{"id":55643,"date":"2026-03-16T09:00:00","date_gmt":"2026-03-16T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=55643"},"modified":"2026-03-16T06:11:46","modified_gmt":"2026-03-16T09:11:46","slug":"el-despues-de-maduro-y-los-peligros-de-las-transiciones-rapidas-lo-que-america-latina-puede-aprender-de-medio-oriente-y-asia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/el-despues-de-maduro-y-los-peligros-de-las-transiciones-rapidas-lo-que-america-latina-puede-aprender-de-medio-oriente-y-asia\/","title":{"rendered":"El despu\u00e9s de Maduro y los peligros de las transiciones \u201cr\u00e1pidas\u201d: lo que Am\u00e9rica Latina puede aprender de Medio Oriente y Asia"},"content":{"rendered":"\n<p>La salida de Nicol\u00e1s Maduro del poder fue recibida ampliamente como el colapso de un modelo pol\u00edtico que hab\u00eda llegado a sus l\u00edmites. Tras a\u00f1os de hundimiento econ\u00f3mico, migraci\u00f3n masiva, represi\u00f3n sistem\u00e1tica y manipulaci\u00f3n electoral, la ca\u00edda del l\u00edder venezolano parec\u00eda cerrar un ciclo iniciado con Hugo Ch\u00e1vez en 1999. Para millones de venezolanos, la pregunta parec\u00eda sencilla: \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda ser peor que lo vivido?<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la historia sugiere que la ca\u00edda de un aut\u00f3crata no marca el final de la lucha democr\u00e1tica, sino su fase m\u00e1s peligrosa. Venezuela se suma a una larga lista de pa\u00edses \u2014desde Irak y Libia hasta la Rusia postsovi\u00e9tica\u2014 donde la salida de un gobernante no produjo estabilidad ni democracia consolidada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/dona.latinoamerica21.com\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"190\" src=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-51423\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png 1024w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-300x56.png 300w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-768x142.png 768w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1536x284.png 1536w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-2048x379.png 2048w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-150x28.png 150w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-696x129.png 696w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1068x198.png 1068w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1920x356.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Am\u00e9rica Latina ofrece lecciones distintas. La transici\u00f3n negociada de Chile preserv\u00f3 la capacidad del Estado y subordin\u00f3 gradualmente a los militares, aunque al costo de justicia tard\u00eda y participaci\u00f3n popular limitada. El Per\u00fa posterior al autoritarismo combin\u00f3 rotaci\u00f3n pol\u00edtica acelerada con debilitamiento institucional. Nicaragua muestra otra trayectoria: una ruptura revolucionaria que desmont\u00f3 una dictadura solo para reconstruir un nuevo autoritarismo personalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Este riesgo no es exclusivo de Venezuela. Transiciones recientes en Am\u00e9rica Latina, Medio Oriente y Asia confirman una idea se\u00f1alada por Guillermo O\u2019Donnell y Adam Przeworski: la democracia no se garantiza solo con elecciones, sino con incertidumbre institucionalizada, reglas que todos aceptan incluso cuando pierden. Cuando los reg\u00edmenes colapsan abruptamente, sobre todo bajo presi\u00f3n externa, el poder suele reorganizarse no alrededor de instituciones duraderas, sino de actores armados o tecn\u00f3cratas respaldados desde el exterior.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Venezuela no es una hoja en blanco<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El r\u00e9gimen de Maduro nunca cont\u00f3 con legitimidad democr\u00e1tica s\u00f3lida. Su designaci\u00f3n por Ch\u00e1vez y la manipulaci\u00f3n de la elecci\u00f3n de 2013 marcaron un patr\u00f3n que continu\u00f3 con la farsa electoral de 2018. La elecci\u00f3n presidencial de 2024, ganada claramente por la oposici\u00f3n y documentada mediante conteo paralelo, elimin\u00f3 la poca credibilidad electoral restante. La negativa del r\u00e9gimen a aceptar la derrota confirm\u00f3 que el poder descansaba en la coerci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis econ\u00f3mica \u2014salarios m\u00ednimos por debajo de un d\u00f3lar, hiperinflaci\u00f3n reactivada y una de las mayores migraciones en tiempos de paz\u2014 redujo a\u00fan m\u00e1s el margen para c\u00e1lculos pol\u00edticos prudentes.