{"id":52139,"date":"2025-10-12T09:00:00","date_gmt":"2025-10-12T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=52139"},"modified":"2025-10-12T05:53:18","modified_gmt":"2025-10-12T08:53:18","slug":"las-venas-abiertas-de-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/las-venas-abiertas-de-colombia\/","title":{"rendered":"Las venas abiertas de Colombia"},"content":{"rendered":"\n<p>Colombia volvi\u00f3 hace poco a mirarse en el espejo de su propia historia. No en el de los h\u00e9roes ni en el de las gestas, sino en aquel que devuelve la imagen inc\u00f3moda de la guerra, la violencia y el dolor acumulado durante m\u00e1s de medio siglo de <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/el-catatumbo-colombiano-donde-confluyen-el-conflicto-armado-interno-y-la-migracion-forzada-internacional\/\">conflicto armado<\/a>. La Jurisdicci\u00f3n Especial para la Paz (JEP), piedra angular del acuerdo firmado en 2016 entre el Estado y la guerrilla de las FARC, dict\u00f3 en apenas dos d\u00edas dos sentencias que ya marcan un hito. El martes 16 de setiembre, contra la antigua c\u00fapula de las FARC por el secuestro masivo y sistem\u00e1tico; y el jueves 18, contra oficiales del Ej\u00e9rcito responsables de ejecuciones extrajudiciales, los tristemente c\u00e9lebres \u201cfalsos positivos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El fallo contra la c\u00fapula de las FARC<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En un mismo movimiento se reconoci\u00f3 la responsabilidad penal de los m\u00e1ximos comandantes insurgentes y de altos mandos militares. El mensaje es claro: en Colombia no hubo un solo victimario, sino m\u00faltiples din\u00e1micas de violencia en las que tanto actores estatales como no estatales perpetraron atrocidades. La justicia de la paz quiso subrayar desde su inicio la imparcialidad y el equilibrio: aqu\u00ed no se juzga a un solo bando, sino a todos los que hicieron del pa\u00eds un campo de sangre.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"190\" src=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-51423\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png 1024w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-300x56.png 300w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-768x142.png 768w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1536x284.png 1536w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-2048x379.png 2048w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-150x28.png 150w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-696x129.png 696w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1068x198.png 1068w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1920x356.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Las cr\u00edticas, sin embargo, no se hicieron esperar. Muchos se preguntan c\u00f3mo es posible que cr\u00edmenes de guerra y de lesa humanidad no deriven en largas condenas de c\u00e1rcel. Para quienes miran la justicia desde un prisma retributivo, las sanciones propias de hasta ocho a\u00f1os \u2013en r\u00e9gimen restaurativo y no tras las rejas\u2013 resultan insuficientes, casi una afrenta frente al sufrimiento de las v\u00edctimas. Pero la l\u00f3gica de la justicia transicional es otra: \u00bfde qu\u00e9 sirve encerrar a los victimarios si con ello no se recupera la verdad ni se logra localizar los cuerpos de los desaparecidos?<\/p>\n\n\n\n<p>La JEP privilegia la verdad completa y el reconocimiento p\u00fablico de la responsabilidad como condiciones para aplicar penas alternativas. El \u00e9nfasis est\u00e1 puesto en que los responsables reconozcan, en audiencias p\u00fablicas y frente a las v\u00edctimas, la atrocidad de sus cr\u00edmenes. Ese gesto, aunque insuficiente para cerrar heridas, puede convertirse en una semilla de reconciliaci\u00f3n en un pa\u00eds donde la justicia ordinaria jam\u00e1s logr\u00f3 tocar a los m\u00e1ximos responsables de dichos cr\u00edmenes.