{"id":57046,"date":"2026-06-14T06:00:00","date_gmt":"2026-06-14T09:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=57046"},"modified":"2026-06-14T05:43:35","modified_gmt":"2026-06-14T08:43:35","slug":"la-narrativa-del-fraude-y-su-chivo-expiatorio-la-tecnologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/la-narrativa-del-fraude-y-su-chivo-expiatorio-la-tecnologia\/","title":{"rendered":"La narrativa del fraude y su chivo expiatorio: la tecnolog\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una pregunta que deber\u00eda incomodar a cualquier dem\u00f3crata, independientemente de su signo pol\u00edtico: \u00bfqu\u00e9 significa que la impugnaci\u00f3n injustificada del resultado electoral ya no sea el grito del perdedor desesperado, sino el instrumento ret\u00f3rico de presidentes en ejercicio, de l\u00edderes con millones de seguidores, de gobiernos que en vez de brindar certidumbre erosionan la institucionalidad desde dentro? Algo ha cambiado. Y lo que ha cambiado no es la tecnolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El presidente Gustavo Petro ha sembrado dudas sobre la tecnolog\u00eda usada por la Registradur\u00eda Nacional del Estado Civil (RNEC) durante toda la campa\u00f1a electoral. Espec\u00edficamente, ha acusado la opacidad del c\u00f3digo fuente del software de escrutinio colombiano como evidencia de manipulaci\u00f3n electoral. El gesto no era novedoso: la tecnolog\u00eda electoral era acusada de oscura e inaccesible. Lo que no era tan conocido era el lugar desde donde llegaba la acusaci\u00f3n. No desde la oposici\u00f3n, sino desde el Palacio de Nari\u00f1o. No desde quien compite contra el gobierno, sino desde quien lo encabeza.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/dona.latinoamerica21.com\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"190\" src=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-51423\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png 1024w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-300x56.png 300w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-768x142.png 768w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1536x284.png 1536w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-2048x379.png 2048w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-150x28.png 150w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-696x129.png 696w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1068x198.png 1068w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1920x356.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El software electoral tiene una cualidad extraordinaria para quien quiere impugnarlo: su complejidad t\u00e9cnica crea una asimetr\u00eda de comprensi\u00f3n que favorece siempre al acusador. Alegar que el c\u00f3digo fuente fue manipulado es sencillo, cuesta segundos y no requiere ninguna prueba. Desmentirlo exige semanas de peritaje t\u00e9cnico, informes de auditor\u00edas externas y comunicadores capaces de traducir la inform\u00e1tica al lenguaje ciudadano. Para cuando la refutaci\u00f3n llega, la narrativa ya est\u00e1 instalada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este principio \u2014la duda sembrada no necesita ser demostrada\u2014 es la columna vertebral de todas las narrativas del fraude tecnol\u00f3gico. No se trata de probar nada. Se trata de generar desconfianza suficiente para que cualquier resultado adverso (o no) pueda ser le\u00eddo como evidencia de conspiraci\u00f3n. Las autoridades electorales pasan a ser defensoras de su propia inocencia en lugar de garantes del proceso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que hace especialmente relevante el an\u00e1lisis del caso Petro no es su singularidad, sino exactamente lo contrario: su pertenencia a una pauta que cruza el espectro ideol\u00f3gico de extremo a extremo. La narrativa tecnol\u00f3gica del fraude no tiene exclusividad ideol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Donald Trump construy\u00f3, en 2020, uno de los episodios m\u00e1s documentados de desinformaci\u00f3n electoral de la historia reciente sobre una premisa central: las m\u00e1quinas de la empresa Dominion Voting Systems y Smartmatic hab\u00edan sido manipuladas para invertir el resultado. La afirmaci\u00f3n fue desmentida por m\u00e1s de sesenta tribunales, por el propio Departamento de Justicia de su administraci\u00f3n y por los auditores independientes de los estados en disputa. No es descabellado considerar que la narrativa del fraude fue un elemento catalizador del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 y dej\u00f3 a millones de ciudadanos convencidos de que su voto hab\u00eda sido robado por un algoritmo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jair Bolsonaro llev\u00f3 el argumento a\u00fan m\u00e1s lejos: cuestion\u00f3 la integridad de las urnas electr\u00f3nicas brasile\u00f1as, un sistema que llevaba d\u00e9cadas funcionando sin incidentes documentados, y que hab\u00eda sido el instrumento de sus propias victorias previas. La tecnolog\u00eda que lo hizo presidente fue, cuando perdi\u00f3, la tecnolog\u00eda que lo traicion\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Petro se ubica en las ant\u00edpodas ideol\u00f3gicas de Trump y Bolsonaro, pero la narrativa del fraude es transversal. Es la se\u00f1al de un recurso