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto, el apoyo a una soluci\u00f3n r\u00e1pida, incluso violenta, resulta comprensible. Pero Venezuela no emerge de la ca\u00edda de Maduro como una comunidad pol\u00edtica unificada. A\u00f1os de autoritarismo fragmentaron el poder entre altos mandos militares, servicios de inteligencia, colectivos armados, redes criminales y grupos extranjeros, una dispersi\u00f3n dise\u00f1ada para impedir que la Fuerza Armada se convirtiera en una amenaza directa.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos actores no desaparecen con la salida del l\u00edder. Por el contrario, el colapso repentino puede romper los pactos informales que, aunque perversos, conten\u00edan una violencia mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>Casos previos ilustran el riesgo. En Irak, la desbaazificaci\u00f3n elimin\u00f3 gran parte de la estructura administrativa del Estado, creando un vac\u00edo ocupado por insurgencias armadas. En Libia, el colapso del r\u00e9gimen sin sucesi\u00f3n institucional disolvi\u00f3 el propio Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos, que ejerce influencia considerable sobre la transici\u00f3n venezolana, parece consciente de estos precedentes. En lugar de promover una deschavizaci\u00f3n total, Washington ha tolerado figuras de continuidad que puedan evitar un colapso estatal, incluso al costo de marginar a parte de la oposici\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfPrimero estabilidad, despu\u00e9s democracia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El papel de Estados Unidos refleja una tensi\u00f3n persistente entre principios democr\u00e1ticos y prioridades geopol\u00edticas. La ret\u00f3rica oficial enfatiza democracia, lucha contra el narcotr\u00e1fico y seguridad regional. Sin embargo, decisiones recientes \u2014tolerancia hacia figuras del antiguo r\u00e9gimen, prioridad a la estabilidad energ\u00e9tica y marginaci\u00f3n de actores opositores\u2014 sugieren un objetivo familiar: estabilidad pol\u00edtica en t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta l\u00f3gica tiene precedentes. Desde la Corea del Sur de Park Chung-hee hasta la Indonesia de Suharto, la modernizaci\u00f3n autoritaria alineada con Washington fue presentada durante d\u00e9cadas como un paso previo a la democratizaci\u00f3n. En algunos casos la democracia lleg\u00f3 despu\u00e9s; en otros, la estabilidad consolid\u00f3 reg\u00edmenes autoritarios duraderos.<\/p>\n\n\n\n<p>El liderazgo interino venezolano ha generado comparaciones con estos modelos de estabilizaci\u00f3n tecnocr\u00e1tica. Sus defensores se\u00f1alan cierta estabilizaci\u00f3n macroecon\u00f3mica y recuperaci\u00f3n parcial de capacidades estatales. Sus cr\u00edticos advierten que posponer la rendici\u00f3n de cuentas democr\u00e1tica puede consolidar lo que Daron Acemoglu y James Robinson llaman instituciones extractivas, sistemas que concentran poder y rentas en \u00e9lites reducidas.<\/p>\n\n\n\n<p>El dilema venezolano se parece menos a la transici\u00f3n pactada chilena que a ciclos de inestabilidad institucional como el peruano, o a la advertencia nicarag\u00fcense sobre c\u00f3mo momentos revolucionarios pueden derivar en nuevas concentraciones de poder.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, el petr\u00f3leo sigue siendo pol\u00edticamente central. El crudo venezolano es pesado, costoso de refinar y menos estrat\u00e9gico en un mercado global marcado por la transici\u00f3n energ\u00e9tica. El acceso reducido a China y el probable fin de env\u00edos subsidiados a Cuba reducen a\u00fan m\u00e1s su peso geopol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, el petr\u00f3leo contin\u00faa estructurando las negociaciones entre \u00e9lites. Las rentas petroleras han debilitado hist\u00f3ricamente los incentivos para el pluralismo institucional, fomentando luchas por el control del Estado m\u00e1s que inversiones en rendici\u00f3n de cuentas o