{"id":50561,"date":"2025-09-07T06:00:00","date_gmt":"2025-09-07T09:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinoamerica21.com\/?p=50561"},"modified":"2025-09-07T06:13:51","modified_gmt":"2025-09-07T09:13:51","slug":"haiti-entre-a-farsa-da-estabilizacao-e-a-violencia-institucionalizada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinoamerica21.com\/pt-br\/haiti-entre-a-farsa-da-estabilizacao-e-a-violencia-institucionalizada\/","title":{"rendered":"Haiti: entre a farsa da estabiliza\u00e7\u00e3o e a viol\u00eancia institucionalizada"},"content":{"rendered":"\n<p>En julio de 2025, el Instituto para la Justicia y la Democracia en Hait\u00ed (IJDH) public\u00f3<a href=\"https:\/\/www.ijdh.org\/wp-content\/uploads\/HRU-July-2025.pdf\"> datos alarmantes<\/a> sobre la escalada de violencia en el pa\u00eds. El informe afirma que, tan solo en los \u00faltimos seis meses, m\u00e1s de 4.000 personas fueron asesinadas \u2014un aumento del 24% con respecto al mismo per\u00edodo del a\u00f1o anterior\u2014 y 1,3 millones se vieron obligadas a huir de sus hogares, lo que equivale a casi el 11% de la poblaci\u00f3n, la mayor\u00eda de las cuales eran mujeres, ni\u00f1os y ni\u00f1as en situaci\u00f3n de extrema vulnerabilidad. Estas cifras r\u00e9cord revelan no solo el colapso del Estado haitiano, sino tambi\u00e9n los efectos previsibles de un modelo de intervenci\u00f3n internacional que sigue imponiendo soluciones externas, ajeno a las realidades y necesidades locales.<\/p>\n\n<p>Seg\u00fan el IJDH, la crisis actual es consecuencia directa de las acciones de la comunidad internacional. Fue moldeado por pol\u00edticas hist\u00f3ricas de explotaci\u00f3n, el continuo apoyo al partido Pati Ayisyen T\u00e8t Kale (PHTK) mientras este desmantelaba las instituciones democr\u00e1ticas, y la imposici\u00f3n de cambios en el Consejo Presidencial de Transici\u00f3n (CPT) para favorecer a aliados vinculados a grupos armados. A esto se sum\u00f3 la incapacidad para frenar el tr\u00e1fico de armas, en particular desde Estados Unidos, y la retirada de fondos humanitarios en medio de la creciente emergencia.<\/p>\n\n<p>El asesinato del presidente Jovenel Mo\u00efse en julio de 2021 marc\u00f3 la ruptura definitiva del fr\u00e1gil orden institucional de Hait\u00ed. Aunque gobern\u00f3 por decreto y enfrent\u00f3 protestas masivas, Mo\u00efse a\u00fan encarnaba la figura de un jefe de Estado. El vac\u00edo de legitimidad se profundiz\u00f3 con los sucesivos gobiernos interinos, lo que permiti\u00f3 que los grupos armados se consolidaran como poderes paralelos. El IJDH informa que entre el 85% y el 90% de Puerto Pr\u00edncipe est\u00e1 bajo el control de bandas que regulan la circulaci\u00f3n de personas y controlan infraestructura estrat\u00e9gica.<\/p>\n\n<p>El escenario que se despliega es de caos e ingobernabilidad, precisamente los elementos que allanan el camino para la intervenci\u00f3n extranjera con el pretexto de garantizar la estabilidad local y regional. Pero no podemos caer en la trampa del diagn\u00f3stico internacional que naturaliza la presencia externa como \u00fanica salida a la crisis, ignorando sus ra\u00edces hist\u00f3ricas, muchas de las cuales est\u00e1n asociadas a la propia intervenci\u00f3n extranjera. Insistir en modelos fallidos, misiones militarizadas, pactos entre \u00e9lites deslegitimadas y f\u00f3rmulas desconectadas de la realidad local es repetir los errores del pasado.\u00a0<\/p>\n\n<p>La crisis en Hait\u00ed no se deriva de la ausencia del Estado, sino de la presencia de un Estado capturado, moldeado por l\u00f3gicas excluyentes y sostenido por intereses internacionales que se benefician de la inestabilidad. Superar este ciclo requiere una escucha activa y abandonar la creencia colonial de que los haitianos son incapaces de autogobernarse.