{"id":49304,"date":"2025-07-12T09:00:00","date_gmt":"2025-07-12T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=49304"},"modified":"2025-07-11T06:22:08","modified_gmt":"2025-07-11T09:22:08","slug":"eleccion-judicial-mexicana-donde-la-oposicion-no-tiene-nada-que-reclamar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/eleccion-judicial-mexicana-donde-la-oposicion-no-tiene-nada-que-reclamar\/","title":{"rendered":"Elecci\u00f3n judicial mexicana, donde la oposici\u00f3n no tiene nada que reclamar"},"content":{"rendered":"\n<p>M\u00e9xico cruz\u00f3 un umbral institucional el 1 de junio de 2025: por primera vez en su historia, los integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Naci\u00f3n, el Tribunal Electoral, el Tribunal de Disciplina Judicial y otros \u00f3rganos del sistema judicial fueron <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/eleccion-del-poder-judicial-y-autocratizacion-en-mexico\/\">elegidos mediante voto popular<\/a>. Esta reforma, de profundas implicaciones estructurales, no naci\u00f3 de un diagn\u00f3stico t\u00e9cnico consensuado ni de una presi\u00f3n ciudadana articulada. Fue el desenlace de una narrativa que, en medio del desgaste institucional acumulado, logr\u00f3 consolidar su legitimidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante a\u00f1os, el sistema de justicia carg\u00f3 con el descr\u00e9dito social: la percepci\u00f3n de impunidad, la opacidad de muchos jueces, el distanciamiento del Poder Judicial respecto a las causas ciudadanas y una imagen generalizada de elitismo. En ese contexto, la propuesta de \u201cdemocratizar la justicia\u201d a trav\u00e9s del voto popular gan\u00f3 terreno. Lo que en otro momento habr\u00eda parecido inviable \u2014elegir jueces y magistrados como si se tratara de diputados o alcaldes\u2014 se convirti\u00f3 en una soluci\u00f3n pol\u00edticamente viable frente a una demanda difusa de cambio.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa narrativa prosper\u00f3 en buena parte por la falta de oposici\u00f3n efectiva. Los partidos tradicionales, lejos de articular una defensa t\u00e9cnica del modelo republicano, arrastraban una corresponsabilidad evidente en la degradaci\u00f3n del sistema judicial. Durante a\u00f1os fueron parte \u2014por acci\u00f3n u omisi\u00f3n\u2014 de un dise\u00f1o institucional que perdi\u00f3 legitimidad ante la ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lleg\u00f3 el momento de participar, optaron por el repliegue. No impulsaron candidaturas competitivas, no ofrecieron una narrativa alternativa, y tampoco defendieron p\u00fablicamente la autonom\u00eda judicial desde una l\u00f3gica ciudadana. Algunos actores limitaron su intervenci\u00f3n a cr\u00edticas en foros cerrados, sin capacidad de movilizaci\u00f3n ni propuestas concretas. Otros, simplemente, callaron. Esta omisi\u00f3n, m\u00e1s por impotencia que por estrategia, dej\u00f3 el terreno libre a <a href=\"https:\/\/elpais.com\/mexico\/2025-06-01\/mexico-se-lanza-hacia-lo-desconocido-con-la-eleccion-popular-de-jueces-mas-grande-del-mundo.html\">una elecci\u00f3n sin competencia real<\/a>, donde la contienda ocurri\u00f3 casi exclusivamente entre candidaturas individuales, sin proyecto pol\u00edtico que las respaldara.<\/p>\n\n\n\n<p>Este abandono no puede explicarse sin revisar el deterioro interno de los partidos que, por d\u00e9cadas, dominaron el sistema pol\u00edtico. El PAN comenz\u00f3 a perder su identidad cuando dej\u00f3 de ser una comunidad de principios para convertirse en una maquinaria pragm\u00e1tica de acceso al poder. El \u00e9xodo de figuras hist\u00f3ricas como Pablo Emilio Madero, Bernardo B\u00e1tiz o Jes\u00fas Gonz\u00e1lez Schmal fue una advertencia temprana. En lugar de renovar su vocaci\u00f3n republicana, el partido fue capturado por cacicazgos locales \u2014como los Yunes en Veracruz o los Moreno Valle en Puebla\u2014 que lo vaciaron ideol\u00f3gicamente.<\/p>\n\n\n\n<p>El PRI, por su parte, inici\u00f3 su declive tras perder la presidencia en el a\u00f1o 2000. Con el fin del presidencialismo hegem\u00f3nico, tambi\u00e9n desapareci\u00f3 la disciplina interna que lo cohesionaba. Lo que sigui\u00f3 fue una lenta fragmentaci\u00f3n territorial, p\u00e9rdida de liderazgo y descomposici\u00f3n doctrinaria. Aunque recuper\u00f3 el poder en 2012, el \u201cnuevo PRI\u201d pareci\u00f3 enfocado en ejecutar su propia ruta de extinci\u00f3n. En esta elecci\u00f3n, su papel fue meramente testimonial.<\/p>\n\n\n\n<p>El PRD, finalmente, no sobrevivi\u00f3 al liderazgo que ayud\u00f3 a encumbrar: el de Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador. Desde 2012, su militancia y dirigencia migraron a Morena, y lo que alguna vez fue una izquierda con vocaci\u00f3n cr\u00edtica se redujo a una sigla sin contenido, sin estructura ni base social. En este proceso electoral, ni siquiera logr\u00f3 articular una posici\u00f3n reconocible.