{"id":879,"date":"2017-08-03T19:14:45","date_gmt":"2017-08-03T22:14:45","guid":{"rendered":"http:\/\/latinoamerica21.com\/?p=879"},"modified":"2023-10-24T10:46:21","modified_gmt":"2023-10-24T13:46:21","slug":"el-brasil-de-todos-los-dias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/el-brasil-de-todos-los-dias\/","title":{"rendered":"El Brasil de todos los d\u00edas"},"content":{"rendered":"\n<p>La velocidad y el grado de innovaci\u00f3n con que los acontecimientos pol\u00edticos se suceden en Brasil sugiere al espectador ir evaluando en cada momento sus imprevisibles consecuencias. As\u00ed nos tiene acostumbrados este gigante sudamericano desde el a\u00f1o 2013. <\/p>\n\n\n\n<p>En junio de aquel a\u00f1o, multitudinarias manifestaciones por todo el pa\u00eds alarmaron al propio Palacio da Alvorada, residencia oficial de la expresidenta <a href=\"https:\/\/elpais.com\/especiales\/2016\/crisis-politica-en-brasil\/\">Dilma Rousseff<\/a>. La pauta era diversa: desde la cr\u00edtica al aumento del precio del transporte p\u00fablico y la violencia policial, pasando por el rechazo al enorme gasto p\u00fablico para organizar grandes eventos como la Copa del Mundo y las Olimp\u00edadas, hasta llegar al combate a la corrupci\u00f3n y a los privilegios de la clase pol\u00edtica. <\/p>\n\n\n\n<p>La lectura pol\u00edtica de aquellas movilizaciones no era nada sencilla, y mucho menos para el Gobierno, el Partido de los Trabajadores (PT) y la izquierda en general. Aquella multitud en la calle como expresi\u00f3n de un descontento pol\u00edtico tal cual las viejas herramientas de binarismos ideol\u00f3gicos, de la derecha o de la izquierda pol\u00edtica, parec\u00eda inentendible. <\/p>\n\n\n\n<p>Muchos se preguntaban c\u00f3mo era posible que emergiera tremenda \u201cpresi\u00f3n social\u201d en medio de un ciclo pol\u00edtico supuestamente exitoso, como el que representaban Lula da Silva y luego Dilma Rousseff. En pleno auge del \u00abproyecto popular del PT\u00bb, los j\u00f3venes tomaron inicialmente las calles, lanzaron demandas, mientras otras discusiones se iban intercalando en torno al racismo institucional, la degradaci\u00f3n del medio ambiente o el desplazamiento de personas de sus lugares de residencia, debido a las obras para los grandes eventos. <\/p>\n\n\n\n<p>Las redes sociales, a su vez, como Facebook y Twitter tuvieron un papel fundamental en el hecho de que las manifestaciones crecieran d\u00eda a d\u00eda, y la polic\u00eda no se qued\u00f3 de brazos cruzados.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La ciudadan\u00eda pas\u00f3 a confrontar las contradicciones que hab\u00edan permanecido ocultas y que, en parte, explican el elevado desempleo actual (de un 14%) y el estancamiento econ\u00f3mico desde el a\u00f1o 2015.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En medio de un Brasil \u201clleno de gracia\u201d, la ciudadan\u00eda pas\u00f3 a confrontar las contradicciones que hab\u00edan permanecido ocultas y que, en parte, explican el elevado desempleo actual (de un 14%) y el estancamiento econ\u00f3mico desde el a\u00f1o 2015. <\/p>\n\n\n\n<p>Todo parec\u00eda indicar que para los brasile\u00f1os las cosas no iban tan bien a pesar de la narrativa del Gobierno. Mientras el 0,7% del presupuesto estatal era destinado a los m\u00e1s carenciados a trav\u00e9s de la \u201cBolsa Familia\u201d, se comenzaba a destapar la existencia de un Brasil de \u201ccapitalismo de lazos\u201d. Este vinculaba al Gobierno con grandes empresas de construcci\u00f3n como Odebrecht y OAS, bancos, los \u201cbarones del agronegocio\u201d y empresas procesadoras de carne, como JBS, recientemente envuelta en un esc\u00e1ndalo de corrupci\u00f3n con el actual presidente, Michel Temer. <\/p>\n\n\n\n<p>El Banco Nacional de Desarrollo (BNDES), por ejemplo, ten\u00eda una l\u00ednea de cr\u00e9dito para grandes empresas, a intereses muy por debajo de la inflaci\u00f3n. En 2014 las grandes empresas recibieron 117 billones de reales de un total de 187 billones distribuidos por el banco. Ese mismo a\u00f1o, seg\u00fan la Confederaci\u00f3n Nacional de Comercio, el 61,9% de las familias brasile\u00f1as se encontraban endeudadas.