{"id":57888,"date":"2026-07-25T09:00:00","date_gmt":"2026-07-25T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=57888"},"modified":"2026-07-24T09:54:09","modified_gmt":"2026-07-24T12:54:09","slug":"la-politica-del-descenso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/la-politica-del-descenso\/","title":{"rendered":"La pol\u00edtica del descenso"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Am\u00e9rica Latina enfrenta una paradoja que ayuda a explicar buena parte de sus tensiones pol\u00edticas actuales. Nunca antes tantos ciudadanos hab\u00edan logrado abandonar la pobreza y acceder a niveles de consumo, educaci\u00f3n y oportunidades que durante d\u00e9cadas estuvieron fuera de su alcance. Sin embargo, pocas veces la regi\u00f3n hab\u00eda mostrado niveles tan altos de volatilidad electoral, frustraci\u00f3n pol\u00edtica y desconfianza hacia sus dirigentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante las primeras d\u00e9cadas del siglo XXI, la expansi\u00f3n de la clase media fue presentada como uno de los grandes logros latinoamericanos. Millones de hogares accedieron por primera vez a la educaci\u00f3n superior, al cr\u00e9dito, a la vivienda propia y a una expectativa de movilidad social que parec\u00eda reservada para otros tiempos. La promesa era sencilla: cada generaci\u00f3n vivir\u00eda mejor que la anterior.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"190\" src=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-51423\" srcset=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1024x190.png 1024w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-300x56.png 300w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-768x142.png 768w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1536x284.png 1536w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-2048x379.png 2048w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-150x28.png 150w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-696x129.png 696w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1068x198.png 1068w, https:\/\/latinoamerica21.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/L21-Banner-2-1-1920x356.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquella transformaci\u00f3n fue real. Pero produjo una consecuencia menos anticipada. La movilidad social transform\u00f3 a los votantes m\u00e1s r\u00e1pido de lo que los sistemas pol\u00edticos lograron adaptarse a ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa transformaci\u00f3n ayuda a entender lo que podr\u00edamos llamar la pol\u00edtica del descenso: una forma de comportamiento pol\u00edtico marcada menos por la expectativa de ascenso que por el temor a perder lo alcanzado. No se trata de una explicaci\u00f3n total de la pol\u00edtica latinoamericana, sino de una clave de lectura que ayuda a interpretar fen\u00f3menos observables en distintos pa\u00edses de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante gran parte del siglo XX, amplios sectores sociales desarrollaron identidades pol\u00edticas estables. Ser de izquierda, de derecha, peronista, socialdem\u00f3crata o nacionalista implicaba una relaci\u00f3n duradera con determinadas organizaciones y proyectos. Ese v\u00ednculo no ha desaparecido. Pero las ideolog\u00edas han perdido parte de su capacidad para retener votantes cuando las expectativas econ\u00f3micas entran en tensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pol\u00edtica latinoamericana parece estar transitando de una pol\u00edtica de pertenencia a una pol\u00edtica de expectativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera etapa de esta transformaci\u00f3n estuvo marcada por el ascenso social. La reducci\u00f3n de la pobreza, el acceso al cr\u00e9dito, la expansi\u00f3n educativa y el crecimiento econ\u00f3mico permitieron que millones de personas mejoraran sus condiciones de vida. Pero una segunda etapa comenz\u00f3 a emerger cuando el crecimiento perdi\u00f3 dinamismo, la informalidad persisti\u00f3 y amplios sectores descubrieron que ascender socialmente no era lo mismo que sentirse seguros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Millones de latinoamericanos ya no se sienten excluidos, pero tampoco completamente protegidos. Han ascendido algunos escalones, pero perciben que una crisis econ\u00f3mica, la p\u00e9rdida del empleo o el aumento del costo de vida podr\u00edan hacerlos retroceder. No viven necesariamente la experiencia de la pobreza. Viven la experiencia de la vulnerabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pobreza teme al presente. La clase media teme al futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quien teme al presente busca sobrevivir; quien teme al futuro busca preservar, y de ah\u00ed nacen demandas pol\u00edticas distintas: la primera empuja hacia la inclusi\u00f3n, la segunda hacia la estabilidad. De esa tensi\u00f3n emerge la pol\u00edtica del descenso. Es una reacci\u00f3n social ante la percepci\u00f3n de fragilidad que aparece cuando la principal preocupaci\u00f3n deja de ser c\u00f3mo avanzar y pasa a ser c\u00f3mo evitar retroceder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que millones de ciudadanos buscan no es necesariamente un salto espectacular en sus condiciones de vida, sino la posibilidad de conservar lo alcanzado: mantener el