{"id":54226,"date":"2025-12-28T09:00:00","date_gmt":"2025-12-28T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=54226"},"modified":"2025-12-29T05:59:05","modified_gmt":"2025-12-29T08:59:05","slug":"america-latina-2025-el-voto-castigo-entre-la-fragmentacion-y-la-erosion-democratica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/america-latina-2025-el-voto-castigo-entre-la-fragmentacion-y-la-erosion-democratica\/","title":{"rendered":"Am\u00e9rica Latina 2025: el voto castigo entre la fragmentaci\u00f3n y la erosi\u00f3n democr\u00e1tica"},"content":{"rendered":"\n<p>El a\u00f1o cierra con una imagen poderosa en Chile. Un presidente, un candidato electo y una candidata derrotada -con ideas y formas de pensar radicalmente diferentes- mostrando respeto hacia los resultados electorales, hacia el \u00e1rbitro y entre ellos mismos. Un acto de lo m\u00e1s sencillo y esperable en cualquier democracia, se convirti\u00f3 en un gesto revolucionario. Puede parecer una simple formalidad o una nota de color, pero no lo es. En una Am\u00e9rica Latina dividida entre discursos de odio y el ejercicio polarizado de la pol\u00edtica, estos actos de cortes\u00eda institucional y normalidad democr\u00e1tica marcan la diferencia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un intenso ciclo electoral marc\u00f3 2025. Ecuador, Bolivia, Chile y Honduras celebraron elecciones presidenciales que redefinieron de alg\u00fan modo el juego pol\u00edtico regional. A estos procesos se sumaron numerosos comicios legislativos, elecciones locales y referendos. M\u00e9xico, por su parte, experiment\u00f3 con la elecci\u00f3n popular de jueces y magistrados, una reforma sin precedentes que pretendi\u00f3 democratizar el sistema de justicia, pero que -en la pr\u00e1ctica- supuso retrocesos en las condiciones de gobernanza electoral que parec\u00edan estar ya resueltos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/dona.latinoamerica21.com\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"190\" data-id=\"51423\" src=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-51423\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png 1024w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-300x56.png 300w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-768x142.png 768w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1536x284.png 1536w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-2048x379.png 2048w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-150x28.png 150w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-696x129.png 696w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1068x198.png 1068w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1920x356.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p>En momentos donde la regi\u00f3n experimenta procesos de erosi\u00f3n democr\u00e1tica, que se realicen elecciones que cumplan con condiciones de integridad no es una cuesti\u00f3n menor. De c\u00f3mo sean estas elecciones, depende la posibilidad de alternancia y rotaci\u00f3n en el poder, as\u00ed como tambi\u00e9n que la democracia persista, resista y sea resiliente frente a los m\u00faltiples desaf\u00edos como la violencia pol\u00edtico-criminal, el hartazgo ciudadano, la cooptaci\u00f3n de las instituciones electorales, la polarizaci\u00f3n afectiva y\/o la radicalizaci\u00f3n ideol\u00f3gica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las urnas hablan: cinco patrones regionales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La evaluaci\u00f3n de las elecciones de 2025 desprende cinco patrones que trascienden las fronteras nacionales y describen algunas singularidades del proceso pol\u00edtico actual en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Primero: el voto de castigo se consolida<\/strong>. Desde la contundente victoria de la ultraderecha sobre la izquierda en Chile el 14 de diciembre \u2014cuando Jos\u00e9 Antonio Kast obtuvo el 58% de los votos\u2014, pasando por el fracaso de la consulta popular del presidente Daniel Noboa en Ecuador, hasta la estrepitosa ca\u00edda del Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia y el tercer lugar del oficialista Partido Libre en Honduras, el mensaje ha sido consistente: la ciudadan\u00eda castiga a quienes gobiernan, independientemente