{"id":57691,"date":"2026-07-19T07:00:00","date_gmt":"2026-07-19T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=57691"},"modified":"2026-07-19T07:25:01","modified_gmt":"2026-07-19T10:25:01","slug":"la-restauracion-fujimorista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/la-restauracion-fujimorista\/","title":{"rendered":"La Restauraci\u00f3n Fujimorista"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Keiko Fujimori gan\u00f3. Por fin. Despu\u00e9s de tres derrotas consecutivas, la hija del dictador lleg\u00f3 a la meta. Pero no con un triunfo arrollador: apenas 49.641 votos de diferencia, un exiguo 0,2% separaron a la candidata de Fuerza Popular del izquierdista Roberto S\u00e1nchez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera vuelta ya hab\u00eda dibujado un mapa desolador: un pa\u00eds fragmentado en decenas de partidos sin arraigo, una ciudadan\u00eda desilusionada que mira a la pol\u00edtica con indiferencia, y una clase pol\u00edtica que ha hecho de la improvisaci\u00f3n y la falta de proyecto su \u00fanica constante. Este panorama ya lo conoc\u00edamos, la pregunta ahora es: \u00bfc\u00f3mo gobernar\u00e1 Keiko el Per\u00fa en los pr\u00f3ximos cinco a\u00f1os?<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/dona.latinoamerica21.com\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"190\" src=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-51423\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png 1024w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-300x56.png 300w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-768x142.png 768w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1536x284.png 1536w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-2048x379.png 2048w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-150x28.png 150w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-696x129.png 696w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1068x198.png 1068w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1920x356.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Una d\u00e9cada de desgobierno<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La victoria de 2026 no se entiende sin mirar hacia atr\u00e1s. Durante diez a\u00f1os, Per\u00fa fue un laboratorio de la descomposici\u00f3n democr\u00e1tica. Keiko perdi\u00f3 en 2016 y, en lugar de aceptar la derrota, su partido denunci\u00f3 fraude y deslegitim\u00f3 el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski. En 2018, el Congreso fujimorista forz\u00f3 su renuncia. En 2020, vacaron a Mart\u00edn Vizcarra por \u201cincapacidad moral\u201d. En 2021, Keiko volvi\u00f3 a perder \u2014contra Pedro Castillo\u2014 y tambi\u00e9n desconoci\u00f3 el resultado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Castillo fue un desastre: ca\u00f3tico, acosado por denuncias, acorralado por un Congreso hostil. Su fallido autogolpe de diciembre de 2022 y su posterior detenci\u00f3n abrieron paso a Dina Boluarte, una presidenta d\u00e9bil que gobern\u00f3 bajo la tutela de la misma Keiko Fujimori y su amplia coalici\u00f3n parlamentaria, reprimiendo protestas y violando derechos humanos. Para 2026, el mensaje estaba instalado: la democracia era sin\u00f3nimo de desorden. Solo una mano dura pod\u00eda restaurar el orden.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u201cGobernar como mi padre\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Keiko dijo en campa\u00f1a el 27 de abril en un barrio marginal de Lima: \u201c<strong><em>quiero ser presidenta para gobernar, como lo hizo mi padre<\/em><\/strong>\u201d. No era una met\u00e1fora ni una concesi\u00f3n sentimental. Anunci\u00f3 un programa de gobierno, la promesa de replicar el modelo de los a\u00f1os noventa: orden, autoridad, eficacia econ\u00f3mica. Y tambi\u00e9n, aunque no lo diga, autoritarismo, corrupci\u00f3n y violaci\u00f3n de derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay una diferencia clave entre padre e hija. Alberto Fujimori irrumpi\u00f3 en 1990 como un <em>outsider<\/em>: desafi\u00f3 a la casta pol\u00edtica, aplic\u00f3 un shock econ\u00f3mico, desmantel\u00f3 a Sendero Luminoso y gobern\u00f3 contra las \u00e9lites tradicionales. Keiko, en cambio, llega con el respaldo mayoritario de la gran prensa, las \u00e9lites econ\u00f3micas y las fuerzas conservadoras que en su momento rechazaron a su padre. No es una fuerza transformadora. Es una fuerza reactiva, transaccional. Su restauraci\u00f3n no es un proyecto fundacional, es una ilusi\u00f3n de un viaje al pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La restauraci\u00f3n vac\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que Keiko Fujimori ofrece no es innovaci\u00f3n ni ruptura. Es la repetici\u00f3n de una receta que ya fracas\u00f3. El r\u00e9gimen de su padre colaps\u00f3 en medio del esc\u00e1ndalo y la fuga a Jap\u00f3n. El fil\u00f3sofo Cornelius Castoriadis llam\u00f3 a esto \u201cel triunfo de la insignificancia\u201d: sociedades