{"id":6818,"date":"2021-07-22T15:45:00","date_gmt":"2021-07-22T18:45:00","guid":{"rendered":"http:\/\/latinoamerica21.com\/?p=6818"},"modified":"2021-07-29T04:54:17","modified_gmt":"2021-07-29T07:54:17","slug":"la-politica-contemporanea-y-los-antagonismos-feroces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/la-politica-contemporanea-y-los-antagonismos-feroces\/","title":{"rendered":"La pol\u00edtica contempor\u00e1nea y los antagonismos feroces"},"content":{"rendered":"\n<p>Jacques Ranciere, fil\u00f3sofo pol\u00edtico franc\u00e9s, escribe que la pol\u00edtica existe porque existe el desacuerdo. Porque el desacuerdo es constitutivo de la vida humana y social. Y, de ah\u00ed, la necesidad de la pol\u00edtica. No para anular el desacuerdo, aunque eso tambi\u00e9n es pol\u00edtica, la pol\u00edtica dictatorial, sino para llegar a arreglos m\u00ednimos que nos permitan vivir en el desacuerdo. En este sentido, hace ya d\u00e9cadas <a href=\"http:\/\/latinoamerica21.com\/es\/las-elecciones-y-el-poder\/\">se fue instituyendo y perfeccionando el sistema electoral<\/a> como la manera m\u00e1s \u00f3ptima de representar en un gobierno las decisiones, producto de los debates pertinentes, que nos incumben a todos. El desacuerdo formalmente instituido e instituyente.<\/p>\n\n\n\n<p>Las elecciones, entonces, fueron un campo de batalla de ideas, posiciones, representaciones sobre la vida social. Arena pol\u00edtica que entraba en ebullici\u00f3n en los momentos electorales para que, pasado ese fragor, con vencedores y vencidos democr\u00e1ticos, las cosas volvieran a un cauce tal que permitiesen el despliegue de la vida cotidiana. Los \u00e1nimos exacerbados en la contienda electoral dejaban paso a las incumbencias y preocupaciones personales, grupales y sectoriales. Ni la paz celestial ni la <em>pax <\/em>romana. Simplemente seguir viviendo y esperando la pr\u00f3xima batalla.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La pol\u00edtica de los \u00faltimos a\u00f1os<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica de los \u00faltimos a\u00f1os est\u00e1 mostrando otras caracter\u00edsticas: un antagonismo material y simb\u00f3lico feroz, dial\u00e9ctica e ideol\u00f3gicamente violento, que sobrevive a las contiendas electorales. Una divisi\u00f3n \u2014no necesariamente en dos\u2014 social, pol\u00edtica y hasta filos\u00f3fica que pervive a las elecciones y, lo m\u00e1s significativo, que recrudece luego de \u00e9stas. Un cuadro social en el que se mantienen en calidad de confrontaci\u00f3n las posiciones pol\u00edticas m\u00e1s all\u00e1 del resultado electoral. Sociedades fragmentadas sin que la pol\u00edtica electoral genere los b\u00e1lsamos necesarios para unificar ciertos criterios y decisiones respecto a las pol\u00edticas a seguir.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario aclarar: no sobreviven los \u00e1nimos confrontativos en virtud de las opciones electorales que acaban de competir, es decir de los partidos pol\u00edticos que se presentaron. Perviven enfrentamientos y antagonismos sustentados en representaciones de la vida pol\u00edtica y social, representaciones que los partidos en competici\u00f3n electoral m\u00e1s o menos asumieron program\u00e1ticamente. Las elecciones, m\u00e1s all\u00e1 de ganadores y perdedores, no difuminan las posiciones sociales ideol\u00f3gicamente instituidas.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/latinoamerica21.com\/es\/la-derrota-de-la-insurreccion-trumpista\/\">La \u00faltima elecci\u00f3nen EE.UU. es un paradigma<\/a> de ello. Ya no es la cl\u00e1sica contienda dem\u00f3cratas vs. republicanos. Quiz\u00e1s ni siquiera entre Trump y Biden. Se trata de una feroz batalla ideol\u00f3gica, cultural y simb\u00f3lica entre dos maneras de representar los valores de una correcta vida humana y social en el contexto de la globalidad contempor\u00e1nea. Visiones absolutamente contrapuestas e irreconciliables. Imaginarios que apuestan por una institucionalidad social compuesta de valores absolutamente confrontados, de mutua exclusi\u00f3n. Y esa divisi\u00f3n no la diluye el resultado electoral; por el contrario, quiz\u00e1s la recrudezca.