{"id":52354,"date":"2025-10-17T15:00:00","date_gmt":"2025-10-17T18:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=52354"},"modified":"2025-10-17T10:10:04","modified_gmt":"2025-10-17T13:10:04","slug":"de-la-vulnerabilidad-a-la-resiliencia-un-cambio-de-paradigma-para-poner-fin-a-la-pobreza-en-america-latina-y-el-caribe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/de-la-vulnerabilidad-a-la-resiliencia-un-cambio-de-paradigma-para-poner-fin-a-la-pobreza-en-america-latina-y-el-caribe\/","title":{"rendered":"De la vulnerabilidad a la resiliencia: un cambio de paradigma para poner fin a la pobreza en Am\u00e9rica Latina y el Caribe"},"content":{"rendered":"\n<p>En el 2024, Am\u00e9rica Latina y el Caribe alcanz\u00f3 sus niveles m\u00e1s bajos de pobreza en su historia, sin embargo, todav\u00eda una de cada cuatro personas vive en condiciones de pobreza.&nbsp; Pero el desaf\u00edo va mucho m\u00e1s all\u00e1: un 31% adicional de la poblaci\u00f3n se encuentra en situaci\u00f3n de vulnerabilidad, apenas por encima de la l\u00ednea de pobreza, y en riesgo de caer en ella ante cualquier choque, sea econ\u00f3mico, clim\u00e1tico, social o pol\u00edtico. En otras palabras, m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n total de la regi\u00f3n carece de mecanismos para hacer frente a crisis, o adversidades en sus vidas, sin sufrir retrocesos significativos \u2013y a menudo permanentes- en su bienestar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta realidad desaf\u00eda el pensamiento tradicional en materia de desarrollo que asume la movilidad social como algo lineal: que una vez las personas salen de la pobreza, continuar\u00edan en una tendencia ascendente de expansi\u00f3n de capacidades y oportunidades.&nbsp; En otras palabras, el notable progreso de las \u00faltimas d\u00e9cadas en Am\u00e9rica Latina y el Caribe no fue suficiente para consolidar clases medias estables, lo que no solo compromete su trayectoria, sino que la pone en riesgo de sufrir retrocesos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"190\" src=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-51423\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png 1024w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-300x56.png 300w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-768x142.png 768w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1536x284.png 1536w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-2048x379.png 2048w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-150x28.png 150w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-696x129.png 696w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1068x198.png 1068w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1920x356.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>A esto, se suma otro desaf\u00edo de particular importancia para la regi\u00f3n: el aumento de la pobreza urbana. Si bien sus tasas siguen siendo inferiores a la pobreza rural, el n\u00famero de personas en condici\u00f3n de pobreza en ciudades crece con mayor rapidez.&nbsp; Esto en una regi\u00f3n en la que el 82% de la poblaci\u00f3n vive en \u00e1reas urbanas; muy por encima del promedio mundial del 58%.<\/p>\n\n\n\n<p>En un contexto de creciente incertidumbre, en el que los riesgos tradicionales son cada vez m\u00e1s frecuentes e intensos, y se ven agravados por la r\u00e1pida evoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica, la fragmentaci\u00f3n social y un clima cada vez m\u00e1s cambiante, las pol\u00edticas p\u00fablicas para la reducci\u00f3n de la pobreza requieren de un cambio de paradigma.&nbsp; Uno que les permita abordar la fragilidad de su trayectoria de desarrollo y al mismo tiempo dar resultados en medio de esta nueva complejidad.&nbsp; Una cosa es clara: lo que funcion\u00f3 en el pasado, ya no ser\u00e1 suficiente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Resiliencia como hoja de ruta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El<a href=\"https:\/\/www.undp.org\/es\/latin-america\/informe-regional-sobre-desarrollo-humano-2025\"> Informe Regional de Desarrollo Humano del PNUD 2025<\/a> propone una salida a este desaf\u00edo: poner la resiliencia al centro de la agenda de desarrollo en la regi\u00f3n, como un habilitador de agencia y protector de libertades efectivas, pero tambi\u00e9n como hoja de ruta. &nbsp; Se trata de dotar a las personas, a los hogares y a las comunidades de bienes y mecanismos que les permitan progresar y al mismo tiempo prevenir, mitigar y recuperarse del impacto de choques, pudiendo reconstruir sus vidas. Solo a trav\u00e9s de un desarrollo humano resiliente las personas podr\u00e1n vivir de vidas valiosas, con confianza en su futuro, sabiendo que est\u00e1n protegidas de impactos adversos.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos concretos, esto exige innovar en las estrategias de reducci\u00f3n de pobreza: incorporar la construcci\u00f3n de resiliencia como parte integral de sus objetivos. &nbsp; Esto implica seguir avanzando hacia el concepto de universalidad en la provisi\u00f3n de servicios y en la protecci\u00f3n social, expandiendo su cobertura y alcance para incluir tambi\u00e9n a la poblaci\u00f3n en condiciones de vulnerabilidad que, por no considerarse en pobreza ni estar formalmente empleada, han sido tradicionalmente excluida de los sistemas de protecci\u00f3n social.