hiperactivas, sobrecargadas de informaci\u00f3n, polarizadas, pero incapaces de crear nuevas ideas. Las campa\u00f1as electorales se limitaron a repetir f\u00f3rmulas vac\u00edas. El Per\u00fa de 2026 enfrenta una crisis clim\u00e1tica, informalidad estructural, transformaci\u00f3n digital, migraciones, demandas de reconocimiento cultural. Pero la propuesta fujimorista no tiene respuestas para nada de eso. Solo ofrece el recuerdo de un pasado que ya no existe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La restauraci\u00f3n que encabeza Keiko Fujimori tiene paralelos reveladores. El primero es la restauraci\u00f3n borb\u00f3nica en Espa\u00f1a (1874-1931). Alfonso XII \u2013hijo de la destronada reina Isabel II en 1868 \u2013 no fue un innovador: fue un restaurador que se ali\u00f3 con la Iglesia, el ej\u00e9rcito y las clases conservadoras para recuperar la monarqu\u00eda. Una alternancia pactada de dos partidos garantiz\u00f3 estabilidad formal durante d\u00e9cadas, pero a costa de vaciar la pol\u00edtica de sus principios liberales y reprimir cualquier disidencia. Cuando las tensiones acumuladas ya no pudieron contenerse, el edificio se derrumb\u00f3: primero con el golpe de Primo de Rivera en 1923, luego con la Segunda Rep\u00fablica en 1931.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El segundo es Corea del Sur bajo la ex presidenta Park Geun-hye (2013-2017). Su padre, Park Chung-hee, fue un dictador transformador que impuls\u00f3 la industrializaci\u00f3n acelerada y fue asesinado por su propio jefe de seguridad en 1979. Su hija se present\u00f3 como restauradora del legado paterno, contando con el apoyo de los mismos conglomerados y fuerzas conservadoras que antes hab\u00edan resistido a su padre. El desenlace es conocido: corrupci\u00f3n, tr\u00e1fico de influencias, un gobierno en las sombras ejercido por una confidente sin cargo oficial. Finalmente, Park Geun-hye fue destituida por el Parlamento, condenada penalmente y encarcelada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las trayectorias de las restauraciones espa\u00f1ola y surcoreana anticipan la tensi\u00f3n central del fujimorismo 2.0: la invocaci\u00f3n nost\u00e1lgica de un pasado transformador se convierte, al intentar restaurarse, en una f\u00f3rmula r\u00edgida, hueca y fr\u00e1gil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El Congreso como dispositivo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Keiko Fujimori no llega al poder en un vac\u00edo institucional. Llega despu\u00e9s de que el Congreso saliente \u2014dominado por su partido durante a\u00f1os\u2014 desplegara lo que Michel Foucault llamaba un <em>dispositivo<\/em>: una red estrat\u00e9gica de elementos heterog\u00e9neos \u2014leyes, instituciones, nombramientos, discursos, medidas administrativas\u2014 que se articulan para configurar una nueva correlaci\u00f3n de fuerzas pol\u00edticas, redefinir las estructuras del Estado, y establecer la agenda: allanar el camino para la restauraci\u00f3n fujimorista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 hizo ese dispositivo? Captur\u00f3 los poderes del Estado y las instituciones aut\u00f3nomas. No fue una conquista casual ni simult\u00e1nea: fue una estrategia orquestada, hilo por hilo, ley por ley. Se teji\u00f3, as\u00ed, una red para blindar al fujimorismo y desactivar cualquier contrapeso. Al mismo tiempo, el Congreso modific\u00f3 las reglas electorales para fragmentar el voto opositor, reduciendo los requisitos para el registro de nuevos partidos pol\u00edticos, y con ello facilitar una dispersi\u00f3n de votos que beneficiara a Keiko Fujimori y a su partido Fuerza Popular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El resultado de esa ingenier\u00eda electoral revela una desproporcionalidad abismal. Para la C\u00e1mara de Diputados, Fuerza Popular obtuvo el 14,7% de los votos v\u00e1lidos, pero eso se tradujo en 41 de los 130 esca\u00f1os (el 31,5%). Para el Senado, la votaci\u00f3n fue similar: consigui\u00f3 el 15,1% de los votos v\u00e1lidos, lo que le otorg\u00f3 22 de los 60 esca\u00f1os (el 36,7%). Con menos de una s\u00e9ptima parte de los votos en cada c\u00e1mara, el fujimorismo controla m\u00e1s de un tercio del Senado y casi un tercio de la C\u00e1mara de Diputados. Este <em>dispositivo<\/em> logr\u00f3 convertir una minor\u00eda en mayor\u00eda parlamentaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, todo <em>dispositivo<\/em> genera sus propias fisuras. Una coalici\u00f3n opositora conformada por Juntos por el Per\u00fa (32 diputados), el Partido C\u00edvico Obras (14) y Ahora Naci\u00f3n (10) suma <strong>56 esca\u00f1os en la C\u00e1mara de Diputados<\/strong>. No es mayor\u00eda absoluta \u2014faltan 10 para los 66 que exige la ley\u2014, pero es una fuerza suficiente para censurar ministros, bloquear iniciativas clave y exigir negociaciones. Parad\u00f3jicamente, las reformas constitucionales que se impulsaron para debilitar los contrapesos tambi\u00e9n pueden ser