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las carencias no fueron solo pol\u00edticas. Desde el plano t\u00e9cnico, la reforma evidenci\u00f3 debilidades profundas producto de su implementaci\u00f3n precipitada. Los requisitos de elegibilidad fueron laxos, y aunque la apertura de candidaturas se present\u00f3 como un gesto democratizador, la mayor\u00eda de los perfiles carecieron de evaluaciones objetivas que permitieran distinguir entre trayectorias s\u00f3lidas y postulaciones improvisadas. A esto se sum\u00f3 el desinter\u00e9s de los partidos por elevar el est\u00e1ndar profesional del proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>El modelo de comunicaci\u00f3n institucional tampoco cumpli\u00f3 su objetivo. La informaci\u00f3n fue confusa, mal calendarizada, dispersa y sin un enfoque pedag\u00f3gico claro. No hubo debates p\u00fablicos ni espacios estructurados para contrastar perfiles. La mayor\u00eda de la ciudadan\u00eda vot\u00f3 sin saber con claridad qu\u00e9 funciones tendr\u00eda la persona que eleg\u00eda. La autoridad electoral, sin tiempo ni herramientas suficientes, no logr\u00f3 traducir la relevancia constitucional del proceso en una narrativa comprensible.<\/p>\n\n\n\n<p>La fiscalizaci\u00f3n tambi\u00e9n requiere ajustes profundos. No solo para garantizar transparencia y equidad, sino para establecer l\u00edmites claros al financiamiento, y prevenir que el Poder Judicial se convierta en un nuevo espacio de clientelismo pol\u00edtico. Un tema especialmente sensible fue el uso de \u201cacordeones\u201d o materiales de apoyo durante el voto. La falta de regulaci\u00f3n espec\u00edfica gener\u00f3 dudas razonables sobre la validez del sufragio. Corresponde al INE definir, con claridad normativa, los alcances y las condiciones de estos instrumentos para futuros procesos.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo anterior se reflej\u00f3 en una cifra contundente: solo el 13 % del padr\u00f3n particip\u00f3 en la elecci\u00f3n. Aunque jur\u00eddicamente v\u00e1lida, esa participaci\u00f3n obliga a una revisi\u00f3n profunda del modelo: sus l\u00edmites, sus carencias y sus posibilidades. Se necesita construir un marco normativo m\u00e1s transparente, m\u00e1s exigente y m\u00e1s funcional antes del siguiente ejercicio en 2027.<\/p>\n\n\n\n<p>En este panorama emerge con fuerza un nombre que no puede pasarse por alto: Hugo Aguilar Ortiz, abogado mixteco, defensor de los pueblos originarios y pr\u00f3ximo presidente de la Suprema Corte. Obtuvo alrededor de seis millones de votos \u2014una cifra extraordinaria en una elecci\u00f3n de baja participaci\u00f3n\u2014, lo que refleja no solo eficacia territorial, sino una conexi\u00f3n simb\u00f3lica con sectores hist\u00f3ricamente excluidos. Su candidatura encarn\u00f3 una narrativa distinta: justicia desde el territorio, no desde el escritorio; justicia con rostro ind\u00edgena. Y esa narrativa logr\u00f3 traspasar las fronteras del c\u00e1lculo pol\u00edtico convencional.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las cr\u00edticas sobre el uso de formatos prefabricados o apoyo visual, su votaci\u00f3n revela el surgimiento de un nuevo actor en el ajedrez pol\u00edtico nacional, con legitimidad social y una potencia simb\u00f3lica dif\u00edcil de ignorar.<\/p>\n\n\n\n<p>La elecci\u00f3n judicial de 2025 no debe entenderse solo como una anomal\u00eda, sino como el inicio de una nueva etapa constitucional. Si este modelo habr\u00e1 de continuar \u2014como establece ya la Carta Magna\u2014, es imprescindible corregir sus fallas de origen: fortalecer los filtros de acceso, garantizar campa\u00f1as sujetas al escrutinio p\u00fablico, fomentar una participaci\u00f3n informada y asumir que los actores pol\u00edticos tienen una responsabilidad hist\u00f3rica que no pueden seguir eludiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>La justicia se ha abierto al voto popular. Es una realidad constitucional. No ser\u00e1 de otro modo. Toca revisarla, fortalecerla y evaluarla. Y, llegado el momento, volver a someterla al juicio de las urnas en 2027.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La justicia en M\u00e9xico cruz\u00f3 el umbral del voto popular sin br\u00fajula t\u00e9cnica ni respaldo ciudadano claro, marcando el inicio de una nueva etapa constitucional tan in\u00e9dita como incierta.<\/p>\n","protected":false},"author":385,"featured_media":49305,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[17184,16466,16471],"tags":[14126],"gps":[],"class_list":{"0":"post-49304","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-poder-judicial","8":"category-mexico","9":"category-elecciones","10":"tag-debates-br-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49304","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/385"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49304"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49304\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49305"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49304"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49304"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49304"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=49304"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}