{"id":49551,"date":"2025-07-28T09:00:00","date_gmt":"2025-07-28T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=49551"},"modified":"2025-07-28T04:19:09","modified_gmt":"2025-07-28T07:19:09","slug":"mientras-las-democracias-se-erosionan-los-milmillonarios-de-america-latina-se-enriquecen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/mientras-las-democracias-se-erosionan-los-milmillonarios-de-america-latina-se-enriquecen\/","title":{"rendered":"Mientras las democracias se erosionan, los milmillonarios de Am\u00e9rica Latina se enriquecen\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p>Am\u00e9rica Latina y el Caribe se enfrenta a una paradoja tan indignante como peligrosa. Mientras las democracias de la regi\u00f3n muestran signos claros de debilitamiento, una \u00e9lite econ\u00f3mica de ultrarricos con fortunas de m\u00e1s de mil millones de d\u00f3lares se concentra en apenas 106 personas y sus familias y ha acumulado m\u00e1s de US$565 mil millones en riqueza conjunta. Solo durante los primeros seis meses de 2025, el patrimonio de los milmillonarios latinoamericanos creci\u00f3 a un ritmo doce veces mayor que el producto interno bruto regional de 2024. Mientras tanto, la mitad m\u00e1s pobre de la poblaci\u00f3n sigue sin ver mejoras en su calidad de vida: 170 millones de personas viven en situaci\u00f3n de pobreza y 66 millones, en pobreza extrema.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta desigualdad no es solo una tragedia social, sino tambi\u00e9n una <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/combatir-la-desigualdad-para-defender-la-democracia\/\">amenaza directa a nuestras democracias<\/a>. Las grandes fortunas no son solo la acumulaci\u00f3n de dinero, son la acaparaci\u00f3n del poder. Poder para influir en decisiones pol\u00edticas, financiar campa\u00f1as, moldear la opini\u00f3n p\u00fablica y bloquear reformas fiscales. En nuestras democracias formales \u2014donde cada voto vale lo mismo\u2014, el acceso al poder pol\u00edtico est\u00e1 cada vez m\u00e1s mediado por la riqueza. Lo que deber\u00eda regirse por la regla de \u201cuna persona, un voto\u201d, se rige cada vez m\u00e1s por la l\u00f3gica de \u201cun d\u00f3lar, un voto\u201d.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Los \u00faltimos informes del Latinobar\u00f3metro alertan sobre una recesi\u00f3n democr\u00e1tica en la regi\u00f3n. Hoy, solo el 48 % de la ciudadan\u00eda apoya la democracia como sistema de gobierno, frente al 63 % en 2010. Una de las principales razones es la creciente percepci\u00f3n de que los gobiernos no representan el inter\u00e9s de las mayor\u00edas, sino que responden a los privilegios de unos pocos. No es una percepci\u00f3n infundada. Las pol\u00edticas de austeridad, la baja inversi\u00f3n social y la falta de voluntad para gravar a los m\u00e1s ricos refuerzan la idea de que el Estado est\u00e1 capturado por intereses privados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La regresividad de nuestros sistemas tributarios es parte central de este problema. En la mayor\u00eda de los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, el 1 % m\u00e1s rico paga proporcionalmente <a href=\"https:\/\/wid.world\">menos impuestos que el 50 % m\u00e1s pobre<\/a>. Los impuestos al consumo, como el IVA, son generalizados; en cambio, los impuestos al patrimonio, a las herencias o a las grandes fortunas son escasos o insignificantes. Apenas cinco pa\u00edses de la regi\u00f3n tienen <a href=\"https:\/\/lac.oxfam.org\/informes\/econonuestra\/\">impuestos al patrimonio neto, y solo nueve gravan las herencias<\/a>. Adem\u00e1s, la evasi\u00f3n y elusi\u00f3n fiscal \u2014que beneficia casi exclusivamente a las rentas altas y a las grandes corporaciones\u2014 equivale al 6,7 % del PIB regional, unos US$433 mil millones anuales. Es el mismo monto que, seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud, deber\u00edan invertir los pa\u00edses de la regi\u00f3n en los sistemas p\u00fablicos de salud.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta arquitectura fiscal no solo agrava la desigualdad, tambi\u00e9n socava la base material de nuestras democracias. Sin ingresos suficientes, los Estados no pueden garantizar derechos b\u00e1sicos ni sostener servicios p\u00fablicos de calidad. La falta de inversi\u00f3n en salud, educaci\u00f3n, vivienda, cuidados o protecci\u00f3n social deteriora el v\u00ednculo entre ciudadan\u00eda e instituciones. As\u00ed, la desigualdad se convierte en desafecci\u00f3n democr\u00e1tica y la desafecci\u00f3n, a su vez, en terreno f\u00e9rtil para discursos autoritarios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a este escenario, la soluci\u00f3n es clara: tenemos que avanzar de manera urgente hacia sistemas fiscales progresivos, que graven a quienes m\u00e1s tienen y fortalezcan la capacidad redistributiva del Estado. La pol\u00edtica fiscal no puede seguir siendo tratada como una cuesti\u00f3n t\u00e9cnica o secundaria. Es una herramienta profundamente pol\u00edtica. Si no est\u00e1 orientada a garantizar derechos, termina reproduciendo \u2014e incluso ampliando\u2014 las injusticias que deber\u00eda corregir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tras el lanzamiento por parte de los gobiernos de Brasil y Espa\u00f1a \u2014con respaldo de Chile y Sud\u00e1frica\u2014 de la Plataforma de Acci\u00f3n de Sevilla para promover una iniciativa para impulsar a nivel mundial una mayor tributaci\u00f3n de los superricos, la reciente Cumbre por la Democracia, celebrada hace apenas unos d\u00edas en Chile, reafirm\u00f3 la necesidad de poner este tema en el centro del debate regional. No se puede hablar seriamente de fortalecer la democracia sin discutir c\u00f3mo se distribuye el poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico. No se puede proteger la institucionalidad democr\u00e1tica mientras se permite que una \u00e9lite concentre riqueza, influya en decisiones clave y bloquee cualquier intento de justicia fiscal. El momento para la justicia fiscal es ahora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras la desigualdad en Am\u00e9rica Latina se dispara, una \u00e9lite de ultrarricos acumula poder y riqueza a costa del debilitamiento de la democracia.<\/p>\n","protected":false},"author":775,"featured_media":49552,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16553,16476],"tags":[14128],"gps":[],"class_list":{"0":"post-49551","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-desinformacion","8":"category-desigualdad-es","9":"tag-ideas-en-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49551","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/775"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49551"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49551\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49552"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49551"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49551"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49551"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=49551"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}