{"id":6970,"date":"2021-08-01T05:45:00","date_gmt":"2021-08-01T08:45:00","guid":{"rendered":"http:\/\/latinoamerica21.com\/?p=6970"},"modified":"2023-12-20T05:31:21","modified_gmt":"2023-12-20T08:31:21","slug":"trump-difumino-la-linea-entre-fascismo-y-populismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/trump-difumino-la-linea-entre-fascismo-y-populismo\/","title":{"rendered":"Trump difumin\u00f3 la l\u00ednea entre fascismo y populismo"},"content":{"rendered":"\n<p>Una diferencia clave entre el populismo y el fascismo es que, para los populistas, los resultados electorales importan. En cambio, el fascismo implica un poder permanente, independientemente de las urnas. El populismo afirma la idea autoritaria de que una persona puede personificar plenamente al \u00abpueblo\u00bb y a la naci\u00f3n, pero debe ser confirmada mediante procedimientos electorales.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que el fascismo se ha deleitado en la mentira, <a href=\"http:\/\/latinoamerica21.com\/es\/que-nos-dice-el-populismo\/\">el populismo ha respetado la verdad de las urnas<\/a>. Esto no significa que siempre promueva la democracia; de hecho, a menudo la manipula. Pero sigue obteniendo su poder, y depende, de la integridad del sistema electoral. Por eso, los l\u00edderes populistas han reconocido desde hace tiempo el valor de respetar los resultados electorales, aunque hayan salido perdiendo en el proceso democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta distinci\u00f3n est\u00e1 empezando a desvanecerse y&nbsp;el presidente&nbsp;Trump&nbsp;ha sido un pionero para los aut\u00f3cratas mundiales.&nbsp;Al negar los resultados de las elecciones y promover la \u00abgran mentira\u00bb&nbsp;del fraude electoral,&nbsp;Trump representa un punto de inflexi\u00f3n hist\u00f3rico en la pol\u00edtica populista, permitiendo e inspirando a otros, al igual que los dictadores fascistas que le precedieron.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Per\u00f3n y el peronismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Per\u00f3n fue el hombre fuerte de una junta militar que gobern\u00f3 desde 1943 hasta 1946. A pesar de llegar al poder por la fuerza, en 1943, Per\u00f3n foment\u00f3 y particip\u00f3 en las elecciones de 1946.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la derrota mundial del fascismo al final de la Segunda Guerra Mundial, el fascismo, los golpes de estado y las dictaduras militares se hab\u00edan vuelto t\u00f3xicos. As\u00ed que los antiguos fascistas y los militantes de las dictaduras intentaron recuperar el poder por la v\u00eda electoral democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>A principios de la posguerra, pol\u00edticos como Per\u00f3n comprendieron que las elecciones eran una fuente fundamental de legitimidad pol\u00edtica. Se present\u00f3 con una candidatura populista que propon\u00eda una tercera v\u00eda m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo y el comunismo. Gan\u00f3 las elecciones de 1946, convirti\u00e9ndose en el primer l\u00edder populista de la historia en llegar al poder.<\/p>\n\n\n\n<p>El populismo peronista tom\u00f3 prestados elementos del fascismo. Era profundamente antiliberal y cre\u00f3 un culto mesi\u00e1nico al liderazgo de su conductor. Denunciaba a las \u00e9lites gobernantes, imped\u00eda el periodismo independiente y fomentaba una profunda aversi\u00f3n al pluralismo y la tolerancia pol\u00edtica. Pero Per\u00f3n fue elegido popularmente y, por tanto, se diferenci\u00f3 de los fascistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que Per\u00f3n, otros populistas latinoamericanos de pa\u00edses como Brasil, Venezuela y Bolivia llegaron al poder afirmando la legitimidad de los resultados electorales a finales de los a\u00f1os cuarenta y principios de los cincuenta. Mantener el poder depend\u00eda de ganar elecciones reales.<\/p>\n\n\n\n<p>Per\u00f3n, como sus hom\u00f3logos populistas brasile\u00f1os, venezolanos y bolivianos, era popular. Cuando fueron desalojados del poder, fue por medio de golpes de estado, no de elecciones, que sus movimientos siguieron ganando.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00edderes populistas m\u00e1s recientes, como Silvio Berlusconi en Italia o Hugo Ch\u00e1vez en Venezuela, mostraron el mismo patr\u00f3n. Evitaron las reclamaciones infundadas de fraude porque apostaron sus grandiosas pretensiones de encarnar la voluntad popular en la idea&nbsp;democr\u00e1tica de que las elecciones representaban la voluntad del pueblo. Berlusconi perdi\u00f3 las elecciones en 1996 y 2006, mientras que Ch\u00e1vez perdi\u00f3 el refer\u00e9ndum constitucional venezolano de 2007 sobre la abolici\u00f3n de los l\u00edmites del mandato presidencial. Ambos aceptaron los resultados a pesar de haber perdido por m\u00e1rgenes extremadamente estrechos. La situaci\u00f3n es diferente con Nicol\u00e1s Maduro en Venezuela o Daniel Ortega en Nicaragua que ya no tienen que ver con el populismo sino con un tipo de r\u00e9gimen dictatorial en el cual las elecciones no son reales y por lo tanto nunca pueden perderlas. La situaci\u00f3n es diferente con los nuevos populistas de extrema derecha que pierden elecciones reales y mienten sobre los resultados.