<\/p>\n\n\n\n<p>El fallo contra ocho exintegrantes del secretariado de las FARC es demoledor. M\u00e1s de seiscientas p\u00e1ginas documentan la pr\u00e1ctica sistem\u00e1tica de secuestros masivos como m\u00e9todo de financiaci\u00f3n y control territorial. Se acreditaron m\u00e1s de cuatro mil v\u00edctimas directas, hombres y mujeres privados de la libertad por a\u00f1os. Los excomandantes aceptaron su responsabilidad y pidieron perd\u00f3n en actos p\u00fablicos. Eso no se ha visto antes. Algunas comunidades de v\u00edctimas ya han recibido esas disculpas en ceremonias colectivas desde el acuerdo de paz 2016. Sin embargo, muchas voces cuestionaron que la sentencia no detallara con suficiente precisi\u00f3n c\u00f3mo y cu\u00e1ndo los sancionados cumplir\u00e1n sus trabajos restaurativos, ni qu\u00e9 proyectos concretos se implementar\u00e1n. Las v\u00edctimas esperaban claridad sobre c\u00f3mo se transformar\u00e1 el dolor en reparaci\u00f3n efectiva.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los \u201cfalsos positivos\u201d: un crimen de Estado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El otro fallo se centra en la pr\u00e1ctica macabra de los \u201cfalsos positivos\u201d. Entre 2002 y 2005, en la regi\u00f3n Caribe, al menos 135 j\u00f3venes campesinos, afrodescendientes, ind\u00edgenas fueron enga\u00f1ados con falsas promesas de empleo, asesinados y presentados como guerrilleros abatidos en combate. A cambio, los militares recib\u00edan recompensas y cumpl\u00edan con la presi\u00f3n de mostrar resultados.<\/p>\n\n\n\n<p>El tribunal concluy\u00f3 que no se trat\u00f3 de hechos aislados, sino de un plan criminal con l\u00f3gica institucional, en connivencia con estructuras paramilitares. La sentencia mostr\u00f3 el patr\u00f3n de una pr\u00e1ctica sistem\u00e1tica que, seg\u00fan la Fiscal\u00eda, dej\u00f3 al menos 6.402 v\u00edctimas en todo el pa\u00eds. El Batall\u00f3n La Popa en Valledupar se convirti\u00f3 en un engranaje de una maquinaria de muerte que golpe\u00f3 a las comunidades m\u00e1s pobres y olvidadas. El fallo reconoce, adem\u00e1s, que bajo esa pr\u00e1ctica fueron asesinadas personas en condici\u00f3n de discapacidad y menores de edad. La verdad revelada por la JEP no solo restituye la dignidad de las v\u00edctimas, sino que desmonta el mito de que fueron \u201cerrores\u201d aislados. Fue un crimen de Estado, planificado y ejecutado.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del contenido jur\u00eddico, hay un debate pol\u00edtico de fondo. Resulta perturbador para muchos colombianos que los antiguos jefes guerrilleros, hoy convertidos en dirigentes de un partido pol\u00edtico legal, puedan aspirar a cargos de elecci\u00f3n popular pese a estar condenados por cr\u00edmenes atroces. El pr\u00f3ximo a\u00f1o, de hecho, Colombia vivir\u00e1 elecciones en las que algunos de estos excomandantes podr\u00edan participar. \u00bfEs leg\u00edtimo? La pregunta divide. Para algunos es inaceptable; para otros, es precisamente el costo de la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>La justicia transicional apost\u00f3 por la reintegraci\u00f3n pol\u00edtica como un medio para transformar las armas en palabras. Lo que a primera vista parece indignante, cobra sentido si se observa desde la perspectiva de un objetivo mayor: Poner fin a la guerra y a la impunidad, y abrir caminos de reconciliaci\u00f3n: ese es el horizonte que se dibuja. Aunque una parte de los cr\u00edticos insiste en hablar de \u201cimpunidad\u201d, el presidente de la JEP no rehuy\u00f3 el debate y record\u00f3 que la verdadera impunidad ser\u00eda no investigar estos cr\u00edmenes. Y tiene toda la raz\u00f3n. Lo que este tribunal ha hecho no tiene precedentes en la historia de Colombia: escuchar a las v\u00edctimas, hacer que los m\u00e1ximos responsables reconozcan sus atrocidades y dictar una sentencia que, lejos de encubrir, expone con crudeza lo ocurrido. Ese fallo hist\u00f3rico no es sin\u00f3nimo de impunidad; es, por el contrario, su ant\u00edtesis.