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El escenario en Am\u00e9rica Latina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El mismo escenario se libra ya, desde hace d\u00e9cada y media en Am\u00e9rica Latina, entre las posturas comunicacionalmente definidas como populistas y republicanas, complejizadas ahora por la divisi\u00f3n entre populismos de derecha y de izquierda. En Europa entre populismo y liberalismo filos\u00f3fico-pol\u00edtico. O entre nacionalismo y cosmopolitismo cultural. En algunos pa\u00edses asi\u00e1ticos entre un autoritarismo definido como necesario pues mantiene las tradiciones ante la disolvencia de valores culturales y las opciones m\u00e1s occidentalizadas. Ni hablar en los sistemas pol\u00edticos teocr\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la contemporaneidad latinoamericana esta polarizaci\u00f3n social se observa n\u00edtidamente en los \u00faltimos sucesos pol\u00edticos. La reciente elecci\u00f3n en Per\u00fa puede leerse como problem\u00e1tica, no solo por el casi empate electoral sino porque refleja una aguda e irreconciliable divisi\u00f3n en la poblaci\u00f3n entre dos proyectos antit\u00e9ticos de futuro. La resoluci\u00f3n definitiva de la Junta Electoral, que previsiblemente reconocer\u00e1 el triunfo de Pedro Castillo, exacerbar\u00e1, cabe especular, el enfrentamiento al interior de la sociedad peruana.<\/p>\n\n\n\n<p>La constituyente chilena, m\u00e1s all\u00e1 de su heterog\u00e9nea composici\u00f3n, se resume claramente entre quienes quieren una reforma estructural del modelo vigente desde hace 40 a\u00f1os y quienes solo aceptar\u00e1n retoques cosm\u00e9ticos al texto constitucional heredado del pinochetismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El conflicto colombiano es tan divisorio que los an\u00e1lisis pol\u00edticos prev\u00e9n una pr\u00f3xima contienda electoral en donde el potencial triunfo de Gustavo Petro implique el fin del uribismo. Lo mismo en Brasil donde los traspi\u00e9s, por decirlo elegantemente, de Bolsonaro, son directamente proporcionales a la suba en las encuestas de Lula. Las pr\u00f3ximas elecciones de medio t\u00e9rmino en Argentina observan el mismo componente: confrontaci\u00f3n y divisi\u00f3n tajante de la sociedad en dos opciones casi excluyentes, al menos en la aceptaci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La disputa y el enfrentamiento es atemporal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo interesante es notar que lo que parecen ser contiendas electorales re\u00f1idas lo son en tanto representan divisiones sociales muy fuertes, violentas en algunas etapas, irreconciliables, al punto que constituyen los vectores reales de la disputa pol\u00edtico-electoral.<\/p>\n\n\n\n<p>Generalmente, las disputas electorales en los sistemas pol\u00edticos representativos traen consigo debates y enfrentamientos que tienen el tono y el tiempo de lo que duran esos momentos. Hoy, pareciera estar aconteciendo lo inverso: la disputa y el enfrentamiento son atemporales, residen en el seno de la sociedad. Las elecciones solo son amalgamas muy parciales de diferencias, rabias y odios.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica electoral ya no cumple la promesa democr\u00e1tica de ser catalizadora de las pulsiones sociales y, en su resoluci\u00f3n, generar caminos sinuosos pero progresivos, generadores de visiones de futuros posibles. La pol\u00edtica electoral se ve actualmente rebasada por desacuerdos personales y sociales, entroncados en concepciones vitales de la vida social. Una modalidad de desacuerdo que excede a la democracia representativa. Una estructura del desacuerdo que es incluso disruptiva de la forma democr\u00e1tica de validar la vida en sociedad. Esa forma democr\u00e1tica a la que Winston Churchill consideraba \u201cel menos malo de los sistemas pol\u00edticos\u201d conocidos hasta ahora.<\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>Foto de Presidencia de la Rep\u00fablica Mexicana<\/sub><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las elecciones fueron un campo de batalla de ideas, posiciones, representaciones sobre la vida social. 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