{"id":51786,"date":"2025-10-08T09:00:00","date_gmt":"2025-10-08T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=51786"},"modified":"2025-10-07T08:18:48","modified_gmt":"2025-10-07T11:18:48","slug":"crimen-organizado-y-desarrollo-humano-la-urgencia-de-una-respuesta-estructural-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/crimen-organizado-y-desarrollo-humano-la-urgencia-de-una-respuesta-estructural-en-america-latina\/","title":{"rendered":"Crimen organizado y desarrollo humano: la urgencia de una respuesta estructural en Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"\n<p>Am\u00e9rica Latina y el Caribe enfrenta una paradoja inquietante: mientras los pa\u00edses buscan avanzar en sus metas de desarrollo, el crimen organizado se afianza como una amenaza estructural y persistente al bienestar colectivo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las organizaciones criminales han expandido su influencia social y pol\u00edtica, gestionando mercados il\u00edcitos cada vez m\u00e1s diversificados. Actividades como la miner\u00eda ilegal, la trata de personas y la extorsi\u00f3n les han permitido ampliar su control sobre instituciones, territorios y comunidades enteras.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/dona.latinoamerica21.com\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"190\" src=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-51423\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png 1024w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-300x56.png 300w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-768x142.png 768w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1536x284.png 1536w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-2048x379.png 2048w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-150x28.png 150w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-696x129.png 696w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1068x198.png 1068w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1920x356.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>El impacto sobre el desarrollo humano de la regi\u00f3n es profundo. All\u00ed donde el Estado no logra consolidarse, las redes criminales llenan el vac\u00edo ofreciendo una forma alternativa, y a menudo violenta, de gobernanza. Tal como advierte el <a href=\"https:\/\/www.undp.org\/es\/latin-america\/publicaciones\/informe-regional-sobre-desarrollo-humano-bajo-presion-recalibrando-el-futuro-del-desarrollo-en-america-latina-y-el-caribe\"><em>Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2025, Bajo presi\u00f3n: Recalibrando el futuro del desarrollo<\/em><\/a> del PNUD, esta forma de control no solo reproduce desigualdades, sino que tambi\u00e9n socava los fundamentos mismos de la cohesi\u00f3n social y la democracia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Gobernanza criminal y comunidades atrapadas<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>El crimen organizado no es un actor oculto que opera en los m\u00e1rgenes, sino un poder que se entrelaza con estructuras sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas. En barrios perif\u00e9ricos de R\u00edo de Janeiro o en zonas rurales de Colombia, grupos criminales proveen seguridad, aplican \u00abjusticia\u00bb, reparten alimentos o financian obras comunitarias y carreras pol\u00edticas. En muchos casos, esto no ser\u00eda posible sin la complicidad de autoridades locales o la desesperaci\u00f3n de una ciudadan\u00eda desatendida por el Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta \u00abgobernanza criminal\u00bb, como la denominan algunos investigadores, no intenta sustituir al Estado, sino coexistir con \u00e9l, negociando favores y estableciendo zonas de influencia. Se trata de un modelo h\u00edbrido que combina violencia, corrupci\u00f3n y servicios, y que tiene efectos devastadores sobre <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/del-aguante-a-la-resiliencia-el-futuro-del-desarrollo-en-america-latina-y-caribe\/\">el desarrollo humano<\/a>. Cuando las personas deben pagar por protecci\u00f3n, obedecer reglas impuestas por bandas armadas, o vivir bajo amenazas constantes, la idea misma de derechos queda suspendida.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo extremo es el de Hait\u00ed, donde casi el 80\u202f% de la capital, Puerto Pr\u00edncipe, est\u00e1 controlada por bandas que reemplazan al Estado en funciones b\u00e1sicas. Estas estructuras no solo extorsionan a la poblaci\u00f3n, sino que utilizan la violencia sexual como arma de guerra y desplazan a cientos de miles de personas. En otros contextos menos agudos, la ciudad de Rosario se ha convertido en el epicentro de la violencia en Argentina, con una tasa de homicidios que en 2022 alcanz\u00f3 un r\u00e9cord hist\u00f3rico de 25 asesinatos por cada 100.000 habitantes. El crecimiento del microtr\u00e1fico ha fragmentado los liderazgos criminales y ha derivado en una violencia ca\u00f3tica que afecta a las comunidades m\u00e1s pobres.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Obst\u00e1culos para el desarrollo: violencia, informalidad y exclusi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>El crimen organizado no opera en el vac\u00edo. Se nutre de entornos marcados por la pobreza, la informalidad, la corrupci\u00f3n institucional y la exclusi\u00f3n social. En esos escenarios, las oportunidades formales y legales son escasas, y los mercados ilegales aparecen como la v\u00eda real y alcanzable para la generaci\u00f3n de ingresos.