{"id":48785,"date":"2025-06-11T09:00:00","date_gmt":"2025-06-11T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=48785"},"modified":"2025-06-11T08:00:54","modified_gmt":"2025-06-11T11:00:54","slug":"america-latina-necesita-recalibrar-su-paradigma-de-desarrollo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/america-latina-necesita-recalibrar-su-paradigma-de-desarrollo\/","title":{"rendered":"Ante la presi\u00f3n, resiliencia. Am\u00e9rica Latina necesita recalibrar su paradigma de desarrollo"},"content":{"rendered":"\n<p>El impulso del desarrollo humano en Am\u00e9rica Latina y el Caribe enfrenta un enorme desaf\u00edo. Tras d\u00e9cadas de avances en salud, educaci\u00f3n y reducci\u00f3n de la pobreza, la regi\u00f3n enfrenta una paradoja inquietante: los progresos han sido notables, s\u00ed, pero fr\u00e1giles y desiguales; y hoy se ven amenazados por una combinaci\u00f3n de problemas estructurales, incertidumbre y m\u00faltiples crisis que se retroalimentan y reproducen sus efectos. Ante este escenario, insistir en seguir las recetas del pasado no es una opci\u00f3n. El desarrollo debe replantearse con la resiliencia como eje y direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante mucho tiempo, el modelo de desarrollo de Am\u00e9rica Latina y el Caribe asum\u00eda una l\u00ednea ascendente: escapar de la pobreza como consecuencia del crecimiento econ\u00f3mico desembocar\u00eda en la incorporaci\u00f3n de una clase media estable. Pero la realidad no ha sido lineal. Hoy, el 31% de la poblaci\u00f3n en la regi\u00f3n habita una zona gris de vulnerabilidad socioecon\u00f3mica: no est\u00e1 en condiciones de pobreza, pero tampoco est\u00e1 protegida. Basta una crisis \u2014sanitaria, clim\u00e1tica o pol\u00edtica\u2014 para hacerla retroceder.\u00a0 En otras palabras, en Am\u00e9rica Latina y el Caribe, salir de la pobreza ha sido posible para muchos, pero tambi\u00e9n \u2014y con mucha frecuencia\u2014 volver a caer.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s de la mitad de su poblaci\u00f3n carece de mecanismos adecuados para enfrentar un evento adverso moderado sin ver afectado su bienestar y comprometido su futuro. En un contexto donde la incertidumbre est\u00e1 creciendo y las crisis son cada vez m\u00e1s frecuentes, intensas e interconectadas, parte de la poblaci\u00f3n vive en estado de inseguridad o alarma que son incompatibles con la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>La resiliencia, en cambio, entendida como la capacidad de prevenir, sobrellevar y recuperarse de las crisis sin sacrificar libertades ni dignidad, es precondici\u00f3n para la esperanza al ampliar la agencia de los individuos, es decir, su capacidad de tomar acci\u00f3n y perseguir los objetivos de vida que valoran. Es, por tanto, parte esencial del desarrollo humano.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un presente incierto, un futuro por escribir<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Las cifras son elocuentes. El crecimiento del \u00cdndice de Desarrollo Humano (IDH) se redujo de 0,7% anual entre 1990 y 2015, a apenas 0,2% desde la pandemia. La incertidumbre, medida por indicadores globales, se ha duplicado en la regi\u00f3n solo en el \u00faltimo a\u00f1o, muy por encima del promedio mundial. Y las amenazas ya no son puntuales: se superponen, interact\u00faan y se potencian. Desde la emergencia clim\u00e1tica hasta ciberataques, pasando por la fragmentaci\u00f3n social y el crimen organizado, Am\u00e9rica Latina y el Caribe enfrenta amenazas sist\u00e9micas que desbordan cualquier manual tradicional de pol\u00edtica p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta era de la incertidumbre exige&nbsp; un cambio de paradigma. La resiliencia debe dejar de ser un resultado deseable para convertirse en el principio organizador del desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Tres fuerzas en tensi\u00f3n, un mismo desaf\u00edo<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Identificamos tres grandes fuerzas que est\u00e1n tensionando el desarrollo: la acelerada evoluci\u00f3n de tecnolog\u00edas emergentes, la fragmentaci\u00f3n social y la intensificaci\u00f3n de los desastres clim\u00e1ticos. Aunque distintas, comparten una condici\u00f3n: se retroalimentan entre s\u00ed. La transformaci\u00f3n digital, por ejemplo, ha ampliado el acceso a informaci\u00f3n y servicios, pero tambi\u00e9n ha profundizado desigualdades, ha precarizado el empleo a trav\u00e9s del trabajo en plataformas sin protecci\u00f3n social y ha debilitado la cohesi\u00f3n social a trav\u00e9s de la desinformaci\u00f3n y la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Am\u00e9rica Latina y el Caribe es la regi\u00f3n del mundo con mayor consumo de redes sociales: m\u00e1s de tres horas y media diarias, en promedio. Este hiperconsumo digital tiene costos psicosociales \u2014ansiedad, depresi\u00f3n, aislamiento\u2014 especialmente entre j\u00f3venes. Adem\u00e1s, en contextos de baja alfabetizaci\u00f3n digital, las noticias falsas se propagan con facilidad, minando la confianza en las instituciones y el debate democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo gran factor de presi\u00f3n es la fragmentaci\u00f3n social. La desconfianza crece, tanto hacia las instituciones como entre los propios ciudadanos. \u201cLos otros\u201d \u2014los que piensan distinto, los que gobiernan, los que no son parte del c\u00edrculo inmediato\u2014 generan cada vez m\u00e1s recelo. A medida que la confianza en los gobiernos se erosiona, los lazos m\u00e1s cercanos \u2014la familia, los amigos, la comunidad inmediata\u2014 se convierten en la principal red de protecci\u00f3n. Pero cuando esa confianza selectiva convive con una desconfianza generalizada, el terreno queda abonado para la expresi\u00f3n de antagonismo entre grupos sociales y, por lo tanto, una creciente dificultad para resolver problemas comunes. El avance del crimen organizado en la regi\u00f3n corre en gran medida tambi\u00e9n por estas fracturas.