<\/p>\n\n<p><strong>El Costo Humano de la Violencia<\/strong><\/p>\n\n<p>La emergencia humanitaria no es paralela a la crisis de seguridad; es su consecuencia directa. Hait\u00ed es actualmente uno de los cinco pa\u00edses en riesgo de hambruna severa, con 5,7 millones de personas que enfrentan inseguridad alimentaria aguda. Las pandillas controlan rutas, bienes y puntos de distribuci\u00f3n, impidiendo que los suministros lleguen a los m\u00e1s necesitados. La l\u00f3gica para desmantelar la situaci\u00f3n implica el cierre de m\u00e1s de mil escuelas y aproximadamente el 40% de los hospitales. Esto se vuelve especialmente preocupante dado el nuevo brote de c\u00f3lera que asola el pa\u00eds, debido al gran n\u00famero de desplazados internos sin acceso a agua potable ni saneamiento b\u00e1sico. El colapso de los servicios p\u00fablicos forma parte de una estrategia consciente que debilita la gobernabilidad y socava el sentido mismo de Estado.<\/p>\n\n<p>El informe se\u00f1ala la complicidad de funcionarios p\u00fablicos con grupos armados, con acusaciones de financiaci\u00f3n del crimen, tr\u00e1fico de armas y drogas, y explotaci\u00f3n pol\u00edtica de las pandillas. El propio CPT est\u00e1 acusado de obstruir las operaciones policiales y malversar fondos p\u00fablicos. A pesar del discurso oficial sobre seguridad y gobernanza, las acciones internacionales siguen marcadas por contradicciones, el mantenimiento de \u00e9lites corruptas y el apoyo a estrategias mal concebidas como la Misi\u00f3n Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), que, dos a\u00f1os despu\u00e9s de su autorizaci\u00f3n, todav\u00eda no ha logrado contener la violencia.<\/p>\n\n<p><strong>Intervenciones de la ONU: Entre principios, fracasos y reinvenciones ambiguas<\/strong><\/p>\n\n<p>Las operaciones de la ONU se basan en tres pilares: consentimiento, imparcialidad y uso moderado de la fuerza. Sin embargo, estos principios se est\u00e1n desmoronando en Hait\u00ed. Con las pandillas en control territorial, el consentimiento se vuelve imposible; la imparcialidad se traduce en represi\u00f3n generalizada; y los l\u00edmites de la fuerza son cada vez m\u00e1s estrechos, legitimados por mandatos internacionales.<\/p>\n\n<p>En 2023, el Consejo de Seguridad autoriz\u00f3 nuevamente el despliegue de tropas extranjeras en Hait\u00ed, pero fuera del \u00e1mbito tradicional de las operaciones de mantenimiento de la paz. La Misi\u00f3n Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), conocida como una &#8220;misi\u00f3n no perteneciente a la ONU&#8221;, opera bajo el Cap\u00edtulo VII de la Carta de la ONU \u2014que permite el uso de la fuerza\u2014, pero sin subordinaci\u00f3n a la cadena de mando, mecanismos de rendici\u00f3n de cuentas ni financiaci\u00f3n regular de la ONU. Si los marcos institucionales anteriormente no proteg\u00edan a la poblaci\u00f3n, su ausencia ahora expone un sistema a\u00fan m\u00e1s propicio para las violaciones. El ejemplo m\u00e1s evidente es la MINUSTAH (2004-2017), que prometi\u00f3 restablecer la seguridad y fortalecer las instituciones, pero dej\u00f3 un legado de violencia, abusos sexuales, impunidad e ira.<\/p>\n\n<p>La propuesta del Consejo Presidencial de Transici\u00f3n de transformar el MSS en una misi\u00f3n de mantenimiento de la paz fue rechazada por el Secretario General, argumentando que tal cambio solo ser\u00eda posible tras una reducci\u00f3n sustancial del control territorial de las pandillas. Sin embargo, esta condici\u00f3n invierte la l\u00f3gica de la intervenci\u00f3n: exige alcanzar el objetivo antes de proporcionar los medios necesarios para lograrlo y coloca sobre el pueblo haitiano la responsabilidad de generar, bajo fuego enemigo, los requisitos previos para recibir una ayuda eficaz. La paz no se puede construir mediante el chantaje diplom\u00e1tico.