{"id":6204,"date":"2021-06-23T15:44:00","date_gmt":"2021-06-23T18:44:00","guid":{"rendered":"http:\/\/latinoamerica21.com\/?p=6204"},"modified":"2023-12-20T05:31:33","modified_gmt":"2023-12-20T08:31:33","slug":"no-te-metas-en-mis-asuntos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/no-te-metas-en-mis-asuntos\/","title":{"rendered":"\u201cNo te metas en mis asuntos&#8230;\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Cuando el principio de \u201cno intervenci\u00f3n\u201d se esgrime para sustraerse de los compromisos regionales, hemisf\u00e9ricos e internacionales en materia de Derechos Humanos y defensa de la democracia, no se protege a las sociedades sino a reg\u00edmenes y gobernantes que las lesionan<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os 60 del siglo pasado, la defensa del principio de no injerencia -que le cost\u00f3 el gobierno a los presidentes argentinos Arturo Frondizi (1962) y Arturo Illia (1966),&nbsp;-derrocados por militares que encontraban apoyos en Washington-&nbsp;entre otras razones por oponerse a la intervenci\u00f3n de los EE.UU. en Cuba y Rep\u00fablica Dominicana. Ese principio, enraizado en la tradici\u00f3n de la diplomacia latinoamericana,&nbsp;estaba justificado&nbsp;en resguardar a nuestros pa\u00edses de la abierta intervenci\u00f3n de los EE.UU. y la URSS en el marco de la confrontaci\u00f3n Este-Oeste que caracteriz\u00f3 a la Guerra Fr\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os 70, fueron las dictaduras militares anticomunistas las que esgrim\u00edan ese principio para responder a las denuncias del Departamento de Estado, bajo la presidencia de James Carter, sobre las violaciones a los Derechos Humanos que se estaban perpetrando al sur del R\u00edo Grande.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Luego lleg\u00f3 Ronald Reagan, en los &#8217;80, y la injerencia tom\u00f3 otra direcci\u00f3n: se trataba para Washington de evitar que Nicaragua se convirtiera en \u201cotra Cuba\u201d a las puertas del Imperio, tras la Revoluci\u00f3n Sandinista que derroc\u00f3 a la vetusta dictadura de Anastasio Somoza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y fue&nbsp;tambi\u00e9n un presidente&nbsp;argentino,&nbsp;Ra\u00fal Alfons\u00edn,&nbsp;quien le respondi\u00f3 a Reagan, en los jardines de la Casa Blanca, all\u00e1 por&nbsp;marzo de&nbsp;1985, que Am\u00e9rica latina deb\u00eda salir de la Guerra Fr\u00eda; que no se trataba de la opci\u00f3n entre revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n de lo que estaba en juego sino de la opci\u00f3n entre dictaduras y democracias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuarenta a\u00f1os m\u00e1s tarde, el l\u00edder de aquella revoluci\u00f3n nicarag\u00fcense, Daniel Ortega, cierra el c\u00edrculo completo de 360\u00b0 y ocupa el lugar del dictador que desplaz\u00f3: se ha transformado en un nuevo Somoza, reprimiendo las protestas, acallando las voces cr\u00edticas, encarcelando a referentes de la oposici\u00f3n y pretendiendo la perpetuaci\u00f3n en el poder. Y como los dictadores de anta\u00f1o frente a Carter, junto a&nbsp;otro aut\u00f3crata como Nicol\u00e1s Maduro, denuncian \u201cla injerencia externa\u201d y pretenden distraer la atenci\u00f3n de su giro dictatorial acusando al \u201cimperialismo norteamericano\u201d, retrocediendo a los tiempos de la Guerra Fr\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lamentablemente, el gobierno argentino se ha plegado a esa visi\u00f3n regresiva, que confunde escenarios hist\u00f3ricos, al abstenerse -junto a M\u00e9xico- de condenar en la OEA la represi\u00f3n ejercida por el gobierno nicarag\u00fcense y exigir la liberaci\u00f3n de los l\u00edderes opositores detenidos.