{"id":48866,"date":"2025-06-17T09:00:00","date_gmt":"2025-06-17T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=48866"},"modified":"2025-06-17T10:53:43","modified_gmt":"2025-06-17T13:53:43","slug":"efecto-marisa-maio-el-absurdo-virtual-invade-la-cultura-real-y-genera-nuevos-desafios-eticos-y-comerciales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/efecto-marisa-maio-el-absurdo-virtual-invade-la-cultura-real-y-genera-nuevos-desafios-eticos-y-comerciales\/","title":{"rendered":"Efecto Marisa Mai\u00f4: el absurdo virtual invade la cultura real y genera nuevos desaf\u00edos \u00e9ticos y comerciales"},"content":{"rendered":"\n<p>La semana pasada, el internet brasile\u00f1o conoci\u00f3 a la <a href=\"https:\/\/g1.globo.com\/fantastico\/noticia\/2025\/06\/11\/criador-de-marisa-maio-fala-sobre-a-repercussao-de-programa-criado-com-ia-nas-redes-estou-muito-surpreso.ghtml\">presentadora Marisa Mai\u00f4,<\/a> una mujer regordeta que viste \u00fanicamente un traje de ba\u00f1o negro y tacones altos, y que conduce un programa de entrevistas vespertino t\u00edpico de la televisi\u00f3n abierta. Con humor \u00e1cido y comentarios directos, Marisa presenta atractivos bastante cuestionables: desde mujeres mayores que compiten por ser las primeras en caer en una estafa de celular, hasta una madre obligada a entregar a su hijo como castigo por responder mal una pregunta de un cuestionario, entre otras situaciones absurdas. Resulta que Marisa, el programa y sus invitados son creaciones de inteligencia artificial, producidas con el nuevo generador de video Veo 3 de Google, a partir de una idea del guionista Raony Phillips.<\/p>\n\n\n\n<p>El video, editado como si fuera una recopilaci\u00f3n de partes de un programa real, se viraliz\u00f3 r\u00e1pidamente en plataformas digitales y aplicaciones como Telegram y WhatsApp, donde fue marcado como \u00abreenviado varias veces\u00bb, lo que indica un alcance masivo. Sus m\u00e9ritos t\u00e9cnicos son innegables; sus expresiones faciales, su habla coloquial portuguesa, su acento y su prosodia son tan convincentes que incluso quienes est\u00e9n familiarizados con los v\u00eddeos sint\u00e9ticos podr\u00edan pasar por alto su origen artificial.<\/p>\n\n\n\n<p>La semana anterior, v\u00eddeos con un nivel de realismo similar ya circulaban en grupos de WhatsApp, tambi\u00e9n con alta viralidad. Representaban personajes b\u00edblicos como influencers digitales, como No\u00e9 quej\u00e1ndose de las dificultades de construir el arca, un hebreo narrando la separaci\u00f3n del Mar Rojo en directo y la saga de la Virgen Mar\u00eda embarazada en su viaje a Bel\u00e9n. La diferencia radica en que, en estos casos, la imposibilidad hist\u00f3rica de los tel\u00e9fonos m\u00f3viles en la antig\u00fcedad dej\u00f3 clara su naturaleza ficticia.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto que me gustar\u00eda destacar no es solo la gran verosimilitud de los videos y el efecto social de indistinguibilidad con la realidad que generan, cada vez con mayor realismo en cada nueva generaci\u00f3n de inteligencia artificial. Los videos creados mediante programaci\u00f3n generativa han alimentado intensos debates sobre el futuro de los medios audiovisuales. Desde un punto de vista est\u00e9tico, surgen nuevas posibilidades creativas, como la producci\u00f3n de efectos complejos a costos insignificantes gracias a la popularizaci\u00f3n de herramientas antes restringidas a las grandes productoras, lo que permite experimentos ling\u00fc\u00edsticos antes impensables.<\/p>\n\n\n\n<p>En el \u00e1mbito legal, surgen cuestiones urgentes en torno a los derechos de autor, como el caso de Marisa Mai\u00f4, cuyo personaje fue replicado por terceros en nuevos v\u00eddeos e incluso utilizado por una cadena minorista en campa\u00f1as publicitarias, sin compensaci\u00f3n para la creadora original.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, crece la preocupaci\u00f3n por el impacto en el mercado laboral. Al fin y al cabo, toda la cadena de producci\u00f3n audiovisual, desde los actores hasta el personal t\u00e9cnico, incluyendo editores y guionistas, se enfrenta al despido de trabajadores provocado por la automatizaci\u00f3n creativa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sensacionalismo virtual<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 ocurre cuando los v\u00eddeos se adentran en un territorio donde los l\u00edmites ya no son t\u00e9cnicos, sino esencialmente \u00e9ticos? Los programas de entrevistas populares tienen un historial de transgredir estas fronteras, creando deliberadamente una zona gris entre el entretenimiento y la informaci\u00f3n, con sketches sensacionalistas, llamamientos emocionales exacerbados y la frecuente trivializaci\u00f3n de la violencia, tanto verbal como f\u00edsica. Como analiza Muniz Sodr\u00e9 en \u201cA Comunica\u00e7\u00e3o do Grotesco\u201d, lo bizarro en los medios constituye un lenguaje simb\u00f3lico que desestabiliza las fronteras entre lo real y lo ficticio, entre lo \u00e9tico y lo sensacionalista. El lenguaje de estos programas construye un espacio de desorden controlado, en el que la disfunci\u00f3n social se convierte en espect\u00e1culo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, los medios tradicionales de radio y televisi\u00f3n, incluso con sus recurrentes excesos y tensiones \u00e9ticas, siempre han enfrentado alg\u00fan tipo de cuestionamiento cuando lo absurdo y lo grotesco sobrepasaban los l\u00edmites. Cabe recordar la feroz competencia por los ratings dominicales en la d\u00e9cada de 1990 entre Fausto Silva (Globo) y Gugu Liberato (SBT), que gener\u00f3 espect\u00e1culos verdaderamente ins\u00edpidos, as\u00ed como la antigua rivalidad entre Chacrinha y Fl\u00e1vio Cavalcanti en la d\u00e9cada de 1970.