{"id":55407,"date":"2026-03-01T07:00:00","date_gmt":"2026-03-01T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=55407"},"modified":"2026-03-02T00:45:49","modified_gmt":"2026-03-02T03:45:49","slug":"comunicacion-politica-panico-moral-y-la-gramatica-trumpiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/comunicacion-politica-panico-moral-y-la-gramatica-trumpiana\/","title":{"rendered":"Comunicaci\u00f3n pol\u00edtica, p\u00e1nico moral y la gram\u00e1tica trumpiana"},"content":{"rendered":"\n<p>Las emociones se han convertido en parte fundamental de la comunicaci\u00f3n pol\u00edtica. Sentimientos como la ira, la indignaci\u00f3n moral, el resentimiento y la nostalgia organizan las percepciones de pertenencia, amenaza y orden social, precediendo y guiando ideolog\u00edas. As\u00ed lo afirma el investigador Paolo Demuru en su obra \u00abPol\u00edticas del Encanto\u00bb. Es en este contexto que opera Donald Trump, gobernando a trav\u00e9s del ruido y la incesante producci\u00f3n de crisis que no se resuelven, sino que se acumulan y se superponen.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio del auge de la extrema derecha, las gram\u00e1ticas afectivas sustentan procesos de polarizaci\u00f3n que van m\u00e1s all\u00e1 de la divergencia tradicional y se convierten en antagonismos morales, en los que el \u00abotro pol\u00edtico\u00bb se convierte en una amenaza existencial.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/dona.latinoamerica21.com\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"190\" src=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-51423\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png 1024w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-300x56.png 300w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-768x142.png 768w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1536x284.png 1536w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-2048x379.png 2048w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-150x28.png 150w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-696x129.png 696w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1068x198.png 1068w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1920x356.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>La desproporci\u00f3n, la exageraci\u00f3n y la alarma en la construcci\u00f3n del miedo caracterizan el p\u00e1nico moral, un concepto consolidado en la d\u00e9cada de 1970 por el soci\u00f3logo Stanley Cohen, y que se ha utilizado para comprender la relaci\u00f3n entre los medios de comunicaci\u00f3n, la pol\u00edtica y la opini\u00f3n p\u00fablica. Cada \u00e9poca tiene sus propios p\u00e1nicos morales, generados en contextos hist\u00f3ricos espec\u00edficos, principalmente durante momentos de cambios de poder, crisis de hegemon\u00eda e inseguridad social.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan autores como Walsh y Hill, los p\u00e1nicos morales dependen de las plataformas digitales para existir, circular y ganar alcance. En este sentido, dejan de ser una mera expresi\u00f3n de ansiedades sociales y comienzan a ocupar un lugar central en las luchas de poder, transform\u00e1ndose en dispositivos continuos de producci\u00f3n de significado, articulando afectos, narrativas y antagonismos a gran escala. El miedo se consolida como un recurso pol\u00edtico y comunicacional estrat\u00e9gico, permeando los debates p\u00fablicos y las formas de gobernanza.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La gram\u00e1tica de Donald Trump<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos, ante el debilitamiento de su hegemon\u00eda global, opera menos por la estabilidad institucional que por la continua fabricaci\u00f3n de amenazas. La pol\u00edtica deja de ser la administraci\u00f3n del bien com\u00fan y se convierte en la gesti\u00f3n del miedo, en un movimiento que no se limita a las fronteras estadounidenses, sino que se proyecta globalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Episodios recientes, como los repetidos intentos de deslegitimar a los gobiernos latinoamericanos, la presi\u00f3n sobre Venezuela y las narrativas fantasiosas en torno a la \u00abcaptura\u00bb de Nicol\u00e1s Maduro, revelan una gram\u00e1tica imperialista basada en la idea de una conspiraci\u00f3n permanente: siempre se trama algo contra Estados Unidos, contra su soberan\u00eda, contra su \u00abdestino hist\u00f3rico\u00bb. Partiendo de esta premisa, toda acci\u00f3n contundente, como sanciones, intervenciones o amenazas militares o simb\u00f3licas, parece necesaria, preventiva y moralmente justificada.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en este contexto m\u00e1s amplio que debe entenderse a Donald Trump. Crear fantas\u00edas conspirativas no es una desviaci\u00f3n ret\u00f3rica ni una excentricidad personal, sino una estrategia central de comunicaci\u00f3n pol\u00edtica que adopt\u00f3, enfocada en la lucha de poder. Mucho antes de llegar a la Casa Blanca, el presidente estadounidense aprendi\u00f3 que las narrativas de amenaza movilizan m\u00e1s que los proyectos futuros y que el p\u00e1nico moral es un recurso sumamente eficaz en tiempos de inestabilidad y ante la centralidad de las plataformas digitales.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de su trayectoria, Trump transform\u00f3 temas estrat\u00e9gicos en campos de guerra simb\u00f3lica. La inmigraci\u00f3n se convirti\u00f3 en una invasi\u00f3n; la prensa, en el enemigo del pueblo; las elecciones, en un fraude permanente; la ciencia, en una conspiraci\u00f3n de las \u00e9lites. Lo que est\u00e1 en juego no es la veracidad de los hechos, sino la capacidad de generar una sensaci\u00f3n difusa de riesgo moral, cultural y existencial. As\u00ed, se gobierna a trav\u00e9s de la sensaci\u00f3n de que \u00abalgo est\u00e1 siendo robado\u00bb: el pa\u00eds, la identidad, el estilo de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta l\u00f3gica resulta particularmente evidente en el episodio de Groenlandia. A primera vista, la propuesta de \u00abcomprar\u00bb territorio soberano puede parecer un delirio geopol\u00edtico. Sin embargo, vista desde la perspectiva trumpiana, la idea cumple una funci\u00f3n mucho m\u00e1s sofisticada. Funciona como un mecanismo de p\u00e1nico moral: la sugerencia de que Estados Unidos est\u00e1 perdiendo espacio, territorio, influencia y grandeza ante enemigos externos \u2014como Rusia y China\u2014 y ante \u00e9lites internas incapaces de proteger los intereses nacionales. La fantas\u00eda territorial funciona, en este sentido, como una met\u00e1fora de un pa\u00eds asediado y en decadencia que necesita ser \u00abrecuperado\u00bb a cualquier precio.