{"id":52790,"date":"2025-11-08T10:00:00","date_gmt":"2025-11-08T13:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=52790"},"modified":"2025-11-08T09:16:20","modified_gmt":"2025-11-08T12:16:20","slug":"mexico-ante-la-polarizacion-afectiva-cuando-el-desacuerdo-se-vuelve-identidad-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/mexico-ante-la-polarizacion-afectiva-cuando-el-desacuerdo-se-vuelve-identidad-politica\/","title":{"rendered":"M\u00e9xico ante la polarizaci\u00f3n afectiva: cuando el desacuerdo se vuelve identidad pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"\n<p>Hay consenso de que la polarizaci\u00f3n radicalizada se ha instalado con fuerza en nuestras sociedades y representa un riesgo para las construcciones democr\u00e1ticas locales. Pa\u00edses como Brasil, Argentina, Per\u00fa, Colombia, M\u00e9xico o Estados Unidos llevan casi una d\u00e9cada con climas pol\u00edticos intensamente divididos, donde los desacuerdos se transforman en identidades en conflicto, hiper-emocionalizando el debate p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso mexicano, la narrativa de \u201cla mafia del poder\u201d frente al \u201cpueblo bueno\u201d ha sedimentado una cultura pol\u00edtica de antagonismo moral. Lo que comenz\u00f3 como un discurso de denuncia termin\u00f3 por configurar dos campos pol\u00edticos opuestos que se perciben mutuamente como amenazas. La literatura reciente en ciencias sociales bautiz\u00f3 este fen\u00f3meno como \u201cpolarizaci\u00f3n afectiva\u201d, entendido como el incremento de la distancia emocional entre los votantes o simpatizantes de distintos grupos pol\u00edticos. No se trata solo de pensar distinto, sino de sentir rechazo, desconfianza o incluso odio hacia el otro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/dona.latinoamerica21.com\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"190\" src=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-51423\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png 1024w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-300x56.png 300w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-768x142.png 768w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1536x284.png 1536w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-2048x379.png 2048w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-150x28.png 150w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-696x129.png 696w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1068x198.png 1068w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1920x356.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>En Am\u00e9rica Latina, estudios del experto Silvio Waisbord sobre comunicaci\u00f3n pol\u00edtica digital apuntan a que las redes sociales amplifican esas emociones, convirtiendo la pol\u00edtica en una experiencia de pertenencia y rivalidad, m\u00e1s que en un espacio deliberativo. En vez de avanzar hacia una secularizaci\u00f3n institucional, retrocedemos hacia tribalismos identitarios y emocionalizados.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con los datos m\u00e1s recientes de Latinobar\u00f3metro (2024), el apoyo a la democracia en la regi\u00f3n subi\u00f3 ligeramente a 52%. Sin embargo, ese repunte no se traduce en legitimidad institucional. La confianza en los partidos, parlamentos o sistemas judiciales se mantiene baja, lo que alimenta el desencanto y abre espacio para discursos autoritarios o populistas. Aunque las encuestas no miden directamente las emociones pol\u00edticas, es posible correlacionar esa desconfianza institucional con una mayor polarizaci\u00f3n afectiva.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cambios institucionales y discurso maniqueo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico, los \u00faltimos a\u00f1os han estado marcados por decisiones que tensan a\u00fan m\u00e1s el tejido institucional. La reforma al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Informaci\u00f3n y Protecci\u00f3n de Datos Personales (INAI), transformado en \u201cTransparencia del Pueblo\u201d, ejemplifica c\u00f3mo los temas t\u00e9cnicos se convierten en trincheras discursivas. Para unos, su desaparici\u00f3n simboliza un golpe a la rendici\u00f3n de cuentas; para otros, una victoria del pueblo sobre las \u00e9lites burocr\u00e1ticas. Esta disputa ilustra c\u00f3mo el discurso maniqueo ha desplazado la deliberaci\u00f3n: ya no se trata de debatir mecanismos, sino de reafirmar identidades pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo similar ocurri\u00f3 con la elecci\u00f3n de los integrantes del Poder Judicial en junio de 2025, donde apenas particip\u00f3 el 13% del electorado. La baja votaci\u00f3n no solo cuestiona la legitimidad del proceso, sino que expone la apat\u00eda y el cansancio c\u00edvico. La narrativa oficial insisti\u00f3 en que la reforma era necesaria para acabar con la corrupci\u00f3n del sistema judicial, mientras la oposici\u00f3n defend\u00eda la autonom\u00eda institucional. En medio de esos relatos enfrentados, la ciudadan\u00eda qued\u00f3 atrapada entre la desconfianza y la saturaci\u00f3n emocional.