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, estos abusos se vieron en cierta medida frenados por el hecho de que las concesiones de radio y televisi\u00f3n eran p\u00fablicas y estaban reguladas. Este mecanismo, aunque imperfecto, impuso cierto autocontrol a las emisoras, motivado por la necesidad de preservar su imagen ante el p\u00fablico general, los anunciantes y los organismos reguladores, adem\u00e1s de una m\u00ednima preocupaci\u00f3n por la credibilidad institucional.<\/p>\n\n\n\n<p>El programa de ficci\u00f3n de Marisa Mai\u00f4 satiriza precisamente los tenues l\u00edmites \u00e9ticos que las empresas de medios est\u00e1n dispuestas a cruzar en su b\u00fasqueda de audiencias. En este sentido, Marisa Mai\u00f4 actualiza, en t\u00e9rminos algor\u00edtmicos, la tradici\u00f3n de la televisi\u00f3n grotesca. Esta puesta en escena del esc\u00e1ndalo como forma de mantener la atenci\u00f3n del p\u00fablico fue descrita por Danilo Angrimani, en \u201cAprieta que sale sangre\u201d (1994), como parte de una \u201cdramaturgia del dolor\u201d estructurada por la l\u00f3gica del sensacionalismo. La diferencia, en el caso de los videos sint\u00e9ticos, es que esta l\u00f3gica est\u00e1 automatizada por sistemas cuyo \u00fanico criterio de efectividad es la interacci\u00f3n, liberando completamente el contenido de cualquier anclaje en la realidad o responsabilidad \u00e9tica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el video de Marisa Mai\u00f4, la provocaci\u00f3n \u00e9tica alcanza su cl\u00edmax \u00e1cido cuando dos invitados se involucran en una pelea generalizada, mientras el presentador, en tono c\u00ednico, declara: \u201cLo bueno aqu\u00ed es que no hay seguridad y no los separamos\u201d. El espect\u00e1culo del absurdo alcanza nuevas cotas en otra escena, cuando una mujer triste aparece junto a un ata\u00fad cubierto de tela negra, mientras Miriam anuncia que dentro se encuentra un familiar suyo, recientemente fallecido, y que la identidad del fallecido se revelar\u00e1 en directo a todo el p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La naturalizaci\u00f3n a trav\u00e9s de la trivializaci\u00f3n del absurdo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de la ambig\u00fcedad entre simulaci\u00f3n y realidad, el episodio revela algo m\u00e1s preocupante: c\u00f3mo el absurdo, al presentarse con frecuencia y de forma convincente, puede contribuir a su naturalizaci\u00f3n en la sociedad, volvi\u00e9ndose socialmente aceptable. Sin ning\u00fan tipo de <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/la-inteligencia-artificial-ya-esta-regulada-pero-no-por-ti\/\">regulaci\u00f3n t\u00e9cnica o \u00e9tica<\/a>, sin preocuparse por la credibilidad de la empresa ni por los impactos comerciales negativos que esto pueda causar, la producci\u00f3n algor\u00edtmica puede traspasar los l\u00edmites morales sin vacilar, trivializando lo grotesco y el cinismo como pr\u00e1cticas sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, el modelo de negocio actual de las plataformas digitales favorece el contenido extremo, ya que su monetizaci\u00f3n responde a criterios de engagement y capacidad de atenci\u00f3n de la audiencia, sin ninguna consideraci\u00f3n \u00e9tica relacionada con la calidad de los productos. Debido a este factor econ\u00f3mico, es inevitable que surjan otros v\u00eddeos m\u00e1s extremos, basados \u200b\u200ben la apelaci\u00f3n a lo absurdo, y no necesariamente graciosos.<\/p>\n\n\n\n<p>La hipersegmentaci\u00f3n de las redes digitales puede aprovecharse para ofrecer productos a la medida de los deseos macabros de la audiencia. As\u00ed, los noticieros policiales, que suelen exponer la violencia y el discurso antiderechos humanos, pueden ir a\u00fan m\u00e1s all\u00e1 de los principios b\u00e1sicos de la \u00e9tica period\u00edstica y mostrar im\u00e1genes artificiales de ejecuciones y torturas contra ciberdelincuentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo, el vasto abanico sexual de internet puede albergar material perverso con una amplia variedad de violencia sexual extrema y pedofilia, por ejemplo. Los programas de noticias falsas pueden informar hechos irreales contra l\u00edderes pol\u00edticos o estigmatizar a grupos sociales, explotando el sesgo de confirmaci\u00f3n que ya existe en su contra. Todo bajo la apariencia de ser \u00absolo una simulaci\u00f3n\u00bb. Dada su creciente probabilidad, se habla de la necesidad de etiquetar los v\u00eddeos producidos por IA para alertar a la audiencia de que no son contenido real. Sin embargo, esta medida es incapaz de contrarrestar la l\u00f3gica que deliberadamente adopta la recepci\u00f3n y el consumo de desinformaci\u00f3n como una pr\u00e1ctica cultural.