{"id":50739,"date":"2025-09-14T06:00:00","date_gmt":"2025-09-14T09:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=50739"},"modified":"2025-09-14T06:25:05","modified_gmt":"2025-09-14T09:25:05","slug":"venezuela-el-ataque-que-sacude-el-hemisferio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/venezuela-el-ataque-que-sacude-el-hemisferio\/","title":{"rendered":"Venezuela: el ataque que sacude el hemisferio"},"content":{"rendered":"\n<p>El 3 de septiembre, Estados Unidos lanz\u00f3 un <a href=\"https:\/\/cnnespanol.cnn.com\/2025\/09\/02\/eeuu\/lanzan-ataque-caribe-drogas-marina-narcotrafico-trax\">ataque naval frente a la costa de Venezuela<\/a>, matando a once individuos que Washington identific\u00f3 como narcotraficantes. Inmediatamente, el presidente Donald Trump anunci\u00f3 una recompensa de 50 millones de d\u00f3lares por el presidente Nicol\u00e1s Maduro y orden\u00f3 una oleada naval adicional en la regi\u00f3n, presentando la medida como parte de una campa\u00f1a antinarc\u00f3ticos. Pero este encuadre oculta una realidad mucho m\u00e1s profunda: esta es la demostraci\u00f3n m\u00e1s dram\u00e1tica hasta ahora del retorno de Washington a la coerci\u00f3n militar unilateral, lo cual ocurre en un momento en que el orden internacional liberal yace en desorden.<\/p>\n\n\n\n<p>Este ataque no es un episodio aislado; representa la culminaci\u00f3n de varias tendencias superpuestas: el colapso interno de Venezuela, la erosi\u00f3n de las restricciones multilaterales sobre el poder estadounidense, y el resurgimiento de una cosmovisi\u00f3n que equipara la fuerza con la raz\u00f3n. En efecto, se\u00f1ala que las normas que moldearon la pol\u00edtica internacional posterior a 1945 ahora cuelgan de un hilo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una crisis creada por Venezuela<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n de Venezuela es en gran medida autoinfligida. Otrora escaparate de la prosperidad latinoamericana, el pa\u00eds se convirti\u00f3 en v\u00edctima de su propia dependencia de los hidrocarburos. Cuando los precios del petr\u00f3leo se desplomaron durante la d\u00e9cada de 2010 y la producci\u00f3n flaque\u00f3 bajo una grave mala gesti\u00f3n, los fundamentos econ\u00f3micos se desmoronaron. La hiperinflaci\u00f3n alcanz\u00f3 niveles astron\u00f3micos y los bienes esenciales desaparecieron.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las consecuencias humanitarias han sido catastr\u00f3ficas. M\u00e1s de siete millones de venezolanos han huido desde 2015 y hoy, Venezuela no es ni un estado fallido ni uno funcional: es un petroestado en ca\u00edda libre, atrapado entre rivalidades de grandes potencias y redes criminales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por qu\u00e9 la fuerza es un espejismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, el recurso de Trump a la acci\u00f3n militar puede parecer decisivo, pero la historia advierte lo contrario. El cambio de r\u00e9gimen por la fuerza es una ilusi\u00f3n peligrosa. Desde Irak en 2003 hasta Libia en 2011, las intervenciones lanzadas con promesas de \u00e9xito r\u00e1pido terminaron en colapso estatal y caos prolongado. La lecci\u00f3n es inequ\u00edvoca: desmantelar reg\u00edmenes es mucho m\u00e1s f\u00e1cil que reconstruir estados.<\/p>\n\n\n\n<p>Venezuela no es una excepci\u00f3n. Sus densos bosques, terreno accidentado y fronteras porosas son terreno ideal para la guerra de guerrillas. Los grupos armados, desde remanentes rebeldes colombianos hasta milicias alineadas con el r\u00e9gimen, prosperar\u00edan en una insurgencia, evocando la analog\u00eda vietnamita: un poder tecnol\u00f3gicamente superior ahog\u00e1ndose en los pantanos del conflicto asim\u00e9trico.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los riesgos del campo de batalla yacen vac\u00edos estructurales. La burocracia venezolana est\u00e1 destruida; tecn\u00f3cratas y funcionarios p\u00fablicos han huido. La oposici\u00f3n, fragmentada y desacreditada, carece tanto de credibilidad como de capacidad. Remover a Maduro sin un plan de gobernanza encender\u00eda una guerra civil, profundizar\u00eda la anarqu\u00eda y necesitar\u00eda una ocupaci\u00f3n extranjera prolongada, probablemente financiada por las reservas petroleras de Venezuela, perpetuando la maldici\u00f3n de los recursos bajo una nueva apariencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es precisamente la pesadilla esbozada por analistas como Sean Burges y Fabr\u00edcio Bastos, quienes advirtieron ya en 2018 que la intervenci\u00f3n \u00abdesperdiciar\u00eda tiempo valioso\u00bb mientras empeorar\u00eda la fragilidad institucional. Enfatizaron que la supervivencia de Maduro descansa en pactos \u00e9lite-militares; alterar estos podr\u00eda hundir a Venezuela en violencia a\u00fan m\u00e1s profunda. E incluso si el cambio de r\u00e9gimen tuviera \u00e9xito, la ausencia de instituciones implica que la reconstrucci\u00f3n demandar\u00eda d\u00e9cadas de control externo sostenido.