{"id":46293,"date":"2025-01-18T09:00:00","date_gmt":"2025-01-18T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=46293"},"modified":"2025-01-18T06:34:26","modified_gmt":"2025-01-18T09:34:26","slug":"los-nuevos-barbaros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/los-nuevos-barbaros\/","title":{"rendered":"Los nuevos b\u00e1rbaros"},"content":{"rendered":"\n<p>La disputa de Inglaterra y Francia por el dominio de los mares, durante todo el siglo XVIII, es uno de los ep\u00edgrafes imprescindibles en toda Historia Universal escrita, seg\u00fan el discurso hegem\u00f3nico de los centros de poder global, incontrastables hasta hace muy poco. Seg\u00fan tal discurso, ese diferendo centenario, que ven\u00eda desde las postrimer\u00edas del siglo XVII, termin\u00f3 con la derrota definitiva de Napole\u00f3n en Waterloo, su posterior confinamiento en la Isla de Santa Elena y la conversi\u00f3n de los oc\u00e9anos y mares del planeta en un <em>mare nostrum<\/em> brit\u00e1nico, durante todo el siglo XIX y hasta bien entrado el XX. Sin embargo, si se es respetuoso con la verdad hist\u00f3rica y no solo nos dejamos llevar por la narrativa del vencedor, se debe admitir que ese dominio brit\u00e1nico de los mares se consigui\u00f3 una d\u00e9cada antes, en Trafalgar, donde no solo se enfrentaron las marinas francesa e inglesa, sino tambi\u00e9n la del Imperio Espa\u00f1ol, la cual en la segunda mitad del siglo XVIII, y hasta Trafalgar, fue comparable a la francesa y solo ced\u00eda a la inglesa a nivel global.<\/p>\n\n\n\n<p>En verdad la disputa anglo-francesa por el control de los mares, y consecuentemente del mundo, desde fines del siglo XVII, se superpuso a una anterior, que la preced\u00eda un siglo, entre Londres y el Imperio Espa\u00f1ol. No puedo aqu\u00ed abundar en detalles, dadas las caracter\u00edsticas del lugar desde donde escribo este trabajo, pero la realidad hist\u00f3rica es que el dominio anglosaj\u00f3n del mundo, desde principios del siglo XIX hasta todav\u00eda hoy, no se consigui\u00f3 solo al derrotar a Francia, en la llamada Segunda Guerra de los Cien A\u00f1os, sino sobre todo al lograr desintegrar al Imperio Espa\u00f1ol en un conglomerado de entidades pol\u00edticas en teor\u00eda independientes (aqu\u00ed incluyo a Espa\u00f1a misma), altamente inestables, que Londres y m\u00e1s tarde Washington convirtieron en dependencias econ\u00f3micas suyas, o, como se dec\u00eda hace algunos a\u00f1os, en neocolonias. Fue en gran medida sobre esas dependencias que el mundo anglosaj\u00f3n pudo reordenar el Sistema Mundo<em> <\/em>a su favor, y convertirse en su Centro indisputado, al acarrear tras de s\u00ed a los restos del Imperio Espa\u00f1ol, y aportarlos como Periferia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, por cierto, somos todav\u00eda dependencias de ese mundo anglosaj\u00f3n, incluso en casos extremos como Cuba, que se ha propuesto dejar de serlo, pero al precio de renunciar a vivir como una naci\u00f3n de su tiempo seg\u00fan los est\u00e1ndares de vida del mismo. En un final no puede interpretarse de otro modo el continuo lamento del r\u00e9gimen cubano de que sin relaciones econ\u00f3micas normales con los Estados Unidos (a pesar de mantenerlas con todo el resto del planeta) el pa\u00eds no podr\u00e1 acceder al desarrollo, y su destino es necesariamente el presente proceso de haitianizaci\u00f3n en que vivimos.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, hay que reconocer que los tiempos han cambiado, sobre todo a partir del salto al desarrollo de China en los \u00faltimos 40 a\u00f1os. Aunque el mundo hispano, sobre todo el de este lado del Atl\u00e1ntico, contin\u00faa en el papel de dependencia, de periferia del Sistema Mundo nacido en las ciudades italianas del Renacimiento, el resurgimiento de China ha permitido cierta libertad de movimientos a las naciones hispanas, al poder aprovechar a su favor las diferencias entre las grandes potencias que se diputan la hegemon\u00eda del mundo. Pero esa m\u00ednima ventaja solo existir\u00e1 mientras la disputa se mantenga. Los hispanos debemos preguntarnos qu\u00e9 suceder\u00e1 con nosotros, y nuestro lugar en el mundo, si, como parece, China termina por desplazar a EE. UU. como hegem\u00f3n global.