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso existe una perversidad inherente al mismo reconocimiento de que no hay seres humanos reales all\u00ed y, por lo tanto, nadie est\u00e1 siendo torturado ante las c\u00e1maras, violado ni expuesto a la execraci\u00f3n p\u00fablica por acusaciones inexistentes. Saber que se trata de contenido sint\u00e9tico puede servir como una justificaci\u00f3n conveniente para su consumo (y reproducci\u00f3n), sin sentimiento de aversi\u00f3n ni culpa. Despu\u00e9s de todo, por muy violento que sea el v\u00eddeo, nadie est\u00e1 sufriendo \u00abrealmente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los deepfakes ya han suscitado preocupaci\u00f3n por la erosi\u00f3n de la verdad, pero el caso de Marisa Mai\u00f4 apunta a algo m\u00e1s profundo: la trivializaci\u00f3n de las desviaciones \u00e9ticas como algo que puede entenderse como divertido, gracioso e incluso bienvenido. Con herramientas cada vez m\u00e1s accesibles, cualquiera puede crear v\u00eddeos hiperrealistas que normalizan lo inaceptable. El riesgo no es solo el de impulsar otras formas de desinformaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n el de producir una subjetividad moldeada por el absurdo, donde la violencia, la crueldad y el sinsentido se vuelven aceptables como parte de la vida cotidiana y se incorporan a la propia cultura visual. Esto, por supuesto, tiene consecuencias pr\u00e1cticas y colectivas en el ejercicio de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la proliferaci\u00f3n de estas herramientas, y sin la aplicaci\u00f3n de filtros \u00e9ticos a su uso, es previsible que internet se vea inundada de contenido que desaf\u00eda los l\u00edmites \u00e9ticos, y que este fen\u00f3meno contribuya a la naturalizaci\u00f3n de est\u00e1ndares \u00e9ticos menos rigurosos entre el p\u00fablico. Las consecuencias de una subjetividad anclada en el absurdo son impredecibles. Banalizado e incorporado a la vida cotidiana, el absurdo impacta la sensibilidad social y la capacidad de distinguir entre ficci\u00f3n y realidad, profundizando el desprecio por la verdad factual propio de la posverdad. M\u00e1s a\u00fan, comienza a contaminar el ejercicio de la ciudadan\u00eda, estableciendo una zona de ambig\u00fcedad moral sustentada por la trivializaci\u00f3n de diversas formas de violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En Brasil, el Congreso debate actualmente la regulaci\u00f3n de la inteligencia artificial a trav\u00e9s del Proyecto de Ley 2338\/23, aprobado por el Senado en diciembre de 2024 y actualmente en tr\u00e1mite en la C\u00e1mara de Diputados. La propuesta aporta importantes avances, como la protecci\u00f3n de los derechos de autor y la prohibici\u00f3n de sistemas que generen contenido que involucre abuso o explotaci\u00f3n sexual de ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes, clasificado como de \u201criesgo excesivo\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el debate se enfrenta al poderoso lobby de los conglomerados digitales, que adulan a los parlamentarios e impulsan una regulaci\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil, alineada con sus intereses econ\u00f3micos y pol\u00edticos, con normas que no mitigan los riesgos sociales de estas herramientas. Adem\u00e1s de las cuestiones legales y tecnol\u00f3gicas, el debate p\u00fablico debe afrontar las dificultades objetivas de c\u00f3mo detener y exigir responsabilidades por los efectos nocivos difusos que el contenido generado por IA produce en el tejido social, especialmente los v\u00eddeos y audios que desaf\u00edan los l\u00edmites \u00e9ticos e impactan la constituci\u00f3n de la subjetividad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 ocurre cuando los v\u00eddeos se adentran en un territorio donde los l\u00edmites ya no son t\u00e9cnicos, sino esencialmente \u00e9ticos? <\/p>\n","protected":false},"author":763,"featured_media":48867,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16659,16698],"tags":[14126],"gps":[],"class_list":{"0":"post-48866","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-inteligencia-artificial","8":"category-sociedad","9":"tag-debates-br-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48866","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/763"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48866"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48866\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48867"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48866"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48866"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48866"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=48866"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}