&nbsp;El texto&nbsp;de la declaraci\u00f3n de la OEA&nbsp;fue aprobado por 26 votos -entre ellos, Estados Unidos, Chile, Colombia y Per\u00fa- durante una sesi\u00f3n extraordinaria&nbsp;del Consejo Permanente, el \u00f3rgano ejecutivo del bloque regional. En contra votaron Bolivia y San Vicente y las Granadinas, en tanto Argentina,&nbsp;Belice, Dominica, Honduras y M\u00e9xico se abstuvieron. La representaci\u00f3n de Nicaragua conden\u00f3 la injerencia del organismo multilateral, y acus\u00f3 a los Estados Unidos de desplegar una \u00abpol\u00edtica intervencionista\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El comunicado oficial que explica la abstenci\u00f3n&nbsp;de la Argentina y M\u00e9xico en la votaci\u00f3n de la OEA se\u00f1ala que \u201cno estamos de acuerdo con los pa\u00edses que dejan de lado el principio de no intervenci\u00f3n en asuntos internos, tan caro a nuestra historia\u201d.&nbsp;Luego, ambos gobiernos convocaron a sus embajadores en Managua, tomando distancia del apoyo al r\u00e9gimen nicaraguense, pero&nbsp;esta semana&nbsp;el gobierno argentino volvi\u00f3 a abstenerse&nbsp;de condenar a Nicaragua&nbsp;en&nbsp;el Consejo de&nbsp;Derechos&nbsp;Humanos&nbsp;de la ONU amparada en&nbsp;\u201cuna tradici\u00f3n de no firmar documentos conjuntos en contra de un pa\u00eds\u201d&nbsp;y sosteniendo que&nbsp;\u201cno existen normas ISO para determinar cu\u00e1l es el mejor sistema electoral\u201d.&nbsp;Se desconoce as\u00ed todo el camino recorrido en los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os, de compromisos e instrumentos regionales, hemisf\u00e9ricos e internacionales, jur\u00eddicos y pol\u00edticos, en defensa de los Derechos Humanos y la democracia.&nbsp;Un camino, por otro lado, en el que la Argentina supo estar en la vanguardia.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El argumento de que tales herramientas solo son aplicadas por los pa\u00edses poderosos contra&nbsp;los pa\u00edses d\u00e9biles por conveniencia geopol\u00edtica suele ser una coartada utilizada por gobernantes y reg\u00edmenes que atropellan a sus sociedades, hostigan a sus cr\u00edticos o limitan las libertades, no importa en nombre de qu\u00e9 ideolog\u00edas, y claro, no quieren que&nbsp;ning\u00fan \u201cpoder for\u00e1neo\u201d se entrometa en sus asuntos.&nbsp;Del mismo modo, el argumento del \u201cdoble est\u00e1ndar\u201d o \u201chemiplej\u00eda\u201d de toda pol\u00edtica internacional basada en principios,&nbsp;invalida la posibilidad de reconocer avances en materia de Derecho internacional humanitario y compromisos internacionales en favor de la democracia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el principio de \u201cno intervenci\u00f3n\u201d se esgrime para sustraerse de los compromisos regionales, hemisf\u00e9ricos e internacionales en materia de Derechos Humanos y defensa de la democracia, no se protege a las sociedades sino a reg\u00edmenes y gobernantes que las lesionan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>*Texto publicado originalmente en Clar\u00edn, Argentina<\/sub><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Episodio relacionado de nuestro&nbsp;<a href=\"http:\/\/latinoamerica21.com\/podcast\/\">podcast<\/a><\/em>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-rich is-provider-spotify wp-block-embed-spotify wp-embed-aspect-21-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Spotify Embed: La lucha por los derechos humanos en Nicaragua\" style=\"border-radius: 12px\" width=\"100%\" height=\"152\" frameborder=\"0\" allowfullscreen allow=\"autoplay; 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