{"id":42507,"date":"2024-07-26T09:00:00","date_gmt":"2024-07-26T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=42507"},"modified":"2024-07-26T07:56:52","modified_gmt":"2024-07-26T10:56:52","slug":"las-desigualdades-del-racismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/las-desigualdades-del-racismo\/","title":{"rendered":"Las desigualdades del racismo"},"content":{"rendered":"\n<p>La pobreza en Am\u00e9rica Latina y el Caribe ha aumentado despu\u00e9s de la pandemia y las recientes turbulencias econ\u00f3micas mundiales y ha vuelto a afectar a casi un tercio (29%) de la poblaci\u00f3n latinoamericana y caribe\u00f1a, mientras que la pobreza extrema alcanza al 11%. Lo que aqu\u00ed me interesa es la composici\u00f3n interna de este indicador de pobreza. El Informe Regional de Desigualdad<a href=\"https:\/\/lac.oxfam.org\/publicaciones\/econonuestra\"> EconoNuestra<\/a> de OXFAM contrasta \u201cla poblaci\u00f3n afrodescendiente (24,3% en pobreza) e ind\u00edgena (43,1% en pobreza) frente a la no ind\u00edgena ni afrodescendiente (19,4% en pobreza)\u201d. Estos datos nos remiten a procesos desarrollistas que producen resultados sesgados en contra de los descendientes ind\u00edgenas y afro. Por tanto, a una situaci\u00f3n de <em>racismo estructural<\/em>. Un diagn\u00f3stico bien conocido.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cifras citadas expresan relaciones econ\u00f3micas, pero al mismo tiempo remiten a procesos de desigualdad de \u00edndole no econ\u00f3mica. Como se\u00f1alo en mi libro \u201cRacismo y poder en Bolivia\u201d (OXFAM\/FES, 2021), en nuestras sociedades las personas que nacen ind\u00edgenas (un hecho social, no econ\u00f3mico) tienen m\u00e1s posibilidades de ser pobres \u2013en este momento, como hemos visto, el doble de posibilidades\u2013 que quienes no lo son. Tambi\u00e9n tienen m\u00e1s posibilidades de recibir menos educaci\u00f3n, habitar peores viviendas, gozar de una menor expectativa de vida, sufrir m\u00e1s alcoholismo y otras enfermedades prevenibles, cumplir trabajos duros y alienantes que comiencen en la infancia, etc. El Informe anota estas desigualdades con el apelativo de \u201cinterseccionales\u201d, pero no se detiene en ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui se\u00f1al\u00f3 en los a\u00f1os 30 del siglo XX que \u201cel problema del indio es el problema de la tierra\u201d. Por supuesto, el indio no es un problema para la sociedad. Es la sociedad, en cambio, la que es un problema para el indio. Este tiene a la sociedad como problema porque viene de una \u201cexpropiaci\u00f3n originaria\u201d en la que le fueron arrebatados sus capitales: no solo los productivos, como la tierra, sino tambi\u00e9n los educativos, culturales (el lenguaje) y, sobre todo, los capitales simb\u00f3licos. Esta situaci\u00f3n de sustracci\u00f3n y falta, de origen hist\u00f3rico, se ha perpetuado con el tiempo, y se ha justificado con toda clase de discursos racistas y negacionistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lograr <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/mujeres-negras-desigualdades-y-racismo-oculto\/\">la igualdad \u00e9tnico-racial en el continente <\/a>exige corregir esta expropiaci\u00f3n masiva, que solo en parte es econ\u00f3mica. El vaciamiento de los ind\u00edgenas durante cinco siglos ha sido mucho m\u00e1s complejo y amplio que el identificado por Mari\u00e1tegui. Los marxistas del siglo XX no conceb\u00edan las privaciones culturales y simb\u00f3licas como fundamentales; para ellos, gracias a la revoluci\u00f3n, los ind\u00edgenas de todas maneras iban a \u201ccivilizarse\u201d, es decir, a superar la \u201cbarbarie\u201d en la que viv\u00edan desde la Colonia, a \u201cmejorar su higiene\u201d, a aprender castellano, etc. Su posici\u00f3n a este respecto era an\u00e1loga a la de los liberales de la misma \u00e9poca, con la diferencia de que estos hac\u00edan descansar el cambio en la educaci\u00f3n y la expansi\u00f3n del capitalismo. La historia intelectual prueba que se puede plantear el progreso econ\u00f3mico y educativo de los ind\u00edgenas y los afrodescendientes dentro de un cuadro ideol\u00f3gico racista.