{"id":54179,"date":"2025-12-23T09:00:00","date_gmt":"2025-12-23T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=54179"},"modified":"2025-12-22T06:58:23","modified_gmt":"2025-12-22T09:58:23","slug":"no-disparen-contra-la-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/no-disparen-contra-la-ciencia\/","title":{"rendered":"No disparen contra la ciencia"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cLa ciencia argentina es un eterno d\u00e9j\u00e0 vu\u201d<em>,<\/em> comentaba alguien en las redes y record\u00e9 un libro que le\u00ed cuando era estudiante en los a\u00f1os 90: <em>Disparen contra la ciencia. De Sarmiento a Menem, nacimiento y destrucci\u00f3n del proyecto cient\u00edfico argentino<\/em> de Nu\u00f1ez y Orione. Al revisarlo casi treinta a\u00f1os despu\u00e9s, la repetici\u00f3n se hizo evidente. Entre sus p\u00e1ginas conservaba un recorte de Clar\u00edn donde Mario Albornoz, un referente en pol\u00edtica cient\u00edfica, y Gregorio Klimovsky, reconocido epistem\u00f3logo, advert\u00edan sobre la inminente fuga de cerebros. Un pron\u00f3stico cumplido con creces: sangr\u00eda de talentos, desfinanciamiento institucional y desvalorizaci\u00f3n del conocimiento son ya rasgos persistentes de la historia cient\u00edfica reciente de Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p>En los noventa, la frase \u201cque se vayan a lavar los platos\u201d de Domingo Cavallo sintetiz\u00f3 el desprecio oficial hacia la ciencia. Aquella fue la respuesta del entonces ministro de Econom\u00eda a una investigadora del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas) frente a los reclamos por mejores salarios. Hoy esa l\u00f3gica vuelve recargada: la motosierra de Milei amenaza con arrasar con todo aquello que huela a pensamiento cr\u00edtico. El \u201cdisparen contra la ciencia\u201d ya no es una met\u00e1fora sino una consigna que se repite -por convicci\u00f3n o indiferencia- entre quienes ven a la ciencia como un lujo y no como un derecho.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/dona.latinoamerica21.com\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"190\" src=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-51423\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png 1024w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-300x56.png 300w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-768x142.png 768w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1536x284.png 1536w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-2048x379.png 2048w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-150x28.png 150w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-696x129.png 696w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1068x198.png 1068w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1920x356.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Pero este deterioro no surge de la nada. Como muestra el f\u00edsico argentino Diego Hurtado en \u201cLa ciencia argentina, un proyecto inconcluso (1930-2000)\u201d, la historia cient\u00edfica del pa\u00eds estuvo atravesada por crisis pol\u00edticas, vaivenes econ\u00f3micos y quiebres democr\u00e1ticos que frenaron cualquier intento de construir un proyecto estable. Aunque Argentina tiene tradici\u00f3n y talento cient\u00edfico, tambi\u00e9n arrastra una larga lista de oportunidades perdidas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un patr\u00f3n que se repite<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el problema no es exclusivo de Argentina. A escala global la ciencia atraviesa una crisis de legitimidad que se profundiz\u00f3 tras la pandemia de COVID. El negacionismo clim\u00e1tico presente desde la administraci\u00f3n de George W. Bush -que incluy\u00f3 el retiro de EE. UU. del Protocolo de Kioto- el negacionismo sanitario de Bolsonaro -para quien el COVID era apenas una <em>gripezinha<\/em>&#8211; y el reciente llamado de Trump a que las embarazadas eviten el paracetamol por un supuesto v\u00ednculo con el autismo, son apenas algunos ejemplos.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la pandemia esta l\u00f3gica se mostr\u00f3 con crudeza: teor\u00edas conspirativas, curas milagrosas, ataques a la salud p\u00fablica y campa\u00f1as antivacunas no surgieron solo desde los m\u00e1rgenes. En muchos casos fueron amplificados o incluso promovidos por los propios gobiernos. Ese clima de sospecha evidenci\u00f3 un fen\u00f3meno m\u00e1s profundo: el descr\u00e9dito por el conocimiento experto y la dificultad creciente para integrar la evidencia cient\u00edfica en las decisiones sociales y pol\u00edticas. Esta forma de violencia simb\u00f3lica contra la investigaci\u00f3n se globaliz\u00f3 y hoy afecta, con intensidades distintas, tanto a las instituciones cient\u00edficas m\u00e1s consolidadas como a los sistemas m\u00e1s fr\u00e1giles.<\/p>\n\n\n\n<p>En Am\u00e9rica Latina, los ataques recientes contra instituciones cient\u00edficas, organismos de investigaci\u00f3n y programas universitarios tampoco son hechos aislados sino parte de una tendencia global que convierte a la ciencia y a la universidad p\u00fablica en adversarios ideol\u00f3gicos. Los motivos pueden variar, pero el mecanismo se repite. Desfinanciamiento de los organismos estatales, deslegitimaci\u00f3n de investigadores y universidades, alianzas con lobbies y <em>think tanks<\/em> que alimentan la desinformaci\u00f3n y la colonizaci\u00f3n del debate p\u00fablico mediante narrativas de sospecha: \u201cla ciencia miente\u201d,\u201d los expertos se equivocan\u201d, \u201cla evidencia es opinable\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Como advierte el soci\u00f3logo Castelfranchi, estos actores entendieron algo que gran parte de la pol\u00edtica tradicional tard\u00f3 en vislumbrar: moldear el sentido com\u00fan sobre la ciencia es una herramienta de poder. Por eso invierten en campa\u00f1as digitales, producen contenidos emocionales y erosionan deliberadamente la confianza en la evidencia emp\u00edrica. En contextos de miedo, inestabilidad o incertidumbre sus discursos anticiencia encuentran un terreno f\u00e9rtil.