{"id":5379,"date":"2021-05-10T08:45:00","date_gmt":"2021-05-10T11:45:00","guid":{"rendered":"http:\/\/latinoamerica21.com\/?p=5379"},"modified":"2021-05-10T05:57:34","modified_gmt":"2021-05-10T08:57:34","slug":"venezuela-abuso-y-violencia-en-el-mundo-cultural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/venezuela-abuso-y-violencia-en-el-mundo-cultural\/","title":{"rendered":"Venezuela: abuso y violencia en el mundo cultural"},"content":{"rendered":"\n<p>El suicidio del escritor venezolano Willy Mckey, luego de haber admitido la violaci\u00f3n de una menor que lo hab\u00eda denunciado en redes sociales, ha suscitado una discusi\u00f3n que ha estado pendiente en Venezuela por demasiado tiempo. <a href=\"http:\/\/latinoamerica21.com\/es\/el-brasil-de-bolsonaro-es-campeon-de-la-libertadores\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El debate sobre violencia de g\u00e9nero<\/a> y, muy particularmente, la recurrencia e impunidad con que \u00e9sta se ha venido produciendo en diversos campos culturales finalmente est\u00e1 sobre la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Para apoyar a las v\u00edctimas de abuso y violencia de g\u00e9nero, m\u00e1s de setenta artistas crearon el movimiento <a href=\"https:\/\/twitter.com\/yotecreovzla\">\u201cYo Te Creo Venezuela\u201d<\/a>, sin embargo, la iniciativa a\u00fan encuentra muchas resistencias. Mientras emergen testimonios de abusos, en su mayor\u00eda de mujeres j\u00f3venes, otras reacciones dan cuenta de lo dif\u00edcil que ser\u00e1 romper la naturalizaci\u00f3n de la violencia en el mundo de la cultura. En este marco, las redes sociales venezolanas exponen algunos argumentos recurrentes para desestimar o eludir el debate.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los argumentos recurrentes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMejor callar para no darle armas a la dictadura\u201d. Esta m\u00e1xima asegura que lo mejor es silenciar para no proporcionar al r\u00e9gimen de Nicol\u00e1s Maduro una excusa para detener a personajes de la oposici\u00f3n. Este razonamiento no es diferente al de cierta izquierda que conmina a silenciar los cr\u00edmenes del socialismo real para no darle armas al enemigo imperialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Los detentores de esta m\u00e1xima no alcanzan a percibir que las abusivas relaciones de poder son transversales a los campos pol\u00edticos en disputa. Desde luego que el r\u00e9gimen madurista, eludiendo sus propios abusos, ya aprovech\u00f3 estos esc\u00e1ndalos para perseguir a la oposici\u00f3n. Pero frente a la falta de Estado de derecho en Venezuela, se debe reprochar la justicia selectiva y no abogar por la impunidad de los delitos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, buena parte de la <em>intelligentsia<\/em> venezolana ha preferido evadir una condena tajante respecto a las recientes denuncias (incluso cuando han sido confirmadas por el propio perpetrador) bajo el pretexto de apelar al \u201cequilibrio\u201d y a la \u201cimparcialidad\u201d. De esta manera se ignoran las asimetr\u00edas de poder y se equiparan v\u00edctimas a victimarios, al tiempo que se acusan a las denunciantes de no ofrecer matices.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/224-H-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5389\" width=\"597\" height=\"341\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Tal como revela la artista Erika Ordogoitti en relaci\u00f3n al caso Mckey, frases frecuentes como \u201cno lo defiendo, pero&#8230;\u201d o \u201ccondeno lo que hizo, pero&#8230;\u201d muestran esta relativizaci\u00f3n de la violencia. Otra operaci\u00f3n discursiva que intenta homologar v\u00edctimas y victimarios es la de denunciar el \u201clinchamiento medi\u00e1tico\u201d de mujeres indignadas contra Mckey. Se coloca la carreta delante de los bueyes y se obvia que fue precisamente esa instrumentalizaci\u00f3n consciente de su figura medi\u00e1tica, la que permiti\u00f3 a Mckey abusar de las j\u00f3venes. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Minimizar casos como el de Mckey como si fuesen historias individuales \u2014Mart\u00edn Caparr\u00f3s insinu\u00f3 que el poeta estaba enfermo\u2014, o ce\u00f1idas a v\u00ednculos afectivos nos exonera como parte de una sociedad c\u00f3mplice que por a\u00f1os ha preferido mirar hacia otro lado. Se toleran o incitan estos abusos porque resulta conveniente, menos traum\u00e1tico, o simplemente atractivo arrimarse a los que est\u00e1n arriba.