{"id":56252,"date":"2026-05-02T09:00:00","date_gmt":"2026-05-02T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=56252"},"modified":"2026-04-30T13:45:15","modified_gmt":"2026-04-30T16:45:15","slug":"dos-venezuelas-una-reconciliacion-pendiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/dos-venezuelas-una-reconciliacion-pendiente\/","title":{"rendered":"Dos Venezuelas: una reconciliaci\u00f3n pendiente"},"content":{"rendered":"\n<p>Tras a\u00f1os de crisis pol\u00edtica, migraci\u00f3n masiva y fragmentaci\u00f3n social, Venezuela no solo se ha dividido geogr\u00e1ficamente. Ha desarrollado dos experiencias del pa\u00eds que conviven en paralelo: la de quienes permanecen dentro y la de quienes lo sostienen desde la distancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa separaci\u00f3n ha dejado de ser solo una consecuencia de la crisis. Hoy funciona como un obst\u00e1culo estructural para cualquier proceso de reconstrucci\u00f3n nacional. No se trata de dos pa\u00edses distintos, sino de dos experiencias del mismo pa\u00eds que no han logrado reconocerse mutuamente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/dona.latinoamerica21.com\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"190\" src=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-51423\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png 1024w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-300x56.png 300w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-768x142.png 768w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1536x284.png 1536w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-2048x379.png 2048w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-150x28.png 150w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-696x129.png 696w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1068x198.png 1068w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1920x356.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>La idea de dos Venezuelas ha estructurado la lectura del pa\u00eds en los \u00faltimos a\u00f1os. Sin embargo, una mirada m\u00e1s amplia, como ocurre en otros procesos migratorios en Am\u00e9rica Latina, evidencia que la experiencia est\u00e1 fragmentada, pero la herida es compartida. Esa desconexi\u00f3n no describe solo el presente: condiciona la viabilidad de cualquier escenario de reconstrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes permanecen en el pa\u00eds cargan con el desgaste cotidiano, la incertidumbre y una resiliencia poco reconocida. Quienes emigraron enfrentan la culpa, la nostalgia y la experiencia de vivir entre dos lugares. Ambas perspectivas son parciales, pero indispensables para comprender el pa\u00eds. El problema no es su existencia, sino la falta de reconocimiento entre ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa falta de reconocimiento no es solo simb\u00f3lica. Tiene efectos directos sobre la pol\u00edtica. Dificulta la construcci\u00f3n de agendas comunes, fragmenta las prioridades y debilita la posibilidad de articular liderazgos con legitimidad transversal. Mientras una parte del pa\u00eds opera desde la urgencia cotidiana y otra desde la distancia, la coordinaci\u00f3n entre actores se vuelve fr\u00e1gil y dependiente de coyunturas, m\u00e1s que de estructuras sostenidas, lo que limita la posibilidad de sostener formas de acci\u00f3n colectiva en el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Episodios recientes como los cantos racistas en el acto protagonizado por Mar\u00eda Corina Machado en Plaza del Sol en Madrid, evidencian hasta qu\u00e9 punto la polarizaci\u00f3n se reproduce fuera del pa\u00eds. En espacios de movilizaci\u00f3n pol\u00edtica en el exterior, el lenguaje de confrontaci\u00f3n tiende a replicar las mismas l\u00f3gicas de exclusi\u00f3n que han marcado la din\u00e1mica interna del pa\u00eds, lo que dificulta la construcci\u00f3n de marcos m\u00ednimos de reconocimiento entre actores. Ese tipo de lenguaje no solo refleja la polarizaci\u00f3n: lo reproduce y normaliza como forma de acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>La reacci\u00f3n posterior, que incluy\u00f3 rectificaciones p\u00fablicas, establece un l\u00edmite. No corrige el problema, pero confirma que incluso en contextos de alta confrontaci\u00f3n persiste la necesidad de contenci\u00f3n. Ese punto de fricci\u00f3n expone que la reconciliaci\u00f3n no es un gesto simb\u00f3lico, sino una condici\u00f3n a\u00fan no resuelta.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, la reconciliaci\u00f3n deja de ser una consigna y se convierte en una condici\u00f3n operativa. Sin reconciliaci\u00f3n entre la Venezuela de adentro y la de afuera, cualquier intento de reconstrucci\u00f3n institucional ser\u00e1 incompleto y fr\u00e1gil. Sin ese reconocimiento, la fractura no solo persiste: se convierte en un mecanismo que reproduce la desconfianza, limita la coordinaci\u00f3n entre actores y debilita la capacidad de construir acuerdos m\u00ednimos sostenibles.