
Arrancan las elecciones colombianas de 2026 y una vez más el país se balancea entre extremos. El que comienza hoy es un proceso comicial marcado por amenazas, desmentidos, incertidumbre económica y una tremenda crispación política que parece condicionar al país para el venidero gobierno. ¿Quién está interpretando mejor el mensaje de los votantes? ¿Qué fuerzas podrían definir el próximo capítulo de la democracia colombiana? ¿de dónde viene y hacia dónde se dirige Colombia?
El panorama electoral colombiano que tendremos a partir de hoy nos plantea un país estancado en una disyuntiva ya conocida. Varios modelos de futuro inconexos que parecieran alargar más las fisuras sociales. Un proceso electoral en el que se tendrá que tomar posición entre la ruptura o la continuidad de un proyecto disruptivo, que prometió -con poco éxito- transformar las bases económicas e institucionales del Estado colombiano.
Con una región latinoamericana enfrentando desaceleración económica, desintegrada, polarizada y enfrentando la más fuerte crisis de confianza ciudadana de la historia reciente, Colombia se convierte nuevamente en epicentro de la disputa geopolítica del continente. En este contexto una Colombia dividida entre gobierno y sociedad. Entre promesas ambiciosas y problemas no resueltos. Con un Presidente Petro iniciando una amplia e inacabada agenda de cambio social, para unos necesaria para otros impracticable. Con lo cual deja el país en una etapa de incertidumbre institucional, deterioro económico y creciente tensión entre el Ejecutivo y los distintos poderes del Estado. Lo cual más allá de la pirotecnia de las campañas y los porcentajes de las encuestas, se refleja en la ciudadanía el desgaste, el escepticismo y en importante segmentos del país la resistencia a este “cambio progresista necesario” que inició en 2022.
Para examinar en profundidad el actual panorama electoral colombiano, nos acompañó nuevamente en el programa Iván Garzón. Profesor, investigador y analista político excepcional, con quien analizaremos las claves políticas y socio-económicas que podrían definir el rumbo del país en los próximos años, tomando en consideración la mirada crítica de la historia reciente. Por tanto el futuro está abierto ¿estamos ante la continuidad del “progresismo petrista”, el retorno del uribismo moderado o el inicio de un reordenamiento bukelista en la política neogranadina?