<\/p>\n\n\n\n<p>La concentraci\u00f3n en el aspecto econ\u00f3mico del \u201cproblema\u201d ha sido muchas veces un medio de negar las condiciones hist\u00f3ricas heredadas. Para los liberal-libertarios, hoy de moda, la completa desregulaci\u00f3n de los mercados, inclusive los educativos, permitir\u00eda cumplir el lema: \u201ca cada qui\u00e9n seg\u00fan sus m\u00e9ritos\u201d, que a ellos se les antoja como la superaci\u00f3n autom\u00e1tica de la desigualdad \u00e9tnico-racial. Por supuesto, se niegan a considerar el car\u00e1cter hist\u00f3ricamente determinado de tales \u201cm\u00e9ritos\u201d, por ejemplo de la habilidad para usar el castellano y otros idiomas europeos. Creen que dar reglas iguales a individuos desiguales produce igualdad. O, en todo caso, que libra al mundo de la \u201cinjusticia\u201d de darles a las personas carenciadas una recompensa por una raz\u00f3n que no sean sus \u201cm\u00e9ritos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta concepci\u00f3n negacionista del pasado colonial y sus determinaciones en el desempe\u00f1o presente de las personas se est\u00e1 haciendo cada vez m\u00e1s fuerte en nuestros d\u00edas, y ha cancelado algunas de las acciones adoptadas en las d\u00e9cadas pasada en contra de la desigualdad producida por el racismo estructural de las sociedades poscoloniales y post-esclavistas.<\/p>\n\n\n\n<p>El economicismo neoliberal puede ser un importante obst\u00e1culo para la emancipaci\u00f3n ind\u00edgena, en particular porque es asumido por muchos descendientes ind\u00edgenas como una estrategia de integraci\u00f3n social; sin embargo, con el tiempo se va probando que hacer dinero no ha cambiado la condici\u00f3n subalterna de estos, justamente porque la opresi\u00f3n que sufren es mucho m\u00e1s amplia que la que emana de la disparidad de ingresos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los sucesivos procesos de modernizaci\u00f3n de la regi\u00f3n han ido devolviendo a los ind\u00edgenas algunos de los capitales que les fueron arrebatados. Los m\u00e1s f\u00e1ciles (\u00a1!) de restituir parcialmente han sido los econ\u00f3micos y educativos. En cambio, el prestigio social, cultural e idiom\u00e1tico perdido ha resultado, y resulta hoy, mucho m\u00e1s dif\u00edcil de recobrar. Muchos ind\u00edgenas escapan del racismo estructural de las sociedades en las que viven por medio de la <em>asimilaci\u00f3n<\/em>, es decir, tratando de apartar de s\u00ed mismos las peculiaridades de su identidad y adoptando abiertamente la identidad dominante. Pero este proceso tiene un car\u00e1cter profundamente desigualador. Del \u201cblanqueamiento\u201d siempre saldr\u00e1n mejor librados quienes ya posean, de antemano, una mayor blanquitud. Los dem\u00e1s se quedar\u00e1n a medio camino, postul\u00e1ndose como \u201cnuevos mestizos\u201d, pero sin ser completamente aceptados como tales por los mestizos tradicionales. As\u00ed es c\u00f3mo se multiplican las desigualdades no econ\u00f3micas, se forma una escala jer\u00e1rquica que, partiendo de la colocaci\u00f3n tradicional de lo ind\u00edgena abajo y lo blanco arriba, establece una infinidad de combinaciones intermedias y est\u00e1 entrecruzada por m\u00faltiples disputas racistas entre los grupos identitarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el racismo no est\u00e1 indistintamente orientado, como plantea a menudo el negacionismo. No hay \u201cracismo a la inversa\u201d. Las luchas racistas siempre buscan atribuir a los otros una mayor negritud o indigenidad y a los propios una mayor blanquitud. El racismo siempre es anti-ind\u00edgena y anti-afro, as\u00ed lo <em>act\u00faen<\/em> ind\u00edgenas y afrodescendientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es as\u00ed porque los procesos sociales latinoamericanos ocurren dentro de una estructura hist\u00f3rica espec\u00edfica, la modernidad euro-centrista y USA-centrista, que establece las coordenadas dentro de las cuales van a moverse las ideolog\u00edas dominantes (imaginarios, est\u00e9ticas y deseos colectivos, formas de \u201cracionalidad\u201d, industrias culturales, etc.) Y esta estructura es agonista: da el valor de \u201cmodernos\u201d y \u201cprogresistas\u201d a los capitales de las \u00e9lites blancas, que se identifican con sus hom\u00f3logas europeas y estadounidenses (aunque estas no las reconozcan como iguales), y desvaloriza los capitales ind\u00edgenas y afro como \u201ctradicionales\u201d, \u201cpasatistas\u201d y, a lo m\u00e1s, \u201cfolcl\u00f3ricos\u201d o \u201cdiversos\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esto significa que la superaci\u00f3n del racismo estructural, es decir, de la propensi\u00f3n social a reproducir infinitamente la desigualdad \u00e9tnico-racial, demanda una transformaci\u00f3n de esta estructura o, mejor dicho, de c\u00f3mo vivimos en ella. Se requiere cambiar el inconsciente de la modernidad, marcado por las grav\u00edsimas expoliaciones de 500 y pico a\u00f1os. Se necesita la descolonizaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los procesos de modernizaci\u00f3n de la regi\u00f3n han ido devolviendo a los ind\u00edgenas algunos de los capitales que les fueron arrebatados. 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