<\/p>\n\n\n\n<p>En pa\u00edses como Per\u00fa o Brasil, la miner\u00eda ilegal no solo destruye ecosistemas y desplaza comunidades ind\u00edgenas, tambi\u00e9n captura recursos que podr\u00edan invertirse en salud, educaci\u00f3n o infraestructura. En el caso de la trata de personas, los criminales encuentran en la migraci\u00f3n forzada un negocio rentable basado en la explotaci\u00f3n sexual y laboral de mujeres, ni\u00f1as y ni\u00f1os. Y en ciudades de Centroam\u00e9rica, peque\u00f1os comercios, escuelas y hasta hospitales deben pagar \u00abrenta\u00bb para poder operar sin represalias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, pa\u00edses que durante a\u00f1os fueron considerados modelos de estabilidad y seguridad en la regi\u00f3n, como Uruguay, Chile o Costa Rica, ya no est\u00e1n exentos de los impactos del crimen organizado. En estas sociedades, el crecimiento de los homicidios, la penetraci\u00f3n del narcotr\u00e1fico y la consolidaci\u00f3n de mercados ilegales est\u00e1n erosionando esa percepci\u00f3n de excepcionalidad. La fragmentaci\u00f3n de bandas, el aumento de la violencia en zonas urbanas y la presi\u00f3n sobre los sistemas penitenciarios muestran que la amenaza ya no se limita a los pa\u00edses tradicionalmente asociados con altos niveles de criminalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La criminalidad organizada vulnera as\u00ed el derecho a una vida digna, a la educaci\u00f3n, a la salud y a la libertad y el c\u00edrculo se completa con la impunidad. Si los operadores judiciales y policiales son cooptados o intimidados, si las instituciones no protegen a las v\u00edctimas ni castigan a los victimarios, la criminalidad se perpet\u00faa. Y con ella, se profundiza la desconfianza en la democracia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfQu\u00e9 hacer frente a un enemigo tan complejo?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Combatir al crimen organizado en Am\u00e9rica Latina exige mucho m\u00e1s que operativos policiales o leyes m\u00e1s duras. Requiere una transformaci\u00f3n profunda de la mirada y de las pol\u00edticas p\u00fablicas. Este fen\u00f3meno no se limita al tr\u00e1fico de drogas: se trata de un ecosistema criminal que opera en m\u00faltiples mercados il\u00edcitos, que infiltra instituciones, captura territorios y, sobre todo, erosiona las condiciones b\u00e1sicas para el desarrollo humano. Y por eso, las respuestas deben estar a la altura de su complejidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, es urgente abandonar las soluciones lineales y apostar por un enfoque integral. Durante d\u00e9cadas, los gobiernos de la regi\u00f3n han concentrado esfuerzos y presupuestos en la lucha contra las drogas, dejando en la sombra otras econom\u00edas ilegales igualmente destructivas: la trata de personas, la miner\u00eda ilegal, el contrabando o el tr\u00e1fico de armas. Estas actividades no solo generan enormes beneficios para las organizaciones criminales, sino que tambi\u00e9n devastan comunidades, destruyen ecosistemas y refuerzan redes de corrupci\u00f3n. Ampliar el foco y actuar de manera coordinada sobre estos frentes es un primer paso esencial.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no basta con identificar los delitos: hay que entender su l\u00f3gica territorial. Las din\u00e1micas del crimen no son iguales en el norte de Colombia que en una favela de Brasil o en un barrio perif\u00e9rico de Rosario. En algunos casos, se trata de estructuras jer\u00e1rquicas que ejercen control total; en otros, de redes fragmentadas que se disputan calle por calle. Por eso, las estrategias de respuesta deben construirse desde lo local, con diagn\u00f3sticos precisos y pol\u00edticas diferenciadas seg\u00fan las condiciones del territorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n es fundamental recuperar la presencia del Estado en los lugares donde ha sido desplazado. Y esto no significa \u00fanicamente reforzar la presencia policial. Significa llevar servicios p\u00fablicos, construir escuelas, garantizar acceso a salud, justicia y oportunidades reales. All\u00ed donde el crimen organiza la vida cotidiana, el Estado debe reaparecer como una alternativa leg\u00edtima, eficaz y cercana. Sin justicia confiable, empleo digno ni enfoque de g\u00e9nero, cualquier estrategia ser\u00e1 incompleta.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, ning\u00fan pa\u00eds puede enfrentar solo un problema que desborda fronteras. Las redes criminales son transnacionales, y la respuesta debe serlo tambi\u00e9n. Compartir informaci\u00f3n, coordinar estrategias regionales, armonizar legislaciones y reforzar la cooperaci\u00f3n judicial son pasos imprescindibles para cortar los hilos que conectan estos entramados criminales en todo el continente.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un desaf\u00edo colectivo y urgente<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>El crimen organizado no es un problema s\u00f3lo de seguridad: es un problema de desarrollo y de gobernanza. Afecta la econom\u00eda, erosiona la democracia y condena a millones a vivir bajo miedo o dependencia. Enfrentarlo requiere voluntad pol\u00edtica, capacidad institucional y una mirada regional que reconozca las m\u00faltiples caras del fen\u00f3meno.<\/p>\n\n\n\n<p>La estrategia de capturar l\u00edderes criminales e incautar cargamentos no es suficiente. La verdadera lucha pasa por recuperar los territorios, fortalecer el tejido social y devolver a la ciudadan\u00eda la esperanza de que otro modelo de vida es posible. Uno donde los derechos no dependan de un pacto con el crimen, sino del compromiso real del Estado y la sociedad con el desarrollo humano.<\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>Este art\u00edculo se basa en el Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2025 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Am\u00e9rica Latina y el Caribe, titulado \u201cBajo presi\u00f3n: Recalibrando el futuro del desarrollo\u201d.<\/sub><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El avance del crimen organizado en Am\u00e9rica Latina amenaza no solo la seguridad, sino las bases mismas del desarrollo humano y la democracia en la regi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":814,"featured_media":51787,"comment_status":"closed","ping_status":"0","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16491,16510],"tags":[14126],"gps":[],"class_list":{"0":"post-51786","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-crimen-organizado","8":"category-desarrollo","9":"tag-debates-br-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51786","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/814"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=51786"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51786\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/51787"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=51786"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=51786"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=51786"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=51786"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}