<\/p>\n\n\n\n<p>La JEP no naci\u00f3 en el vac\u00edo. Su dise\u00f1o se inspir\u00f3 en experiencias internacionales como los tribunales de Ruanda y la ex-Yugoslavia, pero con innovaciones propias: participaci\u00f3n activa de las v\u00edctimas, enfoque \u00e9tnico y sanciones restaurativas. Que magistradas y magistrados ind\u00edgenas y afro-descendientes forman parte de la instituci\u00f3n no es un detalle menor; es un reconocimiento a que el conflicto golpe\u00f3 con especial crudeza a pueblos hist\u00f3ricamente marginados. Nunca antes un tribunal hab\u00eda logrado que antiguos comandantes guerrilleros reconocieran p\u00fablicamente su responsabilidad ante miles de v\u00edctimas ni que altos mandos militares aceptaran su papel en cr\u00edmenes sistem\u00e1ticos. Internacionalmente, estas sentencias son vistas como un referente para futuros procesos de justicia transicional en el mundo, que nos est\u00e1n esperando.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se va a reparar?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La mayor cr\u00edtica no se centra \u00fanicamente en la \u201csuavidad\u201d de las sanciones, sino en la vaguedad sobre c\u00f3mo se implementar\u00e1n los proyectos restaurativos. Las v\u00edctimas reclaman planes concretos, financiamiento y garant\u00edas de cumplimiento. La sociedad colombiana, a\u00fan marcada por la desconfianza, necesita certezas de que los responsables no solo pedir\u00e1n perd\u00f3n, sino que reparar\u00e1n de forma tangible. El desaf\u00edo es monumental: transformar el castigo en reconstrucci\u00f3n social, convertir la verdad en reconciliaci\u00f3n y hacer de la memoria un cimiento para que la violencia no se repita.<\/p>\n\n\n\n<p>Las primeras dos sentencias de la JEP no cierran la herida, pero abren una nueva p\u00e1gina. En un pa\u00eds con venas abiertas desde hace m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, quiz\u00e1 la sociedad a\u00fan no est\u00e9 lista para perdonar. Pero es innegable que se trata de un paso hist\u00f3rico. No es solo el cierre de un cap\u00edtulo judicial, sino el inicio de otro en la memoria y la paz de la naci\u00f3n. El reto ahora es que la justicia transicional no se quede en el papel, sino que logre permear la vida cotidiana de las comunidades golpeadas por la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Colombia sigue siendo un pa\u00eds atravesado por la desconfianza, la pobreza y la violencia. Pero con estas sentencias, al menos, se ha comenzado a escribir \u2013dolorosamente, lentamente\u2013 una narrativa distinta: la de un pa\u00eds que se atreve a enfrentar su pasado para buscar un futuro en paz. Al final, probablemente haya que aceptarlo como lo expres\u00f3 el magistrado del caso de secuestros, Camilo Su\u00e1rez Aldana: <em>\u201cesta sentencia no borra el sufrimiento, pero es un acto de reconocimiento. Es la voz que le dice a la sociedad colombiana y al mundo que lo ocurrido fue injustificable e inhumano. No es solo el cierre de un cap\u00edtulo judicial, sino que abre una nueva p\u00e1gina para la memoria, la justicia y la paz de nuestra naci\u00f3n\u201d<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Colombia encara su pasado con dos fallos hist\u00f3ricos de la JEP contra ex l\u00edderes de las FARC y oficiales del Ej\u00e9rcito, que reconocen sus cr\u00edmenes en busca de verdad, justicia y reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":789,"featured_media":52236,"comment_status":"closed","ping_status":"0","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16477,16478],"tags":[14128],"gps":[],"class_list":{"0":"post-52139","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-colombia","8":"category-guerrilla","9":"tag-ideas-en-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52139","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/789"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52139"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52139\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/52236"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52139"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=52139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}