{"id":53002,"date":"2025-11-18T09:00:00","date_gmt":"2025-11-18T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=53002"},"modified":"2025-11-17T09:03:29","modified_gmt":"2025-11-17T12:03:29","slug":"escenarios-de-violencia-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/escenarios-de-violencia-en-mexico\/","title":{"rendered":"Escenarios de violencia en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"\n<p>La mayor\u00eda de los mexicanos han naturalizado la violencia en sus vidas. Se cuidan m\u00ednimamente, pagan extorsiones y tratan de no meterse en problemas. Otros muchos, que no pueden o no quieren pagar las imposiciones protestan con miedo, algunos pierden la vida o ven desaparecer familiares. Y otros, son obligados a entrar en la l\u00f3gica criminal y acaban sufriendo las consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Comprender la violencia en M\u00e9xico exige una mirada m\u00e1s all\u00e1 de las cifras nacionales, ya que cada municipio refleja din\u00e1micas propias donde confluyen factores sociales, pol\u00edticos y criminales que moldean realidades contrastantes. Para dimensionarla adecuadamente, es necesario analizarla desde el nivel local, donde se observa c\u00f3mo coexisten, dentro de una misma entidad federativa, territorios con alta conflictividad, zonas bajo control criminal y regiones en las que la presencia del Estado es apenas perceptible. En el caso mexicano, esta complejidad se manifiesta en cuatro escenarios distintos de violencia, que reflejan la diversidad de contextos y desaf\u00edos que enfrenta el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/dona.latinoamerica21.com\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"190\" src=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-51423\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png 1024w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-300x56.png 300w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-768x142.png 768w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1536x284.png 1536w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-2048x379.png 2048w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-150x28.png 150w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-696x129.png 696w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1068x198.png 1068w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1920x356.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Cuatro escenarios de la violencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El primer escenario de violencia es el que se presenta en municipios con una gran presencia del Estado y del crimen organizado, en d\u00f3nde el \u00edndice de asesinatos es muy alta y supera tasas de 60 por cada cien mil habitantes, superando en diferentes a\u00f1os tasas de 100. Municipios con m\u00e1s de medio mill\u00f3n de habitantes como Tijuana (Baja California) y Ciudad Ju\u00e1rez (Chihuahua) superan las 1,000 muertes violentas al a\u00f1o, mientras que Canc\u00fan (Quintana Roo), Acapulco (Guerrero), Celaya o Irapuato (Guanajuato) tienen cifras que var\u00edan de 500 a 800 homicidios al a\u00f1o. Entre los municipios que tienen menos de medio mill\u00f3n de habitantes destacan Playa del Carmen, Tulum (Quintana Roo) o Cajeme (Sonora), entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo escenario corresponde a la mayor\u00eda de las \u00e1reas urbanas, que se mueven en tasas de homicidios que var\u00edan de 10 a 30 por cada 100.000 habitantes. No se superan en general los 200 homicidios al a\u00f1o, y \u00e9stos se concentran especialmente en las \u00e1reas marginales de las \u00e1reas metropolitanas de ciudades como Guadalajara y Monterrey, o como delegaciones de la Ciudad de M\u00e9xico como Iztapalapa o Cuauth\u00e9moc entre otras.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercero se encuentra en zonas en las que la presencia del Estado no es fuerte o constante, y en d\u00f3nde la din\u00e1mica de enfrentamiento entre los grupos del crimen organizado provoca que las tasas de homicidios superen los 50 por cada cien mil habitantes. Este contexto se encuentra especialmente en \u00e1reas rurales de municipios de Michoac\u00e1n, Guerrero, Oaxaca y m\u00e1s recientemente en diferentes municipios de Sinaloa y Tabasco.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el cuarto escenario es aqu\u00e9l donde el crimen organizado tiene el control del territorio y el Estado no tiene presencia efectiva. En estos espacios hay \u00edndices moderados y bajos de violencia homicida, pero se presume un importante <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/desaparecer-dos-veces-en-mexico\/\">n\u00famero de desaparecidos<\/a> y los ciudadanos est\u00e1n sometidos al control social y pol\u00edtico de los delincuentes. Ello sucede especialmente en Tamaulipas, Veracruz, y espacios del sureste mexicano como Tabasco, Chiapas, Campeche y las comunidades rurales de Quintana Roo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfUn Estado fallido?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de los dos primeros escenarios, la importante presencia del Estado hace que no sea adecuado se\u00f1alar la debilidad estatal, sin embargo, es muy claro que la respuesta del Estado ha sido claramente ineficiente para controlar la violencia. Hasta el momento, las diferentes estrategias de gesti\u00f3n de la inseguridad han fracasado en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al tercer y cuarto escenario, se puede abrir el debate sobre si en estos casos podemos hablar de un Estado fallido y en c\u00f3mo se debe fortalecer el mismo para recuperar la gobernabilidad democr\u00e1tica efectiva. La falta de polic\u00edas profesionales, bien pagados y confiables a nivel local, y la apuesta por una respuesta militarizada a la violencia hace que sea muy dif\u00edcil gestionar estas situaciones ya que no hay presencia ni inteligencia efectiva sobre el territorio.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuarto escenario es particularmente muy delicado porque demuestra que los indicadores de homicidios no son determinantes para saber si el crimen organizado tiene el control efectivo sobre la poblaci\u00f3n. Y sin un conocimiento profundo del terreno, es muy dif\u00edcil saber si estamos ante una zona libre de violencia o ante una zona controlada por grupos de la delincuencia organizada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Persistencia de la violencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La violencia ha persistido a lo largo de los a\u00f1os en amplias zonas del pa\u00eds y se traslada de forma puntual seg\u00fan estalla alg\u00fan conflicto o se llega a alg\u00fan pacto. Se encuentra presente en toda la geograf\u00eda nacional pero para ser interpretada debe analizarse con atenci\u00f3n el nivel local. Los esfuerzos de las autoridades para maquillar las cifras de homicidios a lo largo del pa\u00eds, no logran ocultar su importante dimensi\u00f3n e impacto, que adem\u00e1s, se complica con el aumento de los desaparecidos que en 2015 no llegaban a los 4,200 y en 2024 superaron los 13,200.<\/p>\n\n\n\n<p>Las interrogantes para los pr\u00f3ximos a\u00f1os se centran en conocer si la estrategia de la actual administraci\u00f3n de Claudia Sheibaum dar\u00e1 resultados (hasta el momento no se visualiza un cambio en la tendencia) y cu\u00e1les son los efectos de las leyes antiterroristas aprobadas por Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 si Estados Unidos fuerza a que se dejen de pagar extorsiones bajo el argumento de que las mismas suponen una colaboraci\u00f3n con actividades terroristas?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La violencia en M\u00e9xico adopta cuatro rostros territoriales distintos, revelando un pa\u00eds donde el Estado coexiste, compite o desaparece frente al crimen organizado.<\/p>\n","protected":false},"author":251,"featured_media":53003,"comment_status":"closed","ping_status":"0","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16491,16466],"tags":[14126],"gps":[],"class_list":{"0":"post-53002","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-crimen-organizado","8":"category-mexico","9":"tag-debates-br-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53002","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/251"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53002"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53002\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53003"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53002"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53002"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53002"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=53002"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}