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo ocurrido desde la primera d\u00e9cada de este siglo, cuando el boom de las materias primas trajo a Am\u00e9rica Latina una era de relativa prosperidad, hasta la actualidad, con industrias como la acerera latinoamericana a punto de desaparecer ante su incapacidad de competir con las gigantescas capacidades industriales chinas, nos da una visi\u00f3n poco favorable. En sus relaciones con China, las naciones hispanas han retomado su viejo papel de dependencias econ\u00f3micas, de suministradoras de productos de bajo valor agregado.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo m\u00e1s ha cambiado: la demograf\u00eda. Si en la \u00e9poca en la que se escribi\u00f3 el ensayo <em>Nuestra Am\u00e9rica<\/em> al sur del R\u00edo Bravo habitaban menos personas que en la Francia de entonces, y mucho menos de la mitad de la poblaci\u00f3n de los Estados Unidos contempor\u00e1neos de Jos\u00e9 Mart\u00ed, hoy el potencial humano de los remanentes del Imperio Espa\u00f1ol es claramente superior al de los anglosajones en nuestro hemisferio. Si hacia 1889 la poblaci\u00f3n de los EE. UU., casi diez veces superior a la mexicana, hac\u00eda cre\u00edble la posibilidad de que los anglosajones desplazaran de M\u00e9xico al tipo hispano al inundar a la antigua \u201cNueva Espa\u00f1a\u201d con \u201cviejos americanos\u201d e inmigrantes europeos anglicanizados, hoy, si pretendi\u00e9ramos representar al humano t\u00edpico del Hemisferio Occidental, el tipo humano m\u00e1s habitual en \u00e9l, la selecci\u00f3n justa y apegada a la realidad ser\u00eda producto del primer <em>melting pot<\/em> de la modernidad, esa mezcla de ind\u00edgena, africano y europeo, sobre todo meridional, que naci\u00f3 en las tierras americanas, y hasta espa\u00f1olas del Imperio Espa\u00f1ol. Tierras virreinales, o de Capitan\u00edas Generales y Presidios, en las que, a diferencia del mundo colonial anglosaj\u00f3n o franc\u00e9s, la mezcla fue la norma.<\/p>\n\n\n\n<p>Al presente el \u201camericano\u201d, el emigrante o descendiente de los emigrantes anglosajones originales, y el emigrante europeo continental convertido a los valores y a la cultura anglosajona, no representan un peligro real para el mundo hispano, y es ya poco cre\u00edble que lleguen alguna vez a desplazar de Quito, Ciudad de M\u00e9xico o incluso Buenos Aires al hispano, como era potencialmente posible en tiempos de Jos\u00e9 Mart\u00ed. Es el hispano quien amenaza con desplazar a aquel de la parte norte\u00f1a de nuestro hemisferio, sobre todo de los EE. UU., en donde se ha convertido nada menos que en la primera minor\u00eda nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la pervivencia de alguna cultura est\u00e1 hoy amenazada en el Hemisferio Occidental no es la hispana, sino la anglosajona. Los intentos actuales de los EE. UU. de regresar al aislacionismo decimon\u00f3nico, para mantener la pureza de lo anglosaj\u00f3n fronteras adentro, y con el fin de evitar en lo concreto la creciente influencia de lo hispano, est\u00e1n condenados al fracaso. Al menos si no ocurriese un giro dram\u00e1tico de las circunstancias presentes, o mediatas, como por ejemplo un inesperado incremento de los \u00edndices de natalidad entre la comunidad \u201cblanca\u201d de los EE. UU.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa constataci\u00f3n de la irrealidad de regresar al aislacionismo decimon\u00f3nico ha motivado que dentro del republicanismo estadounidense hayan surgido otras visiones del asunto, que proponen no la exclusi\u00f3n de los hispanos, sino m\u00e1s bien ganarlos a su cultura y valores, por lo menos en cuanto al minarquismo y al conservadurismo. Propuesta no tan irreal en lo segundo, dada la natural tendencia de nosotros los hispanos a lo conservador, aunque un tanto m\u00e1s dif\u00edcil en lo del minarquismo, dada nuestra inclinaci\u00f3n m\u00e1s bien hacia el paternalismo y el clientelismo pol\u00edtico. En todo caso, el avance de las Iglesias protestantes en el tradicionalmente cat\u00f3lico mundo hispano, durante los \u00faltimos cien a\u00f1os, demuestra que la transculturaci\u00f3n de lo hispano hacia lo anglosaj\u00f3n no es imposible. Dif\u00edcil, sin duda, pero no irreal.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero independientemente de que sea posible, o no, convertir al hispano a los valores de la libertad de los anglosajones, en el mundo presente, a menos que se d\u00e9 un cambio radical de las circunstancias presentes, los aislacionismos y la pretensi\u00f3n a mantener la pureza \u00e9tnica no llevan a ninguna parte. El mundo de hoy, aunque no abandone del todo la anterior tendencia globalizadora, se dirige, en el contexto de la lucha por la hegemon\u00eda del mundo, hacia la integraci\u00f3n de bloques econ\u00f3micos supranacionales y el mantenimiento de zonas de influencia bastante exclusivas por las tres o cuatro grandes potencias que se disputan la hegemon\u00eda global (China y EE. UU.), o por lo menos pretenden mantener su soberan\u00eda al mayor nivel posible (Rusia).