{"id":9748,"date":"2022-04-11T09:00:00","date_gmt":"2022-04-11T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=9748"},"modified":"2022-04-11T06:32:16","modified_gmt":"2022-04-11T09:32:16","slug":"contradicciones-frente-al-cambio-climatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/contradicciones-frente-al-cambio-climatico\/","title":{"rendered":"Contradicciones frente al cambio clim\u00e1tico"},"content":{"rendered":"\n<p>Veranos de calor r\u00e9cord. Lluvias interminables arrasando con ciudades y pueblitos. Sequ\u00edas liquidando econom\u00edas regionales y proyectos familiares. Tempestades de granizo y huracanes fuera de \u00e9poca o de ruta convertidos en regla y no m\u00e1s en excepci\u00f3n. Nadie duda que los cambios clim\u00e1ticos dejaron de ser un tema especulativo de cient\u00edficos para convertirse en el pan de cada d\u00eda. Lo que no estaba tan claro era que <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/somos-una-de-las-principales-victimas-del-cambio-climatica\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">los latinoamericanos somos los m\u00e1s preocupados por el asunto<\/a> en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un estudio de la red mundial de encuestadoras WIN, junto con la consultora Market Analysis, revela que 7 de cada 10 latinoamericanos est\u00e1n totalmente de acuerdo en que el calentamiento global es una amenaza seria para la humanidad. Solo en un pu\u00f1ado de pa\u00edses del sudeste asi\u00e1tico, frecuente y duramente castigados por inundaciones y desastres clim\u00e1ticos (tal es el caso de Indonesia, Vietnam y Malasia), muestran una preocupaci\u00f3n mayor, pero como regi\u00f3n, Am\u00e9rica Latina exhibe un grado de alerta incomparable. A diferencia de esto, y a pesar de la abundancia de informaci\u00f3n y las tragedias recientes, los europeos o norteamericanos parecen menos alarmados.<\/p>\n\n\n\n<p>Si un consenso tan vasto en la opini\u00f3n p\u00fablica sirviera para guiar las acciones de los Gobiernos o sus instituciones de peso, se podr\u00eda esperar que nuestra regi\u00f3n se convirtiera en portavoz y agente activo de las negociaciones clim\u00e1ticas, y vi\u00e9ramos un liderazgo n\u00edtido de aqu\u00ed a algunos meses cuando la pr\u00f3xima <a href=\"https:\/\/unfccc.int\/es\/node\/226622\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Conferencia de la ONU sobre Cambios Clim\u00e1ticos&nbsp; (COP-27) <\/a>se celebre en el mes de noviembre en Egipto. \u00bfSer\u00e1 eso lo que veremos en el futuro cercano?&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como tantas otras urgencias, de la inflaci\u00f3n a la criminalidad, del deterioro educativo a la explosi\u00f3n de la drogodependencia, nuestras sociedades son r\u00e1pidas en manifestar sus preocupaciones, y lentas o inconsistentes en reaccionar p\u00fablica y colectivamente para intentar remediarlo. No es raro explicar esas brechas, debido a desv\u00edos culturales que tienden a dramatizar \u2015de manera exagerada\u2015 demasiados temas al mismo tiempo y ampararse en la transferencia de responsabilidades a terceros. En otros casos, suelen ser restricciones a las libertades o derechos civiles que impiden manifestarse (como sucedi\u00f3 bajo las dictaduras o durante las duras cuarentenas de 2020). Curiosamente, ninguna de esas alternativas nos ayuda a entender el cuadro actual.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de la crisis clim\u00e1tica, la ansiedad y la sensaci\u00f3n de emergencia r\u00e9cord de los latinoamericanos son neutralizadas por un combo paralizador de optimismo inercial, la responsabilidad de cada uno pero de manera exagerada y la exculpaci\u00f3n de quienes tienen recursos y responsabilidades por los factores que generaron los cambios del clima. Resultado: un ambiente de opini\u00f3n p\u00fablica que deja tan perplejos e inertes tanto a observadores como a quienes toman decisiones, pero desanimando la perspectiva de ver a alg\u00fan jefe de Estado latinoamericano a la cabeza de alg\u00fan acto notorio en favor de restricciones a las emisiones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Optimismo inercial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La angustia por los cambios clim\u00e1ticos no&nbsp; genera necesariamente un pesimismo sobre el rumbo de nuestras sociedades. Al contrario, los latinoamericanos en general, y los brasile\u00f1os en particular, se destacan como los m\u00e1s optimistas respecto a la posibilidad de corregir los actuales problemas. Solo el 25% de la poblaci\u00f3n de Brasil est\u00e1 total o parcialmente de acuerdo con que es muy tarde para corregir los cataclismos clim\u00e1ticos en curso, a pesar de las evidencias. Esto los ubica como el pa\u00eds en v\u00edas de desarrollo m\u00e1s optimista, superando, inclusive, a los norteamericanos y su naturalizado negacionismo clim\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Mexicanos, paraguayos, peruanos y colombianos tambi\u00e9n exhiben mayor\u00edas que conf\u00edan en un final feliz, pero sin mucho argumento para defender ese punto de vista, que est\u00e1 amparado en una creencia ingenua, redentora en la ciencia o acciones empresariales, y que desinfla el alarmismo gen\u00e9rico que ha habido sobre el tema.