{"id":52829,"date":"2025-11-10T15:00:00","date_gmt":"2025-11-10T18:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=52829"},"modified":"2025-11-10T07:47:14","modified_gmt":"2025-11-10T10:47:14","slug":"el-regreso-de-los-vinculos-minimos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/el-regreso-de-los-vinculos-minimos\/","title":{"rendered":"El regreso de los v\u00ednculos m\u00ednimos"},"content":{"rendered":"\n<p>Internet naci\u00f3 como una promesa de conexi\u00f3n. Dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, parece m\u00e1s bien un campo de batalla: un espacio de discursos en conflicto, de identidades enfrentadas, de polarizaci\u00f3n permanente. Sin embargo, entre el ruido y el algoritmo, empiezan a surgir peque\u00f1as comunidades que devuelven algo que cre\u00edamos perdido: la capacidad de estar juntos, aunque sea de modos m\u00ednimos, ir\u00f3nicos o rituales.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio del cansancio de la exposici\u00f3n y la fragmentaci\u00f3n, ciertos espacios digitales funcionan como refugios simb\u00f3licos. No son grupos ideol\u00f3gicos ni militantes, y sin propon\u00e9rselo se han convertido en nichos de afecto, humor y reconocimiento mutuo. Lugares donde la presencia \u2014ese simple acto de aparecer, de comentar, de participar\u2014 se transforma en una forma de <strong>micropol\u00edtica del afecto<\/strong>, una pr\u00e1ctica de <strong>resistencia m\u00ednima<\/strong> frente a la soledad digital y la polarizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/dona.latinoamerica21.com\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"190\" src=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-51423\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png 1024w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-300x56.png 300w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-768x142.png 768w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1536x284.png 1536w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-2048x379.png 2048w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-150x28.png 150w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-696x129.png 696w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1068x198.png 1068w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1920x356.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>El retorno de lo ritual en la era digital<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Byung-Chul Han sostiene que la modernidad tard\u00eda ha eliminado los rituales: los gestos repetitivos esenciales para dar estabilidad a la vida, cohesionar a las comunidades y transmitir valores compartidos. \u201cPese a las redes sociales, estamos m\u00e1s solos que nunca\u201d. El auge de la comunicaci\u00f3n digital sin pausa ha permitido conectar a muchas personas, pero sin crear relaciones duraderas; el individuo se encuentra desorientado e inhibido, latente siempre la posibilidad de ser reprendido o cancelado en las plataformas en l\u00ednea.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tal vez los rituales no hayan desaparecido del todo, sino que se est\u00e9n reinventando en los lugares menos pensados. Los algoritmos, con su insistencia en la repetici\u00f3n, el ciclo y la espera, parecen haber generado nuevas liturgias digitales. Cada reel, cada comentario, cada presencia reiterada act\u00faa como un peque\u00f1o rito contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Laboratorios del algoritmo: dos casos argentinos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde Rosario, una joven muestra modelos de indumentaria en su cuenta de Instagram, <strong>@cofco.shoes<\/strong>. A primera vista, es una vidriera comercial m\u00e1s. Pero debajo de cada video ocurre algo ins\u00f3lito. Una comunidad de hombres comenta con un c\u00f3digo propio -absurdo, entra\u00f1able, po\u00e9tico-: \u201cLes dejo el cronograma de la F\u00f3rmula 1.\u201d \u201cHola muchachos, ma\u00f1ana hay truco en lo de Jorgito\u201d. \u201cVoy a ser pap\u00e1 otra vez\u201d. No hay acoso ni sarcasmo sino un juego compartido. Un humor tierno que funciona como contrase\u00f1a afectiva. Nadie habla sobre los productos ofrecidos, pero todos entienden por qu\u00e9 est\u00e1n ah\u00ed: esperan para dar su presente en una solidaridad t\u00e1cita e ir\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde Buenos Aires, <strong>@bacaraok<\/strong>, una peque\u00f1a empresa familiar de alfajores, protagoniza un fen\u00f3meno espejo. All\u00ed, dos hermanos presentan sus productos con una simpat\u00eda sencilla. Esta vez, sin embargo, son mujeres quienes comentan, con descaro y complicidad. \u201cNo pude escuchar bien, se me aturdieron los ojos.\u201d \u201cNecesito probar el producto para ver si me gusta el alfajor\u201d. El tono es humor\u00edstico, juguet\u00f3n, coral: una iron\u00eda que, de provenir de una comunidad masculina, probablemente ser\u00eda censurada. No hay competencia entre ellas; se festejan mutuamente.