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>Para muchos analistas, 2013 se convertir\u00eda en el \u201cgrado cero\u201d de una nueva configuraci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds: ser\u00eda el comienzo del fin de un ciclo pol\u00edtico que empez\u00f3 en 2003 con la primera presidencia de Lula da Silva, y la hegemon\u00eda pol\u00edtica y cultural del PT, y dem\u00e1s partidos de izquierda que orbitaban en torno a su influencia. As\u00ed, sin una narrativa de \u201ctrascendencia pol\u00edtica\u201d ni un proyecto a futuro, la sociedad brasile\u00f1a iniciar\u00eda un proceso pol\u00edtico, caracterizado por una polarizaci\u00f3n insospechada. <\/p>\n\n\n\n<p>El 2014 y 2015 fueron acompa\u00f1ados de m\u00e1s movilizaciones. La campa\u00f1a electoral del 2014 dividi\u00f3 el pa\u00eds en dos: quienes apoyaban la reelecci\u00f3n de Dilma y los contrarios. La tensi\u00f3n pol\u00edtica sigui\u00f3 aumentando, la idea del \u201cimpeachment\u201d se instaur\u00f3, y en agosto de 2016 la presidenta fue finalmente separada del cargo, que asumi\u00f3 el vicepresidente Michel Temer. De inmediato, movilizaciones de adeptos al Gobierno comenzaron un nuevo ciclo de protestas, ahora en torno al \u201cFuera Temer\u201d, pero lentamente las movilizaciones fueron perdiendo fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis pol\u00edtica tuvo un nuevo pico y alcanz\u00f3 dimensiones surreales cuando el pasado mes de junio la Procuradur\u00eda General de la Rep\u00fablica denunci\u00f3 al presidente Temer por corrupci\u00f3n pasiva. Desde la salida de Dilma, los ejecutivos de la Odebrecht y de la JBS implicaron a gran parte de la elite pol\u00edtica en casos de <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/el-aumento-de-la-percepcion-de-la-corrupcion-en-a-l-es-una-buena-noticia\/\">corrupci\u00f3n<\/a>. No obstante, las calles no recuperaron el protagonismo perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el silencio de las calles se hizo m\u00e1s notorio a partir de la condena del juez Sergio Moro a Lula a 9 a\u00f1os de prisi\u00f3n. En diferentes ciudades se hab\u00edan organizado actos pol\u00edticos en su apoyo y se preve\u00edan grandes manifestaciones. Sin embargo, la escasa asistencia, reducida a la militancia m\u00e1s leal, produjo un nuevo desconcierto. Lula da Silva no le habl\u00f3 ese d\u00eda al pa\u00eds, solo a sus seguidores m\u00e1s fieles. <\/p>\n\n\n\n<p>Los hechos recientes demuestran que los brasile\u00f1os, ni de un lado ni del otro del espectro pol\u00edtico, se est\u00e1n manifestando en las calles como en a\u00f1os pasados. La poblaci\u00f3n intuye que la acci\u00f3n pol\u00edtica no est\u00e1 resolviendo sus problemas cotidianos. Y tomar posici\u00f3n por el \u201cFuera Temer\u201d y la apertura a la posibilidad de nuevas elecciones puede, para muchos, ser un paso arriesgado en una coyuntura econ\u00f3mica incierta y de desconfianza hacia el sistema pol\u00edtico en general. <\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, m\u00e1s que cansancio o indiferencia, la sociedad brasile\u00f1a recuerda la sensaci\u00f3n de vivir en una realidad dual semejante a la vivida en la decadencia de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica: una vida p\u00fablica envuelta en el sinsentido, la iron\u00eda y la autocontemplaci\u00f3n de algunos, y una vida privada c\u00ednicamente honesta, mezcla de alienaci\u00f3n, rebeld\u00eda y creatividad. Este es el Brasil de todos los d\u00edas.  Foto de Carlos Varela en Trend hype \/ CC BY <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La velocidad y el grado de innovaci\u00f3n con que los acontecimientos pol\u00edticos se suceden en Brasil nos sugiere evaluar en cada momento sus imprevisibles consecuencias. As\u00ed nos tiene acostumbrados este gigante sudamericano desde el a\u00f1o 2013. En junio de aquel a\u00f1o, multitudinarias manifestaciones alarmaron al propio Palacio da Alvorada.<\/p>\n","protected":false},"author":13,"featured_media":880,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16487,16487,16476,16476,16524,16524,16511,16511],"tags":[],"gps":[],"class_list":{"0":"post-879","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-brasil","9":"category-desigualdad-es","11":"category-lula-da-silva","13":"category-crisis-politica"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/879","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=879"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/879\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/880"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=879"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=879"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=879"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=879"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}