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El tab\u00fa de la soberan\u00eda y la reacci\u00f3n regional<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El ADN diplom\u00e1tico de Am\u00e9rica Latina est\u00e1 impregnado del principio de no intervenci\u00f3n. No se trata de un ideal abstracto, sino que refleja una memoria hist\u00f3rica colectiva de ocupaciones estadounidenses, desde las intervenciones caribe\u00f1as de principios del siglo XX hasta las operaciones encubiertas durante la Guerra Fr\u00eda. La Organizaci\u00f3n de Estados Americanos (OEA) ha rechazado en repetidas ocasiones respaldar cambios de r\u00e9gimen promovidos desde el exterior, con el fin de evitar que, en el futuro, ello pueda justificar injerencias en otros lugares.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso si Washington buscara proyectar una fachada de liderazgo regional, la realidad es clara: ning\u00fan Estado latinoamericano posee la profundidad log\u00edstica ni la experiencia estrat\u00e9gica necesarias para encabezar una misi\u00f3n de esa magnitud. Estados Unidos mantendr\u00eda el control operacional y cargar\u00eda con la responsabilidad del inevitable atolladero.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El paralelo Putin y la contradicci\u00f3n de Trump<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed, la hipocres\u00eda es flagrante. Washington conden\u00f3 la invasi\u00f3n de Ucrania por parte de Vlad\u00edmir Putin en 2022 como una violaci\u00f3n de la soberan\u00eda, pero ahora reproduce la misma l\u00f3gica. Los paralelismos ret\u00f3ricos son escalofriantes: Trump presenta a Venezuela como una amenaza existencial \u201cnarcoterrorista\u201d, un lenguaje inquietantemente similar al discurso de Putin en 2022, que calific\u00f3 a Ucrania como una entidad artificial y un peligro para la seguridad rusa. Ambas narrativas visten el poder crudo y el neo-imperialismo con el ropaje de la necesidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La iron\u00eda se profundiza con el reciente encuentro entre Trump y Putin en Alaska. Lejos de expresar una postura de firmeza frente al revanchismo autoritario, la cumbre proyect\u00f3 una se\u00f1al de acomodaci\u00f3n hacia Mosc\u00fa en el \u00e1mbito internacional, incluso mientras Washington recurre a la agresi\u00f3n en su propio hemisferio. As\u00ed como el coqueteo de Trump con Putin en su primer mandato, junto con los ataques a la OTAN y el retraso en la ayuda militar, debilit\u00f3 a Ucrania, hoy arriesga imponerle una paz dictada por el Kremlin e intervenir violentamente en Venezuela (y, posiblemente, como ha insinuado ominosamente en meses recientes, en Panam\u00e1).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El gran desmantelamiento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero este ataque beligerante ejemplifica <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/la-geopolitica-del-desencanto-trump-como-simbolo-de-un-orden-en-disputa\/\">el desmantelamiento sistem\u00e1tico<\/a>, por parte de Trump, del internacionalismo liberal. A lo largo de dos mandatos, las asociaciones multilaterales han sido destruidas, las oficinas de derechos humanos cerradas y gobernar se ha convertido en una herramienta contundente de coerci\u00f3n. La diplomacia ha cedido ante los tratos y aranceles; la persuasi\u00f3n, ante la coerci\u00f3n abierta.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que emerge es un mundo desatado de los anclajes normativos del orden posterior a 1945, un mundo donde la soberan\u00eda es negociable, la ley maleable y la fuerza raz\u00f3n. En este sentido, Venezuela puede erigirse hoy como la l\u00e1pida de ese viejo orden: una era en la que Estados Unidos, otrora su arquitecto principal, abraza el ethos del revisionismo al que antes dec\u00eda oponerse. El futuro no es anarqu\u00eda, sino jerarqu\u00eda: un sistema de esferas de influencia gobernado por la fuerza bruta, negociaciones transaccionales e ideales desvanecientes de derechos humanos y seguridad colectiva. \u00bfEl arte del trato? No: una era de impunidad.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ataque naval de EE. UU. frente a Venezuela marca no solo una escalada militar en la regi\u00f3n, sino tambi\u00e9n el desmantelamiento del orden internacional liberal y el retorno a la coerci\u00f3n unilateral de Washington.<\/p>\n","protected":false},"author":407,"featured_media":50834,"comment_status":"closed","ping_status":"0","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[17469,16514],"tags":[14128],"gps":[],"class_list":{"0":"post-50739","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-soberania","8":"category-donald-trump","9":"tag-ideas-en-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50739","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/407"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=50739"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50739\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/50834"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=50739"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=50739"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=50739"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=50739"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}