<\/p>\n\n\n\n<p>En <strong>Cofco<\/strong>, los hombres suavizan el deseo; en <strong>Bacar\u00e1<\/strong>, las mujeres lo celebran. En ambos casos, se construye una comunidad afectiva que subvierte las l\u00f3gicas habituales del consumo y del g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lenguaje, deseo y performance<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las plataformas digitales se han convertido en <strong>escenarios de comunidades performativas<\/strong>. No son solo espacios de intercambio simb\u00f3lico, sino laboratorios donde se ensayan modos de v\u00ednculo posibles. Si, como advert\u00eda Erving Goffman, toda vida social requiere una puesta en escena, las redes amplifican esa dramaturgia hasta volverla muchas veces una forma primordial de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Goffman, se\u00f1ala que cada interacci\u00f3n social es una puesta en escena. No solo se comunica una informaci\u00f3n: se interpreta un papel, se sostiene una imagen. En el ecosistema digital, esa dramaturgia cotidiana adquiere otra forma: cada comentario, cada emoji es una peque\u00f1a performance. Repeticiones, iron\u00edas, intervenciones breves implican una presencia en la escena www, pero no cara a cara.<\/p>\n\n\n\n<p>Roland Barthes, observaba que el lenguaje del amor no es transparente, sino el\u00edptico: est\u00e1 hecho de silencios, de rodeos, de signos flotantes. La presencia repetida -ese \u201caqu\u00ed estoy, como cada lunes\u00a8- funciona como una declaraci\u00f3n disimulada, una forma de permanencia emocional en la era de la fugacidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El afecto como infraestructura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lauren Berlant habla de espacios de apego e identificaci\u00f3n, donde la pertenencia se construye a trav\u00e9s del afecto m\u00e1s que de la ideolog\u00eda. Las comunidades digitales funcionan muchas veces as\u00ed: no son organizaciones ni colectivos, pero permiten un sentimiento de pertenencia y un tipo de cuidado difuso, afectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos casos, el afecto se despliega en la espera. En <strong>Cofco<\/strong>, los hombres aguardan cada video como quien espera una visita querida. En <strong>Bacar\u00e1<\/strong>, las mujeres se convocan entre risas. Son presencias ef\u00edmeras, pero reiteradas en el tiempo. Justamente en la repetici\u00f3n es que se produce el v\u00ednculo: el algoritmo, sin propon\u00e9rselo, encuentra patrones que nadie puede explicar y une personas a trav\u00e9s de una sensibilidad compartida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Micropol\u00edtica del afecto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mientras la conversaci\u00f3n digital global se polariza, surgen zonas grises de convivencia afectiva. En vez de debate o enfrentamiento, hay juego. En vez de solemnidad, hay complicidad. En estos espacios, el humor funciona como micropol\u00edtica de escape a un lugar de complicidad compartida.<\/p>\n\n\n\n<p>Nancy Fraser recordaba que las luchas por reconocimiento son tan pol\u00edticas como las luchas por redistribuci\u00f3n. En esa clave, lo que ocurre en <strong>Cofco<\/strong> o <strong>Bacar\u00e1<\/strong> no es banal: son escenas de reconocimiento mutuo en tiempos de desencanto colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>En un entorno saturado de \u201cme gusta\u201d vac\u00edos y discursos hostiles y polarizadores, estos peque\u00f1os rituales de comentario y presencia son gestos de resistencia suave. No buscan consenso ni \u00e9pica: apenas sostener una comunidad m\u00ednima. Pero ah\u00ed radica su potencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s en el flujo continuo de lo digital, Internet est\u00e9 produciendo, sin saberlo, espacios para sociabilidad nueva: una que no depende del acuerdo ideol\u00f3gico ni busca poseer o convencer, sino simplemente estar; una sociabilidad que no se funda en la raz\u00f3n, sino en el afecto. En los m\u00e1rgenes del consumo, en esquinas escondidas de las redes, persisten las pulsiones de encuentro, empat\u00eda y comunidad que sostienen los lazos sociales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En medio de la polarizaci\u00f3n digital, peque\u00f1as comunidades en redes sociales reinventan los rituales y crean v\u00ednculos afectivos m\u00ednimos que desaf\u00edan la soledad contempor\u00e1nea.<\/p>\n","protected":false},"author":487,"featured_media":52830,"comment_status":"closed","ping_status":"0","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16698,16554],"tags":[14126],"gps":[],"class_list":{"0":"post-52829","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-sociedad","8":"category-redes-sociales-es","9":"tag-debates-br-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52829","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/487"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52829"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52829\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/52830"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52829"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52829"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52829"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=52829"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}