<\/p>\n\n\n\n<p>Sorprende que algunos intelectuales de cierta edad (la mayor\u00eda hombres, pero tambi\u00e9n mujeres) declaren en redes sociales, a estas alturas del siglo XXI, estar \u201casombrados\u201d o \u201cestupefactos\u201d con los casos de abuso. La dificultad para concebirnos como comunidad, m\u00e1s all\u00e1 de los complejos personales, parece responder a la aguda fragmentaci\u00f3n del tejido social venezolano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Violencia estructural en la sociedad venezolana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los tres argumentos expuestos evaden el problema medular. Algunos ni siquiera mencionan las desiguales relaciones de poder sobre las que est\u00e1 estructurada la sociedad venezolana, tanto en la cotidianidad como en los espacios excepcionales. Se prefiere distraer el foco de discusi\u00f3n sobre posibles consecuencias como la imposibilidad de canalizar el trauma, el advenimiento de \u201cuna caza de brujas\u201d o la instrumentalizaci\u00f3n del aparato judicial para perseguir opositores, antes que poner el dedo en la llaga.<\/p>\n\n\n\n<p>La imposibilidad de ver\/vernos hacia dentro es la que precisamente garantiza la impunidad, porque las responsabilidades son s\u00f3lo del otro. Se habla de tragedia en el caso Mckey, pero \u00e9ste parece reducirse a una figura de melodrama. Aquel amigo con el que nos tomamos una foto bebiendo cervezas, hoy nos incomoda al recordar que le otorgamos un premio, lo elogiamos en una revista literaria o porque nos parec\u00eda un estudiante brillante.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos, sin embargo, darle vuelta al asunto. Mckey era parte de un universo donde sobran los ejemplos de m\u00fasicos que drogan a sus admiradoras para violarlas, de profesores que acosan a sus tesistas y se jactan de las fotos desnudas de sus estudiantes, de psiquiatras que manipulan a sus pacientes, de ministros que usan fondos p\u00fablicos para pagar los implantes mamarios de sus amantes adolescentes, de diplom\u00e1ticos que presumen de acostarse con m\u00faltiples mujeres en viajes oficiales o de miembros de distinguidas academias que conminan a una colega a guardar silencio ante las palizas infligidas por otro miembro. Sabemos de lo que estamos hablando, \u00bfcierto?<\/p>\n\n\n\n<p>La cr\u00edtica a las t\u00f3xicas relaciones de poder en Venezuela no es un ataque personal contra esta u otra figura, contra el oficialismo o la oposici\u00f3n, ni un combate ideol\u00f3gico entre izquierda y derecha. No es siquiera un asunto ce\u00f1ido \u00fanicamente a la cuesti\u00f3n de g\u00e9nero. El problema es transversal y estamos inmersos en unas din\u00e1micas de poder profundamente desiguales y abusivas con m\u00faltiples marcadores. La edad, la orientaci\u00f3n sexual, la clase social, el color de la piel, la nacionalidad o la procedencia rural determinan formas de subordinaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Desafortunadamente, no se trata de un fen\u00f3meno reciente. Las relaciones de poder han seguido pr\u00e1cticamente intactas a pesar de la Revoluci\u00f3n Bolivariana. Para muestra, baste recordar los cr\u00edmenes contra Linda Loaiza, secuestrada, violada y torturada con la complicidad de las \u00e9lites de la socialdemocracia y sin posibilidad alguna de justicia bajo el r\u00e9gimen chavista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ntas de nosotras hemos sufrido o escuchado testimonios de abusos en distintos grados por parte de familiares, parejas, colegas, profesores o jefes? \u00bfCu\u00e1nto de todo eso nos hemos atrevido a contar p\u00fablicamente con nombres y apellidos, ya no digamos para hacer justicia, sino al menos para proteger a otras potenciales v\u00edctimas?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A la primera pregunta respondo que muchas, demasiadas. A la segunda respondo que muy poco, demasiado poco. Quiz\u00e1s haya llegado el momento en que, de la mano de las generaciones j\u00f3venes y con la experiencia migratoria que nos ha permitido salir de la temporalidad petrificada y nost\u00e1lgica vivida en Venezuela, podamos comenzar a construir modelos alternativos de convivencia.<\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>Foto de https:\/\/www.vperemen.com<\/sub><\/em> <sub><em>y Foto de Alecska @ Followthestory.net<\/em><\/sub><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El suicidio del escritor venezolano Willy Mckey, luego de haber admitido la violaci\u00f3n de una menor que lo hab\u00eda denunciado en redes sociales, ha suscitado una discusi\u00f3n que ha estado pendiente en Venezuela por demasiado tiempo. <\/p>\n","protected":false},"author":167,"featured_media":5388,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16480,16480],"tags":[],"gps":[],"class_list":{"0":"post-5379","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-venezuela"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5379","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/167"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5379"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5379\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5388"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5379"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5379"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5379"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=5379"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}