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los fascistas de los a\u00f1os 30<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Muchos perdedores autocr\u00e1ticos mienten para salir de una derrota electoral real o potencial. Por ejemplo, los fascistas de los a\u00f1os 30, como los nazis alemanes, no ve\u00edan ning\u00fan valor en el sistema electoral y s\u00f3lo lo utilizaban para reclamar legitimidad y liderazgo cuando les beneficiaba. Despu\u00e9s, trabajaron para destruir la democracia desde dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, los fascistas cre\u00edan que las elecciones y el patriotismo eran esencialmente opuestos porque el verdadero l\u00edder no era necesariamente el que obten\u00eda m\u00e1s votos. Como escribi\u00f3 Benito Mussolini en \u00abDoctrina del Fascismo\u00bb en 1932, \u00abEl fascismo se opone, por tanto, a esa forma de democracia que equipara una naci\u00f3n a la mayor\u00eda, rebaj\u00e1ndola al nivel del mayor n\u00famero; pero es la forma m\u00e1s pura de democracia si se considera a la naci\u00f3n como debe ser desde el punto de vista de la calidad y no de la cantidad, como una idea, la m\u00e1s poderosa porque la m\u00e1s \u00e9tica, la m\u00e1s coherente, la m\u00e1s verdadera, que se expresa en un pueblo como la conciencia y la voluntad de unos pocos, si no, en realidad, de uno solo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Adolf Hitler estaba de acuerdo con esta l\u00f3gica, pues consideraba que la propia democracia era un \u00abfraude\u00bb porque los pol\u00edticos justamente elegidos no pod\u00edan representar la verdadera voluntad del pueblo, que s\u00f3lo el nazismo, y el propio Hitler, personificaban. Hitler declar\u00f3 en \u00abMein&nbsp;Kampf\u00bb que los nazis ten\u00edan \u00abel derecho, pero tambi\u00e9n el deber, de subrayar con la mayor rigidez que cualquier intento de representar la idea popular fuera del Partido Laborista Alem\u00e1n Nacional Socialista es in\u00fatil y, en la mayor\u00eda de los casos, fraudulento\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando los reg\u00edmenes fascistas de Italia y Alemania se convirtieron en dictaduras plenas, las elecciones dejaron de ser necesarias como fuente de legitimidad porque la voluntad del l\u00edder estaba ahora perpetuamente encarnada en el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n no era s\u00f3lo europea. En 1923, el fascista argentino Leopoldo Lugones equipar\u00f3 los procedimientos electorales con la demagogia y afirm\u00f3 que la dictadura era la respuesta al \u00abelectoralismo\u00bb. La ca\u00edda de la democracia argentina se produjo unos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1930, cuando el general Jos\u00e9 F.&nbsp;Uriburu&nbsp;dio un golpe militar.&nbsp;Uriburu pidi\u00f3 a Lugones que escribiera la proclama fundacional de su r\u00e9gimen. Cr\u00edticas similares a los procedimientos electorales democr\u00e1ticos y la necesidad de anularlos fueron presentadas por los fascistas en todo el mundo, desde Brasil y China hasta Espa\u00f1a y M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, el fascismo negaba la naturaleza misma de la democracia. Sus defensores afirmaban que los votos s\u00f3lo eran leg\u00edtimos cuando confirmaban mediante refer\u00e9ndum la voluntad autocr\u00e1tica de su l\u00edder.&nbsp;Los populistas, en cambio, han utilizado las elecciones para subrayar su propia naturaleza democr\u00e1tica incluso cuando avanzaban otras tendencias autoritarias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La l\u00ednea entre fascismo y populismo&nbsp;se difumina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estas diferencias importan hoy cuando&nbsp;Trump, y otros, niegan la legitimidad electoral de sus oponentes. Jair&nbsp;Bolsonaro&nbsp;en Brasil, Benjam\u00edn Netanyahu en Israel y&nbsp;Keiko&nbsp;Fujimori en Per\u00fa <a href=\"https:\/\/www.clarin.com\/opinion\/trump-bolsonaro-fujimori-ii_0_sWErDyJQk.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">utilizan falsedades para crear una realidad alternativa<\/a> en la que puedan&nbsp;gobernar, sin procedimientos democr\u00e1ticos.&nbsp;Fujimori y populista israel\u00ed ya fracasaron en sus intentos pero&nbsp;Bolsonaro&nbsp;dijo recientemente que no aceptar\u00eda los resultados de las elecciones de 2022 a menos que se cambiara el sistema de votaci\u00f3n y m\u00e1s tarde repiti\u00f3&nbsp;sin pruebas que las elecciones podr\u00edan no ser \u00ablimpias\u00bb&nbsp;e&nbsp;incluso amenaz\u00f3 con no celebrarlas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuanto m\u00e1s sepamos sobre los intentos fascistas del pasado, m\u00e1s&nbsp;concientes seremos de&nbsp;las formas posfascistas y populistas&nbsp;del presente. Los llamamientos de&nbsp;Trump&nbsp;a la \u00abreinstauraci\u00f3n\u00bb basados en la legitimidad de un pasado falso, es decir, un mundo bizarro en el que \u00abgan\u00f3\u00bb las elecciones, son formas flagrantes de fascismo que no pueden permitirse.<\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>Foto de TapTheForwardAssist<\/sub><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Episodio relacionado de nuestro\u00a0<\/em><\/strong><a href=\"http:\/\/latinoamerica21.com\/podcast\/\"><strong><em>podcast<\/em><\/strong><\/a><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-rich is-provider-spotify wp-block-embed-spotify wp-embed-aspect-21-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Spotify Embed: Liderazgos antidemocr\u00e1ticos del siglo XXI\" style=\"border-radius: 12px\" width=\"100%\" height=\"152\" frameborder=\"0\" allowfullscreen allow=\"autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed\/episode\/606I2zSsM10RAB4joYl96X?utm_source=oembed\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una diferencia clave entre el populismo y el fascismo es que para los populistas, si bien una persona puede personificar al \u00abpueblo\u00bb y la naci\u00f3n, los resultados electorales importan. 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