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas situaciones evidencian la desconfianza institucional que vive M\u00e9xico. Y a la vez, el discurso es polarizado. En el caso anterior se insist\u00eda por parte del grupo en el poder en la corrupci\u00f3n en este poder p\u00fablico y por tanto, de que era necesario reformar la impartici\u00f3n de justicia. Mientras que la oposici\u00f3n defend\u00eda el <em>statu quo<\/em> del quehacer desde la Suprema Corte de Justicia de la Naci\u00f3n hasta sus tribunales.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto ha desdibujado muchas posturas que apelan a una mayor democracia, controles y contrapesos pol\u00edticos, puesto que son invalidadas o desarticuladas con una ret\u00f3rica populista o maniquea, propia de la polarizaci\u00f3n afectiva.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La polarizaci\u00f3n afectiva en las elecciones de 2024<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las elecciones presidenciales de 2024 fueron otro espejo de esa fragmentaci\u00f3n. Claudia Sheinbaum Pardo y X\u00f3chitl G\u00e1lvez Ruiz, concentraron la atenci\u00f3n medi\u00e1tica y emocional del pa\u00eds. Aunque la participaci\u00f3n fue alta y el resultado claro, el ambiente pol\u00edtico fue de constante confrontaci\u00f3n. En redes sociales, la discusi\u00f3n p\u00fablica deriv\u00f3 en ataques personales, con sesgos de g\u00e9nero, clasismo y estigmas \u00e9tnicos, lo cual demuestra que <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/polarizacion-en-latinoamerica-cisne-negro-o-tendencia\/\">la polarizaci\u00f3n<\/a> no solo es ideol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n cultural y simb\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el sexenio de Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador, la comunicaci\u00f3n pol\u00edtica cotidiana reforz\u00f3 la l\u00f3gica de \u201cellos contra nosotros\u201d. Las conferencias matutinas y el lenguaje de los adversarios funcion\u00f3 como un dispositivo emocional que aliment\u00f3 la polarizaci\u00f3n afectiva. Las plataformas digitales \u2014con algoritmos que fomentan el conflicto\u2014 amplificaron a\u00fan m\u00e1s ese sentimiento tribal.<\/p>\n\n\n\n<p>En redes o medios sociales, tambi\u00e9n se percibi\u00f3 un sesgo de g\u00e9nero hacia las candidatas: muchos comentarios buscaban relacionarlas con el trabajo dom\u00e9stico y sus or\u00edgenes \u00e9tnico-sociales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la polarizaci\u00f3n al conflicto f\u00edsico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El 27 de agosto de 2025, el Senado mexicano fue escenario de un hecho que grafic\u00f3 el deterioro del di\u00e1logo pol\u00edtico: los senadores Alejandro Moreno y Gerardo Fern\u00e1ndez Noro\u00f1a se enfrentaron a golpes durante una sesi\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1 de lo anecd\u00f3tico, el episodio refleja la ruptura del consenso democr\u00e1tico. Las redes, fieles a su din\u00e1mica, replicaron la disputa con memes, burlas y linchamientos simb\u00f3licos, mientras las posiciones pol\u00edticas se radicalizaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto evidencia que la fragmentaci\u00f3n ideol\u00f3gica, que ha ca\u00eddo en extremos radicales, ha anulado toda posibilidad de di\u00e1logo o consenso democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Expectativas y desaf\u00edos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La polarizaci\u00f3n no es un fen\u00f3meno transitorio, ni un problema exclusivamente mexicano. Pero su persistencia amenaza con debilitar la conversaci\u00f3n p\u00fablica y fracturar la cohesi\u00f3n social. Las sociedades democr\u00e1ticas necesitan disentir, pero no dividirse. La tarea no es eliminar el conflicto \u2014que es parte esencial de la pol\u00edtica\u2014, sino gestionar sus emociones: transformar la confrontaci\u00f3n en deliberaci\u00f3n, y la indignaci\u00f3n en di\u00e1logo productivo.<\/p>\n\n\n\n<p>La democracia no solo se defiende en las urnas o en las leyes, sino en la capacidad emocional y c\u00edvica&nbsp; de convivir con el disenso. Quiz\u00e1 el verdadero reto no sea reducir la polarizaci\u00f3n, sino aprender a debatir sin destruirnos.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La polarizaci\u00f3n afectiva, ya arraigada en M\u00e9xico y la regi\u00f3n, est\u00e1 erosionando las instituciones y convirtiendo el disenso democr\u00e1tico en un conflicto emocional que dificulta el di\u00e1logo y la convivencia c\u00edvica.<\/p>\n","protected":false},"author":830,"featured_media":52792,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16466,16530],"tags":[14126],"gps":[],"class_list":{"0":"post-52790","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-mexico","8":"category-polarizacion","9":"tag-debates-br-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52790","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/830"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52790"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52790\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/52792"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52790"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52790"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52790"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=52790"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}