<\/p>\n\n\n\n<p>H\u00e1bil en la fabricaci\u00f3n comunicacional del p\u00e1nico, siempre apoyado por las redes sociales y las pol\u00edticas algor\u00edtmicas de plataformas que privilegian a la extrema derecha, Trump despierta profundos temores morales, reorganiza antagonismos y genera pertenencia a trav\u00e9s de la exclusi\u00f3n. El \u00abnosotros\u00bb solo existe porque hay un \u00abellos\u00bb amenazante: migrantes, globalistas, bur\u00f3cratas, periodistas, cient\u00edficos. Se trata menos de buscar soluciones y m\u00e1s de gestionar resentimientos, canalizando frustraciones difusas hacia objetivos moralmente sensibles.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Efectos sociales del p\u00e1nico moral<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En este entorno saturado de miedo, las estrategias de p\u00e1nico moral dejan de funcionar como mera ret\u00f3rica electoral y comienzan a producir efectos sociales m\u00e1s amplios. Por ejemplo, la migraci\u00f3n se ha convertido en un problema pol\u00edtico permanente. La inmigraci\u00f3n, especialmente la proveniente del Sur Global, se reinterpreta continuamente como una amenaza difusa al orden, la cultura y la estabilidad econ\u00f3mica, no a trav\u00e9s de datos objetivos, sino mediante la repetici\u00f3n sistem\u00e1tica de narrativas de peligro.<\/p>\n\n\n\n<p>La migraci\u00f3n deja de ser tratada como una experiencia social compleja y comienza a funcionar como un signo que sintetiza el miedo, capaz de organizar diversas ansiedades en torno a un enemigo reconocible. En esta din\u00e1mica, el miedo no solo gu\u00eda las decisiones electorales, sino que tambi\u00e9n reorganiza las jerarqu\u00edas internas dentro de las propias di\u00e1sporas, generando distinciones entre migrantes \u00ableg\u00edtimos\u00bb e \u00abindeseables\u00bb y convirtiendo la migraci\u00f3n en un campo atravesado por disputas simb\u00f3licas, afectivas y pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>El efecto es la consolidaci\u00f3n de un r\u00e9gimen de atenci\u00f3n permanente, propio del ecosistema de las plataformas digitales, en el que la pol\u00edtica comienza a operar mediante crisis sucesivas, declaraciones exacerbadas, retrocesos calculados y nuevos episodios de tensi\u00f3n. Nada se resuelve, nada se estabiliza. El p\u00e1nico no es una desviaci\u00f3n moment\u00e1nea, sino el entorno habitual de la acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en este contexto que propuestas como la \u00abcompra\u00bb de Groenlandia deben interpretarse: menos como un delirio geopol\u00edtico aislado y m\u00e1s como un dispositivo simb\u00f3lico de un imaginario imperial en permanente estado de alerta, en el que territorios, fronteras y soberan\u00edas siempre parecen estar a punto de perderse o ser arrebatadas por fuerzas externas. Trump no gobierna a pesar del caos que produce. Gobierna a trav\u00e9s de \u00e9l, movilizando afectos, manteniendo la atenci\u00f3n en continua suspensi\u00f3n y gestionando el miedo como recurso central de poder en un mundo atravesado por plataformas, algoritmos y fantas\u00edas conspirativas.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, el trumpismo revela algo m\u00e1s que un estilo personal. Explica c\u00f3mo, en un entorno comunicativo dominado por las plataformas digitales, las m\u00e9tricas de interacci\u00f3n y la circulaci\u00f3n acelerada de emociones, la fantas\u00eda conspirativa deja de ser marginal y comienza a operar como racionalidad pol\u00edtica. Groenlandia, el muro, el fraude electoral o la \u00abamenaza comunista\u00bb no son solo temas: son dispositivos pol\u00edticos y comunicacionales para la movilizaci\u00f3n afectiva. Y, en este juego, la verdad importa menos que la capacidad de mantener el miedo en constante circulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>*Este texto forma parte del proyecto de investigaci\u00f3n \u00abActivismo antiinmigratorio en plataformas digitales en apoyo a pol\u00edticas de extrema derecha y antiinmigratorias\u00bb, desarrollado en el Programa de Postgrado en Comunicaci\u00f3n y Pr\u00e1cticas del Consumidor de ESPM.<\/sub><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El trumpismo muestra c\u00f3mo la comunicaci\u00f3n pol\u00edtica contempor\u00e1nea convierte el miedo y el p\u00e1nico moral en una gram\u00e1tica de poder sostenida por emociones, plataformas digitales y crisis permanentes.<\/p>\n","protected":false},"author":270,"featured_media":55416,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16686],"tags":[14128],"gps":[],"class_list":{"0":"post-55407","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-comunicacion","8":"tag-ideas-en-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55407","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/270"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55407"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55407\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":55408,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55407\/revisions\/55408"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/55416"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55407"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55407"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55407"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=55407"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}