{"id":9566,"date":"2022-03-31T09:00:00","date_gmt":"2022-03-31T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=9566"},"modified":"2023-10-24T07:34:15","modified_gmt":"2023-10-24T10:34:15","slug":"gustavo-petro-ante-una-oportunidad-historica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/gustavo-petro-ante-una-oportunidad-historica\/","title":{"rendered":"Gustavo Petro, ante una oportunidad hist\u00f3rica"},"content":{"rendered":"\n<p>Colombia ha sido uno de los pa\u00edses con mayor tradici\u00f3n conservadora de todo el continente. Desde la conformaci\u00f3n de mayor\u00edas monocolor, tanto del Partido Conservador (1886-1930) como del Partido Liberal (1930-1945), la endeble democracia colombiana se ha erigido desde un bipartidismo que, de facto, y tambi\u00e9n de iure, especialmente desde la configuraci\u00f3n del Frente Nacional (1958), ha cercenado cualquier expresi\u00f3n pol\u00edtica proveniente de la izquierda.<\/p>\n\n\n\n<p>La concurrencia electoral de partidos progresistas&nbsp; comenz\u00f3, stricto sensu, en 1972, con unas elecciones legislativas en las que diferentes expresiones como el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), el Frente Popular Colombiano o el Partido Comunista Colombiano \u2015creado en 1930\u2015 consiguieron casi 800.000 votos. Sin embargo, los sucesivos comicios fueron dejando diferentes intentos de adhesi\u00f3n, con su posterior ruptura, que hicieron que la izquierda transitara sin ninguna relevancia pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo que esperar hasta el comienzo de los noventa, y en concreto, a la aprobaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n de 1991, para que la izquierda tuviera alg\u00fan tipo de protagonismo, pues&nbsp; en muchas ocasiones, debido al conflicto armado, esta qued\u00f3 reducida a la connotaci\u00f3n insurreccional que abanderaban las guerrillas. As\u00ed, la ADM-19, heredera de la reci\u00e9n desmovilizada guerrilla del M-19, obtuvo en los comicios de 1990 una decorosa tercera posici\u00f3n, con algo m\u00e1s de un 10% de los votos en favor de su candidato, Antonio Navarro Wolff.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces, las expectativas de un giro progresista, espoleadas por la desmovilizaci\u00f3n de varios grupos guerrilleros o el cambio que supuso el avanzado orden constitucional de 1991, se dio de bruces con la realidad. La superaci\u00f3n de la extempor\u00e1nea Constituci\u00f3n de 1886, a la vez que reconoc\u00eda inconmensurables posibilidades para la transformaci\u00f3n y modernizaci\u00f3n de un precario Estado social como el colombiano, consolidaba un modelo neoliberal, aperturista y desregulador como pocos en el continente. Tanto, que pocas cosas hicieron m\u00e1s da\u00f1o a la reci\u00e9n nacida Constituci\u00f3n de 1991 que el \u201cConsenso de Washington\u201d de 1989.<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia&nbsp; por el conflicto tambi\u00e9n hizo de las suyas para socavar las posibilidades de cualquier atisbo de progresismo en Colombia. Primero, en los ochenta, agitando un genocidio pol\u00edtico a la militancia y dirigencia del partido Uni\u00f3n Patri\u00f3tica. Una formaci\u00f3n surgida en 1985 tras los Acuerdos de La Uribe con las FARC-EP, y que deb\u00eda posibilitar un tr\u00e1nsito hacia la vida democr\u00e1tica de parte de la izquierda que aspiraba al sue\u00f1o de la revoluci\u00f3n social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El paramilitarismo, en connivencia con agentes del Estado y miembros de la Fuerza P\u00fablica, perpetraron una violencia pol\u00edtica dirigida y sistematizada que se tradujo en miles de muertes, incluyendo la de candidatos presidenciales como Jaime Pardo Leal o Bernardo Jaramillo, y a la que se sumar\u00edan otros como Carlos Pizarro Leong\u00f3mez (comandante del M-19 y primer m\u00e1ximo dirigente de su partido pol\u00edtico).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aparte de lo anterior, desde 1993 \u2015bajo las siglas Autodefensas Unidas de C\u00f3rdoba y Urab\u00e1 (ACCU)\u2015 y desde 1997 como Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el paramilitarismo alcanzaba sus mayores niveles de violencia contra la sociedad. Activistas sociales, l\u00edderes comunitarios y sindicalistas fueron objeto de una violencia desmedida, traducida en cientos de masacres y varios miles de muertos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cualquiera de los anteriores era sin\u00f3nimo de simpatizante de la guerrilla y, por ende, para el paramilitarismo, simplemente deb\u00edan ser eliminados. De igual manera, las FARC-EP o el ELN, con sus cr\u00edmenes y acciones contra la ciudadan\u00eda, y su intromisi\u00f3n en el narcotr\u00e1fico durante los a\u00f1os noventa terminaron por desnaturalizarse, perdiendo cualquier atisbo de simpat\u00eda por los sectores m\u00e1s vulnerables de un pa\u00eds que, por si fuera poco, encontraba en las guerrillas un problema adicional, nada balad\u00ed, a una vida de carest\u00eda y falta de oportunidades.