<\/p>\n\n\n\n<p>A esta imposibilidad de los EE. UU. de replegarse sobre s\u00ed mismos, y de conservar la pureza \u00e9tnico-cultural anglosajona, se suma la imposibilidad de los pueblos hispanos de alcanzar una uni\u00f3n pol\u00edtica o econ\u00f3mica m\u00ednimamente efectiva. Ni los sue\u00f1os de hacer resurgir al Imperio Espa\u00f1ol, desde la derecha, sin sentido despu\u00e9s de que Espa\u00f1a prefiriera hacerse europea, y much\u00edsimo menos los de la izquierda, de unir a la Am\u00e9rica Latina en el bolivariano, tienen realidad en el presente y en el futuro inmediato.<\/p>\n\n\n\n<p>Como m\u00e1s de un observador atento de la realidad ha escrito desde fines del siglo XIX, existen \u201cAm\u00e9ricas Latinas\u201d, pero no algo como una Am\u00e9rica Latina. Desenga\u00f1\u00e9monos, lo que un\u00eda al mundo hispano era su pertenencia al Imperio Espa\u00f1ol. Originado el mundo hispanoamericano en la voluntad de un lugar ajeno, la Espa\u00f1a de Isabel y de Fernando, y establecido sobre una variedad de realidades geogr\u00e1ficas y culturales previas, tras su separaci\u00f3n de Espa\u00f1a el mundo hispano solo pod\u00eda avanzar hacia la disgregaci\u00f3n, y en general hacia una evoluci\u00f3n divergente. Concebido como unidad econ\u00f3mica el Imperio Espa\u00f1ol, a sus partes, convertidas de la noche a la ma\u00f1ana en unidades \u201cindependientes\u201d, solo les quedaba buscarse otro supra sistema nacional al cual integrarse y subordinarse, al llegar de \u00faltimas y sin mucho que ofrecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso hoy no hay mucho de com\u00fan entre un boliviano del altiplano, un uruguayo o un dominicano. Lo que hay de com\u00fan entre ellos procede de su pertenencia previa al Imperio Espa\u00f1ol, pero tambi\u00e9n, por qu\u00e9 negarlo, de la influencia uniformadora del mundo anglosaj\u00f3n, en especial de los EE. UU., sobre todo a partir de los a\u00f1os 50 del pasado siglo.<\/p>\n\n\n\n<p>No existe algo as\u00ed como una \u201ccivilizaci\u00f3n latinoamericana\u201d. Esa octava civilizaci\u00f3n, criatura de Huntington, solo cumple un objetivo: justificar la posici\u00f3n aislacionista del autor de <em>Conflicto de civilizaciones<\/em>, al menos con respecto al sur del hemisferio. De haber sido consecuente con su interpretaci\u00f3n, Huntington, que reconoce la religi\u00f3n como factor fundamental al delimitar las civilizaciones, habr\u00eda tenido que hablar de cristiandad, tal civilizaci\u00f3n incluir\u00eda a su Occidente, a su Am\u00e9rica Latina, y a la cristiandad ortodoxa, como no tiene problemas en hacer con el mundo isl\u00e1mico, en cuya civilizaci\u00f3n re\u00fane sin escr\u00fapulos a sunitas y chiitas. Es m\u00e1s que evidente la intenci\u00f3n de Huntington de reservar a Occidente como una civilizaci\u00f3n hecha a la medida de los EE. UU., en la cual se ha incluido a las naciones que no representan un peligro migratorio para su pa\u00eds, no tanto a las que con ellos comparten (como afirma Huntington), desde hace mucho, ciertos valores y caracteres comunes. Si eso fuera cierto, si por ejemplo fuesen los valores comunes de gobierno democr\u00e1tico los que han trazado la delimitaci\u00f3n de Occidente, Costa Rica, con m\u00e1s de 80 a\u00f1os sin autoritarismo, merecer\u00eda pertenecer a \u00e9l con mucha m\u00e1s raz\u00f3n que Espa\u00f1a, o Portugal, donde la democracia no alcanza todav\u00eda la media centuria. No hablemos de lo forzado de incluir en Occidente a los EE. UU. o Gran Breta\u00f1a, con siglos de tradici\u00f3n democr\u00e1tica establecida, junto a Alemania o Austria, donde todav\u00eda esta no llega al siglo, y de hecho fue impuesta desde afuera, tras la derrota de la Alemania Nacional Socialista en 1945.