pol\u00edtico que funciona con independencia del signo de quien lo emplea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 del episodio concreto, estas narrativas producen da\u00f1os institucionales que se miden en a\u00f1os o d\u00e9cadas, no en semanas. El primero y m\u00e1s evidente es la erosi\u00f3n de la confianza en la democracia electoral como mecanismo leg\u00edtimo de alternancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El segundo da\u00f1o es menos visible pero igualmente grave: la dificultad para modernizar los sistemas electorales en el futuro. Si el c\u00f3digo fuente es sospechoso hoy, lo ser\u00e1 ma\u00f1ana. Si las urnas electr\u00f3nicas son fraudulentas en la derrota, los organismos electorales tendr\u00e1n cada vez menos margen para introducir innovaciones tecnol\u00f3gicas que podr\u00edan mejorar la transparencia, la accesibilidad y la eficiencia del proceso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tercer da\u00f1o es la normalizaci\u00f3n del no reconocimiento como opci\u00f3n pol\u00edtica viable. Cada vez que un l\u00edder relevante impugna un resultado sin pruebas y sin consecuencias, el umbral para hacerlo vuelve a bajar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los \u00faltimos a\u00f1os han emergido antecedentes judiciales concretos que demuestran que las democracias pueden, cuando tienen voluntad institucional, establecer consecuencias reales para quienes difunden narrativas del fraude sin sustento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primero y m\u00e1s contundente de esos antecedentes es el de Jair Bolsonaro en Brasil. En junio de 2023, el Tribunal Superior Electoral lo inhabilit\u00f3 para ejercer cargos p\u00fablicos hasta 2030 por haber convocado a decenas de embajadores extranjeros \u2014en una reuni\u00f3n oficial, transmitida por televisi\u00f3n p\u00fablica\u2014 para sembrar dudas infundadas sobre la integridad de las urnas electr\u00f3nicas. El tribunal document\u00f3 que el expresidente hab\u00eda incurrido en \u00ababuso de poder pol\u00edtico\u00bb y en la difusi\u00f3n deliberada de un \u00abdiscurso violento y mentiras\u00bb que pusieron \u00aben jaque la credibilidad de la justicia electoral\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El segundo antecedente es de otra naturaleza, pero igualmente revelador: el caso Fox News contra Dominion Voting Systems en Estados Unidos. Tras las elecciones de 2020, la cadena Fox News difundi\u00f3 activamente la narrativa de que las m\u00e1quinas de esta empresa hab\u00edan sido manipuladas para alterar el resultado en favor de Joe Biden. Dominion demand\u00f3 a la cadena por difamaci\u00f3n, reclamando una indemnizaci\u00f3n de 1.600 millones de d\u00f3lares. El proceso dej\u00f3 al descubierto algo a\u00fan m\u00e1s perturbador que la desinformaci\u00f3n misma: en mensajes internos, los propios presentadores y directivos de Fox reconoc\u00edan que las afirmaciones sobre fraude eran falsas, pero las difund\u00edan de todas formas por razones comerciales, para no perder audiencia. En abril de 2023, el Tribunal Superior de Delaware determin\u00f3 que ninguna de las declaraciones de Fox News sobre Dominion era verdadera. Ante la perspectiva de un juicio que expon\u00eda esa hipocres\u00eda interna, la cadena acord\u00f3 pagar 787 millones de d\u00f3lares para evitar llegar a la sala de vistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos dos casos apuntan en la misma direcci\u00f3n. La primera l\u00ednea de respuesta institucional es, precisamente, que la impunidad no sea la norma. Cuando la narrativa del fraude tecnol\u00f3gico se difunde sin costos \u2014jur\u00eddicos, pol\u00edticos o reputacionales\u2014 se convierte en un recurso gratuito. Cuando genera consecuencias reales, el c\u00e1lculo cambia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Colombia deber\u00e1 tomar medidas para que el costo de desinformar sea suficientemente alto para que los actores pol\u00edticos lo piensen dos veces.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tecnolog\u00eda se ha convertido en el chivo expiatorio perfecto para alimentar narrativas de fraude electoral que erosionan la confianza democr\u00e1tica sin necesidad de pruebas.<\/p>\n","protected":false},"author":437,"featured_media":57047,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","podmotor_file_id":"","podmotor_episode_id":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16530,16471],"tags":[14128],"gps":[],"class_list":["post-57046","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-polarizacion","category-elecciones","tag-ideas-en-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57046","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/437"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=57046"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57046\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57050,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57046\/revisions\/57050"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/57047"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=57046"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=57046"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=57046"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=57046"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}