<\/p>\n\n<p>Mientras tanto, la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Hait\u00ed (BINUH) opera con un mandato pol\u00edtico y demuestra impotencia ante la escalada paramilitar. Entre la falta de acci\u00f3n efectiva y la dependencia de intervenciones sin apoyo institucional, se repite un patr\u00f3n de misiones sin arraigo local ni mecanismos s\u00f3lidos de estabilizaci\u00f3n. La ONU tambi\u00e9n propone la creaci\u00f3n de una Oficina de Apoyo al Ministerio de Seguridad. Los programas de desarme, desmovilizaci\u00f3n y reintegraci\u00f3n (DDR), la reforma policial y la posibilidad de elecciones directas vuelven a estar en el punto de mira: medidas \u00fatiles, pero insuficientes cuando se centran en instituciones fr\u00e1giles y carecen de coordinaci\u00f3n con la sociedad civil.<\/p>\n\n<p><strong>De la omisi\u00f3n a la escucha: la urgencia de la participaci\u00f3n haitiana<\/strong><\/p>\n\n<p>Hait\u00ed, hist\u00f3ricamente considerado <a href=\"https:\/\/latinoamerica21.com\/es\/estado-fallido-la-etiqueta-que-oscurece-la-crisis-en-haiti-y-sustenta-la-logica-de-la-intervencion-internacional\/\">un laboratorio de intervenciones<\/a>, puede \u2014y debe\u2014 ser reconceptualizado como terreno f\u00e9rtil para enfoques basados \u200b\u200ben el di\u00e1logo, la inclusi\u00f3n y la iniciativa local. Integrar el conocimiento y las perspectivas haitianas en las agendas internacionales no solo es \u00e9tico, sino que es una condici\u00f3n esencial para generar un cambio estructural duradero. En las \u00faltimas d\u00e9cadas, las misiones internacionales de diversos formatos no han logrado los objetivos establecidos en sus mandatos. Presentadas como soluciones para la estabilizaci\u00f3n, subestimaron la complejidad del pa\u00eds e ignoraron las concepciones locales de desarrollo, democracia y paz.<\/p>\n\n<p>Es necesario poner fin a las promesas condicionales, los experimentos fallidos y las resoluciones improvisadas. La cuna de una revoluci\u00f3n impensable puede ser un espacio para transformaciones genuinas, centradas en el protagonismo haitiano y la escucha activa de los sectores de la sociedad que sustentan la vida y la resistencia en el pa\u00eds. Hait\u00ed necesita una solidaridad comprometida y el reconocimiento de que cualquier reconstrucci\u00f3n se har\u00e1 con los haitianos, o nunca se har\u00e1.<\/p>\n\n<p><em><sub>Serie de ocho art\u00edculos sobre Hait\u00ed en colaboraci\u00f3n con el Grupo de Investigaci\u00f3n Hait\u00ed: Descolonizaci\u00f3n y Liberaci\u00f3n \u2013 Estudios Contempor\u00e1neos y Cr\u00edticos, bajo la direcci\u00f3n de UNILA. El grupo public\u00f3 recientemente el libro: \u201c<\/sub><\/em><a href=\"https:\/\/pedroejoaoeditores.com.br\/produto\/haiti-na-encruzilhada-dos-tempos-atuais-descolonialidade-anticapitalismo-e-antirracismo\/\"><sub><em>Hait\u00ed en la encrucijada de los tiempos actuales: Decolonialidad, anticapitalismo y antirracismo<\/em><\/sub><\/a><em><sub>\u201d.<\/sub><\/em><\/p>\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>O Haiti enfrenta um colapso institucional e humanit\u00e1rio agravado pela viol\u00eancia das gangues e pelas interven\u00e7\u00f5es internacionais fracassadas que perpetuam a instabilidade.<\/p>\n","protected":false},"author":801,"featured_media":50570,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"episode_type":"","audio_file":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","footnotes":""},"categories":[16946,16755],"tags":[17187],"gps":[],"class_list":{"0":"post-50561","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-haiti-es-pt-br","8":"category-crisis-politica-pt-br","9":"tag-debates-2"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50561","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/users\/801"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=50561"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50561\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media\/50570"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=50561"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=50561"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=50561"},{"taxonomy":"gps","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinoamerica21.com\/pt-br\/wp-json\/wp\/v2\/gps?post=50561"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}