usadas en contra del Keiko por la nueva oposici\u00f3n legislativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La fragilidad de lo restaurado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para asegurar su supervivencia, el fujimorismo ya est\u00e1 desplegando su viejo manual de cooptaci\u00f3n. La primera maniobra en curso es romper el bloque opositor reci\u00e9n constituido por la oposici\u00f3n. Y lo hace con el m\u00e9todo que mejor conoce: sobornos, cargos para familiares, contrataciones de obras p\u00fablicas. El objetivo es tentar a los congresistas m\u00e1s fr\u00e1giles, ya sea por mera ambici\u00f3n econ\u00f3mica o porque tienen expedientes judiciales. La historia reciente del Congreso peruano est\u00e1 llena de tr\u00e1nsfugas que cambiaron de bancada. La corrupci\u00f3n parlamentaria no es una excepci\u00f3n: es la regla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda jugada es m\u00e1s sutil, pero igual de efectiva. Negociar con la nueva bancada de centro derecha representada por el partido Buen Gobierno, cuyo l\u00edder y excandidato presidencial, Jorge Nieto, recibir\u00e1 lo que en la jerga mafiosa se llama \u00abuna oferta que no pueda rechazar\u00bb. Si algunas de estas maniobras tuvieran \u00e9xito, el fujimorismo podr\u00eda alcanzar la mayor\u00eda absoluta en ambas c\u00e1maras, neutralizando de un plumazo cualquier intento de fiscalizaci\u00f3n o par\u00e1lisis gubernamental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero incluso si logra recomponer mayor\u00edas artificiales, la restauraci\u00f3n fujimorista sigue expuesta a tensiones que no puede resolver dentro de la l\u00f3gica parlamentaria. La primera es la fractura generacional. La sociedad peruana de 2026 no es la de 1990. Para la juventud que ha crecido en la precariedad y la desconfianza, un nuevo orden con violencia e impunidad puede acentuar la ilegitimidad vigente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda es la contradicci\u00f3n econ\u00f3mica. El modelo econ\u00f3mico del padre \u2014privatizaciones, desregulaci\u00f3n extrema, flexibilizaci\u00f3n laboral\u2014 ya no genera los consensos ni los rendimientos de hace dos d\u00e9cadas. La dependencia de los precios de los recursos naturales, la crisis clim\u00e1tica y los l\u00edmites del extractivismo plantean desaf\u00edos que no se resuelven con el recetario cl\u00e1sico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tercera es la sombra del caso surcoreano. Las presidencias restauradoras personalistas son particularmente vulnerables a los esc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n, porque carecen de una legitimidad program\u00e1tica s\u00f3lida y dependen de redes clientelares opacas. La historia del fujimorismo est\u00e1 llena de estos episodios: el caso \u201cC\u00f3cteles\u201d, la financiaci\u00f3n irregular de campa\u00f1as, los v\u00ednculos con Vladimiro Montesinos y, m\u00e1s tarde, con acusados de narcotr\u00e1fico y otros delitos a\u00fan m\u00e1s graves.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El futuro como pregunta abierta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El triunfo de Keiko Fujimori en 2026 no es una simple alternancia en el poder. Es un proyecto restaurador que, amparado en la nostalgia por un orden perdido, vaci\u00f3 la democracia peruana de todo contenido y la redujo a la repetici\u00f3n de f\u00f3rmulas que ya probaron su fracaso hist\u00f3rico. No se crearon nuevas ideas, s\u00f3lo la articulaci\u00f3n selectiva de fragmentos del pasado para imponer un futuro cerrado. Pero la historia no es un proceso mec\u00e1nico ni determinado. El futuro sigue siendo una pregunta abierta y no un eco del pasado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El regreso de Keiko Fujimori al poder plantea una restauraci\u00f3n del fujimorismo que promete orden, pero revive las tensiones y riesgos del pasado.<\/p>\n","protected":false},"author":171,"featured_media":57731,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","podmotor_file_id":"","podmotor_episode_id":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16579,16493],"tags":[14128],"gps":[],"class_list":["post-57691","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-lideres-politicos","category-peru","tag-ideas-en-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57691","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/171"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=57691"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57691\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57692,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57691\/revisions\/57692"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/57731"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=57691"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=57691"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=57691"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=57691"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}