{"id":3898,"date":"2021-02-12T05:59:22","date_gmt":"2021-02-12T08:59:22","guid":{"rendered":"http:\/\/latinoamerica21.com\/?p=3898"},"modified":"2021-02-13T03:56:19","modified_gmt":"2021-02-13T06:56:19","slug":"la-popularidad-de-las-politicas-de-mano-dura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/la-popularidad-de-las-politicas-de-mano-dura\/","title":{"rendered":"La popularidad de las pol\u00edticas de mano dura"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>Coautor Jonathan D. Rosen <\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Am\u00e9rica Latina y el Caribe viene lidiando desde a\u00f1os con una epidemia que no es la del coronavirus. <a href=\"http:\/\/latinoamerica21.com\/es\/la-violencia-interminable-en-america-latina\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Las altas tasas de homicidios en la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la regi\u00f3n<\/a>, llev\u00f3 a la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud a clasificar este flagelo como una epidemia. De acuerdo al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), entre 2000 y 2010 m\u00e1s de un mill\u00f3n de personas murieron como resultado de la violencia criminal. Durante estos a\u00f1os, la tasa de homicidios creci\u00f3 casi un 11%, registrando m\u00e1s de 100.000 asesinatos por a\u00f1o. En este marco, gobiernos de ambos lados del espectro pol\u00edtico han implementado pol\u00edticas de seguridad y las estrategias de \u201cmano dura\u201d se han vuelto cada vez m\u00e1s populares.<\/p>\n\n\n\n<p>El endurecimiento de las penas, el uso discrecional de la fuerza por parte de la polic\u00eda, el encarcelamiento masivo e incluso la militarizaci\u00f3n de la pol\u00edtica dom\u00e9stica han sido algunas de las iniciativas para hacer frente a la violencia y los sentimientos de inseguridad. Pero seg\u00fan diferentes investigaciones, las pol\u00edticas de mano dura, sin embargo, tienen un impacto limitado sobre las tasas de homicidio y los niveles delictivos en general.<\/p>\n\n\n\n<p>Las redes criminales se han adaptado a estas estrategias, volvi\u00e9ndose m\u00e1s violentas y organizadas. Algunos estudios se\u00f1alan tambi\u00e9n que las pol\u00edticas de mano dura implementadas en la regi\u00f3n durante las \u00faltimas d\u00e9cadas han socavado la democracia de diferentes maneras. En este contexto, \u00bfpor qu\u00e9 la mano dura sigue siendo tan popular a pesar de la amplia evidencia en su contra?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Brasil y Colombia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que en otros pa\u00edses, las percepciones de inseguridad en Brasil y Colombia favorecieron la elecci\u00f3n de candidatos de derecha que llegaron al poder apuntalados por propuestas radicales contra el crimen. En 2018, los colombianos votaron por Iv\u00e1n Duque, quien prometi\u00f3 relanzar muchas de las estrategias implementadas por el ex presidente \u00c1lvaro Uribe, para que los criminales de su pa\u00eds tuvieran en claro desde el primer d\u00eda que \u201cquien las hace las paga.\u201d Ese mismo a\u00f1o, Brasil eligi\u00f3 a Jair Bolsonaro, quien adem\u00e1s de elogiar las d\u00e9cadas de dictadura militar, asegur\u00f3 sin titubear que con su plan los criminales \u201cmorir\u00edan en la calle como cucarachas.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestro <a href=\"https:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s12117-020-09396-6\">art\u00edculo de investigaci\u00f3n publicado recientemente en <em>Trends in Organized Crime<\/em><\/a>, donde utilizamos datos del Proyecto de Opini\u00f3n P\u00fablica de Am\u00e9rica Latina (LAPOP, por sus siglas en ingl\u00e9s) de la Universidad Vanderbilt, revelamos que la victimizaci\u00f3n por delincuencia y la ideolog\u00eda no son factores relevantes que permitan predecir el apoyo a pol\u00edticas de mano dura en Brasil y Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tasas de criminalidad en ambos pa\u00edses no influyen directamente en las preferencias punitivas de la poblaci\u00f3n. El respaldo a la mano dura parece estar relacionado con factores emocionales como el miedo al crimen. Los electores conservadores, por otro lado, no son necesariamente m\u00e1s punitivos, porque el apoyo a la mano dura se extiende a lo largo de todo el espectro ideol\u00f3gico. Asimismo, las personas que respaldan a las Fuerzas Armadas, una instituci\u00f3n que goza de altos \u00edndices de confianza en ambos pa\u00edses, tienen mayores probabilidades de favorecer medidas extremas en la materia.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de las decisiones de los votantes en Brasil y Colombia, los determinantes socioecon\u00f3micos subyacentes detr\u00e1s de la creciente popularidad de estas medidas no son los mismos en ambos pa\u00edses. En Brasil, el r\u00e9gimen pol\u00edtico parece no ser una prioridad si el gobierno aborda la delincuencia, ya que tanto las personas que apoyan la democracia como las que defienden el r\u00e9gimen militar est\u00e1n de acuerdo con que las penas por delitos deben aumentar.<\/p>\n\n\n\n<p>Curiosamente, el caso brasile\u00f1o tambi\u00e9n revela que las demandas de mano dura crecen entre aquellos con mayores niveles de educaci\u00f3n e ingresos familiares mensuales. Esto sugiere que las preferencias punitivas est\u00e1n vinculadas a las clases sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>En Colombia, por el contrario, las personas que creen que la democracia es el mejor sistema de gobierno est\u00e1n mayormente a favor de la mano dura. Esto explica por qu\u00e9 los colombianos no est\u00e1n dispuestos a sacrificar la democracia para combatir el crimen a pesar de sus preferencias punitivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, los resultados de la investigaci\u00f3n tambi\u00e9n indican que las personas mayores y aquellas que residen en \u00e1reas rurales tienen mayores probabilidades de apoyar medidas extremas. Si bien el envejecimiento parece estar vinculado con menores riesgos de victimizaci\u00f3n y a que las personas mayores fueron testigos de la violencia de la \u201cguerra contra las drogas\u201d durante los a\u00f1os ochenta y noventa, es probable que el punitivismo en las zonas rurales est\u00e9 asociado con los altos niveles del narcotr\u00e1fico y organizaciones guerrilleras.<\/p>\n\n\n\n<p>Colombianos y brasileros comparten una gran preocupaci\u00f3n por el crimen y la inseguridad, y los ciudadanos de ambos pa\u00edses est\u00e1n dispuestos a tomar medidas dr\u00e1sticas. El ascenso de Bolsonaro y Duque, al igual que en otros pa\u00edses de la regi\u00f3n durante la \u00faltima d\u00e9cada, puede entenderse como una respuesta a la opini\u00f3n p\u00fablica y la creciente popularidad del punitivismo. Esto en un contexto en donde el sistema tradicional de partidos y las ideolog\u00edas pol\u00edticas pierden relevancia frente a las percepciones de inseguridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, los altos niveles de confianza en las Fuerzas Armadas han acelerado la militarizaci\u00f3n de la seguridad dom\u00e9stica a pesar de las violaciones de derechos humanos y las consecuencias negativas para la democracia. A tan s\u00f3lo unas pocas d\u00e9cadas del proceso de democratizaci\u00f3n que caracteriz\u00f3 a Am\u00e9rica Latina, los escenarios en Colombia y Brasil ilustran muchos de los dilemas que hoy enfrenta la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>Foto de canhotagem en Foter.com \/ CC BY-NC<\/sub><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Coautor Jonathan D. Rosen<br \/>\nGobiernos de ambos lados del espectro pol\u00edtico han implementado pol\u00edticas de seguridad y las estrategias de \u201cmano dura\u201d se han vuelto cada vez m\u00e1s populares. 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