{"id":41851,"date":"2024-07-02T09:00:00","date_gmt":"2024-07-02T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=41851"},"modified":"2024-07-01T06:40:35","modified_gmt":"2024-07-01T09:40:35","slug":"adios-inviernos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/adios-inviernos\/","title":{"rendered":"\u00bfAdi\u00f3s inviernos?"},"content":{"rendered":"\n<p>Sudam\u00e9rica est\u00e1 olvid\u00e1ndose de los inviernos, as\u00ed como buena parte del resto del mundo. Las im\u00e1genes emblem\u00e1ticas de nevadas, muchedumbres abrigadas, programaciones para tiempo fr\u00edo y paisajes helados van escaseando. Y a menos fr\u00edo, m\u00e1s lluvias. En algunos casos, cada vez m\u00e1s frecuentes, las lluvias dejan paso a los diluvios. Como las que ocasionaron las tremendas inundaciones del estado de Rio Grande do Sul, en Brasil, cuyas escenas de rascacielos tapados de agua trajeron de vuelta como realidad inescapable las hip\u00f3tesis alarmistas de documentarios como <em>Una verdad inconveniente<\/em> o pel\u00edculas como <em>Tempestad: un planeta en furia<\/em>. \u201cPor cada grado m\u00e1s de calor, se produce siete veces m\u00e1s de vapor de agua\u201d, explica Andrew Schwartz, cient\u00edfico l\u00edder de la Universidad de Berkeley. Los inviernos calientes y mojados se convertir\u00e1n, por lo tanto, en la nueva normalidad clim\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Con las alteraciones radicales del clima, deber\u00edan cambian los h\u00e1bitos, las percepciones y las reacciones frente a las causas que los provocan. \u00bfPero es eso lo que nos apuntan los datos de opini\u00f3n p\u00fablica?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La encuesta anual de WIN, la mayor red internacional de agencias independientes, que entrevist\u00f3 a casi 33.900 adultos en 39 pa\u00edses diferentes entre febrero y marzo de 2024, revela que las preocupaciones con las evidencias de crisis clim\u00e1tica no han cesado. De hecho, Latinoam\u00e9rica sobresale como la regi\u00f3n que expresa m\u00e1s angustia ambiental, con valores pr\u00f3ximos al 90%, por lo tanto con muy pocas diferencias ideol\u00f3gicas, partidarias, generacionales, clasistas o de educaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hay claridad tambi\u00e9n sobre los gatillos que derivaron en los trastornos de calores inusuales, inviernos m\u00ednimos, lluvias torrenciales y ciclones fuera de \u00e9poca. En contraste con el negacionismo predominante en los Estados Unidos, pero tambi\u00e9n en pa\u00edses de bajos ingresos y alta vulnerabilidad ambiental como Pakist\u00e1n, Indonesia, Nigeria o Costa de Marfil, donde entre el 25% y 40% de los ciudadanos atribuyen los cambios del clima a fen\u00f3menos naturales, los pa\u00edses latinoamericanos fuertemente culpabilizan de ello al desarrollo industrial o a los estilos de vida de las personas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La atribuci\u00f3n de responsabilidad individual es de las m\u00e1s fuertes en Brasil, con un 54% que culpa a las elecciones personales del consumidor como fuente de las alteraciones ambientales. Sin embargo, lo que podr\u00eda parecer una se\u00f1al de alta concientizaci\u00f3n esconde la astucia de los sectores que estimulan la deforestaci\u00f3n como la pecuaria y agricultura, as\u00ed como la explotaci\u00f3n maderera y miner\u00eda. Entre los brasile\u00f1os, un \u00ednfimo 3% acusa al sector primario por los desajustes clim\u00e1ticos, a pesar que los informes de <em>think-tanks<\/em> de primer nivel y con respaldo cient\u00edfico como el Observatorio do Clima revelan que el 80% de las emisiones brasile\u00f1as provienen de la ocupaci\u00f3n indiscriminada de los suelos por la ganader\u00eda y la consecuente destrucci\u00f3n de florestas para ello.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Peruanos, mexicanos, ecuatorianos y argentinos tienen una noci\u00f3n algo m\u00e1s realista de c\u00f3mo el extractivismo primario y la exploraci\u00f3n rural generan emisiones, situ\u00e1ndolo entre el 18% en los primeros y el 11% entre los \u00faltimos. En compensaci\u00f3n, tienden a suavizar el dedo acusador sobre el consumo individual (aunque en Argentina y Chile m\u00e1s del 40% apunta en esa direcci\u00f3n para reconocer un culpado por los gases que alteran las temperaturas y ciclos de lluvia y sequ\u00eda). Esa responsabilizaci\u00f3n individual revela la asimilaci\u00f3n de discursos que expurgan otros sectores como el energ\u00e9tico y primario, convirtiendo al consumidor particular en el gran destinatario de las directrices educadoras rumbo a una vida con menor impacto ecol\u00f3gico. \u00bfHasta qu\u00e9 punto eso desv\u00eda la atenci\u00f3n de muchos de los culpables?