{"id":5554,"date":"2021-05-17T15:45:00","date_gmt":"2021-05-17T18:45:00","guid":{"rendered":"http:\/\/latinoamerica21.com\/?p=5554"},"modified":"2021-05-17T06:05:10","modified_gmt":"2021-05-17T09:05:10","slug":"pandemia-y-brutalidad-policial-en-rio-de-janeiro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/pandemia-y-brutalidad-policial-en-rio-de-janeiro\/","title":{"rendered":"Pandemia y brutalidad policial en R\u00edo de Janeiro"},"content":{"rendered":"\n<p>La violencia policial es una constante en Am\u00e9rica Latina, como herencia de los reg\u00edmenes autoritarios y de la militarizaci\u00f3n de la polic\u00eda. Seg\u00fan <a href=\"https:\/\/www.unodc.org\/lpo-brazil\/pt\/frontpage\/2019\/07\/brasil-tem-segunda-maior-taxa-de-homicdios-da-amrica-do-sul--diz-relatrio-da-onu.html\">un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNDOC)<\/a>, Brasil es el segundo pa\u00eds con mayor tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes, s\u00f3lo superado por Venezuela. En este escenario, la reciente operaci\u00f3n en la favela de Jacarezinho, en R\u00edo de Janeiro, es un ejemplo emblem\u00e1tico de la brutalidad de las fuerzas de seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p>En abril de 2020, las muertes por acciones policiales en el estado de R\u00edo de Janeiro aumentaron un 43% en comparaci\u00f3n con el a\u00f1o anterior, seg\u00fan datos del Instituto de Seguridad P\u00fablica (ISP). Bajo la administraci\u00f3n del gobernador Wilson Witzel, la polic\u00eda civil y militar mat\u00f3 a 117 personas, casi seis por d\u00eda, lo que convierte a ese mes en el m\u00e1s letal en acciones policiales desde el inicio de la serie hist\u00f3rica en 1998, s\u00f3lo superado por julio de 2019.<\/p>\n\n\n\n<p>Menos de un a\u00f1o despu\u00e9s, el 6 de marzo de 2021, 27 j\u00f3venes fueron asesinados durante una operaci\u00f3n de la Polic\u00eda Civil en la favela de Jacarezinho, en lo que se convirti\u00f3 en la operaci\u00f3n m\u00e1s letal de la historia de R\u00edo de Janeiro. El encargado de gestionar la operaci\u00f3n esta vez fue el gobernador Cl\u00e1udio Castro, que hab\u00eda tomado posesi\u00f3n del cargo hac\u00eda menos de dos semanas debido a la destituci\u00f3n de Witzel por corrupci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos episodios, aunque separados por un a\u00f1o, pueden ser unidos al ocurrir en medio de una pandemia que, el d\u00eda de la Operaci\u00f3n Jacarezinho, ya hab\u00eda matado a m\u00e1s de 400.000 brasile\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Actuaci\u00f3n de las fuerzas de seguridad durante la pandemia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia autoriz\u00f3 la suspensi\u00f3n de una serie de actividades cotidianas en nombre de la preservaci\u00f3n de la vida. Una orden judicial emitida por el Supremo Tribunal Federal en junio de 2020 limit\u00f3 las operaciones policiales en las favelas de R\u00edo de Janeiro durante la pandemia a casos \u00ababsolutamente excepcionales\u00bb. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9, en lugar de decretar una pausa, se ha intensificado la violencia policial, provocando hasta ahora casi 800 muertes?<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta no est\u00e1, desde luego, en la \u00abguerra contra las drogas\u00bb, que hasta ahora no deja de demostrar su fracaso en el objetivo de reducir el tr\u00e1fico y el consumo mediante el desmantelamiento de las redes criminales y la incautaci\u00f3n de sustancias il\u00edcitas. Mucho menos en la justificaci\u00f3n moralista de investigar la seducci\u00f3n de ni\u00f1os y adolescentes por el narcotr\u00e1fico ofrecida por la corporaci\u00f3n policial.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final, lo que mata, ya sea en abril de 2020 o en el 06 de mayo de 2021, es el racismo. <a href=\"http:\/\/latinoamerica21.com\/es\/que-le-ha-ensenado-el-2020-a-brasil-sobre-racismo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El racismo impulsa la \u00abguerra contra las drogas\u00bb<\/a> cuyo objetivo no tiene relaci\u00f3n con los objetivos declarados, sino con los marcadores sociales de raza, g\u00e9nero, clase y territorio construidos en el marco de una sociedad forjada por la esclavitud.