<\/p>\n\n\n\n<p>A este panorama se sumaba un sistema pol\u00edtico profundamente corrupto y al servicio de unas \u00e9lites tradicionales que han tendido a patrimonializar el Estado y tejer todo tipo de relaciones clientelares, en donde la izquierda democr\u00e1tica no pod\u00eda sino tener serias dificultades para concurrir a las elecciones con unas m\u00ednimas posibilidades de \u00e9xito. Igual suced\u00eda con otros factores adicionales como la proximidad al c\u00f3digo geopol\u00edtico estadounidense, la militarizaci\u00f3n del espacio p\u00fablico producida por las pol\u00edticas de mano dura en materia de seguridad \u2015como sucedi\u00f3 con las presidencias de \u00c1lvaro Uribe (2002-2010)\u2015 y una cultura pol\u00edtica fuertemente parroquial y desafecta, sobre todo, en el entorno rural.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras todo esto se ha ido yuxtaponiendo a lo largo de las d\u00e9cadas, la izquierda democr\u00e1tica ha estado imbuida en disputas internas y alianzas coyunturales despu\u00e9s desdibujadas por personalismos y desavenencias ideol\u00f3gicas. Asimismo, la movilizaci\u00f3n social ha tendido a funcionar m\u00e1s bien a golpe de estallido de rabia, y en muchas ocasiones, carente de toda br\u00fajula, pues por muchas d\u00e9cadas, y por desgracia para la izquierda democr\u00e1tica, la guerrilla se atribuy\u00f3 el papel de \u00fanico interlocutor capaz para enarbolar la bandera de la transformaci\u00f3n social a trav\u00e9s de su confrontaci\u00f3n con el Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Empero, los mismos factores que por mucho tiempo han dificultado la concurrencia electoral de la izquierda, ahora mismo soplan a favor del cambio pol\u00edtico. La firma del Acuerdo de Paz ha liberado un espacio para la izquierda al difuminarse los ejes guerra\/paz que por tanto tiempo dominaron la concurrencia electoral colombiana. Esta difuminaci\u00f3n \u2015lo que no supone que la violencia armada no siga siendo un problema que resolver\u2015 permite visibilizar, problematizar y politizar aspectos, problemas y cuestiones de orden social (vivienda, educaci\u00f3n, salud, empleo) que dotan de un nuevo significado a la propuesta program\u00e1tica de la izquierda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aparte, aunque lejos todav\u00eda de una relativa capacidad de estructuraci\u00f3n, las movilizaciones sociales de 2019 y 2021 contra el gobierno de Iv\u00e1n Duque tambi\u00e9n muestran un cambio de repertorio en los mecanismos de protesta y reclamo pol\u00edtico de los que se sirve la ciudadan\u00eda. Se trata de un reclamo que, cada vez menos, se acepta desde la idea preconcebida de parte de las \u00e9lites del pa\u00eds en concebir la democracia como algo carente de conflicto y como estricta concesi\u00f3n de derechos. El conflicto social, la capacidad de la democracia como institucionalizaci\u00f3n de dicho conflicto, y entender los derechos como conquista son una parte novedosa que la ciudadan\u00eda colombiana debe descubrir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No se puede obviar, finalmente, que el modelo neoliberal dominante sobre un orden constitucional que ofrece muchas posibilidades encuentre en lo anterior un escenario id\u00f3neo para arrojar y dar a luz a multitud de contradicciones y tensiones todav\u00eda por resolver. De este modo, la izquierda ha encontrado en Gustavo Petro, antiguo miembro del M-19, adem\u00e1s de reconocido senador y exalcalde de Bogot\u00e1, el tipo de l\u00edder que necesitaba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de un candidato que ha conseguido aglutinar a casi la totalidad de movimientos, plataformas y formaciones de izquierda. Ya en 2018 obtuvo el mejor resultado de la historia por parte de la izquierda democr\u00e1tica en Colombia, llevando la disputa electoral sobre los ejes izquierda\/derecha. Ahora, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, y encabezando el Pacto Hist\u00f3rico Nacional, <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/colombia-de-las-calles-a-las-urnas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">ha sido la fuerza m\u00e1s votada en el Senado y la segunda m\u00e1s votada en la C\u00e1mara de Representantes<\/a>. Adem\u00e1s, la consulta interna que deb\u00eda espolear a Petro como candidato de la formaci\u00f3n, y en la que ha irrumpido el nombre de su vicepresidenta, Francia M\u00e1rquez \u2015mujer negra, abogada, activista y v\u00edctima de la violencia\u2015 se han acompa\u00f1ado de alt\u00edsimos niveles de participaci\u00f3n que permiten afirmar que tanto uno como otra se encuentran ante la oportunidad hist\u00f3rica de llevar a Colombia al primer gobierno de izquierdas de su historia. Ojal\u00e1 nada lo impida.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Episodio relacionado de nuestro\u00a0<\/em><\/strong><a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/podcast\/\"><strong><em>podcast<\/em><\/strong><\/a><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-rich is-provider-spotify wp-block-embed-spotify wp-embed-aspect-21-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Spotify Embed: Claves de la protesta social en Colombia\" style=\"border-radius: 12px\" width=\"100%\" height=\"152\" frameborder=\"0\" allowfullscreen allow=\"autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed\/episode\/2ilM4FUW0OX6O5lLLkDjtU?si=LFpCIch_RSCNblxZXuowRg&#038;utm_source=oembed\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Colombia ha sido uno de los pa\u00edses con mayor tradici\u00f3n conservadora de todo el continente. 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