatorio por marcaci\u00f3n digital. Este se basa en los directorios telef\u00f3nicos como marco muestral y permite que un grupo significativo de residentes en una jurisdicci\u00f3n determinada tenga la misma probabilidad de ser seleccionado para participar en una encuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>El declive en la participaci\u00f3n en encuestas telef\u00f3nicas y entrevistas cara a cara ha planteado desaf\u00edos significativos para los encuestadores, quienes se enfrentan a la dif\u00edcil tarea de alcanzar muestras representativas en un entorno digital en constante evoluci\u00f3n. La expansi\u00f3n de la telefon\u00eda m\u00f3vil y la preferencia entre los j\u00f3venes por comunicarse a trav\u00e9s de mensajes en plataformas de internet ha provocado una disminuci\u00f3n en la tasa de participaci\u00f3n en tan solo unos a\u00f1os. Seg\u00fan el <a href=\"https:\/\/www.pewresearch.org\/short-reads\/2024\/03\/05\/online-opt-in-polls-can-produce-misleading-results-especially-for-young-people-and-hispanic-adults\/\">Pew Research Center<\/a>, entre 1997 y 2018, la tasa de participaci\u00f3n en sus encuestas telef\u00f3nicas pas\u00f3 del 36 al 6 por ciento.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, hoy es m\u00e1s complicado realizar encuestas telef\u00f3nicas, ya que las poblaciones objetivo son cada vez m\u00e1s esquivas. Por otro lado, regresar a las encuestas cara a cara no siempre es la mejor opci\u00f3n pues introducen sesgos de deseabilidad social, son muy costosas y pueden ser incluso materialmente imposibles de llevar a cabo. Hoy en d\u00eda hay muchas \u00e1reas en Latinoam\u00e9rica donde recolectar datos y realizar encuestas es una tarea de alto riesgo debido a la presencia de grupos criminales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Internet como medio para las encuestas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las encuestas en l\u00ednea han surgido como una alternativa prometedora, ofreciendo la posibilidad de llegar a millones de usuarios que est\u00e1n conectados d\u00eda a d\u00eda. Por otro lado, ha reducido significativamente los costos, al punto de que hoy en d\u00eda cualquier persona puede realizar una encuesta en Google. Adem\u00e1s, abri\u00f3 la posibilidad de recopilar datos de manera masiva y en tiempo real. Sin embargo, esta transici\u00f3n hacia el mundo digital no est\u00e1 exenta de desaf\u00edos. Por principio, digamos que las encuestas por internet solo consideran a la poblaci\u00f3n usuaria de internet. Esta poblaci\u00f3n suele ser peque\u00f1a en pa\u00edses pobres debido a la baja penetraci\u00f3n de internet y\/o estar sesgada hacia varones j\u00f3venes que naturalmente pasan m\u00e1s tiempo en l\u00ednea. Esto plantea interrogantes sobre la validez y la confiabilidad de los datos recopilados en l\u00ednea.<\/p>\n\n\n\n<p>Para solucionar este problema, muchas encuestadoras en l\u00ednea han creado sus propios marcos muestrales en forma de paneles al invitar o reclutar a usuarios de internet. De manera similar a un rompecabezas que va formando una imagen, los paneles intentan reproducir en miniatura a la sociedad en toda su diversidad. Sin embargo, estos paneles tambi\u00e9n enfrentan cr\u00edticas por su falta de representatividad y estar sesgados en cuanto a qui\u00e9nes incluyen y excluyen en sus bases de datos, lo que plantea interrogantes sobre su utilidad como herramienta para medir la opini\u00f3n p\u00fablica con precisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Este fen\u00f3meno es especialmente evidente en Latinoam\u00e9rica, donde datos indican que las empresas de encuestas que emplean paneles tienden a mostrar un sesgo hacia sectores de la poblaci\u00f3n con niveles educativos y de ingresos medios y altos. Adem\u00e1s, se se\u00f1ala que estas compa\u00f1\u00edas enfrentan grandes dificultades para reclutar y obtener la participaci\u00f3n de individuos pertenecientes a sectores socioecon\u00f3micos m\u00e1s bajos. Como consecuencia, las encuestas basadas en estos paneles tienden a representar \u00fanicamente las opiniones de personas con un mayor nivel educativo y una mayor propensi\u00f3n a participar en asuntos pol\u00edticos que el promedio de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como vemos, lograr un nivel aceptable de representatividad en una encuesta en l\u00ednea es un trabajo harto complicado. Ahora bien, una de las preocupaciones actuales con las encuestas es que hemos tenido una muy mala racha con ellas. Vale aclarar que las encuestas se pueden equivocar. Y a posteriori es f\u00e1cil encontrar explicaciones: voto oculto, muestra sesgada o insuficiente, interpretaci\u00f3n equivocada o abusiva por parte de los medios de comunicaci\u00f3n o actores pol\u00edticos, entre otros. Equivocarse no es, sin embargo, indicativo de manipulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que hay que saber es que la selecci\u00f3n de la metodolog\u00eda tiene un impacto determinante en los resultados. Por ejemplo, una encuesta telef\u00f3nica dar\u00e1 m\u00e1s peso al sector de adultos mayores y subestimar\u00e1 el voto joven, mientras que una encuesta en l\u00ednea har\u00e1 lo contrario. Una encuesta cara a cara necesariamente introducir\u00e1 un sesgo de deseabilidad social. No hay metodolog\u00eda perfecta, pero es necesario conocer a detalle el m\u00e9todo al momento de interpretar los resultados.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, si bien las encuestas electorales enfrentan desaf\u00edos significativos en la era digital, tambi\u00e9n tienen la oportunidad de adaptarse y prosperar en este nuevo entorno. Al utilizar tecnolog\u00edas emergentes de manera \u00e9tica y transparente, los encuestadores pueden seguir desempe\u00f1ando un papel crucial en la comprensi\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica y la predicci\u00f3n de resultados pol\u00edticos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La discrepancia entre las predicciones de las encuestas y los resultados de las elecciones ha suscitado un debate profundo sobre su eficacia y relevancia en la sociedad contempor\u00e1nea. 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