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera amenaza, quiz\u00e1s la m\u00e1s visible, es la clim\u00e1tica. La regi\u00f3n vive los cinco a\u00f1os m\u00e1s calurosos de su historia, ha triplicado la frecuencia de eventos extremos desde 1960 y enfrenta p\u00e9rdidas millonarias por productividad laboral afectada por el calor. Entre 2002 y 2023, los incendios forestales arrasaron casi 400 millones de hect\u00e1reas, una superficie equivalente a la suma de Argentina y Chile. Lo m\u00e1s alarmante: los pa\u00edses con menor IDH son tambi\u00e9n los m\u00e1s vulnerables a los impactos clim\u00e1ticos; los mejor posicionados, aunque m\u00e1s adaptables, tambi\u00e9n se encuentran considerablemente expuestos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Recalibrando el futuro del desarrollo<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacer ante esta triple presi\u00f3n? La propuesta gira en torno a un marco de acci\u00f3n basado en tres pilares: instrumentos para gestionar la incertidumbre, instituciones que abracen la complejidad e infraestructuras que activen el potencial de las comunidades. Esta tr\u00edada \u2014instrumentos, instituciones, infraestructuras\u2014 conforma el nuevo \u201cpacto de resiliencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, esto implica: ampliar los sistemas de protecci\u00f3n social m\u00e1s all\u00e1 de las personas en situaci\u00f3n de pobreza reconocida oficialmente, garantizar una presencia estatal sostenida en todo el territorio y apostar por infraestructuras \u2014digitales, f\u00edsicas y ecol\u00f3gicas\u2014 que no solo resistan las crisis, sino que promuevan inclusi\u00f3n y equidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Recalibrar el desarrollo en Am\u00e9rica Latina tambi\u00e9n exige compromiso pol\u00edtico para dejar atr\u00e1s las recetas simplistas y asumir la complejidad del momento. La regi\u00f3n necesita instituciones \u00e1giles, capaces de anticipar riesgos y articular respuestas multisectoriales. Requiere invertir con decisi\u00f3n en capital humano \u2014especialmente en habilidades digitales y clim\u00e1ticas\u2014 y, sobre todo, renovar su narrativa de desarrollo: el desarrollo humano sin incorporar la resiliencia ya no es viable.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Resiliencia como posibilidad<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>La resiliencia no es resistencia, no es aguante. Es posibilidad. No se trata de blindarnos contra todo riesgo, sino de asegurar que, cuando las crisis lleguen \u2014porque llegar\u00e1n\u2014, tengamos la capacidad colectiva de adaptarnos y reconstruir sin retroceder en derechos ni libertades. En un mundo de shocks interconectados, el desarrollo no puede limitarse solo a planificar c\u00f3mo mejorar el crecimiento econ\u00f3mico y redistribuirlo; tiene que pensarse tambi\u00e9n en t\u00e9rminos de proteger avances y evitar retrocesos. Esto tiene que ver con la capacidad de las personas para tomar decisiones sobre sus vidas, incluso \u2014y sobre todo\u2014 en tiempos dif\u00edciles.<\/p>\n\n\n\n<p>El desaf\u00edo est\u00e1 planteado. Am\u00e9rica Latina y el Caribe est\u00e1 bajo presi\u00f3n. Pero tambi\u00e9n est\u00e1 ante una oportunidad: recalibrar el rumbo del desarrollo con la resiliencia como resorte. Porque sin ella, todo avance es reversible. Con ella, incluso los golpes m\u00e1s duros pueden convertirse en una oportunidad para rebotar y seguir avanzando.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em><strong><em><sub>Este art\u00edculo presenta un avance del Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2025, titulado \u201cBajo presi\u00f3n: Recalibrando el futuro del desarrollo\u201d, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Am\u00e9rica Latina y el Caribe.<\/sub><\/em><\/strong><\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante mucho tiempo, el modelo de desarrollo de Am\u00e9rica Latina y el Caribe asum\u00eda una l\u00ednea ascendente: escapar de la pobreza como consecuencia del crecimiento econ\u00f3mico desembocar\u00eda en la incorporaci\u00f3n de una clase media estable.<\/p>\n","protected":false},"author":759,"featured_media":48786,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16698,16510],"tags":[14128],"gps":[],"class_list":{"0":"post-48785","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-sociedad","8":"category-desarrollo","9":"tag-ideas-en-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48785","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/759"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48785"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48785\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48786"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48785"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48785"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48785"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=48785"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}