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Qu\u00e9 ciencia para qu\u00e9 sociedad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Llegados a este punto, cabe se\u00f1alar que en Argentina y en el mundo el debate sobre la pol\u00edtica cient\u00edfica suele quedarse en la superficie -presupuesto s\u00ed o no, investigadores s\u00ed o no- cuando el problema es m\u00e1s profundo. Como advirti\u00f3 el f\u00edsico y novelista Charles Percy<strong> <\/strong>Snow en la c\u00e9lebre conferencia <em>Las dos culturas<\/em> en 1959, seguimos pensando al conocimiento en compartimentos estancos, como si las ciencias y las humanidades habitaran mundos distintos. As\u00ed, las ciencias duras se celebran por su productividad, mientras que las sociales o exploratorias se desestiman por \u201cin\u00fatiles\u201d, una fractura que persiste y limita nuestra capacidad de leer una realidad cada vez m\u00e1s compleja.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, algunos hechos parecen cuestionar esa dicotom\u00eda. El streaming cient\u00edfico del CONICET durante la expedici\u00f3n del Schmidt Ocean Institute lo mostr\u00f3 claramente: una campa\u00f1a oceanogr\u00e1fica de 21 d\u00edas transmitida en vivo por YouTube y Twitch reuni\u00f3 casi 18 millones de visualizaciones entre julio y agosto de este a\u00f1o. Millones siguieron el hallazgo de 40 nuevas especies marinas y una diversidad inesperada a una profundidad de 3.900 metros. Lo que muchos hubieran tildado de \u201clujo\u201d se convirti\u00f3 en un acontecimiento cient\u00edfico y comunicacional que acerc\u00f3 la investigaci\u00f3n al p\u00fablico y fortaleci\u00f3 la confianza en el conocimiento. Cuando la ciencia se cuenta de otra manera, conmueve. Y cuando conmueve, importa.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, en un contexto global saturado de mensajes anticient\u00edficos, limitarse a defender \u201cla ciencia\u201d resulta insuficiente. La pregunta inc\u00f3moda -y urgente- es otra. \u00bfPara qu\u00e9 y para qui\u00e9n se produce el conocimiento? No alcanza con mostrar indicadores y reclamar fondos. Necesitamos un horizonte distinto: una ciencia digna, entendida como una ciencia orientada al bien com\u00fan, que reconoce su responsabilidad social, dialoga con saberes locales, escucha a las comunidades y enfrenta problemas concretos como la soberan\u00eda alimentaria, la desigualdad energ\u00e9tica, el cambio clim\u00e1tico o la salud p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>La trayectoria del m\u00e9dico y bi\u00f3logo molecular Andr\u00e9s Carrasco lo muestra con claridad. Sus investigaciones sobre los efectos del glifosato en embriones de anfibios le valieron el rechazo y el descr\u00e9dito de sectores econ\u00f3micos y pol\u00edticos, pero su postura \u00e9tica ante las presiones corporativas inspir\u00f3 la creaci\u00f3n, en 2014, del D\u00eda de la Ciencia Digna (16 de junio), por parte de la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Universidad Nacional de Rosario. Su caso revela que la ciencia no deber\u00eda medirse solo en <em>papers,<\/em> sino tambi\u00e9n en principios y compromiso social. Como advert\u00eda el matem\u00e1tico Oscar Varsavsky en <em>\u201cCiencia, pol\u00edtica y cientificismo<\/em>\u201d en 1969, es necesario repensar un modelo de producci\u00f3n cient\u00edfica en el que muchos investigadores adaptados al \u201cmercado cient\u00edfico\u201d, se desvinculan del significado social y pol\u00edtico de su trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin pol\u00edticas estables, financiamiento sostenido y condiciones laborales dignas no hay futuro para la ciencia en la regi\u00f3n. Pero tampoco alcanza con eso. As\u00ed como mostr\u00f3 el streaming del CONICET, el mundo cient\u00edfico necesita sumar a sus reclamos la decisi\u00f3n de narrarse a tiempo y en p\u00fablico. Cuando la ciencia no cuenta sus hallazgos, sus dilemas y su relevancia social, otros ocupar\u00e1n ese espacio con relatos de sospecha, miedo y conspiraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Disparar contra la ciencia no s\u00f3lo debilita instituciones, sino que erosiona nuestro horizonte com\u00fan. Decir hoy \u201cNo disparen contra la ciencia\u201d debe ir m\u00e1s all\u00e1 de una defensa corporativa: implica recuperar su dignidad, superar dicotom\u00edas, integrar saberes y devolverle al conocimiento su funci\u00f3n m\u00e1s urgente. Orientarnos en un mundo que necesita imaginar otros futuros posibles m\u00e1s all\u00e1 de cat\u00e1strofes o escapismos interplanetarios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los ataques a la ciencia en Argentina y en el mundo no son hechos aislados, sino parte de una ofensiva pol\u00edtica y cultural que desfinancia, deslegitima y convierte al conocimiento en un enemigo ideol\u00f3gico.<\/p>\n","protected":false},"author":507,"featured_media":54180,"comment_status":"closed","ping_status":"0","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16576,16546],"tags":[14126],"gps":[],"class_list":{"0":"post-54179","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-ciencia","8":"category-negacionismo","9":"tag-debates-br-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54179","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/507"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54179"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54179\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54180"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54179"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54179"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54179"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=54179"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}