{"id":7289,"date":"2021-09-02T08:45:00","date_gmt":"2021-09-02T11:45:00","guid":{"rendered":"http:\/\/latinoamerica21.com\/?p=7289"},"modified":"2021-09-01T07:21:41","modified_gmt":"2021-09-01T10:21:41","slug":"nuevos-progresismos-latinoamericanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/nuevos-progresismos-latinoamericanos\/","title":{"rendered":"Nuevos progresismos latinoamericanos"},"content":{"rendered":"\n<p>El primer ministro peruano, Guido Bellido, fue duramente insultado y atacado por los congresistas de oposici\u00f3n cuando dirig\u00eda unas palabras de saludo al Congreso de su pa\u00eds en <em>kechwa<\/em>. A decir verdad, ese gesto simb\u00f3lico fue lo m\u00e1s sustancioso que dijo; ning\u00fan anuncio de fondo sobre las reformas que se preparan o sobre las metas que se proponen. La elecci\u00f3n de Elisa Lonc\u00f3n, intelectual y activista mapuche, como presidenta de la Asamblea Constituyente chilena, fue tambi\u00e9n un emblema de los cambios institucionales que todav\u00eda no se perfilan, pero que se intuyen. Como en Per\u00fa, en Chile esos gestos iniciales tambi\u00e9n han despertado rencores aletargados y reacciones desproporcionadas. Junto a Colombia, los tres grandes pa\u00edses del pac\u00edfico sudamericano se erigieron durante las dos \u00faltimas d\u00e9cadas como los adalides m\u00e1s exitosos de la estabilidad neoliberal. Y los tres se encuentran ahora asediados, luego de poderosos estallidos de protesta popular, multitudinariamente joven, por una sorprendente reacci\u00f3n de los profusos damnificados de ese triunfo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Chile, Colombia y Per\u00fa \u00bfNuevos progresismos latinoamericanos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno tiene sus peculiaridades. Las protestas peruanas no alcanzaron la masiva magnitud de las de sus vecinos al norte y sur. Chile conoci\u00f3 un diluido progresismo con Michelle Bachelet, cuyas t\u00edmidas reformas ni siquiera pretendieron horadar seriamente el modelo econ\u00f3mico que acumulaba m\u00e1s o menos silenciosamente un inaudito n\u00famero de n\u00e1ufragos en sus costas. En Per\u00fa, Ollanta Humala ni siquiera lleg\u00f3 a imaginar el perfil de alguna reforma antes de abandonarla. Nada parecido en Colombia, asolado por veinte a\u00f1os de irrestricta hegemon\u00eda uribista, asentado como estuvo siempre, en la mano dura contra una guerrilla que perdi\u00f3 en 1999 la \u00faltima oportunidad de una paz con dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>boom<\/em> del precio de las materias primas acumul\u00f3 excedentes y permiti\u00f3 una t\u00edmida redistribuci\u00f3n de los ingresos, comparada con la d\u00e9cada regresiva de 1990, incluso en estos pa\u00edses, heraldos de la ortodoxia econ\u00f3mica. \u00bfPor qu\u00e9 no se produjeron trastrocamientos pol\u00edticos similares a los de Bolivia, Ecuador y Venezuela? Un rasgo com\u00fan en Chile, Per\u00fa y Colombia fue lo que podr\u00edamos llamar una aut\u00e9ntica <em>derechizaci\u00f3n de la sociedad<\/em>, que yace como fuerza subyacente tras la f\u00e9rrea permanencia del modelo econ\u00f3mico liberalizador.<\/p>\n\n\n\n<p>El fujimorismo en el Per\u00fa es impensable sin el hast\u00edo, el horror y el <em>shock <\/em>de una d\u00e9cada de una de las m\u00e1s violentas guerras civiles del hemisferio. Seg\u00fan el <a href=\"https:\/\/www.cverdad.org.pe\/ifinal\/\">informe de derechos humanos<\/a>, tras la guerra, <em>Sendero Luminoso<\/em> ostenta el dudoso honor de haberse convertido en la \u00fanica guerrilla del continente en haber asesinado a m\u00e1s personas que el ej\u00e9rcito. Vencer por la fuerza a <em>Sendero<\/em> fue la base de la hegemon\u00eda pol\u00edtica incontestada por una d\u00e9cada de una m\u00e1s de las corruptas dinast\u00edas pol\u00edticas a que nos tiene acostumbrados la historia de Am\u00e9rica Latina. Desde el a\u00f1o 2000, el fujimorismo ha sido una primera minor\u00eda, pero su influencia se asienta precisamente en el descr\u00e9dito que cualquier lucha social o discurso de redistribuci\u00f3n sufri\u00f3 por la tragedia de haber incubado lo m\u00e1s parecido a la brutalidad de <em>Pol Pot <\/em>en el continente.<\/p>\n\n\n\n<p>El uribismo en Colombia tiene una historia de \u00e9xito basada en un origen similar. Las FARC no se parecen a <em>Sendero Luminoso<\/em>, pero <a href=\"https:\/\/www.centrodememoriahistorica.gov.co\/micrositios\/informeGeneral\/\">la guerra dur\u00f3 cinco veces m\u00e1s; y se enred\u00f3 tambi\u00e9n, hasta degradarse, con demasiados estambres del narcotr\u00e1fico y la violencia delincuencial<\/a>. Se volvi\u00f3 para demasiados, por demasiado tiempo, en una forma de vida, antes que en una elecci\u00f3n forzada por un tiempo limitado. La victoria militar uribista, con su cortejo de intransigencia y atropello a cualquier derecho humano m\u00ednimo, arroj\u00f3 la guerra de guerrilla a los m\u00e1rgenes de los que hab\u00eda salido en los a\u00f1os ochenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Uribe y Fujimori encarnaron la mano dura para combatir el desorden y la incertidumbre. La sociedad se derechiz\u00f3 al calor de esa lucha contra quienes dec\u00edan representar, en el discurso que articulaban, un programa de igualdad social y justicia econ\u00f3mica. Las atroces crueldades econ\u00f3micas del neoliberalismo, con su cortejo de incertidumbres y desigualdades, palidec\u00edan ante los logros viriles del guerrero intransigente. Quienes enarbolaban un discurso de justicia y redistribuci\u00f3n, opuesto al neoliberalismo, terminaban empa\u00f1ados por la sombra difusa de sus precedentes militares.