&nbsp; Finalmente, estas estrategias deben promover la acumulaci\u00f3n de activos y capacidades que permitan a los hogares anticiparse, resistir y recuperarse frente a eventos adversos, contribuyendo as\u00ed a un desarrollo humano m\u00e1s resiliente e inclusivo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ciudades, innovaci\u00f3n y democracia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista de focalizaci\u00f3n territorial, es fundamental considerar que, si bien las ciudades pueden ofrecer oportunidades para mejorar el bienestar, tambi\u00e9n plantean desaf\u00edos para quienes migran a ellas: dificultades de acceso a empleos dignos, altos costos de vida o segregaci\u00f3n espacial, cuando no de exclusi\u00f3n social. Por otro lado, este fen\u00f3meno de urbanizaci\u00f3n tambi\u00e9n impone grandes presiones sobre los gobiernos subnacionales, con mayores demandas de suelo urbano e inversi\u00f3n p\u00fablica, dificultades t\u00e9cnicas para dise\u00f1ar pol\u00edticas sociales eficaces ante esta realidad creciente, como pueda ser el aprovechar las oportunidades de econom\u00eda de escala, la tecnolog\u00eda y desplegar la geolocalizaci\u00f3n de servicios o atender a las personas en situaci\u00f3n de calle. Adem\u00e1s, el medio urbano puede amplificar las privaciones, la vulnerabilidad y riesgo a (re)caer en situaci\u00f3n, y condiciones de pobreza, ya sea por desempleo en tiempos de crisis, la imposibilidad de producir alimentos, o por el impacto de episodios clim\u00e1ticos adversos en infraestructuras cr\u00edticas o asentamientos localizados en zonas de riesgo.<\/p>\n\n\n\n<p>Poner fin a la pobreza a trav\u00e9s de un desarrollo humano resiliente no es un tema exclusivo de pol\u00edtica social; se trata de un imperativo para la consolidaci\u00f3n democr\u00e1tica. La confianza en las instituciones y la legitimidad democr\u00e1tica se erosionan cuando los sistemas no responden a las expectativas, cuando no reducen las desigualdades sociales, ni garantizan el acceso efectivo a derechos, a oportunidades y condiciones de seguridad y prosperidad compartida sin restricci\u00f3n alguna a la agencia y libertades humanas.<\/p>\n\n\n\n<p>En un contexto de incertidumbre y polarizaci\u00f3n creciente, la innovaci\u00f3n para generar soluciones que respondan a las necesidades concretas de las personas es clave para construir resiliencia, cerrar brechas y acelerar la eliminaci\u00f3n de la pobreza. La regi\u00f3n ya ha demostrado su capacidad de innovar: fue pionera en incorporar mediciones multidimensionales de la pobreza y en desarrollar las transferencias monetarias condicionadas, luego replicadas en todo el mundo, y cuenta con innovaciones t\u00e9cnicas y sociales que podemos y debemos ampliar a escala. La resiliencia y lucha contra la pobreza no se da \u00fanicamente desde arriba, sino tambi\u00e9n desde los hogares, las comunidades, los territorios.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero para todo ello, la pobreza debe recuperar la centralidad que otrora tuvo en el debate p\u00fablico, incorporando ahora tambi\u00e9n la vulnerabilidad. Es necesario adoptar como prioridad pol\u00edtica la focalizaci\u00f3n y alineaci\u00f3n de esfuerzos, el ordenamiento de pol\u00edticas p\u00fablicas y el despliegue de nuevos instrumentos t\u00e9cnicos y de financiaci\u00f3n que mejoren la eficacia y eficiencia de la inversi\u00f3n social, especialmente en contextos de restricci\u00f3n fiscal y dificultades de acceso a financiaci\u00f3n al desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>Enfrentar estos desaf\u00edos exige una renovada visi\u00f3n del desarrollo en la regi\u00f3n, que reconozca la pobreza como la privaci\u00f3n de capacidades para llevar una vida plena y coloque la resiliencia en el centro de las estrategias de desarrollo. Solo desde la colaboraci\u00f3n y la construcci\u00f3n colectiva podremos garantizar que las respuestas lleguen a donde deben llegar, y en la escala y forma adecuadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que est\u00e1 en juego no es solo el futuro del desarrollo en la regi\u00f3n, sino tambi\u00e9n el futuro de nuestras democracias. Avanzar hacia trayectorias de vida m\u00e1s dignas y seguras, menos vulnerables, y eliminar definitivamente la pobreza. Es posible, es lo justo y es impostergable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque Am\u00e9rica Latina y el Caribe registran su nivel m\u00e1s bajo de pobreza en la historia, m\u00e1s de la mitad de su poblaci\u00f3n sigue siendo vulnerable, evidenciando la urgencia de un nuevo paradigma de desarrollo basado en la resiliencia.<\/p>\n","protected":false},"author":759,"featured_media":52355,"comment_status":"closed","ping_status":"0","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16690,16522],"tags":[14126],"gps":[],"class_list":{"0":"post-52354","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-onu","8":"category-pobreza","9":"tag-debates-br-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52354","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/759"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52354"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52354\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/52355"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52354"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52354"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52354"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=52354"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}