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/225-I-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5555\" width=\"408\" height=\"558\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/225-I-2.jpg 685w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/225-I-2-219x300.jpg 219w\" sizes=\"auto, (max-width: 408px) 100vw, 408px\" \/><figcaption><em>Foto de Deo Araujo en Foter.com<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El poder de matar de la polic\u00eda no se suspendi\u00f3 durante la pandemia precisamente porque este poder se produce diariamente como una actividad esencial del Estado. Y as\u00ed como el Estado defini\u00f3 la apertura de mercados y farmacias como sus actividades esenciales, tambi\u00e9n sigui\u00f3 definiendo la \u00abguerra contra las drogas\u00bb como su actividad esencial. Porque es a trav\u00e9s de esto que el Estado sigue cumpliendo su funci\u00f3n m\u00e1s esencial, la de discriminar qui\u00e9n debe vivir y qui\u00e9n debe morir, y demarcar perform\u00e1tica, ruidosa y sangrientamente la distribuci\u00f3n desigual del valor de las vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es a trav\u00e9s de la \u00abguerra contra las drogas\u00bb que el Estado sigue delimitando cu\u00e1l es la \u00abcarne m\u00e1s barata del mercado\u00bb, como denuncia la canci\u00f3n \u00abLa Carne\u00bb en la voz de Elza Soares.<\/p>\n\n\n\n<p>Si, por un lado, el gobierno de Witzel llam\u00f3 a los cariocas a unirse en torno a la guerra contra el virus Covid-19, por otro lado, este mismo Estado dividi\u00f3 a la sociedad en combatientes y enemigos de la guerra contra las drogas. En esta \u00faltima, el Estado fue autorizado por el gobernador a apuntar directamente a la \u00abcabecita\u00bb de un segmento espec\u00edfico de la poblaci\u00f3n que habitaba en las favelas y periferias de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Este segmento se encontr\u00f3 en un fuego cruzado, v\u00edctima de dos \u00abguerras\u00bb, una en la que estaba llamado a luchar y cooperar con el Estado para aplanar la curva del virus y otra mucho m\u00e1s familiar, en la que siempre ha sido el objetivo de las acciones mortales del Estado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La necropol\u00edtica estructural del Estado brasile\u00f1o<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que vimos el 6 de mayo fue un cap\u00edtulo m\u00e1s, el m\u00e1s letal, de este proyecto estatal de necropol\u00edtica que, como nos muestra el autor camerun\u00e9s Achille Mbembe, est\u00e1 orientado a causar la muerte. La producci\u00f3n de la muerte no es ocasionada por polic\u00edas desviados, por accidentes en el camino o por resultados imprevistos, sino por acciones estatales sistem\u00e1ticas y rutinarias que no pueden ser suspendidas ni siquiera en medio de la pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto Witzel como Castro optaron por no externalizar el poder de la muerte a un virus, que aunque recae desproporcionadamente sobre segmentos vulnerables de la poblaci\u00f3n, mata de una manera demasiado amplia y descentralizada para sus gustos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los segmentos racializados de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a, la normalidad siempre ha convivido con la truculencia policial y con la l\u00f3gica de la guerra contra sus territorios. Las muertes resultantes de la acci\u00f3n policial en Jacarezinho muestran que el pacto m\u00e1s esencial para el Estado es el pacto asim\u00e9trico que deshumaniza a una parte importante de su poblaci\u00f3n y autoriza la \u00abguerra contra las drogas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Este pacto est\u00e1 tan arraigado en el Estado brasile\u00f1o que cualquier iniciativa que pretenda suspenderlo, como fue el caso de la medida cautelar concedida por el STF, es eludida y se convierte en objeto de \u00abburla\u00bb. De hecho, el nombre dado a la operaci\u00f3n en Jacarezinho, \u00abExceptis\u00bb o Excepci\u00f3n, fue calificado por varias entidades, entre ellas la Defensor\u00eda P\u00fablica del Estado de R\u00edo de Janeiro, el Colectivo Papo Reto, Redes da Mar\u00e9 y Justi\u00e7a Global, como una \u00abburla\u00bb ante la restricci\u00f3n de las operaciones policiales durante la pandemia, \u00absalvo en situaciones de absoluta excepcionalidad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El mensaje dado por la operaci\u00f3n tomada como leg\u00edtima por los agentes del Estado, polic\u00edas, gobernador y presidente, fue que no es la ley la que define la normalidad y la excepci\u00f3n en relaci\u00f3n con los territorios perif\u00e9ricos, sino la fuerza bruta.<\/p>\n\n\n\n<p>Mediante el uso de una fuerza excesiva y desproporcionada, contraria al Estado de Derecho, los agentes del Estado, al tiempo que se burlaban de la ley, dec\u00edan en tono alto y perverso que all\u00ed, en el espacio de la favela, el estado de excepci\u00f3n es permanente y normal. Lo que equivale a decir que para el Estado hay una normalidad que no se puede poner en cuarentena, que no puede dar tregua: el genocidio de los j\u00f3venes negros, pobres y favelados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>Foto de Andr\u00e9 Gustavo Stumpf no Foter.com<\/sub><\/em><sub><em> <\/em><\/sub><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La reciente operaci\u00f3n en la favela de Jacarezinho, en R\u00edo de Janeiro, es un ejemplo emblem\u00e1tico de la brutalidad de las fuerzas de seguridad. 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