<\/p>\n\n\n\n<p>En Chile no hubo una guerra semejante. Pero la Unidad Popular (1970-1973) sufri\u00f3 una derrota similar, sin precedentes. Impuesto por el miedo, <a href=\"http:\/\/latinoamerica21.com\/es\/chile-entre-el-optimismo-y-el-panico\/\">el experimento neoliberal chileno, fue capaz de reducir la pobreza hasta m\u00ednimos hist\u00f3ricos en el Tercer Mundo, pero a costa de una polarizaci\u00f3n y desigualdad crecientes<\/a>. La derechizaci\u00f3n de la sociedad chilena es m\u00e1s dif\u00edcil de explicar; quiz\u00e1 resida en una combinaci\u00f3n de factores de largo plazo, como una clase dominante bastante m\u00e1s homog\u00e9nea, con factores de plazo medio, como una serie de mecanismos tecnocr\u00e1ticos paliativos de las desigualdades, digitados desde un Estado inusualmente fuerte para los est\u00e1ndares latinoamericanos. Lo cierto es que las exclusiones neoliberales estallaron ante todo entre los j\u00f3venes, que fueron acumulando agravios lentamente, primero en la forma de desafecci\u00f3n y abandono, luego en la forma de una ira callejera largamente encadenada.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea como fuere, el resultado es una aguda deslegitimaci\u00f3n de los tres pa\u00edses \u201cmodelo\u201d del orden liberalizador en Sudam\u00e9rica. Aquellos que hab\u00edan resistido exitosamente la <em>ola rosada<\/em> y eran exhibidos por los opin\u00f3logos de la prensa <em>mainstream<\/em> como el ejemplo de lo que hab\u00eda que hacer. Ante su descalabro en el imaginario popular de sus propios pa\u00edses, el amparo de las fuerzas pol\u00edticas que ahora se encuentran a la defensiva es pobre: solo les queda vociferar que la alternativa es aun peor. Que los ejemplos de la Nicaragua neosomocista de Daniel Ortega y Rosario Murillo, o el desastre econ\u00f3mico del madurismo, est\u00e1n ah\u00ed para ilustrarlo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Aprender de las experiencias pasadas y crear alternativas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que, en esas condiciones, a estas nuevas izquierdas incubadas en el seno de una similar experiencia hist\u00f3rica de derechizaci\u00f3n social, agudizaci\u00f3n de las desigualdades y exclusiones econ\u00f3micas, y dificultad para erigir una alternativa pol\u00edtica, les conviene leer bien las experiencias del m\u00e1s reciente progresismo latinoamericano.<\/p>\n\n\n\n<p>No les corresponde, ni por principios ni por estricta conveniencia pol\u00edtica, quedar atados al ejemplo de unas autocracias dignas de ser sus enemigas. Incluso aquellas experiencias alejadas de los prototipos extremos del madurismo o el orteguismo, el corre\u00edsmo ecuatoriano y el evismo boliviano, exhiben una deriva caudillista incompatible con la vigorosa maduraci\u00f3n de movimientos sociales activos, audaces y aut\u00f3nomos que requiere una aut\u00e9ntica transformaci\u00f3n radical y de largo plazo del modelo econ\u00f3mico y de la sociedad dominante.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde Mari\u00e1tegui hasta Allende, pasando por las experiencias autonomistas de las colonias de Sumapaz, hay en la memoria, la historia y la imaginaci\u00f3n de estos tres pa\u00edses, la capacidad de inventar caminos alternativos a partir de los materiales que se encuentran dispersos a su paso.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de esos materiales es la enorme fuerza del rechazo que generan las injusticias y crueldades del modelo neoliberal, pero otro es la fracasada forma en que las previas experiencias andinas del progresismo manejaron la compleja relaci\u00f3n entre movimientos sociales transformadores y movimientos pol\u00edticos en el Estado. Hay mejores v\u00edas. Y en estos pa\u00edses se pueden experimentar alternativas.<\/p>\n\n\n\n<p><em><sub>Foto de Paulo Slachevsky<\/sub><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A las nuevas izquierdas incubadas en el seno de una similar derechizaci\u00f3n social, agudizaci\u00f3n de las desigualdades econ\u00f3micas y dificultad para erigir una alternativa pol\u00edtica, les conviene leer bien las experiencias del m\u00e1s reciente progresismo latinoamericano.<\/p>\n","protected":false},"author":260,"featured_media":7290,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16599],"tags":[],"gps":[],"class_list":{"0":"post-7289","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-internet-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7289","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/260"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7289"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7289\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7290"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7289"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7289"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7289"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=7289"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}