<\/p>\n\n\n\n<p>Los EE. UU., sobre todo los conservadores, est\u00e1n obligados por la necesidad hist\u00f3rica a mirar hacia la Am\u00e9rica hispana, que a su vez lo est\u00e1 a mirar hacia los EE. UU. Estos \u00faltimos porque, en el \u201c<em>brave new world<\/em>\u201d que parece estar conform\u00e1ndose, ya no peligrar\u00eda su idiosincrasia, su ser, a nivel m\u00e1s o menos superficial, como hoy ocurre ante el hispano, aunque tan cristiano como ellos, y con el cual comparte tantos otros valores, costumbres o interpretaciones de la realidad, como por ejemplo el conservadurismo o la escasa afinidad por el wokismo, sino de una manera fundamental, al amenazar con convertirlos en una potencia secundaria, y hasta penetrada de una manera radical por la muy diferente civilizaci\u00f3n extremo-oriental, hasta los niveles imaginados en <em>Blade Runner<\/em> o <em>El hombre del castillo de la colina<\/em>. Por su parte, la Am\u00e9rica hispana necesita mirar hacia EE. UU. porque solo al convertirse en los pueblos b\u00e1rbaros del siglo XXI que vienen a traer sangre nueva al viejo Imperio \u201cAmericano\u201d podr\u00e1n aspirar con realismo a superar el estado de dependencia cr\u00f3nica, y consecuente limitaci\u00f3n de sus capacidades, que les dej\u00f3 su desconexi\u00f3n apresurada al sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico, en el cual en todo caso se constituyeron en unidades: el Imperio Espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>A los hispanoamericanos solo nos queda penetrar y fundirnos con la cultura estadounidense para crear un nuevo humano que con mayor propiedad merezca ser llamado \u201camericano\u201d, aunque con sus variaciones naturales seg\u00fan la latitud o el devenir hist\u00f3rico de su particular ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica. Un americano cristiano, biling\u00fce, que adopte como suyas muchas de las virtudes y valores de lo anglosaj\u00f3n que a nosotros nos faltan, como ante la pol\u00edtica o el trabajo, pero sin perder lo mejor y esencial de la cultura de nuestros mayores.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya ha sucedido: as\u00ed fue como los germanos se situaron y ascendieron en las jerarqu\u00edas de poder global, hasta incluso dominar el Sistema Mundo, siglos despu\u00e9s de fundirse con los remanentes del Imperio Romano de Occidente. \u00bfQu\u00e9 hubiera pasado con esa colecci\u00f3n de tribus y hordas de humanos rubios y ojiclaros de no haber entrado en contacto con el Imperio en decadencia al sur, y con la religi\u00f3n en ascenso en \u00e9l, el cristianismo? Muy dif\u00edcil definirlo, pero en todo caso sus probabilidades de llegar a la posici\u00f3n que como europeos occidentales han llegado a disfrutar habr\u00edan sido definitivamente mucho menores.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima guerra abierta entre anglosajones e hispanos, la de las Malvinas, o islas Falkland, termin\u00f3 hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os. Es cierto que se mantienen abiertos frentes de conflicto, de media o baja intensidad, como es el caso de Cuba, donde una casposa clase pol\u00edtica se aferra al irredentismo, porque sabe que solo as\u00ed puede sobrevivir, y que del lado estadunidense todav\u00eda es popular la vieja idea del aislacionismo. Mas los vientos soplan en direcci\u00f3n contraria a las pretensiones de las \u00e9lites aislacionistas, bolivarianas y de quienes sue\u00f1an con restituir el Imperio Espa\u00f1ol. No en balde, desde la izquierda, los dos \u00faltimos presidentes mexicanos han elevado al inmigrante al estatus de h\u00e9roe, al nivel del viejo luchador o guerrillero antimperialista de d\u00e9cadas pasadas, gracias a quien M\u00e9xico recupera, para el tipo hispano, las tierras que los EE. UU. le arrebataron a ese pa\u00eds a mediados del siglo XIX.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde la izquierda, los dos \u00faltimos presidentes mexicanos han elevado al inmigrante al estatus de h\u00e9roe, al nivel del viejo luchador o guerrillero antimperialista de d\u00e9cadas pasadas.<\/p>\n","protected":false},"author":456,"featured_media":46295,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16513,16518],"tags":[14128],"gps":[],"class_list":{"0":"post-46293","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-eeuu","8":"category-relaiciones-internacionales","9":"tag-ideas-en-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46293","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/456"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46293"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46293\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46295"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46293"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46293"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46293"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=46293"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}