diversificaci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>La paradoja es que el petr\u00f3leo mantiene influencia pol\u00edtica incluso cuando su importancia material disminuye. Venezuela nacionaliz\u00f3 su industria petrolera en 1976 bajo un gobierno democr\u00e1tico proestadounidense. Mohammad Mossadegh en Ir\u00e1n fue derrocado en 1953 por intentar ejercer un control soberano similar. Hoy el petr\u00f3leo venezolano es menos crucial para la econom\u00eda mundial que el iran\u00ed entonces, pero su control sigue delimitando los l\u00edmites externos del cambio pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El espejo iran\u00ed<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estas din\u00e1micas resuenan m\u00e1s all\u00e1 de Am\u00e9rica Latina. Tras el asesinato del l\u00edder supremo Ali Khamenei en recientes ataques estadounidenses e israel\u00edes, que eliminaron parte de la c\u00fapula militar del r\u00e9gimen, Ir\u00e1n enfrenta hoy una pregunta familiar: si el r\u00e9gimen de los ayatol\u00e1s colapsa, \u00bfabrir\u00e1 el camino a la democratizaci\u00f3n o a otra forma de autoritarismo respaldada externamente?<\/p>\n\n\n\n<p>Como en Venezuela, algunos sectores de la oposici\u00f3n buscan apoyo internacional prometiendo estabilidad, inversi\u00f3n y alineamiento geopol\u00edtico. Al mismo tiempo, movimientos sociales \u2014especialmente liderados por mujeres y j\u00f3venes\u2014 articulan demandas m\u00e1s profundas de transformaci\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso venezolano ofrece una advertencia: cuando los actores externos privilegian la previsibilidad sobre la participaci\u00f3n pol\u00edtica, las transiciones pueden lograr la salida de gobernantes sin construir las instituciones necesarias para la competencia democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El trabajo lento de la democracia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los momentos de colapso liberan enorme energ\u00eda pol\u00edtica. Sin instituciones que la canalicen, esa energ\u00eda puede volverse destructiva. Pero las transiciones que privilegian \u00fanicamente el orden corren el riesgo de consolidar nuevas formas de poder sin rendici\u00f3n de cuentas.<\/p>\n\n\n\n<p>La democratizaci\u00f3n solo tiene \u00e9xito cuando ninguno de estos impulsos domina: cuando la movilizaci\u00f3n popular se traduce en reglas duraderas y la autoridad pol\u00edtica opera dentro de l\u00edmites institucionales claros.<\/p>\n\n\n\n<p>A Am\u00e9rica Latina no le falta aspiraci\u00f3n democr\u00e1tica. Lo que con frecuencia falta \u2014a menudo bajo presi\u00f3n externa\u2014 es el tiempo y el espacio pol\u00edtico necesarios para que la democracia se construya e institucionalice.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta que enfrentan Venezuela, Cuba y otros pa\u00edses no es si el autoritarismo debe terminar, sino c\u00f3mo. La respuesta determinar\u00e1 si la regi\u00f3n avanza hacia una democracia m\u00e1s s\u00f3lida o simplemente pasa de una forma de dominaci\u00f3n a otra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras la ca\u00edda de Maduro, Venezuela enfrenta el dilema de muchas transiciones abruptas: c\u00f3mo evitar que el fin del autoritarismo derive en nuevas formas de poder inestable o extractivo.<\/p>\n","protected":false},"author":407,"featured_media":55644,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16480,16497],"tags":[14128],"gps":[],"class_list":{"0":"post-55643","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-venezuela","8":"category-democracia","9":"tag-ideas-en-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55643","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/407"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55643"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55643\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":55647,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55643\/revisions\/55647"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/55644"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55643"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55643"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55643"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=55643"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}