de su color pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>En Bolivia, el MAS perdi\u00f3 dram\u00e1ticamente despu\u00e9s de casi dos d\u00e9cadas de dominio. El partido de Evo Morales y Luis Arce, que en 2020 obtuvo 75 de 130 diputados, qued\u00f3 reducido a apenas dos esca\u00f1os en las elecciones de agosto. Por primera vez, Bolivia celebr\u00f3 una segunda vuelta presidencial el 19 de octubre, donde Rodrigo Paz del Partido Dem\u00f3crata Cristiano (PDC) se impuso con el 54.5% de los votos. En Honduras, la candidata del oficialista Libre, Rixi Moncada, qued\u00f3 relegada al tercer lugar, mientras el candidato conservador Nasry \u201cTito\u201d Asfura (Partido Nacional), result\u00f3 ganador como presidente electo tras una pol\u00e9mica contienda pol\u00edtica, intervencionismo de actores externos, numerosos actos de violencia pol\u00edtica-electoral y 24 d\u00edas de incertidumbre para conocer los resultados.<\/p>\n\n\n\n<p>Noboa sufri\u00f3 una derrota demoledora en la consulta popular del 16 de noviembre: el NO gan\u00f3 en las cuatro preguntas propuestas, incluyendo el rechazo a autorizar bases militares extranjeras (60% vot\u00f3 NO) y a convocar una Asamblea Constituyente (61% vot\u00f3 NO). Este resultado sorprendi\u00f3 porque ocurri\u00f3 apenas siete meses despu\u00e9s de que ganara la elecci\u00f3n presidencial ecuatoriana en abril con 55.6% de los votos. Las interpretaciones sobre este cambio del electorado est\u00e1n a\u00fan por definirse, pero sugiere que la ciudadan\u00eda no estar\u00eda dando \u201ccheques en blanco\u201d a los gobernantes.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Segundo: el pragmatismo desplaza a la ideolog\u00eda<\/strong>. El triunfo de Paz en Bolivia con un mensaje centrista de \u201ccapitalismo para todos\u201d, la victoria de Noboa en Ecuador con foco exclusivo en la seguridad, y el rechazo a los oficialismos confirman que el electorado latinoamericano de 2025 est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de las ideolog\u00edas. O, al menos, una parte de \u00e9l. Los votantes no parecer\u00edan estar buscando proyectos transformadores a largo plazo, sino respuestas concretas a problemas inmediatos: inseguridad, crisis econ\u00f3mica, corrupci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Este fen\u00f3meno favorece a las fuerzas conservadoras. En Chile, gan\u00f3 por primera vez un candidato de ultraderecha \u2014nost\u00e1lgico pinochetista\u2014 con promesas de recortes dr\u00e1sticos al gasto p\u00fablico, pol\u00edticas de \u201corden y seguridad\u201d, oposici\u00f3n al aborto y al matrimonio igualitario, e iniciativas radicales contra la delincuencia y la migraci\u00f3n irregular. El \u00e9xito de Kast se suma a los gobiernos de derecha como el de Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador, Santiago Pe\u00f1a en Paraguay y Luis Abinader en Rep\u00fablica Dominicana. Esta nueva \u201cmarea azul\u201d configura el mapa pol\u00edtico actual, pero lo hace con distintas tonalidades y niveles de radicalidad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tercero: fragmentaci\u00f3n partidaria, gobiernos divididos y minoritarios<\/strong>. Salvo en Ecuador, donde la polarizaci\u00f3n entre corre\u00edsmo y anticorre\u00edsmo atraves\u00f3 la elecci\u00f3n presidencial (en abril) como la consulta popular (en noviembre), en el resto de los casos el escenario pol\u00edtico se fragment\u00f3 profundamente. En Bolivia, siete candidaturas con opciones reales de ganar compitieron en la primera vuelta. En Honduras, tres candidaturas se disputaron la presidencia, resultando una de las diferencias competitivas m\u00e1s estrechas que ha vivido el pa\u00eds.