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese optimismo larvado contrasta con el escepticismo de las sociedades asi\u00e1ticas. Dos tercios de la India y 6 de cada 10 chinos y paquistan\u00edes cuestionan abiertamente la idea de que es solo una cuesti\u00f3n de tiempo para que las soluciones eliminen el problema. La desertificaci\u00f3n de sus suelos, la contaminaci\u00f3n y desaparici\u00f3n de sus fuentes de agua, los diluvios monz\u00f3nicos y la propagaci\u00f3n de plagas, fruto del calor excesivo, recuerdan a casi un tercio de la humanidad all\u00ed reunida que el optimismo es la falta de informaci\u00f3n o de experiencia brutal con los hechos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La responsabilidad individual y la exculpaci\u00f3n de los responsables<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La fenomenal individualizaci\u00f3n de las soluciones al cambio clim\u00e1tico (y parcial inocencia percibida de corporaciones y Gobiernos) es otro factor que desmotiva la movilizaci\u00f3n p\u00fablica y colectiva o la fiscalizaci\u00f3n y el cobro de decisiones efectivas por parte de los l\u00edderes. Nueve de cada diez brasile\u00f1os, mexicanos, peruanos, colombianos y paraguayos creen que sus acciones personales pueden hacer una diferencia en la calidad del medio ambiente. Por otro lado, el 80% de los argentinos y chilenos piensan igual.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas percepciones est\u00e1n por encima del promedio de los pa\u00edses europeos o norteamericanos donde la legislaci\u00f3n y la infraestructura organizacional permiten una asertividad m\u00e1s efectiva de los consumidores sobre empresas y Gobiernos para influir en&nbsp; acciones responsables. Esa situaci\u00f3n sorprende a\u00fan m\u00e1s en la medida en que el 50% de las emisiones de efecto invernadero provienen del 10% m\u00e1s rico de la poblaci\u00f3n mundial, que b\u00e1sicamente excluye a casi todos los latinoamericanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si con su impacto sideral por consumo, los europeos o norteamericanos fueran l\u00edderes en el reconocimiento de sus responsabilidades, ello sonar\u00eda razonable. Un canadiense emite 14 toneladas de CO\u2082 al a\u00f1o; un finland\u00e9s, 9,7; un ingl\u00e9s y un japon\u00e9s, entre 8,5 y 8,1, respectivamente. Pero que lo hagan los latinoamericanos (que emiten alrededor de 3 a 3,5 toneladas de CO\u2082 per c\u00e1pita al a\u00f1o) nos habla de otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, una sensaci\u00f3n de empoderamiento ambiental ayuda a crear ciudadanos m\u00e1s comprometidos, pero tambi\u00e9n arriesga formar una conciencia falsa de agentes del cambio, especialmente cuando queda reducida a peque\u00f1os actos cotidianos individuales e inocuos. Esto ocurre, sobre todo si se compara con el efecto que las decisiones de corporaciones y Estados pueden tener.<\/p>\n\n\n\n<p>Si es verdad que, en promedio, el 60% de las emisiones que afectan el clima surgen del consumo residencial (esto convertir\u00eda a los individuos en agentes de peso), son las decisiones que las empresas toman sobre el dise\u00f1o de productos y de las fuentes de energ\u00eda usadas o estimuladas por Gobiernos \u2015o la manera de regular o fomentar c\u00f3mo movilizarse, consumir, habitar, trabajar o estudiar\u2015 las que condicionan el impacto \u00faltimo de los individuos en su gesti\u00f3n del d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, entre los habitantes de la regi\u00f3n hay una inclinaci\u00f3n mayor a exculpar a corporaciones y Estados (estos cuentan con los recursos y la influencia para moldar la agenda p\u00fablica a gran escala), pero pasando la obligaci\u00f3n a los individuos. Casi un tercio de los latinoamericanos no creen que el principal esfuerzo en pro de la sustentabilidad y el medio ambiente deba venir de las empresas o Gobiernos, y s\u00ed de las personas. Entre los individuos de clase media y media baja de Brasil, esta situaci\u00f3n asciende al 40%. Ya en Europa, \u00c1frica o Asia, esa creencia es compartida por un cuarto de las personas, como mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esas ambig\u00fcedades, la agenda p\u00fablica regional deja un espacio para vaciar el debate ambiental coreografi\u00e1ndolo con ret\u00f3ricas tan alarmistas como carentes de planos ejecutivos. Dados los costos pol\u00edticos y financieros de curvar el consumo, mitigar el impacto de nuestros estilos de vida, invertir en tecnolog\u00edas verdes y cambiar los h\u00e1bitos para neutralizar la crisis clim\u00e1tica, ser\u00e1 dif\u00edcil que alg\u00fan l\u00edder regional no vea en ese optimismo inercial, personalizaci\u00f3n de la responsabilidad e inocencia parcial de Gobiernos y corporaciones, una oportunidad para ocupar la escena notoriamente pero sin tomar decisiones que modifiquen el rumbo del problema.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siete de cada diez latinoamericanos consideran que el calentamiento global es una grave amenaza para la humanidad, sin embargo, estos se responsabilizan de la degradaci\u00f3n a la vez que exculpan a quienes tienen recursos y son los verdaderos responsables. <\/p>\n","protected":false},"author":90,"featured_media":9749,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16599],"tags":[],"gps":[],"class_list":{"0":"post-9748","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-internet-es"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9748","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/90"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9748"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9748\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9749"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9748"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9748"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9748"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=9748"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}