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la expiaci\u00f3n parcial de ciertos sectores como el industrial y agr\u00edcola-ganadero, los latinoamericanos revelan que las cosas se complican a la hora de convertir esas ansiedades en actos individuales que favorezcan una menor huella ambiental o impacto clim\u00e1tico. Preguntados sobre las acciones que adoptan en su d\u00eda a d\u00eda para vivir dentro de los l\u00edmites planetarios, la inmensa mayor\u00eda se refiere a actividades vinculadas con el fin del ciclo de consumo, el descarte de bienes consumidos, mucho m\u00e1s que con moderaciones o neutralizaciones de la adquisici\u00f3n y uso de bienes a consumir. Cuando dos tercios de los consultados depositan todo su involucramiento mitigador del clima en el reciclaje, no est\u00e1n pensando en consumir menos o mejor, que ser\u00eda, en la pr\u00e1ctica, una perspectiva radicalmente m\u00e1s  efectiva para revertir las causas individuales del recalentamiento global. <\/p>\n\n\n\n<p>En contraste con pa\u00edses europeos, tan solo el 25% de los latinoamericanos ponderan parar de comprar <em>fast fashion<\/em> o moda r\u00e1pida (versus m\u00e1s del 40% de los alemanes o franceses o del 50% de los suecos). De modo parecido, menos del 25% de los latinoamericanos piensan parar de usar vuelos (versus un tercio o hasta m\u00e1s del 40% de alemanes, finlandeses, polacos y un porcentaje parecido de holandeses). Y ni hablar de <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/el-comercio-de-los-agroalimentos-america-latina-en-la-encrucijada-del-cambio-climatico\/\">parar de consumir carne<\/a> en beneficio de una dieta con menos repercusiones ambientales negativas, algo que solo 1 de cada 10 latinoamericanos est\u00e1 dispuesto a hacer (versus el doble o m\u00e1s de escandinavos, brit\u00e1nicos, franceses e italianos).<\/p>\n\n\n\n<p>Para quienes estudian c\u00f3mo facilitar la transici\u00f3n de los comportamientos en una direcci\u00f3n clim\u00e1ticamente m\u00e1s amigable, por debajo de esas incongruencias y brechas entre percepciones y conductas, aparece una comunicaci\u00f3n ineficiente o poco estimulante. El reciente <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Sut2PD9Gs74&amp;t=7s\">seminario web del cap\u00edtulo latinoamericano de WAPOR<\/a>, la Asociaci\u00f3n Mundial de Investigaciones de Opini\u00f3n P\u00fablica, discuti\u00f3 c\u00f3mo movilizar mentes y corazones de modo m\u00e1s efectivo cuando se trata de generar condiciones que eviten un desastre clim\u00e1tico mayor. La periodista y comunicadora Pearl Maravall del Yale Program on Climate Change Communication destac\u00f3 que no se trata de bombardear de datos aunque haya que informar, ni se trata de generar culpa o espanto por el tama\u00f1o de la tragedia, pues esas estrategias terminan paralizando a las personas.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Parte del secreto reside en inspirarlas en acciones de escala alcanzable para ellas, subrayando la aprobaci\u00f3n social que ganar\u00edan al adoptar esas conductas, a partir del relato de historias que conecten las respuestas que pueden encarnar a beneficios y soluciones que esas reacciones puedan traer. Surgen con fuerza \u2013as\u00ed\u2013 las narrativas de madres que ayudaron a sus hijos a vivir m\u00e1s saludablemente o recuperar tradiciones de diversi\u00f3n y socializaci\u00f3n que se eximen de gastos suntuosos o mediaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, cuyos dispositivos son caros, extraen recursos naturales y alejan las nuevas generaciones de las m\u00e1s viejas. O relatos de empat\u00eda y solidaridad con otras especies, reconociendo su inteligencia y su compa\u00f1\u00eda, al mismo tiempo que se recupera la belleza del paisaje no intervenido por la creaci\u00f3n en gran escala de prote\u00edna cuyas repercusiones de poluci\u00f3n y empobrecimiento del ecosistema son f\u00e1ciles de mostrar. As\u00ed como tambi\u00e9n historias de individuos que tuvieron que afrontar consecuencias concretas del cambio clim\u00e1tico como una inundaci\u00f3n que se les llev\u00f3 todos los bienes y destruy\u00f3 comunidades y oblig\u00f3 a pensar no solo los h\u00e1bitos individuales sino tambi\u00e9n la planificaci\u00f3n urbana para que el curso original de los r\u00edos sea respetado, o la basura no sea desechada a los arroyos o en la calle \u2013lo cual tampona las cloacas\u2013, o en defensa de \u00e1reas verdes pr\u00f3ximas a los cursos de agua. En definitiva, historias inspiradoras e instigadoras enfocadas en las soluciones, la resiliencia comunitaria y l\u00edderes comunes en la proximidad donde ocurren los desaf\u00edos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Conectando la informaci\u00f3n con la experiencia, subrayando la naturaleza de los problemas, pero tambi\u00e9n la posibilidad de las soluciones al alcance de individuos comunes, y facilitando la ejecuci\u00f3n de los ajustes en nuestros estilos de vida y elecciones, se podr\u00e1 pavimentar el camino rumbo a un futuro menos agobiante y recuperar \u2013en alg\u00fan momento\u2013 los empalidecidos inviernos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con las alteraciones radicales del clima, deber\u00edan cambian los h\u00e1bitos, las percepciones y las reacciones frente a las causas que los provocan. \u00bfPero es eso lo que nos apuntan los datos de opini\u00f3n p\u00fablica?\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":90,"featured_media":41852,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16672,16580],"tags":[14128],"gps":[],"class_list":{"0":"post-41851","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-opinion-publica","8":"category-cambio-climatico","9":"tag-ideas-en-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41851","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/90"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41851"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41851\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/41852"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41851"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41851"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41851"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=41851"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}