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La alta fragmentaci\u00f3n suele generar presidentes minoritarios con gobiernos divididos. En este a\u00f1o electoral, Bolivia y Ecuador se suman a Argentina, Brasil, Colombia, Guatemala y Per\u00fa, donde gobiernan presidentes con apoyos minoritarios en el Congreso. A diferencia de ello, en otros dos casos, hay presidentes poderosos, con gobiernos de partido unificado: M\u00e9xico y El Salvador cuentan con mayor\u00edas calificadas en sus Legislativos que generan poderes fuertes que facilitan la aprobaci\u00f3n de reformas constitucionales sin negociar con la oposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuarto: el vaciamiento del centro pol\u00edtico y la crisis de los partidos -y liderazgos- moderados. <\/strong>Como sostuvimos junto a Mar\u00eda Esperanza Casullo hace ya algunos a\u00f1os, en las \u00faltimas d\u00e9cadas los partidos de \u201ccentro-y-algo\u201d (centroizquierda y centroderecha) tienen bastantes dificultades para acumular votos en el centro. La pol\u00edtica moderada parece no tener apoyo electoral en los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. Esa p\u00e9rdida de capacidad representativa del centro pol\u00edtico ha generado un vac\u00edo que suele ser aprovechado por pol\u00edticos <em>outsiders <\/em>o por nuevos partidos que dicen representar nuevas demandas y generar alternativas desde los m\u00e1rgenes. Este vac\u00edo alimenta las estrategias pol\u00edticas orientadas a la polarizaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Quinto: crisis de credibilidad institucional<\/strong>. A excepci\u00f3n de Chile, donde dos horas despu\u00e9s del cierre de los comicios se anunciaron resultados que fueron reconocidos inmediatamente por los contendientes, en Honduras y Ecuador los procesos electorales enfrentaron severos cuestionamientos de los actores pol\u00edtico-partidarios que se negaron a reconocer los resultados. En Ecuador, tras la segunda vuelta de abril, Luisa Gonz\u00e1lez \u2014candidata de la Revoluci\u00f3n Ciudadana\u2014 cuestion\u00f3 la transparencia del proceso. En Bolivia, las acusaciones cruzadas de irregularidades fueron constantes durante las elecciones de agosto. En Honduras, m\u00e1s de dos semanas despu\u00e9s de los comicios del 30 de noviembre, el pa\u00eds no ten\u00eda definido el resultado de la elecci\u00f3n presidencial.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La confianza en las instituciones electorales, piedra angular de la democracia, muestra fisuras preocupantes que se han agravado de manera sistem\u00e1tica en este 2025. Varios pa\u00edses enfrentan crisis de gobernabilidad acompa\u00f1adas por esquemas fragmentados, discursos de odio, desconfianza interpersonal e institucional y polarizaci\u00f3n extrema.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tres aprendizajes para el futuro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este a\u00f1o electoral deja aprendizajes que marcar\u00e1n la pol\u00edtica regional en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Primero: la violencia pol\u00edtica-criminal condiciona la democracia. <\/strong>Algunas elecciones se celebraron en contextos de violencia criminal. Honduras registr\u00f3 seis homicidios pol\u00edticos durante la campa\u00f1a, cuatro de ellos contra candidatos del oficialista Partido Libre. La ONG Cristosal document\u00f3 67 hechos de violencia pol\u00edtica entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025, incluyendo asesinatos, atentados, amenazas y acoso. Ecuador celebr\u00f3 su consulta popular bajo Estado de Excepci\u00f3n debido al \u201cconflicto armado interno\u201d, declarado para contrarrestar la escalada de violencia del narcotr\u00e1fico y de la ausencia de control estatal del sistema penitenciario. M\u00e9xico realiza elecciones en contextos de violencia, particularmente, a nivel local. El proyecto \u201cVotar entre balas\u201d, de la ONG Data C\u00edvica y M\u00e9xico Eval\u00faa, ha reportado desde 2018 c\u00f3mo se ha ido incrementando la violencia pol\u00edtico-criminal en el pa\u00eds, siendo la de 2024 la m\u00e1s violenta de todo el per\u00edodo especialmente a nivel local.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Segundo: la influencia externa redefine la soberan\u00eda electoral<\/strong>. La intervenci\u00f3n de Estados Unidos en las presidenciales hondure\u00f1as as\u00ed como en las legislativas argentinas de unas semanas antes alerta sobre los problemas para la autonom\u00eda pol\u00edtica en la regi\u00f3n. Daniel Noboa en Ecuador busc\u00f3 activamente establecer bases militares estadounidenses, propuesta rechazada por el 60% de los votantes. Este nivel de intervencionismo \u2014apoyando expl\u00edcitamente candidatos, condicionando ayuda econ\u00f3mica, presionando sobre decisiones electorales o alertando sobre represalias