empleo, conservar la vivienda, garantizar oportunidades para los hijos y proteger una posici\u00f3n social que cost\u00f3 a\u00f1os construir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las cifras ayudan a entender por qu\u00e9 esa ansiedad tiene fundamento. Seg\u00fan datos del Banco Mundial, la clase media regional pas\u00f3 de representar el 35,2% de la poblaci\u00f3n en 2015 al 42,3% en 2024, mientras que la pobreza cay\u00f3 del 32,8% al 25,5% durante el mismo per\u00edodo. Son los n\u00fameros que sostienen el relato del progreso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el propio Banco Mundial registra, junto a esos avances, un dato que rara vez se destaca: la proporci\u00f3n de poblaci\u00f3n vulnerable \u2014ingresos por encima de la pobreza pero por debajo de la clase media, expuesta a caer ante cualquier <em>shock<\/em> econ\u00f3mico\u2014 pr\u00e1cticamente no se movi\u00f3 en una d\u00e9cada. En 2015 representaba el 32,0% de la poblaci\u00f3n regional; en 2024, el 32,2%. Mientras la pobreza retroced\u00eda siete puntos y la clase media avanzaba otros siete, esa franja intermedia permaneci\u00f3 congelada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Millones de hogares cruzaron el umbral de ingresos sin cruzar el umbral de la seguridad. Ese es, en cifras, el origen exacto de la pol\u00edtica del descenso: no la ausencia de progreso, sino un progreso construido sobre una base que millones de ciudadanos perciben \u2014con raz\u00f3n estad\u00edstica\u2014 como fr\u00e1gil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ansiedad que surge de esa fragilidad ayuda a explicar fen\u00f3menos que, a primera vista, parecen desconectados. La irrupci\u00f3n de liderazgos antisistema, la creciente volatilidad electoral, el debilitamiento de las lealtades partidistas tradicionales y la disposici\u00f3n de amplios sectores a experimentar con opciones pol\u00edticas muy distintas entre s\u00ed son expresiones diversas de una misma preocupaci\u00f3n: la incertidumbre sobre el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo similar puede observarse, con matices propios, en Argentina, Brasil, Colombia, Per\u00fa o Bolivia. Las respuestas pol\u00edticas son diferentes. La ansiedad subyacente suele parecerse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no significa que las identidades ideol\u00f3gicas hayan desaparecido. En muchos pa\u00edses siguen organizando buena parte de la competencia pol\u00edtica. Pero cada vez parecen convivir m\u00e1s con una l\u00f3gica basada en expectativas econ\u00f3micas, percepciones de seguridad y capacidad de preservar lo alcanzado. La pol\u00edtica del ascenso premia las promesas. La pol\u00edtica de la permanencia premia las garant\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando las sociedades perciben que avanzan, los ciudadanos suelen mostrar mayor disposici\u00f3n a aceptar sacrificios temporales y proyectos de largo plazo. Cuando aparece el temor al retroceso, las prioridades cambian. Los votantes se vuelven menos pacientes, m\u00e1s exigentes y m\u00e1s dispuestos a cambiar de opci\u00f3n pol\u00edtica si consideran que otra alternativa puede proteger mejor lo alcanzado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si esa es la ansiedad dominante de una parte creciente de la sociedad latinoamericana, el reto para gobiernos, partidos e instituciones ser\u00e1 distinto al de d\u00e9cadas anteriores. No bastar\u00e1 con crear oportunidades de movilidad social. Tambi\u00e9n ser\u00e1 necesario ofrecer la seguridad necesaria para que esa movilidad pueda sostenerse en el tiempo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante d\u00e9cadas, la pregunta central fue c\u00f3mo ascender. Para una parte creciente de Am\u00e9rica Latina, la pregunta ahora parece ser otra: c\u00f3mo permanecer. La respuesta a esa pregunta no definir\u00e1 \u00fanicamente los pr\u00f3ximos ciclos electorales. Tambi\u00e9n ayudar\u00e1 a determinar el tipo de contrato social que la regi\u00f3n ser\u00e1 capaz de construir durante las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mayor miedo de la nueva clase media latinoamericana ya no es no ascender, sino perder lo que tanto le cost\u00f3 conseguir.<\/p>\n","protected":false},"author":897,"featured_media":57889,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","podmotor_file_id":"","podmotor_episode_id":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16506,16476],"tags":[14128],"gps":[],"class_list":["post-57888","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-economia","category-desigualdad-es","tag-ideas-en-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57888","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/897"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=57888"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57888\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57892,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57888\/revisions\/57892"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/57889"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=57888"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=57888"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=57888"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=57888"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}