{"id":48896,"date":"2025-06-18T09:00:00","date_gmt":"2025-06-18T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=48896"},"modified":"2025-06-17T06:58:34","modified_gmt":"2025-06-17T09:58:34","slug":"tecnologia-e-infancias-entre-la-hiperconexion-y-el-abandono-silencioso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/tecnologia-e-infancias-entre-la-hiperconexion-y-el-abandono-silencioso\/","title":{"rendered":"Tecnolog\u00eda e infancias: entre la hiperconexi\u00f3n y el abandono silencioso"},"content":{"rendered":"\n<p>En el mundo adulto solemos decir una cosa y hacer otra. En el terreno digital, esa contradicci\u00f3n es particularmente evidente. Mientras declaramos que una edad prudente para entregar un celular ronda los 13 a\u00f1os, en la pr\u00e1ctica muchas ni\u00f1as y ni\u00f1os acceden a su primer dispositivo propio antes de los 10 a\u00f1os, marcando una brecha de casi 4 a\u00f1os entre lo discursivamente deseado y la realidad. Ese momento no es menor: cuando un ni\u00f1o o ni\u00f1a recibe su celular, se duplica su conexi\u00f3n diaria a internet. El ingreso al universo digital no es progresivo: es abrupto, disruptivo y, muchas veces, solitario.<\/p>\n\n\n\n<p>Este fen\u00f3meno refleja tensiones profundas. Como adultos, muchas veces entregamos dispositivos por comodidad, por seguridad o por miedo a que nuestros hijos queden fuera de lo social o de los avances tecnol\u00f3gicos. Pero tambi\u00e9n lo hacemos sin acompa\u00f1amiento real, en contextos donde el acceso es creciente y la mediaci\u00f3n no siempre acompa\u00f1a. Los estudios muestran una paradoja: estamos hiperconectados \u2014casi 9 horas diarias en promedio (tres de las cuales en redes sociales, seg\u00fan <a href=\"https:\/\/wearesocial.com\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Digital-2023-Global-Overview-Report.pdf\">Digital Report<\/a>)\u2014, pero a la vez desconectados del tiempo compartido. Casi la mitad de madres y padres reconoce que se distrae con el celular mientras est\u00e1 con sus hijos seg\u00fan una de las \u00faltimas encuestas de Voices!.<\/p>\n\n\n\n<p>La consecuencia es una infancia que navega un mundo digital complejo con escasos referentes disponibles. La tecnolog\u00eda no es el enemigo, pero s\u00ed un entorno que demanda habilidades, criterios y acompa\u00f1amiento. Hoy los ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes (NNyA) son usuarios intensivos de tecnolog\u00eda, y se autoperciben h\u00e1biles. Pero saber usar no implica saber interpretar, reflexionar ni protegerse. Ah\u00ed radica un punto cr\u00edtico: las altas habilidades t\u00e9cnicas conviven con bajos niveles de criterio cr\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa asimetr\u00eda entre uso y comprensi\u00f3n tiene consecuencias. El uso problem\u00e1tico de pantallas no es una hip\u00f3tesis, sino una realidad palpable: deprivaci\u00f3n de sue\u00f1o, afecciones f\u00edsicas como cefaleas y fatiga visual y afecciones mentales como p\u00e9rdida de atenci\u00f3n, ansiedad, incluso depresi\u00f3n, lo que se da a nivel global pero m\u00e1s marcadamente en Argentina y otros pa\u00edses de la regi\u00f3n. La mitad de los padres expres\u00f3 preocupaci\u00f3n por la salud mental de sus hijos, y muchos temen que sus hijos no se animen a contarles lo que les pasa.<\/p>\n\n\n\n<p>Los propios adolescentes lo expresan con claridad en el Ureport de Unicef: el principal factor que afecta hoy su salud mental es la discriminaci\u00f3n, el <em>bullying<\/em> y, especialmente, el <em><a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/internet-y-la-violencia-escolar\/\">cyberbullying<\/a><\/em>. Lejos de estar en segundo plano, los riesgos digitales son reales, cotidianos y conocidos por las propias infancias y adolescencias. La exposici\u00f3n a contenido inapropiado, el contacto con desconocidos, el maltrato en l\u00ednea y las apuestas digitales son parte del mapa digital que transitan. Y lo hacen, en muchos casos, sin gu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El ecosistema escolar tambi\u00e9n refleja estas tensiones. Docentes y familias coinciden en que la presencia de celulares en el aula afecta a la atenci\u00f3n, el rendimiento y la socializaci\u00f3n. Algunas escuelas en distintos pa\u00edses del mundo han comenzado a restringir su uso en clase.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed entra en juego una dimensi\u00f3n fundamental: la mediaci\u00f3n adulta. Ense\u00f1ar a usar bien internet no es solo cuesti\u00f3n de normas o de filtros. Es, ante todo, una cuesti\u00f3n de presencia. De di\u00e1logo. De disponibilidad. Los estudios muestran que a mayor mediaci\u00f3n activa \u2014conversar, explicar, acompa\u00f1ar\u2014, menor exposici\u00f3n a riesgos. No alcanza con que los chicos sepan usar la tecnolog\u00eda: necesitan aprender a entenderla, cuestionarla y construir con ella y saber cuidarse en ella.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema de fondo es que como adultos tampoco hemos desarrollado del todo esas habilidades. Nuestro uso muchas veces est\u00e1 atravesado por la inmediatez, el escapismo, la falta de reflexi\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo ense\u00f1ar un uso responsable si no revisamos el propio? \u00bfC\u00f3mo promover el descanso digital si nosotros mismos no logramos despegar la vista de las pantallas?<\/p>\n\n\n\n<p>La convivencia digital necesita cuidados. Pero esos cuidados no los garantiza una aplicaci\u00f3n ni una pol\u00edtica de privacidad. Los garantiza una conversaci\u00f3n. Una pregunta oportuna. Una escucha real. Una mirada atenta. En \u00faltima instancia, una presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata de demonizar la tecnolog\u00eda. De hecho, puede mejorar la calidad de vida, abrir oportunidades, acortar distancias. Pero su impacto no es neutral. Y en las infancias, ese impacto se multiplica. Lo que hagamos \u2014o dejemos de hacer\u2014 como adultos hoy define la manera en que nuestros hijos e hijas habitar\u00e1n el mundo digital de ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta conversaci\u00f3n no alcanza con pensar en regulaci\u00f3n o control parental. Necesitamos crear una nueva cultura digital compartida. Una que no deje solas a las infancias. Una donde la habilidad t\u00e9cnica venga acompa\u00f1ada de criterio \u00e9tico y emocional. Y, sobre todo, una en la que los adultos recuperemos nuestro rol, no como censores, sino m\u00e1s bien como gu\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, la pregunta no es solo qu\u00e9 tecnolog\u00eda est\u00e1n usando nuestros hijos. La pregunta es: \u00bfqui\u00e9n los est\u00e1 acompa\u00f1ando mientras la usan?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Necesitamos crear una nueva cultura digital compartida. Una que no deje solas a las infancias. 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