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia comparada en Am\u00e9rica Latina muestra que los procesos de transici\u00f3n no se sostienen \u00fanicamente en acuerdos entre \u00e9lites pol\u00edticas, sino en la capacidad de integrar actores que operan fuera del territorio inmediato del Estado. En Colombia, por ejemplo, la di\u00e1spora fue incorporada en mecanismos de participaci\u00f3n mediante consultas y espacios deliberativos vinculados al proceso de paz. En El Salvador, el reconocimiento del voto en el exterior y del peso estructural de las remesas oblig\u00f3 a redefinir la relaci\u00f3n entre el Estado y sus ciudadanos fuera del territorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos mecanismos no resolvieron por s\u00ed solos las tensiones internas, pero permitieron integrar una dimensi\u00f3n que, de otro modo, habr\u00eda permanecido desconectada del proceso pol\u00edtico. La diferencia con el caso venezolano es que esa integraci\u00f3n a\u00fan no forma parte de su arquitectura pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso venezolano, la di\u00e1spora no es un actor perif\u00e9rico: es un componente estructural del pa\u00eds contempor\u00e1neo. Su exclusi\u00f3n de los mecanismos de deliberaci\u00f3n pol\u00edtica no solo reduce la representatividad de cualquier acuerdo, sino que introduce una forma de legitimidad pol\u00edtica fragmentada que limita su viabilidad en el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>La disputa por la legitimidad \u2014qui\u00e9n entiende mejor el pa\u00eds, qui\u00e9n lo sufre m\u00e1s\u2014 no es solo simb\u00f3lica. Tiene efectos concretos en la capacidad de coordinaci\u00f3n entre actores pol\u00edticos, en la definici\u00f3n de agendas comunes y en la construcci\u00f3n de acuerdos sostenibles. Cuando esa disputa se mantiene abierta, la fragmentaci\u00f3n deja de ser un diagn\u00f3stico y se convierte en un obst\u00e1culo operativo.<\/p>\n\n\n\n<p>La reconciliaci\u00f3n, en ese contexto, no puede quedarse en una apelaci\u00f3n abstracta. Requiere formas concretas de articulaci\u00f3n entre ambas experiencias del pa\u00eds. Esto implica abrir mecanismos de participaci\u00f3n pol\u00edtica transnacional, reconocer la representaci\u00f3n de la di\u00e1spora en procesos deliberativos y construir espacios institucionales donde esas dos experiencias puedan encontrarse sin que una invalide a la otra. Esto adquiere mayor relevancia en un contexto donde el retorno masivo no es una posibilidad inmediata, lo que convierte a la participaci\u00f3n transnacional en una v\u00eda operativa para integrar esa doble experiencia del pa\u00eds. Sin estos mecanismos, la di\u00e1spora sigue siendo un actor relevante, pero pol\u00edticamente incompleto.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00faltima instancia, la reconciliaci\u00f3n no es solo un acuerdo entre actores, sino una redefinici\u00f3n de la comunidad pol\u00edtica: qui\u00e9n forma parte de ella, desde d\u00f3nde y bajo qu\u00e9 condiciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La capacidad de una sociedad para reconciliarse consigo misma define su posibilidad de avanzar. Sin ese paso, cualquier cambio pol\u00edtico seguir\u00e1 operando sobre una fractura no resuelta, una din\u00e1mica que tambi\u00e9n se observa en otras sociedades latinoamericanas marcadas por procesos migratorios prolongados.<\/p>\n\n\n\n<p>La reconciliaci\u00f3n entre la Venezuela de adentro y la de afuera no es un resultado autom\u00e1tico del cambio pol\u00edtico. Es una condici\u00f3n previa para que ese cambio sea sostenible. Sin ese reconocimiento mutuo, cualquier proceso de transici\u00f3n partir\u00e1 de una legitimidad incompleta y de una capacidad limitada para sostener acuerdos en el tiempo. La pregunta, entonces, no es si la reconciliaci\u00f3n es deseable, sino si el pa\u00eds est\u00e1 dispuesto a asumir el costo pol\u00edtico de construirla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sin reconciliaci\u00f3n entre la Venezuela de dentro y la de fuera, la fractura social seguir\u00e1 limitando cualquier intento de reconstrucci\u00f3n nacional sostenible.<\/p>\n","protected":false},"author":897,"featured_media":56253,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16480,16520],"tags":[14126],"gps":[],"class_list":{"0":"post-56252","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-venezuela","8":"category-migracion","9":"tag-debates-br-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56252","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/897"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56252"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56252\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":56256,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56252\/revisions\/56256"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56253"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56252"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56252"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56252"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=56252"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}