si no se votaba de una determinada manera\u2014 marca un precedente peligroso que redefine las reglas del juego en la regi\u00f3n. El actor externo pasa a convertirse en un potencial equilibrador de la competencia, generando condiciones de \u201ccancha inclinada\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tercero: la polarizaci\u00f3n puede desmovilizar al electorado<\/strong>. Ecuador demostr\u00f3 que incluso en contextos de extrema polarizaci\u00f3n, la movilizaci\u00f3n no est\u00e1 asegurada. El voto moderado, que podr\u00eda haber inclinado la balanza en la Consulta Popular, simplemente desapareci\u00f3 o se disolvi\u00f3 entre las dos opciones m\u00e1s polarizadas. Esto sugiere que la polarizaci\u00f3n puede llevar a la desmovilizaci\u00f3n de sectores que no se sienten representados por ninguno de los extremos, debilitando parad\u00f3jicamente la participaci\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Democracias en riesgo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de las dificultades, los procesos electorales contin\u00faan llev\u00e1ndose a cabo con niveles de integridad. La alternancia se dio en varios pa\u00edses. La mayor\u00eda de los perdedores, incluso algunos&nbsp; a rega\u00f1adientes, aceptaron los resultados. Esto confirma que las instituciones electorales mantienen cierta fortaleza. Sin embargo, la erosi\u00f3n democr\u00e1tica proviene de quienes son electos, no de la ausencia de elecciones. Surge de liderazgos que desaf\u00edan la base pluralista de la democracia. La disputa actual supone un enfrentamiento sobre qu\u00e9 es la \u201cverdadera democracia\u201d: si aquella que prioriza derechos y contrapesos institucionales o la que concentra poder en nombre de la \u201cvoluntad popular\u201d. Este debate atraviesa pa\u00edses tan diversos como Venezuela, Ecuador, El Salvador o M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2025, las democracias latinoamericanas enfrentaron m\u00faltiples amenazas: baja confianza institucional, violencia persistente, cooptaci\u00f3n de \u00e1rbitros electorales, vulnerabilidad ante actores externos y gobiernos iliberales que promueven la polarizaci\u00f3n. El voto castigo fue uno de los patrones m\u00e1s visibles de este a\u00f1o, pero form\u00f3 parte de un fen\u00f3meno m\u00e1s amplio: una volatilidad electoral extrema donde la ciudadan\u00eda rechaza a quienes gobiernan, independientemente de su color pol\u00edtico, en busca de soluciones a problemas inmediatos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El desaf\u00edo para 2026 \u2014cuando pa\u00edses como Costa Rica, Per\u00fa, Colombia o Brasil celebren nuevas elecciones\u2014 ser\u00e1 mantener la autonom\u00eda y profesionalizaci\u00f3n de los \u00e1rbitros electorales, favorecer el pluralismo, despolarizar el espacio p\u00fablico, evitar, o al menos atemperar, las injerencias externas y continuar fortaleciendo los procedimientos y las instituciones democr\u00e1ticas, sin ceder ante discursos que prometen orden a costa de los derechos conquistados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un 2025 marcado por urnas castigadoras, sistemas fragmentados y democracias bajo presi\u00f3n, Am\u00e9rica Latina confirm\u00f3 que el voto sigue siendo un instrumento de cambio, pero ya no una garant\u00eda de estabilidad ni de fortalecimiento democr\u00e1tico.<\/p>\n","protected":false},"author":850,"featured_media":54250,"comment_status":"closed","ping_status":"0","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16497,16468],"tags":[14126],"gps":[],"class_list":{"0":"post-54226","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-democracia","8":"category-politica","9":"tag-debates-br-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54226","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/850"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54226"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54226\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54250"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54226"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54226"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54226"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=54226"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}